<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Cuentos de Miedo, Relatos de Terror, Leyendas Urbanas. El miedo tambien mata &#187; mujeres</title>
	<atom:link href="http://www.aterrorizar.com/tag/mujeres/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.aterrorizar.com</link>
	<description>Miedo en aterrorizar es Relatos de Terror, Cuentos de Miedo, Leyendas Urbanas</description>
	<lastBuildDate>Sat, 04 Feb 2012 03:33:27 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>El color de mis ojos</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/el-color-de-mis-ojos.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/el-color-de-mis-ojos.html#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 25 Apr 2011 13:20:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[ojos]]></category>
		<category><![CDATA[profundidad]]></category>
		<category><![CDATA[vampiros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=2161</guid>
		<description><![CDATA[Mi nombre es Morgana, y tengo 250 años. Sí, como lo leéis, 250 años. Todo ocurrió a mediados del siglo XVIII, cuando contaba 22 años de edad. Eran tiempos oscuros, donde los aquelarres y la quema de brujas estaban a la orden del día, en una sociedad ignorante y supersticiosa, al tiempo que ejercían una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/04/ojos-azules-vampireza.jpeg" alt="" title="ojos azules vampireza" width="400" height="333" class="alignnone size-full wp-image-3331" /><br />
Mi nombre es Morgana, y tengo 250 años. Sí, como lo leéis, 250 años.</p>
<p>Todo ocurrió a mediados del siglo XVIII, cuando contaba 22 años de edad. Eran tiempos oscuros, donde los aquelarres y la quema de brujas estaban a la orden del día, en una sociedad ignorante y supersticiosa, al tiempo que ejercían una poderosa influencia sobre jóvenes como yo.</p>
<p>Tras varios intentos, una noche decidí reunirme en el bosque con amigas y conocidas para participar en uno de aquellos ritos. Verdaderamente, no recuerdo muy bien qué pasó. Mis recuerdos son confusos debido a las bebidas y al olor del humo que despedía la hoguera. Lo que sí recuerdo con claridad es encontrarme gritando con ellas ante el fuego, alzando los brazos e invocando al mismísimo diablo y a todos los espíritus oscuros en busca de lo que queríamos.</p>
<p>En base fue muy sencillo. Un simple pacto, un deseo cumplido&#8230; a cambio de algo. Cierro los ojos y aún veo aquel hermoso ser de apariencia humana, con el pelo tan largo y negro como la piel blanca.</p>
<p>- &#8220;Pídeme lo que quieras&#8221;. Mis labios pronunciaron un único deseo: la juventud eterna.<br />
<span id="more-2161"></span><br />
- &#8220;Muy bien, pero para ello deberás robarles la juventud a los mortales. Cuando los mates su alma será mía. Utilizarás tu cuerpo y tu belleza para atraparlos y los envolverás con tus ojos. Así conseguirás lo que tú quieres, y lo que quiero yo&#8221;.</p>
<p>En aquel momento ni siquiera pensé en lo que ello implicaba. Levanté la mirada con orgullo y arrogancia y acepté.</p>
<p>A través de los años he tenido que cambiar mi identidad, mi vida, mi nombre,&#8230; he visto cosas que ningún mortal verá jamás. He visto guerras, tratados, descubrimientos,&#8230; en fin, he visto como todo en la vida cambia y evoluciona. Lo que no cambia es mi cuerpo. Sigo joven y bella, pero soy una anciana atrapada en un cuerpo joven, una anciana que se sigue sintiendo joven a pesar de sus 250 años, y para ello sigue matando.</p>
<p>Y la forma de hacerlo es básicamente la misma. Ahora es más fácil. Salgo en la gran ciudad donde vivo, y me pierdo entre la gente. Un bar, una terraza, una discoteca,&#8230; que más da. Miro a mi alrededor y escojo a la que será mi próxima víctima, normalmente chicos jóvenes entre 20 y 30 años. De forma fría los atraigo, los miro y los envuelvo en mis ojos claros mientras los atrapo en mi red. Es el placer de la caza. Ninguno se resiste. Entonces los arrastro literalmente a cualquier lugar tranquilo, y mientras los beso les arranco lentamente la vida, y con ella la juventud que necesito para vivir yo. Y miro en sus ojos y veo como nadan, o flotan, en mis ojos azules. Algunos de ellos se dan cuenta de lo que ocurre, pero ya es demasiado tarde. Su deseo es mayor por mí, y por lo que ven en la profundidad de mis ojos claros, donde se pierden&#8230; para siempre.</p>
<p>Esto ocurre cada 5,6,&#8230; 8 días como máximo. Sin embargo, hay noches que me despierto gritando y tocándome para ver que aún soy joven, mientras las ansias de matar se apoderan de mí. Entonces salgo de caza a por una víctima más a quien arrancarle lo que necesito para vivir. Porque sé que, si no lo hiciera, acabaría convirtiéndome en cenizas. Hay días en los que simplemente lo haría, pero mi sed es tan grande que no puedo hacerlo, hay algo que me impulsa a buscar mi siguiente víctima, a seguir robándoles la juventud.</p>
<p>Hace tiempo que dejé de ser humana. Me he vuelto insensible, mi corazón es de hielo y ya no me importa. Las razones son muchas. No sólo el placer de la caza, o el que siento al matar, sino que no puedo estar mucho tiempo con alguien, porque no envejezco. Mi vida pasa a saltos entre distintas ciudades, trabajos, amantes y entre la gente que voy conociendo.</p>
<p>Y hay noches en las que creo que no podré parar nunca, que no podré dejar de atrapar y matar gente, al tiempo quelos envuelvo y hago caer en mi tela de araña&#8230; con mis ojos azules. Y entonces me pregunto:</p>
<p>¿Realmente quiero parar?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/el-color-de-mis-ojos.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ojos de diamante</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/ojos-de-diamante.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/ojos-de-diamante.html#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 13 Dec 2010 05:37:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[Maldad]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[morir]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[odio]]></category>
		<category><![CDATA[ojos]]></category>
		<category><![CDATA[penumbra]]></category>
		<category><![CDATA[semen]]></category>
		<category><![CDATA[truenos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=1312</guid>
		<description><![CDATA[La tempestad gruñe fuera del ático. Los entrecortados destellos se filtran por las altas ventanas de la pared ridiculizando la debilidad de las gotas de la tormenta que no pueden más que estamparse contra el cristal y morir frente a él, resignadas e impotentes. Dentro reina el frío. La efímera penumbra permite observarnos unos instantes: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/12/Ojos_magicos_100.jpg" alt="" width="370" height="490" /><br />
