<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Cuentos de Miedo, Relatos de Terror, Leyendas Urbanas. El miedo tambien mata &#187; Sombras</title>
	<atom:link href="http://www.aterrorizar.com/tag/sombras/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.aterrorizar.com</link>
	<description>Miedo en aterrorizar es Relatos de Terror, Cuentos de Miedo, Leyendas Urbanas</description>
	<lastBuildDate>Sat, 04 Feb 2012 03:33:27 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Sombras perfectas</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/sombras-perfectas.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/sombras-perfectas.html#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 23 Nov 2011 07:39:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de terror largos]]></category>
		<category><![CDATA[fotos de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[imagenes de terror]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=2082</guid>
		<description><![CDATA[Existen cosas en el mundo que es mejor no preguntar ni saber su motivo. Comenzare con una escueta presentación: Mi nombre es &#8220;Omar&#8221; y en aquel entonces residía en Morelia. Toda mi vida a transcurrido envuelta en la más tediosas sucesión de hechos monótonos. Podría decirse que soy el mortal más común y silvestre. ¿Entonces, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-4073 alignleft" title="sombras" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/11/sombras.jpg" alt="" width="448" height="336" /><br />
Existen cosas en el mundo que es mejor no preguntar ni saber su motivo. Comenzare con una escueta presentación:</p>
<p>Mi nombre es &#8220;Omar&#8221; y en aquel entonces residía en Morelia.</p>
<p>Toda mi vida a transcurrido envuelta en la más tediosas sucesión de hechos monótonos. Podría decirse que soy el mortal más común y silvestre. ¿Entonces, por que tuvo que ocurrir aquello?</p>
<p>Transcurría el día trece de Octubre de 1998. Unos amigos y yo emprendimos un campamento al bosque, sin saber que uno de nosotros ya jamas regresaría. Todo estaba contemplado y listo con una semana anticipación para que no hubiese errores; la casa de campaña, las latas de conserva, barajas, tequila. Todo menos el carbón, el cual fue olvidado por Guillermo. Pero de esto nos enteramos hasta ya entrado el día.</p>
<p>- Traigan el carbón para la parrilla &#8211; grito Ivan con su voz mandona y prepotente.</p>
<p>- Guillermo fue el encargado de eso, el debe de saber donde esta &#8211; Dijo Salvador.</p>
<p>- Ha, mmmm,. ¡Ca- carbón! . Chin, el carbón, lo deje en la casa de Asdruval.<span id="more-2082"></span></p>
<p>- Estúpido</p>
<p>- Infeliz</p>
<p>- Babas</p>
<p>- Ya no jodan, ahorita tomo el hacha y voy por madera. Asunto arreglado. ¡Chillones!.</p>
<p>No sé que <a title="miedo" href="http://www.aterrorizar.com/">oscuro</a> deseo tuve, pero lo acompañe. Creo que fue para burlar la posibilidad de colaborar con alguna cosa más difícil.</p>
<p>Caminamos un largo trecho hasta topar con una hermosa arboleda.</p>
<p>Él me dijo que cortaría madera y que yo tendría que cargarla. Me pareció injusto pero accedí, sabiendo que una vez cortada yo me negaría a llevar sobre mis hombros peso alguno. Irremediablemente mi olvidadizo amigo haría todo el trabajo.</p>
<p>El sol de las tres de la tarde bañaba de su sofocante calor: Siendo un verdadero martirio, aun para nuestros jóvenes cuerpos de 18 años.</p>
<p>Recuerdo que nuestras sombras se expandían extrañamente sinuosas, esto debió de ser una señal, pero no quise hacer comentario alguno por temor a ser criticado.</p>
<p>Corto un par de ramas, las cuales por estar muy verdes resultaban inservibles. Por ello &#8211; maldigo el momento &#8211; le señale un viejo eucalipto, cuya triste figura hablada de termitas, años de estar seco y de una hermosa fogata.</p>
<p>- Este vejestorio lo derribare de un solo hachazo.</p>
<p>- Si chucha como no, lo que tu digas.</p>
<p>Guillermo blandió el hacha con fiereza, dando un certero golpe en la base del pequeño y decrépito árbol.</p>
<p>- ¡Carajo! &#8211; Dijo mi compañero mientras se sobaba la muñeca &#8211; Esta correoso.</p>
<p>- Te dije, ni para eso eres bueno.</p>
<p>Mi camarada no cesó en sus intentos por derribar el vetusto eucalipto.</p>
<p>- Hemos estado mas de media hora, y en todo este rato no has logrado hacerle cosquillas.</p>
<p>- ¡Me tienes harto!, ahorita vas a ver todo mi poder en acción.</p>
<p>En eso, furioso por la falta de consideración de ese árbol, y aun más enojado por mis poco sutiles ironías, dio un nuevo y más potente golpe de hacha.</p>
<p>Inesperadamente el árbol cedió, comenzando a caer. Un ridículo gesto de pueril alegría se dibujo en aquella faz regordeta.</p>
<p>Es curioso, pero el sol en ese momento proyectaba nuestras sombras muy cercanas, quizá, me atrevo a decirlo, exactamente iguales al tamaño real.</p>
<p>Debido al inesperado triunfo, arrojó el hacha a un lado, quedando clavada en la tierra, para poder, supongo, festejar a gusto. Desgraciadamente mi mano derecha prolongaba la sombra de su dedo índice de tal forma que esta fue interceptada en la tierra por el hacha.</p>
<p>Después todo sucedió muy rápido.</p>
<p>El árbol cayo sobre la sombra de Guillermo. Justo en medio de los hombros y cabeza. Un grito que duro solo medio segundo fue emitido.</p>
<p>Inexplicablemente su cabeza cayo, rodando por el suelo. La sangre broto por doquier.</p>
<p>Al mirar con mas calma, puede ver como el pedazo de cuello que quedo adherido a su cuerpo tenia las marcas de un tronco.</p>
<p>Fue justo en ese instante que reaccionaron mis nervios, los cuales seguramente permanecieron aletargados por la impresión, mandando la descarga de dolor. Al bajar mi vista me percate que el dedo índice de mi mano derecha se encontraba cercenado hasta la falange.</p>
<p>Mi ropa se encontró grotescamente empapada del sumo de su yugular, así como del de mi pobre dedo.</p>
<p>Preocupado por no ser acusado de asesinato fui a un arrollo que sabia cercano y me lave.</p>
<p>Escondí el cuerpo de lo que fue mi amigo y regrese al campamento. A los otros les dije que Guillermo, muy ofendido con nosotros, se había marchado rumbo a su casa.</p>
<p>A mi dedo lo cubrí y hasta la fecha aun lo cubro con un guante.</p>
<p>Esa noche no pude conciliar el sueño.</p>
<p>La policía nos interrogó a todos, a mí con mas ahínco. Sin embrago no nos pudieron comprobar nada. De hecho yo encabece una exhaustiva búsqueda junto con sus padres por todo el bosque.</p>
<p>El cuerpo fue encontrado un mes mas tarde en tal estado de descomposición que no pudieron precisar con certeza quien era. Sus padres lo suponían, pero aun guardan la esperanza de que siga con vida.</p>
<p>Creo que hay veces que los ángeles o los demonios quieren divertirse, y yo, en esa ocasión, estuve presente.</p>
<p>En algunas ocasiones, ahora mas que antes, pienso que tal vez si se hubiese tardado o apresurado la caída del eucalipto solo unos segundos &#8211; por supuesto, solo como una febril hipótesis -, nuestras sombras no hubiesen sido perfectas y entonces él viviría y yo tendría mi índice.</p>
<p>Después de eso mi vida a seguido con la cotidianidad de siempre. Soy yo quizá él más común de los mortales.</p>
<p>Tan solo plasmo esto para advertir a los incrédulos, que fuerzas misteriosas nos controlan, jugando bromas macabras cuando menos lo esperamos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/sombras-perfectas.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sombras y Sangre</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/sombras-y-sangre.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/sombras-y-sangre.html#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 12 Apr 2011 05:30:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[Hechos Reales]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de terror]]></category>
		<category><![CDATA[historias de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[historias reales]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=1361</guid>
		<description><![CDATA[Vi, vi una sombra en el pasillo, no sabía lo que era, esa sombra tenía un cuchillo, se acercaba cada vez a mi, me di la vuelta y&#8230; morí, yo llena de sangre, me vio mi madre en fantasma, la sombra me persigue, esta vez con un martillo y yo, otra vez viva, mi casa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-3282" title="sombra y sangre" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/04/sombra-y-sangre.jpg" alt="" width="550" height="391" /></p>
<p>Vi, vi una sombra en el pasillo, no sabía lo que era, esa sombra tenía un cuchillo, se acercaba cada vez a mi, me di la vuelta y&#8230;<br />
morí, yo llena de sangre, me vio mi madre en fantasma, la sombra me persigue, esta vez con un martillo y yo, otra vez viva, mi casa se hace fuego y la sombra me pega un martillazo, yo muero y, llena de sangre solo veo fuego, un fuego intenso que quemaba la casa, esa sombra lo había hecho, estoy muerta, y las sombras me persiguen.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/sombras-y-sangre.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El horror de la sombra</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/el-horror-de-la-sombra.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/el-horror-de-la-sombra.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 23:51:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[horror]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>
		<category><![CDATA[textos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=2911</guid>
		<description><![CDATA[Muchos hombres han contado cosas espantosas, no referidas en letra impresa, que sucedieron en los campos de batalla durante la Gran Guerra.Algunas de estas cosas me han hecho palidecer; otras, me han producido unas náuseas incontenibles, mientras que otras me han hecho temblar y volver la mirada hacia atrás en la oscuridad; sin embargo, creo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/03/nosferatu-sombra-shadow-miedo.jpg" alt="" /><br />
Muchos hombres han contado cosas espantosas, no referidas en letra impresa, que sucedieron en los campos de batalla durante la Gran Guerra.Algunas de estas cosas me han hecho palidecer; otras, me han producido unas náuseas incontenibles, mientras que otras me han hecho temblar y volver la mirada hacia atrás en la oscuridad; sin embargo, creo que puedo relatar  la peor de todas: el espantoso, antinatural e increíble horror de las sombras.<br />
En 1915 estaba yo como médico con el grado de teniente en un regimiento canadiense en Flandes, siendo uno de los numerosos americanos que se adelantaron al gobierno mismo en la gigante contienda. No había ingresado en el ejército por iniciativa propia, sino más bien como consecuencia natural de haberse alistado el hombre de quien era yo ayudante indispensable: el célebre cirujano de Bolton, doctor Herbert West.<span id="more-2911"></span> El doctor West se había mostrado siempre deseoso de poder prestar servicio como cirujano en una gran guerra; y cuando dicha posibilidad se presentó, me arrastró consigo en contra de mi voluntad. Había motivos por los que yo me hubiera alegrado de que la guerra nos separase; motivos por los que encontraba la práctica de la medicina y la compañía de West cada vez más irritante; pero cuando se marchó a Ottawa, y consiguió por medio de la influencia de un colega una plaza de comandante médico, no me pude resistir a la autoritaria insistencia de aquel hombre decidido a que le acompañase en mi calidad habitual.</p>