La tempestad gruñe fuera del ático. Los entrecortados destellos se filtran por las altas ventanas de la pared ridiculizando la debilidad de las gotas de la tormenta que no pueden más que estamparse contra el cristal y morir frente a él, resignadas e impotentes.<br />
Dentro reina el frío. La efímera penumbra permite observarnos unos instantes: yo de pie, tú en el suelo; mientras la escolta de los gritos de los truenos ensordece los alaridos desprendidos por tu boca. Luego se engendra la totalidad de las sombras y el terror acalla los chillidos. Puedo sentir el fluir de tu sangre bajo el cuero de mis botas. Es cálida y espesa, como el semen de un mujeriego.<br />
Odio a los mujeriegos, siempre los he odiado. ¿Sabes por qué? Porque gozan de la oportunidad de concebir el amor y lo sacrifican a favor del sexo. Yo siempre anhelé el amor por encima de todo; el sexo nunca abarcó el arca vacía de mi felicidad, quizá porque los muros de la soledad se erigían demasiado vastos y elevados.<br />
Furioso conmigo mismo te ataco precisa y directamente con la punta del duro calzado. Te aplasto la entrepierna sin piedad mientras tus ojos azules se estremecen por el dolor. Tu rostro se contrae. Me pareces un papel viejo, arrugado y amarillento, fácil de estrujar y de lanzar a la basura.<br />
Para mí no eres más que eso: basura.<br />
Los truenos enmudecen unos segundos, dejándome a solas con los aullidos de tu sufrimiento, tan ajeno y visible. Parece que duele&#8230; sí, debe escocer mucho que pulverice el símbolo de tu virilidad. No debería importarte mucho; la última mujer que dormirá entre tus brazos será la muerte.<br />
Mujeres&#8230; ¿crees absurdo que una mujer sea la causa de este episodio de sangre y tormento? ¿Crees absurdo que el odio sea el hermano mayor del amor? Sí, a mí también me hubiese parecido absurdo hace muchos años, antes de enamorarme, antes de conocerla. Ahora, empero, lo absurdo es tan cotidiano e inapelable como los latidos del corazón.<br />
Escupo al suelo y divago lentamente por el ático dibujando círculos a tu alrededor como un buitre hambriento. Estás tirado en mitad de la áspera y fría superficie. Ni siquiera tienes fuerzas para moverte o pedir auxilio. <span id="more-1312"></span><br />
De poco te serviría&#8230;<br />
Pulso el interruptor de la luz. Estoy cansado del rumor y de los pestañeos de la tormenta, harto de vislumbrar tu mirada dolida y tus labios rotos vestidos de penumbra. Bajo la luminosidad de la bombilla desnuda que pende del techo puedo observarte mejor y deleitarme aún más con la desdicha de tu destino.<br />
Te odio.<br />
Los celos, la envidia y el rencor son como el cariño, el amor y el apego, pero en un formato destructivo capaz de arrasar los corazones expuestos a su furia. Y mi corazón tiempo atrás fue arrasado por los ojos de una chica&#8230;<br />
Ojos&#8230; no; ¡balas de diamante! ¡Flechas de sol! Si hubiese nacido ciego, no me habrían arrancado el corazón. Y tú estarías sano y salvo.<br />
Pero es irreversible. A cada cual le corresponden ciertas cualidades, eventos y alternativas. Lo único que nos corresponde es la elección, una elección siempre subordinada a nuestro propio ego. Muy pocos son capaces de perfeccionarse así mismo, de renunciar a su personalidad y de engrandecer su alma para encontrar la felicidad, el orgullo y la gloria de quien ha cambiado para bien.<br />
Yo, por ejemplo, he cambiado. He arruinado mi existencia por esa chica de ojos de diamante; he derrochado tiempo, amistades y fortuna por ella; he trastornado mi comportamiento por querer lograr su corazón. Pero no he cambiado para bien, sino para mal.<br />
Lo que te estoy haciendo lo demuestra.<br />
Una gota de fatiga me está enfriando por dentro. El esfuerzo me agota. Comprendo que tras esta noche me consumiré en la apatía y en la indolencia, seré un bastardo insensible con el único destino de colmar unos deseos desconocidos para sí mismo, buscando una felicidad que el propio corazón no puede comprender, que desconoce, y que no obstante, lo enriquece y alivia.<br />
Es tarde, mejor será abandonar las reflexiones sobre el porvenir que sólo atestiguarán mi incertidumbre. Mejor será acabar cuanto antes…<br />
Tras haber encendido la luz del ático, puedo descubrir una silla de madera ubicada contra la pared. La agarro por el respaldo y la sitúo frente a ti sin cesar de mirarte. Me siento en ella con el respaldo de la silla por delante de forma que puedo apoyar los codos sobre ella.<br />
Veo que intentas incorporarte. Inútil. Las ataduras en muñecas y tobillos te impiden maniobrar. Sonrío. Nunca pensé que la crueldad pudiera embargarme de bienestar y consuelo, nunca creí que el odio pudiese parecerme algo tan hermoso como el amor. ¿Pero quién no se ha equivocado una vez, o muchas? ¿Quién puede ser tan vanidoso y empedernido como para no pedir perdón y no admitir sus defectos, sus desaciertos? ¿Quién?&#8230; Sólo se me ocurre un nombre&#8230;<br />
Ella siempre fue tan sólida, tan inconcusa, tan soberbia y altiva. Tan orgullosa y terca. Y sin embargo, supongo que los dioses deben ser engreídos y arrogantes, pues si humildes y honrados fuesen, degeneraría su poder hasta el punto de la debilidad. Ella siempre fue una diosa, mi diosa.<br />
Supongo que alguna vez se lo dije, en vano.<br />
En esta obra de teatro que es la vida, donde no somos sino títeres encabezados por los hilos del tiempo y de la casualidad, nunca comprendí que pudiésemos ser hacedores de nuestro propio destino, de la senda de nuestra existencia. Ahora lo comprendo. Es tan sencillo manejar esos hilos del tiempo y de la casualidad. Un corte certero o un tardo desgarro que quiebre definitivamente el hilo y de esta suerte, que el último afán de nuestra voluntad pueda ser desempeñado por la muerte creándonos dueños del último segundo de nuestra vida.<br />
Porque el control sobre la vida reside en determinar cuando queremos morir.<br />
¿Fácil, verdad? Una pistola puede engendrarme señor de tu vida y de la mía. Y por ello me siento poderoso, como un océano cuya marea asciende desorbitadamente tras un lustro de sequía.<br />
¿Y tú&#8230; cómo te sientes?<br />
Podría preguntártelo, pero me viene a las mientes la rotura de tu mandíbula. Las pocas palabras que suspiran por tus labios no son sino gemidos y lamentos suplicantes; gemidos que me hinchan de bienestar y lamentos que ignoro como si un supremo silencio me hablase.<br />
Lanzo una mirada por las ventanas del ático cerciorándome de que la tormenta prosigue aun cuando han reprimido sus truenos. Extraigo una cajetilla de tabaco y enciendo un cigarrillo.<br />
Me arrellano en la silla y disfruto&#8230;, disfruto del aroma del tabaco que se estremece en mi alma como la caricia de un amante durante una noche apasionada; disfruto del sonido acompasado y armónico de la lluvia al batir el cristal de las ventanas como un timbal ajeno a la orquesta que recrea una música más sublime que el de la cofradía; disfruto del sabor aterrado que se derrama en mis labios cada vez que sorbo el aire de la atmósfera como el aliento de un café caliente en una gélida noche de invierno; disfruto de la visión sádica de tu cuerpo indefenso arropado en sangre y piel desgarrada.<br />
Disfruto del recuerdo, de las líneas del pasado que se esbozan tras mis ojos dibujadas por los lápices del más expresivo y preciso pintor. Evoco sus labios, chicos como una perla, que pese a su pequeñez, resplandecen más que el más grande diamante. Y más feliz me siento, a más recordar las noches que nutrí entre sus brazos, bebiendo de su piel. Mas el recuerdo&#8230; es nostalgia, añoranza, menos felicidad.<br />
Te miro. Te envidio. Te odio. Te recuerdo con ella, junto a ella.<br />
Una lágrima se derrama desde mis ojos. Yo la amaba, yo la he amado más que cualquiera, yo me he rendido a sus encantos ofreciéndole el sacrificio de los míos, yo la he adorado como a una deidad, la he amparado como a un frágil tesoro&#8230;, y tú me la arrebataste, aun cuando no era mía.<br />
Observé durante tantas noches como abrías tu pasión ante el fruto de sus labios, me atormenté con el pensamiento de vuestro romance durante tantos días&#8230; Arrancados el alma y el corazón por la obsesión, ni siquiera el cerebro me pertenecía después de recluirme en mis sentimientos. Sus ojos me descubrieron esclavo al enseñarme su amor, un amor que perduró como un suspiro sin aire y un esclavo que fue inmortal sin afán de vivir.<br />
¿Por qué el amor me ha hecho tan desdichado? ¿Y a ti y a ella, tan venturosos? ¿Dónde encuentras ese camino, ese recodo, ese acantilado o ese océano infranqueable que te permite encontrar el jardín o el lago o la isla de la felicidad, de la fortuna, del cariño?<br />
Si la envidia es un pecado capital del mismo modo que lo son la ira, la gula, la lujuria, la pereza, la soberbia y la avaricia, ¿por qué no resumirlos todos con un nombre masculino, como el amor? El pecado de amar: tan traicionero como un océano repleto de sirenas; sirenas de canto arrobador que te hechizan y te consumen hasta la muerte.<br />
Ella fue una sirena, una hermosa sirena de verano que marcó mi existencia atrapándome en las líneas de su cuerpo que tan turbiamente dilucidaban mis ilusiones. Amar&#8230; una ilusión. Odiar&#8230; un hecho.<br />
Con las lágrimas quemándome el rostro me atrevo a deslizar la mano al interior del bolsillo de la chaqueta. De ella extraigo una pequeña lámina de papel no más grande que mi mano, pero tan soberbia y temible como la propia muerte.<br />
Es una fotografía, una fotografía que marca un antes y un después en el camino de la vida, cual símbolo que se adhiere a una sabiduría vendida por el dolor. El rostro de ella se figura sonriente en el interior del daguerrotipo con los labios abiertos y curvados y la enseña de los dientes centelleando y desafiando las virtudes del sol. La foto se concibe sobre un fondo blanco, como nubes de cielo o espuma de mares, pareciéndome ella un ángel en la pureza del esplendor.<br />
Es tan hermosa&#8230;, siempre lo ha sido.<br />
Observo detenidamente su rostro fotografiado mientras la nostalgia, el deseo y el recuerdo frenan el paso del tiempo en la realidad que nos esclaviza. Examinando la pulcritud de sus mejillas, el resplandor de sus pupilas y el fuego ostentoso de sus cabellos parezco un anciano momificado incapaz de morir, condenado a una eternidad de pesadumbre y avidez, de sed y de hambre.<br />
Cierro los ojos, aislándome todavía más en los abismos de la discordia mental. Y veo&#8230; y la veo tendida sobre el colchón de su dormitorio con los muslos medio desnudos y la cabeza apoyada contra la almohada, mientras sus ojos entornados me vislumbran de soslayo iluminados por una chispa de pasión y confidencia. De sus labios tan solo recuerdo el tacto trémulo y vago de una gloria antaño hermosa y compartida, y ahora lóbrega y anhelada.<br />
Abro los párpados de súbito porque la memoria de noches pasadas y distantes me atormenta como una daga clavada en las profundidades de las entrañas y cuyo óxido se dispersa lentamente hacia el entorno del alma. Mis ojos se encuentran con la fotografía, la hermosa estampa de su rostro eternamente juvenil y encantador. Paso la vista por encima del retrato y te contemplo con desprecio, también con codicia y celos. Eres la persona a la que menos aprecio y a la que más envidio:<br />
Tú también apareces en la fotografía, junto al de ella.<br />
Mis manos tiemblan con la foto a merced de un caos irrefrenable donde la furia y el cariño de mi corazón se enfrentan al contemplar el retrato de vuestros rostros.<br />
Ojalá pudiera durante unas horas ser un hombre feliz entre sus brazos y morir después amparado por la felicidad del momento. Ojalá tuviese la voluntad ingente y necesaria como para alzarme de la tumba de mi cerebro y vivir durante un tiempo con el corazón.<br />
Pero mi única opción es resignarme, derretirme a merced del tiempo mientras el frescor de las lágrimas de mis ojos me rememora el sufrimiento que significa el vivir. Y tras el afligido espejo de dichas lástimas, observo agónico tu agonía, conociendo en el fondo de mi alma y aborreciendo aún más en el fondo este conocimiento, que el último consuelo y bienestar para mí está encadenado, irremediablemente, a tu sufrimiento y destrucción. Porque el amor, cuando es tan grande, no tiene cabida dentro de un único corazón y así termina explotando y convirtiendo lo más hermoso en lo más brutal.<br />
Aspiro el concluyente aliento del cigarrillo y arrojo el deshecho al suelo, inmune a toda moral y respeto. Con ambas manos y empleando ligeramente las puntas de los dedos, coloco la fotografía en diagonal a la luz que fluye del techo.<br />
Y todo se ilumina. ¿Por qué? Porque su rostro de dieciséis veranos paralizado en el pasado, pero igualmente grácil, me sonríe. Y todo se oscurece. Porque junto a su mejilla morena de terciopelo, se ríe tu rostro, tus labios de muchacho ambicioso y apuesto capaz de seducir a cualquier chica.<br />
Ignoro cuando fue tomada la foto, pero tu retrato y el suyo parecen estar representados fuera del tiempo y del espacio. ¡Y no! No quiero. Quiero olvidar que estuviste con ella, amándola como yo la amé. Quiero olvidar que la belleza de la chica más hermosa de la historia de la humanidad no fue tocada por nadie, salvo por mí. Quiero soñar, olvidar tu cara y deleitarme con la suya sin el acecho de tu mirada azul.<br />
Furioso, deshojo el daguerrotipo por la mitad, arrancando tu semblante de la fotografía y estrujándolo poco después. Esbozo una sonrisa repleta de maldad. Ahora ella es la única silueta del retrato, y rodeada de soledad, es como el sol: demasiado esplendorosa y deslumbrante como para poder ser acompañada por otros astros o satélites.<br />
Sonrío viendo la foto, ahora libre de ti. La acerco a mis labios y la beso tiernamente como si la realidad engendrase un amante ilusorio. Suspiro de complacencia y guardo la foto en el bolsillo, eludiendo arrugar los vértices.<br />