<p>Cuando digo que el doctor West estuvo siempre ansioso de poder servir en el campo de batalla no me refiero a que fuese guerrero por naturaleza ni que anhelase salvar la civilización. Siempre había sido una fría maquina intelectual; flaco, rubio, de ojos azules y con gafas; creo que se reía secretamente de mis ocasionales entusiasmos marciales y de mis criticas a la indolente neutralidad. Sin embargo, había algo en la devastada Flandes que él quería; y a fin de conseguirlo, tuvo que adoptar aspecto militar. Lo que pretendía no era lo que pretenden muchas personas, sino algo relacionado con la rama particular de la ciencia médica que él había logrado practicar de forma completamente clandestina y en la cual había conseguido resultados asombrosos y, de vez en cuando, horrendos. Lo que quería no era otra cosa, en realidad,que abundante provisión de muertos recientes, en todos los estados de desmembramiento.</p>
<p>Herbert West necesitaba cadáveres frescos porque el trabajo de su vida era la reanimación de los muertos. Este trabajo no era conocido por la distinguida clientela que había hecho crecer rápidamente su fama, a su llegada a Boston; en cambio yo lo conocía demasiado bien, ya que era su mas íntimo amigo y ayudante desde nuestros tiempos de la Facultad de Medicina, en la Universidad Miskatonic de Arkham. Fue en aquellos tiempos de la universidad cuando inició sus terribles experimentos, primero con pequeños animales y luego con cadáveres humanos conseguidos de manera horrenda. Había obtenido una solución que inyectaba en las venas de los muertos; y si eran bastante frescos, reaccionaban de maneras extrañas. Había tenido muchos problemas para descubrir la fórmula adecuada, pues cada tipo de organismo necesitaba un estímulo especialmente apto para él. El terror le dominaba, cada vez que pensaba en los fracasos parciales: seres atroces, resultado de soluciones imperfectas o de cuerpos insuficientemente frescos. Cierto número de estos fracasos habían seguido con vida ¾ uno de ellos se encontraba en un manicomio, mientras que otros habían desaparecido¾; y como él pensaba en las eventualidades imaginables, aunque prácticamente imposibles, se estremecía a menudo, debajo de su aparente impasibilidad habitual.</p>
<p>West se había dado cuenta muy pronto de que el requisito fundamental para que los ejemplares sirviesen era su frescura, así que había recurrido al procedimiento espantoso y abominable de robar cadáveres. En la universidad, y cuando empezamos a ejercer en el pueblo industrial de Bolton, mi actitud respecto a él había sido de fascinada admiración; pero a medida que sus procedimientos se hacían mas osados, un solapado terror se fue apoderandode mí. No me gustaba la forma en que miraba a las personas vivas de aspecto saludable; luego, ocurrió aquella escena de pesadilla en el laboratorio del sótano,cuando me enteré de que cierto ejemplar aún estaba vivo cuando West se había apoderado de él. Fue la primera vez que había podido revivir la función del pensamiento racional en un cadáver; y este éxito, conseguido a costa de semejante abominación, le había endurecido por completo.</p>
<p>No me atrevo a hablar de sus métodos durante los cinco años siguientes. Seguí a su lado por puro miedo, y presencié escenas que la lengua humana no podría repetir. Gradualmenté, llegue a darme cuenta de que el propio Herbert West era más horrible que todo lo que hacía&#8230; fue entonces cuando comprendí claramente que su celo científico por prolongar la vida en otro tiempo normal había degenerado sutilmente en una curiosidad meramente morbosa y macabra y en una secreta complacencia en la visión de los cadáveres. Su interés se convirtió en perversa afición por lo repugnante y lo diabólicamente anormal; se recreaba con tranquilidad en monstruosidades artificiales ante las que cualquier persona en su sano juicio caería desvanecida de repugnancia y de horror; detrás de su pálido intelectualismo, se convirtió en un exigente Baudelaire del experimento físico, en un lánguido Heliogábalo de las tumbas.</p>
<p>Afrontaba imperturbable los peligros y cometía crímenes con impasibilidad. Creo que el momento crítico llegó al comprobar que podía restituir la vida racional, y buscó nuevos ámbitos que conquistar experimentando en la reanimación de partes seccionadas de los cuerpos. Tenía ideas extravagantes y originales sobre las propiedades vitales independientes delas células orgánicas y los tejidos nerviosos separados de sus sistemas psíquicos naturales; y obtuvo ciertos resultados espantosos preliminares en forma de tejidos imperecederos, alimentados artificialmente a partir de huevos semi-incubados de un reptil tropical indescriptible. Había dos cuestiones biológicas que ansiaba terriblemente establecer: primero, si podía darse algún tipo de conciencia o actividad racional sin cerebro, en la médula espinal y en los diversos centros nerviosos; y segundo, si existía alguna clase de relación etérea, intangible, distinta de las células materiales, que uniese las partes quirúrgicamente separadas que previamente habían constituido un solo organismo vivo. Todo este trabajo científico requería una prodigiosa provisión de carne humana recién muerta&#8230; y esa fue la razón por la que Herbert West participó en la Gran Guerra.</p>
<p>El horrendo y abominable suceso ocurrió una medianoche, a finales de marzo de 1915, en un hospital de campaña detrás de las líneas de St. Eloi. Aún ahora me pregunto si no fue meramente la diabólica ficción de un delirio. West se había montado un laboratorio particular en el  lado este del edificio que se le había asignado provisionalmente, alegando que deseaba poner en práctica nuevos y radicales métodos para el tratamiento de los casos de mutilación hasta ahora desesperados. Allí trabajaba como un carnicero, en medio de su sanguinolenta mercancía. Jamás llegué a acostumbrarme a la ligereza con que él manejaba y clasificaba determinado material. A veces hacia verdaderas maravillas de cirugía en los soldados; pero sus principales satisfacciones eran de carácter menos público y filantrópico, y se vio obligado a dar muchas explicaciones acerca de ruidos extraños aún en medio de aquella babel de condenados, entre los que había frecuentes disparos de revólver&#8230;cosa corriente en un campo de batalla, aunque completamente inusitada en un hospital. Los ejemplares reanimados por el doctor West no reunían condiciones para recibir una larga existencia ni ser contemplados por un amplio número de espectadores. Además del humano, West utilizaba gran cantidad de tejido embrionario de reptiles que él cultivaba con resultados singulares. Era mejor que el material humano para conservar con vida los fragmentos privados de órganos,y esa era ahora la principal actividad de mi amigo. En un oscuro rincón del laboratorio; sobre un extraño mechero de incubación, tenía una gran cuba tapada, llena de esa sustancia celular de reptiles que se multiplicaba y crecíade forma borboteante y horrenda.</p>
<p>La noche de que hablo teníamos un ejemplar nuevo y espléndido: un hombre físicamente fuerte y a la vez de tan elevada inteligencia, que nos garantizaba un sistema nervioso sensible. Resultaba irónico; porque se trataba del oficial que había ayudado a que se le concediese a West su destino, y queahora tenía que haber sido nuestro socio. Es más; en el pasado, había estudiado secretamente la teoría de la reanimación bajo la dirección de West. El comandante Sir Eric Moreland Clapman-Lee, D.S.O., era el mejor cirujano de nuestra división, y había sido designado precipitadamente al sector de St. Eloi cuando llegaron al cuartel general noticias del recrudecimiento de la lucha. Efectuó el viaje en un avión pilotado por el intrépido teniente Ronald Hill, sólo para ser derribado precisamente en el punto de su destino. La caída fue tremenda y espectacular, Hill quedó irreconocible; en cuanto al gran cirujano, el accidente le secciono la cabeza casi por entero, aunque el resto del cuerpo estaba intacto. West se apoderó ansiosamente de aquel despojo inerte que había sido su amigo y compañero de estudios; me estremecí al verle terminar de separar la cabeza, colocarla en la diabólica cuba de pulposo tejido de reptiles con objeto de conservarla para futuros experimentos, y seguir manipulando el cuerpo decapitado sobre la mesa de operaciones. Inyectó sangre nueva, unió determinadas venas, arterias y nervios del cuello sin cabeza, y cerró la horrible abertura injertando piel de un ejemplar no identificado que había llevado uniforme de oficial. Yo sabía lo que pretendía: comprobar si este cuerpo sumamente organizado podía dar, sin cabeza, alguna señal de vida mental que había distinguido a sir Eric Moreland Clapman-Lee, estudioso en otro tiempo de la reanimación. Este tronco mudo era ahora requerido espantosamente a servir de ejemplo.</p>
<p>Aún puedo ver a Herbert West bajo la siniestra luz de la lámpara, inyectando la solución reanimadora en el brazo del cuerpo decapitado. No puedo describir la escena, me desmayaría si lo intentara, ya que era enloquecedora aquella habitación repleta de horribles objetos clasificados, con el suelo resbaladizo a causa de la sangre y otros desechos menos humanos que formaban un barro cuyo espesor llegaba casi hasta el tobillo, y aquellas horrendas anormalidades de reptiles salpicando, burbujeando y cociendo sobre el espectro azulenco y vacilante de llama, en un rincón de negras sombras.</p>
<p>El ejemplar, como West comentó repetidas veces, poseía un sistema nervioso espléndido. Esperaba mucho de él; y cuando empezó a manifestar leves movimientos de contracción, pude ver el interés febril reflejado en el rostro de: West. Creo que estaba preparado para presenciar la prueba de su cada vez más sólida opinión de que la conciencia, la razón y la personalidad pueden subsistir independientemente del cerebro&#8230; de que el hombre no posee un espíritu central conectivo, sino que es meramente una máquina de materia nerviosa en la que cada sección se encuentra más o menos completa en sí misma. En una triunfal demostración, West estaba a punto de relegar el misterio de la vida a la categoría de mito. El cuerpo ahora se contraía más vigorosamente; y bajo nuestros ojos ávidos, empezó a jadear de forma horrible. Agitó los brazos con desasosiego, alzó las piernas, y contrajo varios músculos en una especie de contorsión repulsiva. Luego, aquel despojo sin cabeza levantó los brazos en un gesto de inequívoca desesperación&#8230; de una desesperación inteligente, que bastaba para confirmar todas las teorías de Herbert West. Evidentemente, los nervios recordaban el último acto en vida del hombre: la lucha por librarse del avión que se iba a estrellar.</p>
<p>No sé exactamente, qué fue lo que siguió. Tal vez se trata sólo de una alucinación provocada por la impresión que sufrí en aquel instante al iniciarse el bombardeo alemán que destruyó el edificio&#8230; ¿quién sabe, ya que West y yo fuimos los únicos supervivientes? West prefería pensar que fue eso, antes de su reciente desaparición; pero había ocasiones en que no podía, porque era extraño que sufriéramos los dos la misma alucinación. El horrendo incidente fue simple en sí mismo, aunque excepcional por lo que implicaba.</p>
<p>El cuerpo de la mesa se levantó con un movimiento ciego,vacilante terrible; y oímos un sonido gutural. No me atrevo a decir que se trataba de una voz, porque fue demasiado espantoso. Sin embargo, lo más horrible no fue su cavernosidad. Ni tampoco lo que dijo, ya que gritó tan sólo:&#8221;¡Salta, Ronald, por Dios!. ¡Salta!&#8221;. Lo espantoso fue su procedencia: porque brotó de la gran cuba tapada de aquel rincón macabro de oscuras sombras.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/el-horror-de-la-sombra.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Nuestra Noche de Terror</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/nuestra-noche-de-terror.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/nuestra-noche-de-terror.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 20 Jan 2011 14:29:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[666]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de Fantasmas]]></category>
		<category><![CDATA[diabolico]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