Ahora me siento mejor.<br />
Me levanto de la silla y devuelvo la mirada a tu cuerpo hundido en sangre. Continúas en el mismo estado, aunque más cerca de la muerte. Como todo, tu final se avecina. Ya no me regodeo con la imagen de tu sufrimiento. El placer del pretérito ha sucumbido a la monotonía, tal y como tarde o temprano sucede con todos los placeres. Siempre me faltó imaginación para no caer en la rutina. Ora poco importa.<br />
En un rincón del ático yace una vieja escopeta que perteneció a mi abuelo en tiempos de guerra, utilizada en defensa de la república y de la democracia. Yo la utilizaré en defensa del amor y del odio; que al fin y a la postre, semejantes son: locuras del sentimiento humano.<br />
Te apunto con el arma.<br />
Un rayo resplandece fuera del ático y de seguido el rugido de su paso devora la resonancia de la bala. Cierro los ojos, intentado recobrarme del áspero olor del humo polvoroso.<br />
Cuando los abro y me topo con la muerte de tu cuerpo, me embarga el mismo sentimiento que me embargó cuando culminó mi primera relación sexual. Me siento fatigado, pero ansioso de un placer que ya ha sucedido. Ojalá pudiese volver a matarte. Es extraño. Ni siquiera entiendo porqué sigo hablando contigo, ahora que has muerto.<br />
¡Qué importa&#8230;!<br />
Minutos después me encuentro en la calle caminando bajo la lluvia, pensativo y acompañado por la muerte, perseguido por el recuerdo de un sangriento homicidio, por la huella de una infamia que me acosará hasta el fin de mis días.<br />
El frío me golpea la cara con suavidad como si quisiera despertarme cariñosamente de mis sueños, y humedece mi extravagante y enigmática sensibilidad con un rocío de amparo y comprensión. Ni siquiera la naturaleza, aun siendo yo hijo de su virtud, me entiende.<br />
Continúo deambulando por la acera, tan muerta como la soledad, tan sola como la muerte, y luego de un paseo donde se bifurcan mis pensamientos y converge mi destino, me detengo en un elíseo parque, fúnebre a causa de la tormentosa madrugada.<br />
Abro la mirada hacia la vertiginosa lluvia que cae de arriba abajo, igual que siempre y sin pausa. Se me figuran las gotas el paso del tiempo de cada una de las vidas del mundo. Tarde o temprano, todas se estrellan contra el suelo. Traspaso con la mirada los umbrales de la vida y de la muerte. En el firmamento no hay luces. ¿Dónde se resguardarán los ángeles del cielo en tales noches de diluvio? ¿Y cómo puede calentarse un corazón tan frío como la muerte, pero aún vivo?<br />
¡Qué más da! Poco importa. ¿Qué estimar más que la felicidad de cada uno, la felicidad del egoísmo?<br />
Entonces, me pregunto, ¿soy feliz? Me río, resignado&#8230;<br />
No, claro que no lo soy. Pero unos minutos atrás, mientras le torturaba, sí lo era.<br />
Deslizo la mano hacia el bolsillo del abrigo y extraigo la fotografía donde aparece el rostro de ella, de mi amada. Es tan hermosa, tan delicada, tan grácil&#8230;<br />
Y me pregunto: ¿soy feliz? No, no lo soy, pero muchos meses atrás, mientras estuve con ella, sí lo fui.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/ojos-de-diamante.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una mujer es perfecta, dos mujeres son excitante pero más de tres puede ser irreparable.</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/una-mujer-es-perfecta-dos-mujeres-son-excitante-pero-mas-de-tres-puede-ser-irreparable.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/una-mujer-es-perfecta-dos-mujeres-son-excitante-pero-mas-de-tres-puede-ser-irreparable.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 11 Dec 2010 03:56:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[brujos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de Fantasmas]]></category>
		<category><![CDATA[exitos]]></category>
		<category><![CDATA[mujer]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[notas]]></category>
		<category><![CDATA[octubre]]></category>
		<category><![CDATA[perfeccion]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=1288</guid>
		<description><![CDATA[Era Octubre y se acercaba la hora ritual de los brujos o el día más dulce de los niños, lo recordé porque al timbrar en una casa que debía censar estaba dedicadamente decorada con calabazas, guirnaldas, murciélagos y brujas. Cuando me abrieron, dos perros se lanzaron en contra mía para investigar mis intenciones. Desde que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/12/mujer-perfecta-a19341907.jpg" alt="mujer perfecta, cuentos de miedo" /><br />
Era Octubre y se acercaba la hora ritual de los brujos o el día más dulce de los niños, lo recordé porque al timbrar en una casa que debía censar estaba dedicadamente decorada con calabazas, guirnaldas, murciélagos y brujas. Cuando me abrieron, dos perros se lanzaron en contra mía para investigar mis intenciones.</p>
<p>Desde que entré percibí una energía extraña en dicha casa que por cierto tenía una luz tenue fantasmagórica; la casa se componía de dos pisos y en el segundo había un balcón con las puertas abiertas, hacia frío allí y caí en cuenta que a veces los fríos repentinos por la espalda no traen nada bueno.</p>
<p>Varías mujeres con cabellos largos salieron de todos los lados a saludarme, unas con miradas tranquilas, otras de mal humor y otras con sensualidad; pero primero entrevisté a la mujer mas vieja de la casa, ella fumaba y me invito a un cigarrillo con tinto, lo cual me daba vértigo pero a la vez confianza. Ella me iba contando que allí vivían 10 a veces 11 mujeres de diferentes edades 25-45 y un hombre que estaba enfermo.<br />
<span id="more-1288"></span><br />
-Un hombre, quien es, donde esta? Era una extrañeza en tan fémino lugar. </p>
<p>Yo me levanté a buscarlo y ella me tomó del brazo subrayando que estaba enfermo, entré al cuarto en el segundo piso y lo vi, era un hombre al volumen de las cobijas corpulento grande y cuando entré estaba rodeado de mujeres que lo cuidaban o aparentaban cuidarlo. Sus ojos estaban perdidos en el cansancio, en el dolor y no me respondió ninguna pregunta. Su aspecto era terrible y escuálido, su cara y manos que eran lo único que podía ver estaban pálidas y pensé muchas cosas en ese instante. Así que pregunté:</p>
<p>-¿Y de que está enfermo?. Me encontraba preocupado no por el, sino por lo que me corría pierna arriba.<br />
-No lo sé, parece un cáncer o algo así. Me respondió la bruja más antigua y me sacó del cuarto.</p>
<p>Tan tenso me sentí que desee salir corriendo, pero la mujer más joven y bonita se sentó al frente mío para que la entrevistara, debo aceptar que el ambiente cambió en un instante, vi esa fuerza sexual que habitaba en ella y me hipnotizaba, sentí que me acariciaban, que me besaban; desperté vi su escote, el asomo de un pezón y el sudor frío en mi espalda ascendió hasta los confines del sexo; lo acepto, logró excitarme hasta la fantasía.</p>