		<category><![CDATA[muertes]]></category>
		<category><![CDATA[noches]]></category>
		<category><![CDATA[oscuridad]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=2635</guid>
		<description><![CDATA[Era aproximadamente mitad del verano, cuando ocurrió. Fany había venido a visitar a sus primos; Alexis y Saúl. Ellos vivían en una pequeña isla enfrente de la costa marroquí, en medio del Océano Atlántico. Como casi diariamente nos levantábamos temprano e íbamos a sacar a los perros y andábamos por la playa. Muchas veces solíamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2690" title="nochedeterror" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/01/nochedeterror.jpg" alt="" width="562" height="370" /></p>
<p>Era aproximadamente mitad del verano, cuando ocurrió. Fany había venido a visitar a sus primos; Alexis y Saúl.</p>
<p>Ellos vivían en una pequeña isla enfrente de la costa marroquí, en medio del Océano Atlántico.	Como casi diariamente nos levantábamos temprano e íbamos a sacar a los perros y andábamos por la playa. Muchas veces solíamos hacer excursiones por los extensos parajes de la isla, y por las noches nos reuníamos en la playa, los tres para contar historias de miedo con nuestros amigos; Carla y Arturo. Nos encantaba pasar terror sobre todo ver la cara de Arturo (el menor del grupo). Acurrucados todos en círculo en la inmensa oscuridad de la playa, empezábamos nuestra función nocturna:</p>
<p>&#8220;Era una noche muy oscura -relataba Alexis- cuando Jorge se levantó de la cama, con una fuerte sed. Se dirigió a la cocina a por un vaso de agua. Después de haberse refrescado dirigió su mirada al reloj de cocina detrás de él. Observo que marcaba la una de la madrugada, cosa que le extraño por que pensaba que sería más tarde. Dejó el vaso en la mesa con intención de salir de la cocina y dirigirse hacia su habitación en la segunda planta. Entonces oyó un ruido en la cocina, enseguida pensó en el vaso de agua. Se acerco muy lentamente hacia la cocina, tanto que creyó que nunca llegaría. Al encontrarse junto a la puerta, buscó con su mano el interruptor de la luz lo pulsó y vio que no se encendía. Entonces sintió que algo le tocaba su mano. Su tacto era frío y duro, Jorge ante esto corrió hacía las escaleras, con el presentimiento de que alguien lo perseguía. Jorge se tropezó y cayó al suelo. Y el tacto que había sentido en la cocina le cogió el tobillo&#8230;&#8221;<span id="more-2635"></span></p>
<p>-¡Aaahh! &#8211; gritó Arturo -</p>
<p>-¿Qué pasó? &#8211; dijo Carla asustada al oír a su hermano gritar.-</p>
<p>-Hay un hombre ahí de pie.</p>
<p>Todos asustados miramos lentamente hacia el lado que señaló Arturo y nos quedamos petrificados al ver una sombra inmóvil que nos observaba.</p>
<p>- ¡Es un cubo de basura!- dijo Saúl.</p>
<p>- ¿Eres imbécil?- chilló Carla.</p>
<p>- ¡No!, era un hombre!, un hombre! se ha convertido en un cubo de basura cuando vosotros mirasteis.</p>
<p>- ¡Anda ya! -dijo Fany- un hombre convertido en basura. ¡Que bobería!</p>
<p>A partir de ahí nos cansamos de contar historias. Colocados en círculo como nos encontrábamos, Saúl dijo:</p>
<p>-¿Sabéis lo que me gustaría hacer? La ouija.</p>
<p>-¡Sí! -mencionó Fany- sería genial.</p>
<p>Saúl comenzó a alisar la arena y en ella escribió con el dedo. Todos nos cogimos de las manos, menos Saúl que se inclino hacia la arena y escribió &#8220;¿Hay alguien al otro lado?&#8221; y riéndonos de lo que hacíamos, como si fuera una bobería. La arena tapó las palabras de Saúl y empezó a dibujarse &#8220;¿De qué os reis?&#8221;. Todos nos quedamos con la boca abierta y con la duda de si gritar o de salir corriendo.</p>
<p>- ¡Guau!- exclamó Saúl.</p>
<p>- ¿Quién eres? -preguntó Alexis.</p>
<p>Y en la arena volvió a dibujarse esta ves con &#8220;¿De verdad quieres saberlo?&#8221;</p>
<p>- ¡Sí! -dijimos todos al unísono-.</p>
<p>- ¿Síiii? -preguntó Arturo.</p>
<p>Y por esta vez apareció en la arena:&#8221;Soy / \&#8221;.</p>
<p>- ¿Ehh? ¿Qué es eso? -preguntó Alexis.</p>
<p>- Ese es el símbolo del diablo -dijo Saúl.</p>
<p>Y en cuanto Saúl dijo eso desapareció el símbolo. Salimos todos corriendo hacia la avenida buscando la luz de una farola. Hablamos un rato sobre lo ocurrido y luego nos marchamos a casa, Carla y Arturo se quedaban esta noche con nosotros.</p>
<p>Ya en casa y después de haber cenado, Fany fue al baño a ducharse, se metió en la bañera y detrás de ella había un espejo de cuerpo entero. Mientras se duchaba, se dio la vuelta hacia el espejo y contemplo en el una imagen reflejada, que no era la suya. Era la de un hombre con un cuchillo que al instante desapareció.</p>
<p>-¡Aaahh! &#8211; gritó Fany.</p>
<p>Salió de la bañera lo más rápido que pudo, cogió su bata y se la colocó por encima y a toda prisa, casi tropezando se agarro al pomo de la puerta, lo giró y no consiguió abrirlo. Después de varios intentos la abrió y gritó de pánico al ver varias figuras humanas tras la puerta, eran sus amigos que al oír los gritos acudieron:</p>
<p>-¿Qué pasó? -preguntaron todos.</p>
<p>-He visto a alguien en el baño con un cuchillo.</p>
<p>Asustados nos asomamos al baño pero no había nadie, miramos detrás de toallas, cortinas, etc y nada. a partir de ese momento no pudimos conciliar el sueño. Así que decidimos bajar al salón. Se sentaron en los sillones para ver la televisión. Intentamos todo lo posible por no dormirnos, pero el sueño nos ganó la partida.</p>
<p>-¿Alexis? -preguntó Carla, nadie contestó.</p>
<p>Al rato:</p>
<p>-¿Dónde estáis? -preguntó Saúl.</p>
<p>Había una espesa niebla que lo invadía todo, de repente en un claro surgieron todos: Carla, Arturo, Saúl, Alexis y Fany.</p>
<p>-¿Dónde estamos?</p>
<p>-No sé, no lo reconozco -dijo Carla.</p>
<p>-La sombra -dijo Arturo- la de la playa.</p>
<p>Todos miramos al mismo hombre que sostenía en sus manos un cuchillo completamente manchado de sangre.</p>
<p>-Es el hombre que vi en la bañera -gritó Fany.</p>
<p>Todos echamos a correr gritando y sin mirar atrás. De repente todos chocamos a la ves contra una pared.</p>
<p>- ¿Qué hacemos ahora?</p>
<p>- Viene el hombre, ¡ahhh!.</p>
<p>Nos despertamos todos en el suelo del salón.</p>
<p>-¡Oh! -exclamó Carla- que pesadilla. Ese hombre.</p>
<p>-Sí, con el cuchillo -siguió Fany.</p>
<p>-Atrapados -dijo Saúl.</p>
<p>-Encerrados -dijo Arturo.</p>
<p>-Pero, ¿todos habéis tenido la misma pesadilla que yo? -preguntó Alexis.</p>
<p>-Nos están ocurriendo cosas muy extrañas desde que estuvimos en la playa.-dijo Fany</p>
<p>-Sí, me he dado cuenta, es muy extraño -dijo Saúl.</p>
<p>-Voy a al cocina tengo sed -dijo Carla.</p>
<p>Carla salió del salón, cruzó el corto pasillo y aún con miedo, aunque sin querer demostrarlo ante los demás partió a por su vaso de agua. Una vez en la cocina, bebiendo su vaso de agua la puerta se cerró. Y ella se quedó sola y separada de sus amigos que acudieron a oír el portazo, y que daban golpes intentando abrir la puerta. Carla entre este estruendo de golpes y gritos se volvió entonces vio una persona de espaldas llevaba una túnica negra con capucha. Carla se convenció a si misma y se dirigió hacía ella poniendo su mano en su hombro y dándole la vuelta.</p>
<p>-¡Aaahh! -gritó Carla.</p>
<p>Sus amigos abrieron la puerta y la sacaron. Carla dijo que al darle la vuelta vio su propio rostro deformado con su nombre en la frente.</p>
<p>-¡Salgamos de aquí! -exclamo Arturo.</p>
<p>-De acuerdo, salgamos.</p>
<p>La casa empezó a temblar las paredes a resquebrajarse. Salimos como pudimos y cuando llegamos a fuera vimos nuestra casa destrozada. Sólo la puerta y el marco se encontraban de pie y en el centro de esta y en color rojo, lo que tomábamos por sangre, era una cruz invertida. Nos miramos unos a otros y todos supimos que debíamos volver a la playa y hablar con el Diablo.</p>
<p>Corrimos hacía la playa y todo estaba muy oscuro, debía de ser más tarde de las doce Alexis cogió a Arturo en las espalda por que estaba cansado. No había ni un alma en la playa, o al menos eso parecía. Una vez tocamos la arena empezamos a andar hacia el punto exacto donde hicimos ese ritual, estilo ouija, cerca de la papelera. Ya nos estábamos mosqueando porque llevábamos una media hora caminando y no aparecía la papelera. Alexis, Fany y Carla oyeron gritar a Saúl y Arturo, se volvieron y vieron como la arena se levantaba tras ellos. Esta adquirió la forma de una gran figura con un manto encima que de un abrazo los zabulló en la arena. Nos dirigimos corriendo al lugar y empezamos a cavar en la arena. No había manera, cada ves era más dura. Lo dejamos, supimos que la manera de solucionarlo era volver al lugar donde todo empezó.</p>
<p>Caminábamos hacia delante, hasta que apareció una gran muralla de unos 20 metros de altura y que se extendía infinitamente como el horizonte. Nos dimos la vuelta y tras nosotros había un gran desierto de arena.</p>
<p>-¿Qué hacemos? -preguntó Carla.</p>
<p>-No lo sé -dijo Alexis</p>
<p>Fany no dijo nada, miraba perpleja lo que parecía imposible. Se sentaron en el suelo y por intentarlo Alexis alisó la arena, se dieron las manos. Fany comprendió y dijo:</p>
<p>-¿Estás ahí?</p>
<p>Se dibujo el símbolo &#8220;/ \&#8221; en la arena.</p>
<p>-¿Por qué nos haces esto? -preguntó Carla.</p>
<p>-Porque vosotros lo queríais.</p>
<p>-¿Cómo que lo queríamos?</p>
<p>-Sí, todas las noches os reuníais a contar historias de terror y Yo os he dado una historia de terror y ya no podréis salir de ella.</p>
<p>-Queremos que todo sea como antes -dijo Fany.</p>
<p>Empezó a soplar el viento.</p>
<p>-Nada volverá a ser como antes -se dibujo en la arena.</p>
<p>Se levantó una gran tormenta de arena.</p>
<p>Fany se levantó de la cama, miró hacia su derecha, Carla no estaba en su cama. Por la puerta apareció Saúl.</p>
<p>-¡Buenos días Fany!. Carla y Arturo ya se han ido a su casa, a venido su madre a buscarles.</p>
<p>-¿Y Alexis?</p>
<p>-Desayunando.</p>
<p>Una vez abajo en el salón:</p>
<p>-He tenido una pesadilla muy extraña- dijo Fany -estábamos en la playa y&#8230;</p>
<p>Saúl y Alexis la miraron y se miraron. Algo les impulso a mirar hacia fuera. Eran las nueve y media de la mañana pero afuera era de noche. Tal asombro hizo que Fany, Saúl y Alexis volvieran a mirarse dándose cuenta de que Carla y Arturo estaban entre ellos, pero no estaban solos , estaban rodeados de cadáveres y esqueletos y observaron a su alrededor y vieron lápidas, estaban en un cementerio y un hombre con un cuchillo y a la vez una pala les echaba tierra encima.</p>
<p>Fin.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/nuestra-noche-de-terror.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Risas en las sombras</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/risas-en-las-sombras.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/risas-en-las-sombras.html#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 27 Dec 2010 15:52:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[actos]]></category>
		<category><![CDATA[dolor]]></category>
		<category><![CDATA[fuidos]]></category>
		<category><![CDATA[locuras]]></category>
		<category><![CDATA[muertes]]></category>
		<category><![CDATA[risas]]></category>
		<category><![CDATA[sed]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=2279</guid>
		<description><![CDATA[Abrí los ojos. La penumbra y el olor a putrefacción fue lo primero lo que percibí. Por un momento, no supe en donde me encontraba; pero lo recordé. La estúpida mazmorra en donde me habían encerrado a petición mía. La sed era insoportable. Las ratas iban de un lado a otro; esperando a que sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2544" title="wallpapers-halloween-miedo" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/12/wallpapers-halloween-miedo.jpg" alt="" width="500" height="312" /></p>