<p>Y todo este ambiente en el que me sentía tan hechizado, hizo sentirme rodeado por una fuerza de mujer, tan almizclera y real que mi razón la interpreto como preludio de brujería. No me hacia sentir mal, mas bien hacia fluir adrenalina, quería averiguar que había más allá, aunque fuera riesgoso. </p>
<p>Sentía, no se por qué miedo o porqué entidades, que ellas querían ser dominadas y a la vez protegidas por mí y desee con muchas ganas hacerle el amor a la mujer más joven. Quise que no acabara ese día laboral y a la vez sentía pavor al recordar la imagen tétrica del hombre enfermo en esa cama, como si todas las mujeres se hubieran unido para absorberle la vida poco a poco. Saqué fuerzas, quería explotar, por fin me levanté y me despedí. Lo confieso, dolió irme pero cuando tenía un pie afuera me sentí aliviado y bien con mi mismo porque había salido de ese estado alterado. Ya no estaba hechizado, era yo con mi libertad. Aunque ahora al hablar de ello sienta esa misma sensación de letargo excitante.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/una-mujer-es-perfecta-dos-mujeres-son-excitante-pero-mas-de-tres-puede-ser-irreparable.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La mujer de los ojos iluminados</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentos-de-fantasmas/la-mujer-de-los-ojos-iluminados.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentos-de-fantasmas/la-mujer-de-los-ojos-iluminados.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 28 Oct 2010 02:37:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Fantasmas]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[enigmas]]></category>
		<category><![CDATA[ilimiados]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[misterios]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[ojos]]></category>
		<category><![CDATA[zona]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=1183</guid>
		<description><![CDATA[Hola primero que nada esta historia me la conto a mí un maestro que tuve en la secundaria, le creo porque era un persona seria y porque además el lugar donde vive y donde yo vivía es una zona muy enigmática y de muchos misterios… Resulta que dice que cuando era joven como de unos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1184" title="ojos rojos" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/10/ojos-rojos.jpg" alt="" width="500" height="410" /><br />
Hola primero que nada esta historia me la conto a mí un maestro que tuve en la secundaria, le creo porque era un persona seria y porque además el lugar donde vive y donde yo vivía es una zona muy enigmática y de muchos misterios…</p>
<p>Resulta que dice que cuando era joven como de unos 23 años tenía un gran amigo al que le gustaba mucho ir a fiestas y andar con las chicas, bueno una noche fueron juntos a una fiesta pero mi maestro (que se llama Salomón) se tenía que ir temprano entonces su amigo no se quería ir aun, entonces dice que lo dejo en la fiesta, ya como eso de las 2 de la mañana dice que su amigo se retiro de la fiesta y empezó a caminar para ver si tomaba un taxi, cerca de ahí hay un puentecito y luego del puentes están unas bancas como de un parquecito, bueno el caso es que el tipo este vio un mujer sentada en una de las bancas, tenía un vestido blanco con adornos rojos su cabello era largo, y traía un abanico, entonces se dirigió hacia ella para hacerle platica, cuando la chica se levanto y empezó a caminar dándole la espalda al, y el por mujeriego se fue siguiéndola, dice que el recuerda que camino como 5 minutos detrás de ella cuando reacciono estaba en la entrada del panteón del pueblo, debo aclarar que de donde él estaba hacia el panteón son como 2 horas caminando, dice que cuando vio que la chica entro al panteón el le grito y le dijo: oye cómo te llamas? en eso dice que la chica volteo y cuál fue su sorpresa que sus ojos eran como 2 faros de un coche, y en eso cayo desmayado el tipo….<br />
<span id="more-1183"></span><br />
Cuando despertó estaba en un jacal, como una cabañita sucia y mal hecha, estaba ahí una viejita que le estaba sirviendo un té, era una señora pepenadora que le dijo que lo había encontrado cerca del basurero con los ojos abiertos, sentía que le ardían muchos los ojos, entonces como pudo la viejita lo ayudo a contactar a su familia….</p>
<p>Regreso a su casa, ya habían pasado como 6 meses, pero el cada vez que cerraba los ojos veía los de la mujer que lo hipnotizó, como su situación fue empeorando lo internaron en un sanatorio en Xalapa…. y desde ahí en lo poco que se ha recuperado ha contado por partes lo que le paso….</p>
<p>su amigo, mi maestro dice que investigo y dicen que esa mujer se aparece a los hombres porque su novio un día por celos la mato y de los golpes que le dio, prácticamente le saco los 2 ojos….</p>
<p>bueno esa es mi historia, un poco larga lo sé, ya tiene como 7 años que no veo a mi maestro, pero yo creo que el amigo de él sigue internado…</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentos-de-fantasmas/la-mujer-de-los-ojos-iluminados.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La oscuridad</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/relatosdepesadillas/la-oscuridad.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/relatosdepesadillas/la-oscuridad.html#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Oct 2010 05:32:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos de Pesadillas]]></category>
		<category><![CDATA[aterradores]]></category>
		<category><![CDATA[locura]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[pesadillas]]></category>
		<category><![CDATA[vecinos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=1137</guid>
		<description><![CDATA[Como siempre, Julia sólo pulsó el botón de parada del vídeo cuando desaparecieron los últimos títulos de crédito de la película y la niebla se apoderó de la pantalla. Una vaga inquietud comenzó a apoderarse de ella. No tendría que haber visto una película de terror a horas tan tardías. Eran más de las doce [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1138 alignleft" title="la ciudad en la oscuridad" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/10/la-ciudad-en-la-oscuridad.jpg" alt="" width="343" height="400" />Como siempre, Julia sólo pulsó el botón de parada del vídeo cuando desaparecieron los últimos títulos de crédito de la película y la niebla se apoderó de la pantalla. Una vaga inquietud comenzó a apoderarse de ella. No tendría que haber visto una película de terror a horas tan tardías. Eran más de las doce y no le quedaba más remedio que acostarse y apagar las luces. Estaba sola en casa, a excepción de su hijo pequeño, que dormía plácidamente en la pequeña cama de su habitación. Su marido tenía turno de noche en la fábrica y no volvería hasta las siete de la mañana. Se había sentido aburrida y había puesto la película, una historia de muertos vivientes que la había impresionado más de lo que ella pensaba. La película duró más de la cuenta y ahora ella no tenía más remedio que apagar las luces y acostarse sola; tenía que levantarse temprano para ir a trabajar, iba a ser un día muy atareado, y no podía demorar más tiempo el momento de apretar el interruptor. Miró el reloj y la cama vacía e intentó borrar de su mente el oscuro temor de siempre a la oscuridad, a dormir sola, al espacio vacío debajo de su cama, a los armarios que, a esas horas de la noche, parecían ominosos y amenazadores. Uno de ellos tenía una puerta levemente abierta. La cerró del todo. Esa rendija de oscuridad siempre la había asustado, le parecía que, de repente, la rendija comenzaría a ampliarse, provocada por una mano invisible que empujaba la puerta. Notó como su pulso se estaba acelerando. No tenía que haber visto esa película. Lo que le había parecido entretenido a las diez de la noche, cuando podía oír las animadas conversaciones de los vecinos que le llegaban por la ventana entreabierta, ahora le parecía terrorífico. El silencio se extendía por todo el edificio y ella casi podía notarlo como un zumbido sordo y constante en sus oídos. Por fin, decidió irse a dormir y desterrar de su mente todos esos absurdos temores. No obstante, no pudo evitar cumplir con su inevitable ritual. Antes de apagar las luces miró debajo de la cama. Como siempre, nada. Nunca había encontrado nada que la pudiera intranquilizar, pero jamás, desde su infancia, había dejado de echar un vistazo. Aunque su marido se reía de sus miedos y, al principio, había intentado desterrar esa manía, con el tiempo la había aceptado como una pequeña excentricidad y, salvo alguna broma ocasional al respecto, la había dejado por imposible.<span id="more-1137"></span></p>
<p>Después, lo de siempre. Se dirigió hacia el interruptor de la luz, lo apagó y, corriendo, se quitó las zapatillas y se metió en la cama, tapándose a continuación la cabeza y sintiendo su corazón latir algo más rápido de lo acostumbrado. La oscuridad la aterrorizaba. Intentó concentrarse en pensamientos alegres, su marido besándola por la mañana cuando llegara, su hijo de un año y medio despertando y buscándola; pero era imposible. Cuando dormía sola, antes de que el sueño se apoderase de ella, solamente miedos oscuros e ideas terroríficas venían a su mente. Solamente podía pensar en manos que la cogerían por los tobillos desde debajo de la cama, en la puerta del armario abriéndose con un crujido siniestro para dar paso a un ser de pesadilla&#8230; Sus manos atenazaban el borde de las mantas, rogaba que el sueño le sobreviniese pronto y despertar, como siempre, en la habitación bañada de luz.</p>
<p>Supuso que había pasado una media hora cuando comenzó a invadirla aquella agradable laxitud, la flojedad en sus miembros y su mente que ella siempre identificaba con la llegada del sueño salvador. Pero algo hizo que esa sensación desapareciese bruscamente. Oyó un ruido debajo de la cama. Su corazón comenzó a latir cada vez más deprisa, su boca se abrió, pero no pudo gritar. Pensó en un ratón, algún pequeño animal que reptaba por el suelo y que desaparecería en cualquier momento. Se aferró a esa idea con desesperación, para darse cuenta con un infinito de que aquel ruido no podía causarlo ningún vulgar ratoncillo. Eran unos siniestros crujidos, seguidos de una espantosa caricatura de respiración, algo así como el ruido que emite un asmático en una crisis, un espantoso y cavernoso gorgoteo. La mente de Julia comenzó a escapar hacia las regiones oscuras de la locura y el espanto infinitos. Aquello estaba reptando debajo de su cama, moviéndose siniestramente en la oscuridad, y aquel sonido de respiración parecía casi humano. En cualquier momento una oscura garra surgiría de debajo de su cama y atraparía su mano agarrotada por el terror, y algo monstruoso caería sobre ella. ¡Ahora, ahora, ahora! Esta palabra se repitió en su cabeza cada vez más deprisa, mientras Julia esperaba el momento fatídico, mientras su corazón latía desbocado, amenazando con estallar. ¡Ahora, ahora, ahora&#8230;!</p>
<p>El marido de Julia nunca logró olvidar lo que vio en su dormitorio cuando volvió de trabajar. Sus infrahumanos gritos de horror despertaron a todo el vecindario. Seguía gritando enloquecido cuando los vecinos, tras forzar la puerta de su piso, lo encontraron. Su mujer yacía boca arriba en la cama, los ojos espantosamente abiertos, las manos contraídas y agarrotadas aferrando el borde de las sábanas. Muerta. Muerta de miedo. Pero no menos horroroso fue lo que encontraron debajo de la cama. Un pequeño cuerpo asfixiado que, gateando, había ido a enredarse en unos plásticos, muriendo asfixiado tras una horrible agonía. ¡Su hijo pequeño, muriendo ahogado bajo la cama de su madre que moría de terror!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/relatosdepesadillas/la-oscuridad.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Let Me Die</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/poesia-de-miedo/let-me-die.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/poesia-de-miedo/let-me-die.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 06:18:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[barcos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
		<category><![CDATA[Let Me Die]]></category>
		<category><![CDATA[Matar]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Poemas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=589</guid>
		<description><![CDATA[Los barcos son lugares extraños en los que todo tiene otro nombre. El suelo se llama cubierta, la pared se llama mamparo, la puerta es la escotilla, los días son jornadas que se dividen en trozos en lugar de horas y las cuerdas reciben centenares de nombres ninguno de los cuales es &#8220;cuerda&#8221;. Pero lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/02/dejenme-morir.jpg" alt="" title="dejenme morir" width="467" height="700" class="alignnone size-full wp-image-590" /><br />
Los barcos son lugares extraños en los que todo tiene otro nombre. El suelo se llama cubierta, la pared se llama mamparo, la puerta es la escotilla, los días son jornadas que se dividen en trozos en lugar de horas y las cuerdas reciben centenares de nombres ninguno de los cuales es &#8220;cuerda&#8221;. Pero lo que no tiene nombre fuera de un barco, tampoco lo tiene a bordo. Esta es la historia de algo que no tiene nombre.</p>
<p>- Tu turno, novato.</p>
<p>El turno diario del novato acostumbra a durar veinticuatro horas. El turno acaba cuando deja de ser novato. Agarra la linterna minera y recorre la cubierta principal. Se navega en oscurecimiento total. Sólo las luces de serviola y las de proa y popa. Mejor no despegarse de la linterna, mucho más útil que un rosco salvavidas desde que los barcos son de sucio metal impregnado de aceite.</p>