<p>Abrí los ojos. La penumbra y el olor a putrefacción fue lo primero lo que percibí. Por un momento, no supe en donde me encontraba; pero lo recordé. La estúpida mazmorra en donde me habían encerrado a petición mía. La sed era insoportable. Las ratas iban de un lado a otro; esperando a que sus compañeras muriesen para saltarles encima para calmar su hambre de carne. Pero su sangre era lo que importaba. Ese fluido carmín tan tentador y cálido; un verdadero placer. Un acto barbárico pero tan complacedor su fácil obtención. Un motín de caza magnífico y sublime.</p>
<p>- ¡No! Olvídalo piensa en otra cosa -me gritaba a mi misma. Desesperación. Angustia. Dolor.</p>
<p>- Olvídalo, olvídalo todo-. Pero no; su sabor, su calor.</p>
<p>¿Cuánto tiempo había dormido? ¿Hace cuánto no bebía una sola gota, sin desesperarme y matar a la primera cosa que se me acercara?. Debían de ser casi las 9:00 pm. QuÉ importaba; no saldría de ese lugar asqueroso aunque quisiera. No porque no pudiera hacer añicos los desvencijados barrotes, sino porque tenía que probar cuál era el verdadero alcance de mi voluntad y paciencia. Tal vez por la simple idea de estar atrapada pero saber como salir y sin embargo no hacerlo. Tal vez por esperar a que el confiado profesor Athur fuese a verme para “curarme de mi demencia”. Tal vez por hacerle la vida miserable a McGregor. La verdad era que no lo sabía con certeza. ¿Raro? Claro que no. Después de veinte años vagando sin rumbo y cuatro de aislamiento en una pocilga como aquella hace que la noción que tienes de lo que conoces cambie progresivamente; o simplemente tenga un sentido distinto; deja de tenerlo o no quieras entenderlo -comúnmente quieres olvidarlo-. En todo caso, tuve la misma existencia como cualquiera en mi mismo estado -si se le pudiera llamar de esa forma- aunque algo obsesivamente conservadora o patética para ojos de los otros más “fanáticos”. Ahora ni siquiera pruebo gota alguna.</p>
<p>Observé el ya conocido lugar. Suelo y paredes de piedra macizas y húmedas, con naciente maleza en sus abundantes grietas; ese olor asqueroso a putrefacción llenaba todo; y los famélicos y hambrientos roedores pululaban por doquier, reunidos a montones cerca de los cadáveres de las otras, saliendo de sus madrigueras como insectos, con esos negros ojos brillantes y saltones mirándome, abalanzándose encima de mí, pero en el último momento sólo bastaba azotarlas con mi brazo para despedazar sus cuerpos contra las paredes; ya no me importaba qué caminara a mi alrededor.<span id="more-2279"></span></p>
<p>Según lo que sabía, el sitio había sido en un tiempo usado durante la Edad Media como cárcel y cámara de torturas para malhechores y asesinos, a veces inocentes. Una estancia circular, techo, paredes y suelo arqueados, éste último con una abertura en el centro, tapada con barrotes, al igual que en las paredes a manera de celdas. Todo el “conjunto” ubicado a seis metros bajo la superficie; en un extremo, la única salida daba a unas escaleras al exterior.</p>
<p>Estar allí me hacía sentir como pudieron haberlo experimentado esos hombres, atrapados, sin posibilidades de escape alguno, esperando el trágico final de sus desgraciadas vidas; la muerte se convertiría en su único alivio después de todo ese sufrimiento. Yo lo llamaría suerte. Pensaba que tal vez de esa forma pagaría por lo que había hecho, como lo hicieron ellos.</p>
<p>Pero era un verdadero aburrimiento, me la pasaba observando el vacío o leyendo los pocos libros que había traído conmigo, de casi mil páginas, ya leídos incontables de veces cada uno. Lo único entretenido que hacía a duras penas era leer las mentes de los empleados que me traían comida que ni tocaba y que resultaban un festín para mis amigas (alejándose después a la carrera).</p>
<p>Frecuentemente me acercaba a la puerta en cuanto se acercaban, espantándolos haciendo que la puerta vibrara con violencia; los pobres renunciaban al poco tiempo, algo que ponía a McGregor al rojo vivo -ja ja ja ja- aunque se esté al borde de la depresión, no significa que no tenga que ser entretenido ¿no?</p>
<p>Había un montón de heno en un rincón con forma de cama en donde me sentaba por horas inmóvil, esperando a que alguien pasara, era algo ocioso pero divertido; sus pensamientos me aburrían, siempre en lo mismo, ”tengo que atender al paciente número doce, el Señor me despedirá si sigo haraganeando por las tardes….&#8221;, &#8220;bla ..bla..bla&#8221;. Pero ellos se quedaban cortos, los verdaderamente extenuantes eran los lunáticos pacientes.”¡Ohh mira esa paloma!&#8221; Por cualquier estupidez, se quedaban con la boca abierta o hablaban con “amigos imaginarios” y mirando el techo como idiotas ¡Dios!</p>
<p>Pero de nuevo el deseo de sangre, ¿qué es lo que soy?, ni siquiera la luz de una vela la aguanto. Me recosté en el suave lecho y miré el techo. ¿Estaré demente? -ja ja ja, eso es lo que quería creer-. Cada vez que lo pensaba, la verdad era que quería salir de ahí, hace ya bastante que no veía las luces de la ciudad, que no veía otra cosa que esas paredes de piedras y esos sucios roedores</p>
<p>Y pensar que en algún momento de mi vida, mi ser era alguien diferente.</p>
<p>En realidad sentía tristeza y lástima por aquellas personas. La mente es mente, es muy frágil y sin olvidar el alma, que de muy fácil manera puede llegar a corromperse. Sus familiares los enviaron a este zoológico para curarlos o simplemente para deshacerse de ellos. Pobres&#8230; atrapados… condenados en su propia mente… un destino cruel y en soledad. Ja ja ja.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/risas-en-las-sombras.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Atado a sus recuerdos</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/atado-a-sus-recuerdos.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/atado-a-sus-recuerdos.html#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Dec 2010 13:54:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[Audio Cuentos De Terror]]></category>
		<category><![CDATA[Ira]]></category>
		<category><![CDATA[noche]]></category>
		<category><![CDATA[oscuridad]]></category>
		<category><![CDATA[penoso]]></category>
		<category><![CDATA[pensamientos]]></category>
		<category><![CDATA[puerta cerrada]]></category>
		<category><![CDATA[recuerdos]]></category>
		<category><![CDATA[ruido]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>
		<category><![CDATA[suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[temor]]></category>
		<category><![CDATA[vigor]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=1284</guid>
		<description><![CDATA[Atado a sus recuerdos, se balanceaba, y balanceaba, una y otra vez. Su canción favorita, retumbaba alrededor de sus pies endurecidos por días enteros, aunque pareciera que fuesen meses enteros, pero eso le complacía a el. Intentaba encontrar la manera de acomodar su cuerpo al sonido de la música, y creyó ciertas veces conseguirlo, entonces, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/12/recuerdos.jpg" alt="Recuerdos" /></p>
<p>Atado a sus recuerdos, se balanceaba, y balanceaba, una y otra vez. Su canción favorita, retumbaba alrededor de sus pies endurecidos por días enteros, aunque pareciera que fuesen meses enteros, pero eso le complacía a el. Intentaba encontrar la manera de acomodar su cuerpo al sonido de la música, y creyó ciertas veces conseguirlo, entonces, y como en mucho tiempo, albergó una felicidad nueva, y comenzó a canturrear entusiasmado; ¡Ni… na… Ni… na… Ni…! -No había nadie en casa. Temprano, le dolía el cuello, y protestaba por eso, una parálisis lo había dejado inmovilizado del lado izquierdo años atrás, y se acostumbró al gentil movimiento a ese lado de la mecedora, pero no lo recordaba. Se molestaba, al ser interrumpido en sus largos pensamientos, y mandaba callar con su ronca voz, a cualquier habitante inapropiado de su habitación. En su trasnochada casa, soportada por agrietados pilares de desconocido estilo, vivían diversos recuerdos que deambulaban por los extensos comedores que albergaron alguna vez, épocas de amplia diversión, amoríos de inquietud, y escotes de desenfreno en los sótanos a puerta cerrada, y el penoso suicidio de Nina Alcorán. <span id="more-1284"></span><br />
Hacia delante, y atrás, su mirada volaba en el tiempo, hasta topar con recuerdos, colgados en el tabique gris que separa con el muro del comedero, unas finas caras en terciopelo de la época, esbozando a la fuerza una sutil sonrisa, con gesto desafiante, Nina sentada, y ella detrás, con sus manos levemente apoyadas en los hombros de su hija. Al enterar la noche, el temor se apoderaba de su mente, y le obligaba a presenciar cosas que Vigo detestaba. Durante la acción de la mecedora, y su canción favorita que lo mantenía vivo, cerraba sus ojos, y con un gesto evitaba los retratos que se desprendían en figuras torcidas, con risas macabras, y gemidos, unidos a lamentaciones dese el otro lado de las murallas, en sus menudos tímpanos agobiados por su condición. En pleno embate, se reproducía su nombre bajo sus pies, y en el techo más alto, su habitación se destrozaba por furiosos golpes de seres que se burlaban, y olían carne descompuesta. Después que se habían prolongado en los últimos años éstas experiencias, Vigo quedaba en un estado anómalo, sin poder reconocer si quiera su mano derecha de la izquierda. Su canción seguía tarareando;…. hasta quedarse dormido…<br />
A la mañana siguiente recuperaba el comprimido tono muscular, la corriente sanguínea regresaba a lo indicado, y Vigo, en la mecedora, continuaba balanceando su vida en el lado izquierdo. El resto de la casa continuaba oscuro, salvo en su habitación, donde tímidamente alumbraban desde fuera, unos rayos de sol, recién nacidos. Con dificultad llevó la mano al rostro, y se abstrajo en alongados pensamientos. Su mentón recio, apuntaba al frente de unos espejos oscuros que quedaron, luego del incendio de una lujuria noche de engaño, y perversión, y ejecuciones oscuras que realizaron doce años atrás. Su fisonomía, y más aún, en los tiempos de juventud donde el vigor se demostraba en las cacerías de mujeres bellas que habitaban los pueblos cercanos, era conocido con el apodo de: “Vigo el hermoso”. Un completo silencio abundaba a su alrededor, porque la canción que lo sostenía respirando no hacía ruido, tampoco el sonido de la inmemorial mecedora causaba estragos en su mente. Pero a veces, sólo a veces, en su condenada soledad, unas señas confusas de alguien saludando lo animaba a gesticular su rostro hacia el costado derecho. ¿Si?&#8230; ¿Diga?&#8230;-Nadie habló-. En las mañanas más húmedas, se lamentaba de no poder llorar, atado a sus recuerdos que sustentaban su causa, ni siquiera era capaz de lagrimear, ella lo impedía. En los magnos pasillos, unas voces de viento se percibían alrededor de los comedores transmitiendo ideas, y negando los desacuerdos con cierta violencia reflejada por golpes de sillas contra la pared. ¡Lo lamentarás, la próxima vez…! Después, unas risas sigilosas disfrutaban de lo planeado por entes influyentes a éstos, que estaban sometidos a sus órdenes. Abajo y arriba, el día avanzaba en su plenitud, y de manera inesperada, la tarde se convertía en larga noche. Sombras cubrían la mitad del muro tiznando el penoso estado de Vigo. Una incómoda picazón a los ojos comenzaron a frenar las intenciones del condenado. Con gemidos de su boca recordaba en voz alta, a una joven hermosa de azulado intenso en su mirada, ¡Donde están tus manos!&#8230; ¡Donde tus caricias!&#8230; -Vociferó-. El muro quedó en tinieblas. En absoluta oscuridad cayeron objetos extraños, y cada sensación se asimilaba a un duro latigazo a su cuerpo, sonidos subterráneos comenzaron apoderarse en cada rincón, y cadenas arrastrando sentía desde lejos, pero cada vez más cerca. Más sombras invadieron su habitación, y a semejanza de un mono, se agitaban en todas partes risas, y preguntas, sin respuesta lógica. Simón el asesino, apodado en vida por sus víctimas, ahora recibía la orden de alguien grande. Apoyado en su lado izquierdo, fuertes tirones lo colapsaban con la intención de arrojarlo, pero aferrado con su mentón, resistía la furia perversa. En instantes cobraba vida los retratos de Nina Alcorán, y su madre resoplando en su cara: ¡Asesino!&#8230; ¡Asesino!&#8230;, mientras la hija lo toma del pelo, y le hace un profundo corte en la cabeza, una y otra vez, dejándolo inconsciente. De toda clase de humillaciones era sometido en su cuarto, enormes embestidas en los vidrios de la casa saltaban a todas direcciones astillándose en sus piernas. Un temido silencio hizo huir al resto, y unos pasos se vengaron del condenado.<br />
Nina, y su madre, deambularon por la casa buscando consuelo en los subterráneos, se aparecieron en los extensos pasillos iluminados por la oscuridad, sus voces de lamento cubrían los largos comedores durante el día y la noche, hasta que regresaron a los retratos grises del lugar. Las manchas de sangre, fueron imposibles de borrar, hondonadas profundas, y cadenas de grosor desmedido se encontraron colgadas en la pared dentro de cuevas terroríficas, y otros cadáveres de exagerada tenebrosidad.<br />
Según los antecedentes legales que se guardaron en el registro privado de la autoridad, y después de cerciorarse bien que no hubiera habitante en la casa, comenzaron las obras de demolición. Cubrieron con cinta municipal los alrededores del terreno, varios expertos visitaban de día las obras de derrumbe de los cimientos de la casa. Ladrillos enormes que le dieron alguna vez forma de castillo, extrajeron lo que correspondía al living, la mitad del comedor, y donde comenzaba el extremo del pasillo. Al término de la segunda semana de trabajo, echaron abajo el resto de las murallas de concreto que le dieron vida a las piezas de esa casona.<br />
Sólo objetos, y retratos sin valor quedaron a la intemperie. A la espera de algún familiar que reclamara por éstos, realizaron la venta de la nueva casa, y llegaron habitantes recientes. Todas las habitaciones fueron remodeladas, los sótanos conectaban directamente con el jardín de atrás, hacia un extenso pasto verde donde los hijos de los nuevos propietarios, recibían a sus influentes amistades de la época. Los muros bañados en blanco, brindaba en la noche una luz natural a los extensos pasillos que unían los cuatro baños de visita. La familia dueña ahora de este palacio, firmó los planos en absoluto acuerdo con la municipalidad, y en algún lugar de éste, una cruz grande indicaba que cierto dormitorio no habían podido derribar. Compraron entonces, una casa de diez y nueve habitaciones. Al principio se reunieron, y estuvieron de acuerdo en no abrir la puerta veinte que daba aun gran ventanal, porque no había necesidad. El color de la puerta era distinto al resto, y así la identificaban perfectamente. Al pasar el tiempo, olvidaron todo con respecto a esa habitación de extraño aspecto, además, a nadie le llamaba la atención. Los niños dormían con los típicos terrores nocturnos provocados por su imaginación, y se quedaban la noche entera con la luz prendida. Pese, a las indicaciones del padre, continuaron con esta situación más allá de lo sugerido. Una noche, de vuelta del baño, pasando por el extenso pasillo, una música tenue se dejó sentir en la pieza del menor, al tomar la manilla decidido para interpelarlo según la orden dada por éste, se quedó pasmado escuchando una mecedora, y una ronca voz que decía: ¡Duérmete niño….., duérmete ya….!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/atado-a-sus-recuerdos.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Mi Sombra?</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/otros-cuentos/%c2%bfmi-sombra.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/otros-cuentos/%c2%bfmi-sombra.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:28:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=787</guid>
		<description><![CDATA[Ya han pasado varios años desde que esta maldita pesadilla comenzó, recuerdo que la primera vez que supe de él fue una noche en que me encontraba con algunos de mis primos en un pequeño pueblo, bastante antiguo y no muy vivo. Ese día estábamos solos, el mayor de los de la casa tenía 16 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-789" title="sombra" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/05/sombra.jpg" alt="" width="480" height="597" /><br />
Ya han pasado varios años desde que esta maldita pesadilla comenzó, recuerdo que la primera vez que supe de él fue una noche en que me encontraba con algunos de mis primos en un pequeño pueblo, bastante antiguo y no muy vivo. Ese día estábamos solos, el mayor de los de la casa tenía 16 años, Gaspar, mi primo que lamentablemente para él, es parte fundamental en mi historia, yo tenía unos 8 años tal vez menos, tal vez mas&#8230;</p>
<p>La casa en la que estábamos era bastante antigua, varias historias se contaban por el sector sobre ella, historias creo yo, no tienen mucho que ver con la mía…divago.</p>
<p>Ya estaba bastante entrada la noche, nos encontrábamos todos jugando cartas en<br />
la mesa, bastante grande, estábamos muy distanciados los unos con los otros, el más cercano era Gaspar que se encontraba sentado frente a mi.</p>
<p>De la nada comencé a sentir que alguien me tomaba del pelo, no le di la menor importancia, paso algún rato, de nuevo alguien tiraba suave pero firmemente de mi cabello, simplemente dije &#8220;pueden dejar de tirarme el pelo por favor&#8221;.. silencio&#8230; mis primos me miraban extrañados,&#8221; no hay nadie que pueda estar tirándote del pelo, no hay nadie cerca tuyo&#8230; tenía razón&#8230; miré hacia ambos lados, nadie cerca e imposible acercarse tan rápidamente, miré hacia atrás&#8230;nada, sólo un gran espejo que ocupaba gran parte de la pared, a la cual yo me encontraba casi pegado, bueno, seguimos jugando.<span id="more-787"></span></p>
<p>Paso algún rato, no sentí nada mas, hasta que de la nada, un frío horrible, creo que nunca he vuelto a sentir una sensación tan escalofriante como esa, la que aumento cuando vi la cara de Gaspar, estaba petrificado no reaccionaba, los demás no se dieron ni cuenta, sólo se percataron de que algo pasaba cuando Gaspar en un movimiento instantáneo me tomó por el hombro y me lanzó de la silla, me gritó &#8221; aléjate de la pared, ahora!&#8221;, yo no entendía nada pero le hice caso, todos se pararon y se alejaron.</p>
<p>Después de un rato, cuando todos ya estaban mas tranquilos, Gaspar pidió a los demás que nos dejaran solos, que tenía que hablar conmigo&#8230;ya podía presentir que no me gustaría lo que oiría&#8221;.</p>
<p>Bante&#8230;me dijo.., no se que demonios fue lo que vi, ni me interesa saberlo pero creeme nunca había tenido ante mi una imagen tan horrible , tan aterradora como esa, detrás tuyo como si fuera un reflejo en el espejo, pero a su vez dentro de él, estaba de pie mirándote fijamente hacia abajo una figura de alguna clase de monstruo, no ni describir que era, pero era grande oscuro, como una sombra , sólo se podía distinguir bien su rostro, pero eso da igual, te miraba fijamente, y empezó lentamente a estirar su mano hacia ti, como si quisiera atraparte , por eso te arrojé de la silla, y esa cosa desapareció, pero se movió hacia el lado en que te empujé, como siguiéndote… como siguiéndote&#8230;”primo, no te imaginas la razón que tenias&#8221;&#8230;</p>
<p>Como es de esperar, esa noche no pude dormir, ni Gaspar tampoco, decidimos no volver a tocar el tema.</p>
<p>Por algunos años ni siquiera pensé en este incidente , lo veía como algo paranormal, obvio, pero que no tenía nada que ver conmigo , sólo era algo en esa casa, por supuesto a la cual jamás regrese, y en la cual nunca mas se supo de que pasaran hechos como este…nuevamente divago&#8230;</p>
<p>Como dije pasaron muchos años antes de que volviera a ser protagonista de un hecho paranormal, a los 14 años todo comenzó otra vez. Un día se me ocurrió tomarme una foto con mi celular, la tomé en un espejo de mi casa, ya se imaginaran que sucedió, al ver la foto de inmediato vi que había algo que no tenia porque estar ahí, en el borde del espejo, se veía la mitad de una cara, pero no era humana, era una figura horrible, se veía un rostro arrugado, desfigurado, unos ojos negros como la noche, y de su boca dos horribles colmillos amarillentos, sólo fue necesario ver esa imagen para perder el sueño, pasarían varios meses antes de que pudiera volver a dormir a gusto, traté de callar mi desesperación por esta imagen, pero decidí mostrarla a algunos de mis amigos, nadie podía entender que era, o mejor dicho todos sabían lo que veían pero todos querían encontrar una respuesta lógica a esta horrible imagen.</p>
<p>Al principio ni pensé en relacionar esta imagen con lo sucedido hace tantos años atrás, pero una noche me puse a pensar en lo ocurrido, y decidí llamar a Gaspar&#8230;apenas pudimos nos juntamos, le dejé muy claro que era urgente que habláramos&#8230;en resumen, le mostré la foto , y nuevamente vi esa expresión de hace tantos años atrás, no fue necesario que me dijera nada, para darme cuenta de que lo que estaba en la foto , era lo mismo que me miraba tan fijamente en el espejo, ese día, del cual tantos años ya habían pasado..</p>
<p>Desde entonces, mi vida ya no fue la misma, me siento observado, jamás me siento en paz, sólo cuando estoy en compañía de gente, pero solo&#8230;no, jamás estoy solo&#8230;siento frío, siento pena, siento miedo&#8230;</p>
<p>Esta criatura, este demonio, espíritu o lo que sea, hasta el día de hoy no ha dejado de seguirme desde entonces.</p>
<p>Harán 5 meses de esto, un fin de semana me quedé solo en mi casa, por razones obvias deje luces encendidas, pero no sólo eso el televisor el notebook, una manta eléctrica, cosas peligrosas de dejar encendidas, cuando desperté en la mañana no me di cuenta de nada, hasta que me extraño algo, todo estaba apagado, pensé&#8221; debe ser un corte simplemente&#8221; pero los interruptores de las luces estaban todos en apagado, osea algo estuvo moviéndose por la casa como si nada, sin que nadie , bueno sin que yo sintiera nada. Ahora esto me hace pensar, ¿por qué apagó todo? no logro encontrar la respuesta, decidí salir de mi casa, aunque sin saber el porqué, estiré mi cama, y salí de la casa&#8230;</p>
<p>Al regresar al día siguiente, fui con un amigo que accedió a acompañarme, al llegar a mi casa no había nada fuera de lo común, pero mi cama, la cual deje prácticamente armada, estaba completamente deshecha, como si me hubiese estado buscando&#8230;</p>
<p>Este es una de las experiencias que he tenido que vivir, no es ni la primera ni la última, pero prefiero dejar para mas adelante los demás relatos. Tal vez deben pensar que no tengo imaginación, o que escribo mal&#8230;</p>
<p>Déjenme decirles que no necesito imaginación, porque todo lo escrito en mis palabras son mi historia, la cual en la actualidad estoy contrarrestando&#8230; ya les contaré como&#8230;</p>
<p>Espero les interese mi historia, porque nunca se sabe tal vez algún día llegue a ser la suya también.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/otros-cuentos/%c2%bfmi-sombra.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La sombra del Yakuza</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/leyendas-urbanas/la-sombra-del-yakuza.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/leyendas-urbanas/la-sombra-del-yakuza.html#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 22:03:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas Urbanas]]></category>
		<category><![CDATA[aterrorizar]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[dolor]]></category>
		<category><![CDATA[horror]]></category>
		<category><![CDATA[locura]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>
		<category><![CDATA[Yakuza]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=583</guid>