<p>- Este fue un barco americano.<span id="more-589"></span></p>
<p>Sí, cedido a nuestro pais. Y viejo. Aunque la dejadez ya no es culpa de los americanos. Abandonando la cubierta exterior, el olor del interior es la contrapartida de librarse del frío nocturno de un diciembre en alta mar. Con una mano ocupada con la linterna, sortear grasientas escalas en el descenso a las bodegas distrae del mal o buen olor que pueda haber.</p>
<p>- Este barco sirvió de hospital flotante durante la Guerra de Vietnam.</p>
<p>No es muy alentador pasar los primeros días en un sollado (habitación colectiva) que en otros tiempos fue un pañol (almacen, siguiendo con el aburrido léxico marinero) de ataudes. Jóvenes cadáveres de regreso a sus casas. Pero es peor todavía tener que pasear en solitario y a oscuras por las angostas, angulosas y desordenadas bodegas inferiores. Los veteranos prefieren el frío cortante y las salpicaduras&#8230; &#8220;que con buen humor y aguardiente se capean&#8221;.</p>
<p>- Que afortunados los muertos, por no tener que morir en el quirófano de la última bodega.</p>
<p>Es bien conocido el sufrimiento de un soldado malherido, amputado, operado sin anestesia, en condiciones peor que malas. Siguen habiendo guerras, eso sí, pero la estampa es conocida. En la última bodega, además, mal iluminada, en constante vaivén, con el motor retumbando con su zumbido constante,&#8230; que mala muerte&#8230; que mala muerte&#8230; que mala muerte&#8230;</p>
<p>El grito explota en la garganta y recorre bodega tras bodega. Los ecos&#8230; ¿son ecos?&#8230; o realmente son los gritos de agonía de decenas de soldados jóvenes tres décadas antes, esperando entre dolores una muerte ya aceptada, salvadora, que sin embargo parece no encontrar el camino hasta la última bodega,&#8230; como si el olor a cloroformo mezclado con sangre no fuese suficiente señal de auxilio&#8230;</p>
<p>Se abre la escotilla y el novato se desploma delante del banco en el que los veteranos, medio borrachos festejan el éxito de la novatada.</p>
<p>- ¡Todos hemos estado en la última bodega! ¡Ya te tocará enviar al próximo novato!</p>
<p>Puede que no. Los ojos del novato, desplomado sobre la linterna minera, pese a mantenerse totalmente abiertos, permanecen fijos, con las pupilas dilatadas, con lágrimas heladas. La luz de la linterna se va tornando rojiza cuando un chorro de sangre recorre el cristal del foco, procedente de la muñeca del paralizado portador.</p>
<p>En la enfermería se comprueba que sigue con vida, pero nunca más podrá articular palabra&#8230; ni pensamiento coherente. Su cuerpo está recobierto de profundos y sangrantes arañazos. Es como si decenas de manos hubiesen dispuesto de un solo segundo para intentar pedir ayuda&#8230; y sólo hubiesen podido aferrarse con sus uñas al ser humano más cercano. ¿De dónde surgieron esas decenas de manos desesperadas? ¿Acaso, por una broma del mismísimo diablo, fueron las manos de&#8230;? Imposible&#8230; En la última bodega, aquella que fue un infernal hospital de moribundos terminales a la esperta de expirar, estaba vacía. Completamente vacía. &#8220;Vacía de vida&#8230; pero no de dolor&#8230;&#8221;</p>
<p>- ¿Quién te hizo esto, muchacho? ¿Quién?</p>
<p>Si cientos de manos, después de una eternidad en el infierno, sólo tuvieran un segundo de tiempo para pedir ayuda a un ser vivo&#8230; probablemente sólo podrían arrastrarlos con ellas al mismo suplicio.</p>
<p>Ya no volverá a hablar ni apenas pensar con cierta coherencia pero, en aquel momento, acertó a alargar una temblorosa mano y escribir con sangre sobre el blanco mamparo:</p>
<p>Let Me Die&#8230; (déjeme morir) </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/poesia-de-miedo/let-me-die.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La mujer que vomitaba sangre</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/la-mujer-que-vomitaba-sangre.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/la-mujer-que-vomitaba-sangre.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 14:13:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos macabros]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos terrorificos]]></category>
		<category><![CDATA[historias de terror]]></category>
		<category><![CDATA[historias largas de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[imagenes de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[sángre]]></category>
		<category><![CDATA[vomitos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=507</guid>
		<description><![CDATA[Selena era una mujer hermosa, culta y por la cual cualquier hombre de sexo adecuado hacia la heterosexualidad, daría lo que fuera por una vida con ella. Pero pese a todo esto, Selena no era la mujer del tipo “valorada” ya que su asqueroso marido, con años arrida de ella dejándola que nunca ascendiera, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/01/vomitar-sangre.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-508" title="historias de terror" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/01/vomitar-sangre.jpg" alt="historias de terror" width="325" height="462" /></a><br />
Selena era una mujer hermosa, culta y por la cual cualquier hombre de sexo adecuado hacia la heterosexualidad, daría lo que fuera por una vida con ella. Pero pese a todo esto, Selena no era la mujer del tipo “valorada” ya que su asqueroso marido, con años arrida de ella dejándola que nunca ascendiera, la castigaba de manera propia de un demente e inconsciente ante las personas débiles.<br />
“La hermosa Selena”, le decía el anciano de la cuadra. La mujer que no mostraba sus divinos y centelleantes ojos al público expectante, ya que los tenía tan hinchados y morados como si se tratasen de protuberancias putrefactas. La pobre Selena, era constantemente maltratada por su inmundo marido, que le pegaba hasta tal punto que llegaba a vomitar sangre. “Eleon” era el marido de Selena, un hombre robusto, de porte preciso para la seducción, mirada fija y un indiscutible talento para engatusar a cualquier pobre mujer que se le cruzase.<br />
<span id="more-507"></span><br />
El día que corría daba a comprender que los nubarrones aliados con tormentas inestables para el habitar humano habían acabado con el sol, escondiéndolo por completo y gobernando todo el divino firmamento. Era viernes, y transitaba el medio día. Ya para esto Selena se encontraba en su casa, aguardando a su marido, para que le diera una dosis de golpizas y arrebatos hacia su intimidad. La vida de ésta pobre mujer se había convertido en un verdadero infierno, en el cual el señor de las tinieblas era su conyugue. El hombre que había prometido amarla y respetarla por toda la eternidad, se encargaba de destrozarla a golpes, todos los días una vez ella llegaba del trabajo.<br />