		<description><![CDATA[Abigail Lee había ejercido de prostituta forzada para la organización yakuza, concretamente para el clan Yamaguchi-gumi, el más antiguo, poderoso y arraigado en la cultura japonesa. Era tailandesa y había sido comprada a su madre por cien dólares americanos y trasladada a Japón donde no volvió a saber de los suyos nunca más. Tampoco pensó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/02/La-sombra-del-Yakuza1.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-585" title="La-sombra-del-Yakuza" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/02/La-sombra-del-Yakuza1.jpg" alt="" width="510" height="347" /></a></p>
<p>Abigail Lee había ejercido de prostituta forzada para la organización yakuza, concretamente para el clan Yamaguchi-gumi, el más antiguo, poderoso y arraigado en la cultura japonesa. Era tailandesa y había sido comprada a su madre por cien dólares americanos y trasladada a Japón donde no volvió a saber de los suyos nunca más. Tampoco pensó nunca volver a verlos ya que recordaba la última vez que los vio con gran dolor. Su padre la violaba a diario y un día su madre la llevó a un lugar donde había varios hombres tatuados con dragones. Allí suplicó que se la compraran diciendo que era muy guapa. No recordaba ni un solo gesto de cariño de sus padres y por eso nunca tuvo la menor intención de volver a encontrarse con ellos. A menudo deseaba que se hubieran muerto de forma horrible.<br />
<span id="more-583"></span></p>
<p>El tiempo que estuvo con los yakuza, la habían instruido como prostituta o geisha, como decían ellos para darle más categoría a su asqueroso trabajo, y durante cinco años había sido el juguete de los occidentales más sádicos y pervertidos. Para marcarla, los yakuza le hicieron un tatuaje del tamaño de un puño en el omóplato derecho.</p>
<p>A los quince años decidió que si no podía librarse de esa vida, debía ascender para librarse al menos de ese trabajo. Le pidió a su chulo o danna (como se decía en japonés) que la enseñara a defenderse, ya que muchos clientes abusaban de ella y luego no pagaban (cosa que era cierta). El danna conocía el arte de la esgrima japonesa, el kendo. Le dijo que no podía enseñarle a una chiquilla porque podía matarse practicándolo. Ella utilizó sus artes seductoras, pues con quince años se había vuelto realmente atractiva y su chulo terminó accediendo a enseñarla. Practicaron con palos y después de dos años de práctica, podían mantener un reñido combate aunque nunca le ganó. Sabía que si lo hacía dejaría de practicar con ella y en ocasiones se contenía para no llegar nunca a deshonrarle con una derrota. Él pensaba que le faltaba valor y arrojo y la regañaba, aleccionándola y diciéndole que así no podría nunca con un yakuza especialista de la katana. Sin embargo ella no quería ganarle, el orgullo de su danna quedaría dañado y podría dejar de entrenar con ella. Prefería que la golpeara como castigo por su falta de agresividad.</p>
<p>Sin embargo con los clientes no le faltaba la furia necesaria. En cuanto se sintió segura con sus habilidades, los clientes que no pagaban recibían un crudo castigo (les cortaba una mano, un pie o lo que se le antojara, incluso el pene) y luego ella les robaba todo y se guardaba el dinero a escondidas de su danna, al menos lo que no correspondía por sus servicios. Luego los dejaba tirados en medio de la calle, desnudos y desangrándose.</p>
<p>Cuando lo hizo repetidas veces y los Yamaguchi-gumi averiguaron que era ella la que castigaba a sus clientes, no les gustó nada. Daba muy mala publicidad de modo que la castigaron severamente. Le hicieron la ablación, sin anestesia y la devolvieron a su cuartucho, desangrándose. Le ordenaron que siguiera trabajando incluso con la herida abierta en su vagina, cosa que sería una terrible tortura para ella. Así aprendería.</p>
<p>Sin embargo, su chulo le había tomado cariño y le permitió reposar unos días, envió a un médico a que le cosiera la herida y hasta que no se le curó del todo no la hizo trabajar más. Los jefes no se enteraron de esto pero le advirtieron a Abigail que si volvía a hacer daño a algún cliente, la próxima vez le cortarían los dedos.</p>
<p>Pasó el tiempo y a los clientes que no pagaban, simplemente les amenazaba con su espada y terminaban haciéndolo. Al menos se libró del problema y estuvo un tiempo tranquila.</p>
<p>En su veinte cumpleaños, su danna, Kasuke, le dijo que ese día no tenía que trabajar. El día de descanso sería su regalo. Ella se lo agradeció dejándolo acostarse con ella. No es que no lo hiciera habitualmente, que lo hacía, pero le regaló lo mejor de sus habilidades como geisha.<br />
Abigail sabía que le gustaba a Kasuke y quería ganarse su confianza. Si quería escapar de los yakuza, tenía que contar con él. Debían escapar juntos. Al principio quiso enamorarlo para lograr su objetivo, pero en su veinte cumpleaños, cuando estaban juntos en la cama, Abigail supo que también ella le quería. Era el único hombre que había sido amable con ella y siempre podía contar con su ayuda. Por eso cuando hicieron el acto, aquello no fue solo sexo ni para él ni para ella.</p>
<p>Un día los jefes decidieron que era demasiado vieja para trabajar en los suburbios, con Kasuke. Puede que en realidad se enteraran de su idilio, nunca llegaron a saberlo. Los separaron y a ella la trasladaron a un prostíbulo en otra parte de la ciudad. Kasuke se resistió alegando que Abigail seguía siendo muy atractiva y conseguía muy buen negocio. No sirvieron de nada sus protestas.</p>
<p>Cuando se despidieron Abigail vio que Kasuke lloraba por dentro, aunque no lo hacía con lágrimas. Había aprendido a ver el interior de su alma con la simple mirada. Tanto tiempo juntos, peleando con sus palos, teniendo relaciones sexuales, confiando el uno en el otro, hacía que solo con mirarse un par de segundos ambos supieran lo que pensaba el otro.</p>
<p>- Volveré &#8211; le susurró ella, al besarle en la despedida. Luego le susurró a su oído -. Y nos escaparemos juntos.<br />
Él sonrió sin demasiadas esperanzas. Ella tampoco las tenía, las esperanzas en el mundo de la prostitución son tan vanas como el aire. Todas las prostitutas tienen muchas pero saben que nunca las cumplirán.</p>
<p>Sin embargo el amor entre Kasuke y ella se había materializado en un embarazo. Cuando ella lo descubrió lo ocultó, deseaba con toda su alma tener ese niño y no se lo comunicó a la madamme del local donde había sido trasladada. Dado que era una de las más jóvenes y bellas chicas a su cargo, se la consideraba la más cara para ofrecer sus servicios y por tanto su lencería era la más seductora. Por ello no consiguió disimular su embarazo mucho tiempo.</p>
<p>Los jefes yakuza la ordenaron abortar y ella se negó. Le dijeron que así no podía seguir trabajando y que aunque tuviera al niño lo iban a degollar en cuanto naciera, aquello no era una guardería. Ella se negó con firmeza y les dijo que nunca abortaría a su niño. La amenazaron con que si no abortaba la matarían allí mismo. Entonces ella sacó su espada, que siempre escondía bajo su almohada y les mató a los dos. Con las manos temblorosas y llenas de sangre huyó y se dirigió a la casa de Kasuke. Éste, viéndole las manos supo que la muerte le perseguiría implacablemente hasta que los yakuza dieran con ellos. Si la ayudaba a esconderse estaba muerto, y sino también. Ellos sabían que Abigail acudiría a él y no le juzgarían. Simplemente le condenarían a morir, después de torturarle hasta que les contara todo lo que sabía de ella.</p>
<p>Huyeron a Estados Unidos y se refugiaron en hostales baratos. Él se acostumbró a trabajar de cualquier cosa: limpia coches, camarero, aparca coches, limpiaba en restaurantes orientales, etc. Así consiguieron sobrevivir hasta el nacimiento del niño, al que llamaron Yoruichi.</p>
<p>Durante dos años intentaron conseguir los papeles de permiso de residencia pero con el tiempo se fueron desengañando hasta el punto de que ella deseo volver a su antiguo trabajo. De hecho no sabía hacer otra cosa. Kasuke se negó en redondo, le dijo que no le importaba si trabajaba de limpiadora, de camarera y no conseguían dinero para más que un cuartucho en un hostal de mala muerte. No permitiría que vendiera su cuerpo nunca más. Él no necesitaba dinero, solo a ella y al niño.</p>
<p>Conviviendo con estos problemas, su amor fue en aumento y vieron crecer al niño hasta los siete años. Ella consiguió un puesto estable de limpiadora en la casa de una mujer que también tenía origen tailandés, Gisel. Era enfermera en un hospital local, pero no tenía tiempo para cuidar su casa de modo que contrató a Abigail. Debía ir a limpiar, lavar la ropa y ordenar la cocina todos los días. El sueldo era ridículo, pero no podía aspirar a mucho más siendo una inmigrante ilegal.</p>
<p>Durante meses pudo compaginar su trabajo con sus labores de madre. Abigail había recuperado la sensual forma de su cuerpo en apenas dos meses desde su embarazo ya que en casa entrenaba duro con su marido las artes del kendo. La televisión no les interesaba en absoluto de modo que solo dedicaban su tiempo libre a entrenar. El niño también aprendía lo que podía con palitos de plástico. Para todos era su pasatiempo, su gimnasio y su esperanza por si un día alguien de la yakuza los encontraba.</p>
<p>Un día Abigail hizo una demostración ante Gisel de sus habilidades físicas evitando que un jarrón se rompiera. La dueña había tropezado con la alfombra y el jarrón que estaba sobre una columna de mármol se vino abajo. Abigail estaba en la otra punta del salón y le dio tiempo a detener el jarrón oriental justo antes de tocar el suelo. La dueña la vio y alabó sus reflejos. Sin embargo, sabiendo que esas habilidades no eran corrientes, comenzó a hacer preguntas en secreto y buscó información sobre ella.<br />
Aunque Gisel no consiguió averiguar nada, el hecho de que fuera a preguntar a la embajada japonesa por Abigail Lee no pasó desapercibido para un espía de los yakuza que trabajaba allí.<br />
Después de aquel día, Gisel le preguntó si quería ganar más dinero y le pidió que le diera clases de ese arte que practicaba ella. Ésta aceptó, le dijo que desde pequeña había practicado kendo y que era una espléndida manera de mantener el cuerpo sano y la mente despejada. A Gisel le daban miedo las espadas y estuvo a punto de cambiar de idea pero Abigail le dijo que no se practicaba con espadas reales. Entonces Gisel aceptó.<br />
Con ese dinero extra, pudieron llevar a un colegio a su hijo. Encontraron uno donde el director de la escuela no les pedía papeles, ya que no los tenían, y así consiguieron que su hijo comenzara a hablar inglés mejor que ellos y se integrara en la sociedad.</p>
<p>Un día recibieron una carta.</p>
<p>- El gobierno de los Estados Unidos les ha concedido mediante sorteo la carta verde &#8211; leyó Kasuke, con marcado acento japonés -. Aby, ¡somos americanos!<br />
Aunque era una gran noticia, y se abrazaron de alegría, Abigail sintió un súbito temor.<br />
- Esto no es bueno. Ahora tendremos papeles y nos encontrarán.<br />
- Podemos poner nombres falsos.<br />
- Ya dimos nuestros auténticos nombres &#8211; dijo ella-. No debimos presentarnos a esos sorteos, nos encontrarán.<br />
- Cariño, hace años que nos escapamos, ya no nos están buscando. Si lo hicieran ya nos habrían encontrado.<br />
- Espero que tengas razón &#8211; replicó ella, sin perder la preocupación.<br />
Llevaron a Yoruichi, su hijo, al colegio y luego fueron a recoger los papeles a la embajada. Con el nuevo pasaporte americano, Kasuke buscaría trabajo con contrato de guarda espaldas, de vigilante y cosas que podía hacer. Abigail fue a casa de Gisel a comunicarle la noticia y ésta se alegró mucho porque se habían hecho grandes amigas desde que trabajaba con ella. Decidió seguir trabajando para ella hasta que consiguiera un trabajo con contrato.<br />
La mañana siguiente a recibir los papeles Abigail vio un coche negro aparcado en frente del hostal. Le llamó la atención porque era un coche alquilado muy caro y nadie llevaba ese tipo de coches a ese hostal.<br />
- ¡Kasuke! &#8211; cerró la puerta asustada -. Nos encontraron. Debemos huir de aquí.<br />
- ¿Qué? &#8211; él se asomó a la ventana y vio el sedane oscuro.<br />
- ¿Qué hacemos? &#8211; preguntó ella, aterrada.<br />
- No estamos seguros de que sean ellos, no podemos irnos sin estarlo.<br />
- Son ellos, no se te ocurra salir &#8211; le ordenó ella, muy enojada -. ¿Qué hacemos?<br />
- Si son ellos, como tú dices, la única salida que nos queda es el aeropuerto. Tenemos que coger el primer vuelo internacional que encontremos. Y luego necesitamos huir a otro país en coche para que nos pierdan el rastro.<br />
- ¿Tenemos dinero? &#8211; preguntó ella.<br />
- Creo que sí&#8230; pero tenemos que vaciar la cuenta, no podemos&#8230; pero, ¿qué estoy diciendo? Es solo un sedane oscuro, no podemos irnos por cada coche caro que veamos en la puerta.<br />
- ¿Quieres estar seguro? &#8211; retó ella.<br />
Se puso unas gafas de sol y se cubrió con una chaqueta, cogiendo su katana de acero y escondiéndola bajo su brazo.<br />
- Espera, estás&#8230;. &#8211; Kasuke no pudo terminar su frase, Abigail había salido.<br />
Sus andares eran nerviosos. Se dirigió al coche con decisión y cuando estuvo lo bastante cerca se abrieron las puertas y salieron dos japoneses tatuados hasta el cuello. Hasta un niño habría identificado al dragón dibujado en sus cuerpos. Eran yakuzas.<br />
- Abigail Lee &#8211; dijo uno de ellos muy serio.<br />
Kasuke no pudo esperar más. Saltó por la ventana trasera y corrió, rodeando el hostal hasta la parte de atrás del coche. No pudo oír más de lo que decían pero cuando llegó a la parte de atrás del coche escuchó que le estaban diciendo que debía acompañarlos ya que sabían donde trabajaba ella y él. La estaban amenazando con que si no iba con ellos ahora, y por un casual lograba escapar, matarían a todos sus conocidos.<br />
Al oír eso, Kasuke salió de su escondite y le cortó el cuello a uno de ellos con su katana, cogiéndole por sorpresa. El otro metió la mano en su bolsillo de la chaqueta pero Abigail atravesó su mano y su corazón con su acero. Por suerte pudieron meter los cuerpos en el coche sin que nadie les viera. Era muy temprano y no se había despertado nadie más en el hostal. Además todo había sido muy silencioso. Lo único que delataba que había habido una lucha era la sangre del suelo y el reguero que llegaba al sedane oscuro.<br />
- No han venido solos &#8211; dijo Abigail -. Matarán a nuestros conocidos, Gisel y tu jefe del auto lavado.<br />
- No podemos hacer nada por ellos &#8211; dijo Kasuke.<br />
- Sí podemos, hay que avisarles. Tienen que huir.<br />
- No nos harán caso.<br />
- Esos hombres dijeron que ya habían enviado a gente a buscarnos allí. Les salvaré y me creerán.<br />
- No vas a ir tú &#8211; dijo Kasuke -. Eso es cosa mía.<br />
- Iré yo &#8211; insistió ella -. Tú no te separes de Yoruichi, tienes que sacar el billete de avión, ir al banco&#8230; yo no puedo hacer nada de eso, la cuenta está a tu nombre.<br />
Kasuke negó con la cabeza preocupado.<br />
- Ve a avisarles &#8211; aceptó él de mala gana-, y reúnete con nosotros en la terminal de vuelos internacionales. Usa taxis, no quiero que identifiquen nuestro coche.<br />
Sacó su cartera y le entregó bastante dinero.<br />
- Ten mucho cuidado, Kasuke, llegaré lo más pronto que pueda.<br />
- Más te vale, porque sin ti no voy a ninguna parte &#8211; dijo él, preocupado-. Por favor, ten cuidado y ven cuanto antes.<br />
- Sabes que entrenábamos a diario para esto. Estoy preparada.<br />
- Confío en ello. No me lo perdonaría si te pasa algo.<br />
Abigail cogió el primer taxi que pasó por delante y le dio la dirección de Gisel. Le rogó que se diera prisa si quería cobrar el doble y el taxista aceleró a fondo. Cuando llegaron a su casa Abigail pagó al taxista y le pidió que la esperase, que después tenía que ir urgentemente a otro sitio y que tardaría poco. El chico aceptó y dejó el motor encendido. Ella se alejó mientras el chico contaba su dinero.<br />
Usó la llave que tenía para abrir la puerta, haciendo el menor ruido posible, y entró en la casa con la mano aferrada a la empuñadura de su katana. Caminó en completo silencio por la alfombra de la casa y vio una luz encendida en el baño. No veía a nadie de modo que fue hacia allí y al abrir la puerta vio que Gisel estaba amordazada y atada en la bañera. Sin perder un instante usó su katana para cortar las cuerdas de las manos y le quitó la mordaza.<br />
- ¡Vete! &#8211; gritó Gisel -. Es una trampa, huye de aquí.<br />
Abigail supo que estaba en un aprieto, salió del baño y por el rabillo del ojo vio la sombra de un hombre. Cayó desde techo justo a su derecha, iba completamente vestido de negro y llevaba una capucha. Abigail quiso atacarlo con su katana pero éste también tenía espada y, de un rápido mandoble el ninja le cortó el brazo derecho de un solo tajo a la altura del hombro. El brazo de Abigail y la espada cayeron sobre la alfombra y salió un chorro de sangre de su hombro a ritmo cardíaco. Sin tiempo a reaccionar, Abigail quiso alejarse de él pero éste era un asesino implacable y de nuevo volteó su espada cortándola el otro brazo haciendo silbar su hoja en el aire, tronchando el hueso como un tronco de madera. Abigail lloró de impotencia, al estar acostumbrada al dolor, no gritó y el asesino remató su trabajo clavando la katana en su cabeza, hundiendo el filo unos diez centímetros en su cráneo. Ella se arrodilló, sintiendo que la vida se le escapaba como agua entre los dedos. No podía morir&#8230;<br />
Tenía que vivir. Sintió un tirón en la cabeza. El yakuza disfrutaba de su victoria fácil y se paseó frente a ella a pesar de tener su katana atascada en su cráneo. Apretó la empuñadura de la espada con fuerza y trató de sacársela de la cabeza. Abigail cerró los ojos esperando el tirón, pero no llegó. Gisel había salido del cuarto de baño y con su katana había atravesado cabeza del yakuza ninja, dejándolo tieso justo antes de que él pudiera arrancar la espada de su cabeza. Gisel lloraba y la miraba con desesperación. Agarró la katana que tenía en su cabeza y quiso arrancársela.<br />
- No lo hagas &#8211; pidió Abigail, agónicamente, con las pocas fuerzas que tenía.<br />
- ¿Estas viva? &#8211; dijo Gisel, asombrada y horrorizada.<br />
- Necesito vivir&#8230; &#8211; dijo Abigail.<br />
Gisel se puso frente a ella y vio sus ojos llorosos. Abigail estaba aterrada pero estaba luchando con fueras inhumanas para no morir. Parecía una fuente, manando sangre a ambos lados de su cuerpo.<br />
- Coge mis brazos, llévame a un hospital&#8230; &#8211; pidió Abigail.<br />
Gisel, que era enfermera, la ayudó a echarse en el suelo y delicadamente dejó que la espada reposara en el suelo mientras ella volvía.<br />
Corrió al baño y le envolvió el cuerpo en toallas para detener la hemorragia lo máximo posible. Puede que al apretar mucho su pecho no pudiera respirar pero aguantaría más tiempo que desangrándose. Luego corrió a la cocina y sacó todos los hielos que tenía. Los echó sobre dos toallas y cogió los brazos de Abigail, envolviéndolos en sendas toallas. Cuando salió de su casa, y vio al taxista esperando, dio gracias a Dios y le pidió que por favor la ayudara.<br />
Él sintió nauseas al ver tanta sangre. Al reconocer a su clienta casi se desmayó.<br />
- Ayúdame, cada segundo es oro &#8211; le dijo Gisel -. Tenemos que llevarla a un hospital.<br />
- ¿Está viva? ¡Tiene una espada clavada en la cabeza! &#8211; exclamó horrorizado.<br />
- Está viva y va a salir de ésta &#8211; exclamó Gisel -. Ayúdame, rápido.<br />
- No puedo creer que todavía respire &#8211; comentó el taxista-. ¿Qué sentido tiene alargar su agonía? Es imposible que sobreviva a esto y cómo sobreviviría&#8230; tendría una vida horrible.<br />
- Deje de hablar y dese prisa &#8211; dijo Gisel.<br />
- Podemos dejar que se desangre, quitando las toallas del pecho &#8211; insistió el taxista-. Acortaríamos su dolor.<br />
- Por favor &#8211; dijo Abigail, entre lágrimas -. Debo vivir&#8230;<br />
Gisel miró al taxista con evidente mal humor y éste, comprendiendo la situación, se apresuró. La llevó corriendo hasta el taxi y la metió con los pies por delante en el asiento de atrás del coche pero la katana que tenía en la cabeza era demasiado larga y no entraba. Tuvieron que abrir la ventanilla y por ahí sacaron la espada. Los brazos los pusieron en el maletero. Gisel se sujetó la katana durante todo el camino para que las vibraciones de la carretera no la mataran. Sabía que cualquier bache podía mover la espada y sería fatal para Abigail. No dejó de prestar atención a su pulso, que seguía latiendo débilmente en su cuello. Lo más terrible de todo era que Abigail estaba totalmente despierta, soportando su dolor en completo silencio.</p>
<p>Los médicos cortaron con un soldador de gas la katana y así pudieron ocuparse más a fondo de los brazos, que era lo que más amenazaba la vida de Abigail. Se los cosieron y después de cuatro horas de operaciones, sus brazos recibieron sangre nueva. Le dijeron a Gisel que gracias al corte tan limpio y a que los brazos estaban muy bien conservados, seguramente los salvaría&#8230; pero no creyeron posible que pudiera utilizar las manos nunca más. En todo caso movería los brazos con cierta dificultad.<br />
- Lo importante es que sobreviva &#8211; dijo Gisel, dolida por todo lo que estaba pasando su amiga.</p>
<p>En otra punta de la ciudad, una pareja se estaba bañando en una bañera de su casa. La chica estaba con la cabeza en la parte más alejada de la puerta y el hombre en el lado opuesto. Estaban disfrutando del baño después de pasar una placentera tarde de sexo.<br />
Entonces se abrió la puerta del baño y la chica se asustó soltando un grito. El hombre se quedó paralizado aunque no veía al que había abierto. Entonces se escuchó un disparo sibilante, como de una pistola con silenciador, y su novia saltó en la bañera por el impacto. Su grito se ahogó en el agua mientras otro disparo la terminó de silenciar.<br />
El hombre se acurrucó en el agua tratando de no hacer el menor ruido, aterrado. Quienquiera que fuera el asesino, no debía saber que él estaba allí. Por eso no se movió a pesar de que su novia se estaba desangrando delante de él con ojos suplicantes, mientras no podía ni respirar porque el agua cubría su cabeza.<br />
Cuando por fin escuchó la puerta de la casa como señal de que el asesino se había marchado, Tom ayudó a su novia a salir a la superficie, pero ya estaba muerta. No sabía si por ahogamiento o por las balas. Se sintió terriblemente culpable por su muerte ya que la mirada de horror se había quedado para siempre dibujada en su rostro.<br />
Tom era el jefe de Kasuke y nunca supo por qué entraron en su casa y mataron a sangre fría a su novia.</p>
<p>- La espada está incrustada justo hasta un centímetro por encima del hipotálamo &#8211; dijo el médico, mostrando a Gisel la radiografía -. Milagrosamente no ha traspasado la materia gris y los ventrículos laterales están intactos. No hemos visto hemorragias internas aunque si extraemos el filo corremos el riesgo de provocarlas. Podría morir en cuestión de minutos una vez lo saquemos dado que está casi desangrada. Hemos decidido cortar el filo a ras de piel con un láser y dejárselo dentro hasta que se recupere, ya habrá tiempo de sacarlo cuando esté más fuerte. Entretanto le daremos medicación para evitar infecciones. Es lo mejor y lo que más esperanza de vida puede darle.<br />
- Gracias, doctor &#8211; dijo Gisel, sumamente preocupada.<br />
Volvió a la habitación para estar con ella. La habían sedado para operarla. Cuando llegó a su cuarto, Gisel le cogió la mano derecha. Estaba helada, pero al menos no tanto como cuando la recogió y la puso sobre la toalla llena de hielos. No creía que Abigail pudiera sentirla pero no sabía de qué otra manera podía confortarla. Lloró y se desahogó pues en todo ese tiempo no había podido asimilar todo lo que había pasado. Admiró a Abigail por su increíble lucha para vivir y sintió curiosidad por cual era la razón por la que necesitaba vivir.<br />
- Ojalá supiera donde vives o a quien llamar &#8211; dijo Gisel.<br />
Abigail frunció el ceño y trató de abrir los ojos. Estaba despierta.<br />
- No&#8230; no &#8230; &#8211; trató de decir.<br />
- Descansa, ya me dirás lo que quieras cuando estés mejor.<br />
- No llames a nadie &#8211; logró balbucear ella -. O me encontrarán&#8230;<br />
- ¿Pero no tienes un marido y un hijo? &#8211; pregunto Gisel -. ¿Dónde están?<br />
- Aeropuerto&#8230; internacional&#8230; me esperan&#8230; mi hijo es igual que yo&#8230;<br />
Gisel se entusiasmó por poder hacer algo por ella. Se levantó y se iba a marchar cuando la mano de Abigail le apretó la suya. Esto la sorprendió tanto que se quedó junto a ella.<br />
- ¿Puedes mover la mano? &#8211; le preguntó.<br />
- Espera&#8230; &#8211; gimió Abigail -. Déjales&#8230; machar. No quiero que&#8230; me vean así. Diles que estoy muerta.<br />
- No seas tonta, mujer -la regañó Gisel -. Pienso traértelos ahora mismo. Si te hago caso ya no tendrás razones para luchar y tienes que vivir, ¿recuerdas? Aguanta y no se te ocurra rendirte.<br />
- Gracias &#8211; replicó Abigail, intentando sonreír.<br />
Abigail lloró y sus lágrimas se resbalaron por sus sienes. Soltó un hondo suspiro y volvió a dormirse.<br />
Gisel le contó al doctor que había movido la mano y éste le dijo incrédulo que era imposible hasta al menos un par de días. Gisel no discutió con él, simplemente le dijo que no le quitara un ojo de encima ya que ella tenía que ir a buscar a su familia.</p>
<p>Abigail se durmió y perdió el sentido del tiempo por completo. Cuando volvió a abrir los ojos vio a su hijo, jugando con su PSP y a Kasuke cogiéndole la mano, preocupado. La emocionó tanto verlos sanos y salvos que lloró de alegría.<br />
- Aby, soy yo &#8211; dijo Kasuke -, te dije que no me marcharía sin ti.<br />
El niño dejó su juego y corrió a la cama.<br />
- Mamá, ¿cómo estás?<br />
- Estoy bien, mi vida.<br />
- Debí acompañarte, fue una locura dejarte sola en un momento así &#8211; se auto regañó Kasuke, golpeándose el pecho.<br />
- Tonto&#8230; debiste huir &#8211; susurró ella.<br />
- ¿Pero qué dices? No te dejaría nunca &#8211; dijo Kasuke.<br />
- No voy a vivir mucho tiempo &#8211; respondió ella, desmoralizada -. Tengo&#8230;<br />
- Tienes años de vida por delante &#8211; replicó él, sonriente -. El médico me ha dicho que no pueden extraerte ese trozo de metal todavía pero tu cuerpo no lo ha rechazado y parece que no ha dañado ninguna zona vital de tu cabeza. Si no te lo extraen puedes vivir por años, puede que más que yo.<br />
Abigail negó con la cabeza.<br />
- Estúpido mentiroso&#8230;- sus ojos volvieron a humedecerse-. Te quiero.<br />
Sentía un cosquilleo en las manos y debía ser el contacto de su marido al aferrarla con fuerza. No sabía si recuperaría algún día toda la sensibilidad pero era un comienzo. No sería el primer milagro que le ocurría desde su encuentro con el yakuza ninja.</p>
<p>Después de cinco semanas de recuperación los médicos se asombraron de que estuviera perfectamente y pudiera mover los brazos, aunque con cierta torpeza. Su médico personal le dijo que no tendría problemas en el futuro si no se rascaba en esa parte de la cabeza, aunque le habían puesto una placa de plástico para protegerla. Gisel la bromeaba diciendo que si no quería morir, debía evitar meter su cabeza en un microondas.</p>
<p>Cuando le dieron el alta, cogieron el primer vuelo internacional que encontraron a precio de saldo.</p>
<p>El destino les llevó a París. Se desplazaron en coche hasta Inglaterra donde los tres podían entenderse con la gente de allí y visitaron una clínica especialista donde la operaron durante una hora y media para extraer el metal de su cráneo. El cirujano tuvo éxito y tras la curación le hizo una serie de chequeos médicos antes de darle el alta definitiva. Al parecer había perdido bastantes recuerdos de su pasado pero sus funciones vitales estaban en perfecto estado.<br />
En cuanto a la movilidad de los brazos, Abigail consiguió aferrar sus espadas de palo un año después y en dos años ya estaba tan ágil y fuerte como Kasuke. Ningún médico pudo explicarse cómo consiguió recuperar la sensibilidad y la movilidad total. Ella les respondía que había sido un milagro y que se sentía capaz de todo con el amor de su marido y su hijo.<br />
Kasuke le preguntó a Abigail si realmente no recordaba nada de su pasado y ella le respondió que no recordaba nada salvo lo que merecía la pena recordar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/leyendas-urbanas/la-sombra-del-yakuza.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿la sombra de mi tio o imaginacion?</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/la-sombra-de-mi-tio-o-imaginacion.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/la-sombra-de-mi-tio-o-imaginacion.html#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 11 Jan 2010 15:31:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[aterrorizar]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos cortos de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de horror]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de terror]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos largos de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[historias de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Imaginacion]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[muertos]]></category>
		<category><![CDATA[risas]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>
		<category><![CDATA[suicidios]]></category>
		<category><![CDATA[terrorifico]]></category>
		<category><![CDATA[voces]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/terror/la-sombra-de-mi-tio-o-imaginacion.html</guid>
		<description><![CDATA[Queria compartir lo que me paso ya hace algun tiempo en una noche como esta pero cuando yo era mas pequeña y dormia con mis padres, no recuerdo para que pero me desperte asustada por escuchar que alguien se reia a carcajadas cuando mire hacia el pasillo que esta frente a mi habitacion vi a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/01/Pasillo.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-476" title="Pasillo" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/01/Pasillo.jpg" alt="" width="468" height="627" /></a><br />
Queria compartir lo que me paso ya hace algun tiempo en una noche como esta pero cuando yo era mas pequeña y dormia con mis padres, no recuerdo para que pero me desperte asustada por escuchar que alguien se reia a carcajadas cuando mire hacia el pasillo que esta frente a mi habitacion vi a alguien tocandose la cabeza  con randes rulos y ojos celestes muy parecido a un tio mio que murio en la casa cuando yo era pequeña. El se habia quitado la vida colgandose de una viga, todo para escapar de la depresion&#8230; desde esa noche y casi siempre me parece escuchar su voz diciendome Micaaaa no tengas miedo&#8230;.</p>
<p class="autor">Colaborador: <a href="http://micaela_g12@hotmail.com">micaela</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/la-sombra-de-mi-tio-o-imaginacion.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Orgasmo en las tinieblas</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/otros-cuentos/orgasmo-en-las-tinieblas.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/otros-cuentos/orgasmo-en-las-tinieblas.html#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Nov 2009 04:53:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>la_mas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[Historias de vampiros]]></category>
		<category><![CDATA[Horrores]]></category>
		<category><![CDATA[Sombras]]></category>
		<category><![CDATA[Susesos Extraños]]></category>
		<category><![CDATA[vampirismo]]></category>
		<category><![CDATA[vampiros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=277</guid>
		<description><![CDATA[Entre las sombras se enconden seres que no podrás ver, lo irónico es&#8230; que ellos si te ven. Ellos esperan que grites, para ir a horrorizarte más; no son horrendos, al contrario son hermosos y algunos hasta poseen alas negras. Te encantarán, su carisma es único, bello, etéreo&#8230; Sólo hay algo que no es seguro, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-285" title="noche de vampiras" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2009/11/noche-de-vampiras.jpg" alt="noche de vampiras" width="600" height="480" /></p>
<p>Entre las sombras se enconden seres que no podrás ver, lo irónico es&#8230; que ellos si te ven. Ellos esperan que grites, para ir a horrorizarte más; no son horrendos, al contrario son hermosos y algunos hasta poseen alas negras. Te encantarán, su carisma es único, bello, etéreo&#8230; Sólo hay algo que no es seguro, ¿qué tal sino es tu salvación y es tu destrucción?</p>
<p>Imaginémoslo así&#8230; Este mundo apesta y tú te pudres con él, hay que buscar una salida y para tu desgracia o fortuna, una noche te encuentras con uno de estos seres; él te observa con tranquilidad, y claro que te llama la atención, sigues tu camino. Trás unos minutos sientes que algo o alguien te sigue, volteas, nadie atrás, tal vez tus nervios te jueguen sucio. La sensación de ser vigilado no termina, tu corazón late rápido, volteas varias veces atrás&#8230;nada.<br />
Por fin llegas a tu destino, quizás tomes algo de beber, sin saber que es lo último que tomarás&#8230; Un viento suave mueve las cortinas de la estancia, ¿miedo?&#8230;¡Ja!, considéralo. Cierras las cortinas, paz otra vez, pero, algo o alguien está contigo a solas: Buscas algúna alomalía, más no la hay. Decides que tu mente vaga demasiado y ¿es hora de dormir&#8230;? Alguien piensa distinto. En las sábanas sientes algo, caricias dulces que excitan tus sentidos. El placer te inunda y crees que es un sueño. Gimes, sí, el éxtasis del placer. Despiertas, alguien está sobre tí, te incita a juegos profanos, ¿cómo negarse a tal placer? Tal vez sigas el juego, una de tus fantasías se cumple. Mistísismo, erótismo, qué más puedes desear? <span id="more-277"></span><br />
Lo sientes frío y él te sonríe. Es hora de caer, algo en tu interior te dice que sigas, sí, disfrutalo, gozar es de lo poco que te queda. Pues bien&#8230; Es hora de tu catástrofe&#8230;<br />
Esas manos ágiles rozan tu piel, el orgasmo es inevitable. El placer te hace su presa, ya nada importa, sólo sentir. Una mordedura con colmillos filosos. Te hace gritar de placer, sí, la catástrofe comienza&#8230; y no para. Sientes que la muerte te llama, pero, deseas otro tipo de muerte, la muerte viviente&#8230; Sangre sobre tu piel y en las comisuras de los labios de él. Tu vino calído escurre. La hora de la verdad, de decidir tu destino, ha alzado el telón. Él te pregunta, no dudas en contestar, él sonríe y ahora lo sabes, él se apoderó de tí y te regala la muerte viviente. Sientes el ardor del elixir escarlata bajando por tu garganta, quema. Caes, caes hasta tu tumba, el dolor de la catástrofe termina. Ahora te sientes vivo, la fascinación por lo que te rodea es encegadora, ves a tu creador, él sonríe mostrando su maldad, su oscuridad y tu sonríes de igual forma. Tienes hambre, eres un depredador nocturno. Sed de sangre, de conocimiento. Felicidades, ahora posees toda la eternidad.<br />
Y así estarás con tu especie, observando entre las sombras, jamás te podrán ver, esperarás hasta que alguien más merezca que sea alcanzado por las tinieblas&#8230;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/otros-cuentos/orgasmo-en-las-tinieblas.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