Selena, se podría haber convertido en una coleccionista de renombre, ya que todos los santos días tenía un golpe innovador y de distinta contundencia. Pero Eleon como si no le bastase además de reventarla a golpes, también la ultrajaba sin dar vuelta su cara por la vergüenza. Al parecer este hombre, que no parecía pertenecer a tal etiquetación, disfrutaba al violar a su esposa hasta dejarla con los genitales heridos, tras introducirle objetos hirientes en su vagina de mujer corrompida por la violenta cólera de un hombre con falencias psicológicas<br />
Pero parecía que por fin Selena iba a tener un día en paz, y sin ser ultrajada y mucho menos sin tener un nuevo hematoma para su colección de violencia corporal. Porque ese viernes que llegó al mediodía como era costumbre, no halló ni el aroma de su asqueroso marido golpeador de seres débiles.<br />
Selena aprovechó la situación para recostarse en el sofá y hacer descansar a su cuerpo maltratado por un sinfín de masacres efectuadas a su anatomía de mujer fina. Una vez que la hermosa mujer del rostro hinchado por tantas golpizas, quiso aliviar su alma durmiendo un poco, escuchó una voz celestial; la voz de un hombre afeminado.<br />
-Selena, hazte valer…<br />
Y la pobre de Selena sin remedio a la enfermedad sónica de voces angelicales, le contestó con rostro de asombro; el mismo rostro que ponía cuando su marido no le pegaba.<br />
-¿Quién anda ahí?<br />
-Eso no importa Selena-le contestó la voz que musitaba.<br />
Selena aún no comprendía nada, de aquella situación propicia para sentir al pavor correr por el alma mortal.<br />
-¿Qué quieres de mí?<br />
-Lo quiero todo y nada a la vez.<br />
-Explícate-Selena le dijo con voz trémula.<br />
-Quiero ver como tu alma se vuelve a inundar de júbilo, como en tiempos pasados-le dijo la voz.<br />
-Pues… eso no creo que suceda jamás.<br />
-No sigas Selena. No puedo verte así.<br />
-¿Entonces cómo me quieres ver?-le preguntó con una grado de pasmo elevado.<br />
-Te quiero ver bien… ¿pero tú quieres que yo te vea bien?<br />
-Pues… al decir verdad, no sé ni quién eres.<br />
-Eso no importa, tú no necesitas saber quién soy.<br />
-¿Y qué debo hacer para volver a verme bien?<br />
-Sólo debes pedírmelo-le dijo la voz angelical, ya casi cumpliendo con su acometido.<br />
-Está bien-le dijo Selena, como un perro asustado.<br />
-Dilo con fuerzas hermosa mujer, mariposa inmolada, esencia disuelta, hembra olímpica, diosa celestial, musa divina…<br />
La voz susurrante se había empedernido para convencer a Selena, de que era un humano como todos los habitantes de la tierra.<br />
-¡Está bien!-exclamó, la pobre Selena.<br />
-Pues así lo has deseado y así será.<br />
En aquellos momentos la mujer que no era tratada como tal, sintió una fuerza indómita pasar por su cuerpo. Era como si miles de almas se hubiesen complotado para rebalsar su ser de energía pura y sin procesar. La mujer denigrada por su concubino, sentía que algo había cambiado gracias a la voz de quién sabe dónde provenía. Y sin vacilar Selena le dirigió nuevamente la palabra.<br />
-¿Qué me ha sucedido?-le preguntó perpleja.<br />
Pero la voz se había disuelto entre las penumbras del hogar de la violencia cotidiana y más efectuada hacía el sexo débil.<br />
Selena no siguió insistiendo en su objetivo de reclamar una fidedigna explicación de lo que había sucedido y quiso creer que todo había sido un sueño entre dormida. Ya después de lo ocurrido, la mujer golpeada decidió terminar con su trabajo de dormir en el sofá. Pero cuando todo estaba calmado de improviso la puerta se abrió con una violencia propia de Eleon; el hombre más cobarde del mundo, el hombre capaz de quebrantar los delicados pétalos de un divina rosa.<br />
La pobre de Selena, presagiaba que su destino sería el de una mandíbula corrida por los golpes maritales que recibiría. Mientras que Eleon presagiaba que en el día viernes, correría mucha sangre en su hogar y que la sangre vendría de su radiante y deteriorada mujer.<br />
Selena como era de costumbre le dijo a su encantador mártir, con la voz agonizante.<br />
-Hola, querido.<br />
Y Eleon le contestó adecuadamente.<br />
-¿Por qué llegasteis antes que yo? ¿Es qué acaso ahora te escapas del trabajo para reunirte con un hombre?<br />
-¡No! No es así. Yo siempre llego a esta hora.<br />
-¡Cállate puta de mierda!<br />
-Pero… Eleon…<br />
-¡Vete ya mismo hacía arriba!-le gritó-Hoy te espera algo bueno.<br />
Selena, combatía para no llorar pero eso era algo que ya no podía controlar, porque con la mera presencia de su hermoso esposo rebalsado en vileza, las gotas le fluían indómitamente desde su sección ocular.<br />
Mientras Selena subía al segundo piso, Eleon se hallaba en la cocina, preparando una colosal cadena de metal calentándola al rojo vivo, para realizar alguna tortura que se hallaba en su libro mental de verdugo acosador de mujeres inocentes.<br />
La hermosa mujer de rostro deteriorado, se encontraba en el baño del segundo piso, haciendo algo que estaba dentro de su cotidianidad. La pobre Selena teñía de rojo el agua del retrete y cubría todo el baño del mismo color, ya que vomitaba a destajos sangre tan fresca, que un vampiro se hubiese deleitado por toda la eternidad.<br />
Eleon ya estaba subiendo las escaleras, mientras su amada demostraba lo que era vivir con un golpeador profesional. Tan sólo transcurrió un periquete y el maldito de Eleon ya estaba preparado para realizar su tortura cotidiana. Mientras que su esposa le imploraba en cuclillas, que no la golpeara (como era de costumbre). Pero Eleon era del tipo de hombre que no tenía compasión por sus seres cercanos. Lo más irónico de todo era que éste morboso hombre era muy respetado entre sus amistades, familia y trabajo.<br />
Pero cuando todo estaba perdido para la pobre mujer que no había realizado nada en absoluto para merecer lo que merecía, algo extraño y aterrador sucedió. Selena no sentía dolor alguno cuando su marido le laceraba con la cadena color bermellón, el cual había conseguido por haber pasado a temperaturas extremas.<br />
El demente de Eleon no comprendía en absoluto nada de la situación esotérica que estaba en curso, ya que él mismo notaba que no le podía infligir daño alguno a su esposa. Y Selena pudo recordar a la voz pasada, con la que había hablado. La mujer golpeada pudo comprender lo que la voz quería darle a entender al decirle que la quería ver inundada en júbilo como en tiempos anteaños.<br />
Mientras más le pegaba, más salía lastimado el maldito de Eleon. Al parecer era una especie de maldición para el ser despreciable golpeador de mujeres y una bendición para Selena. Cada golpe realizado hacia la mujer de los ojos hinchados, había rasgado la carne del hombre sin respeto al sexo opuesto.<br />
Pero cuando Eleon se dio cuenta que al pegarle a su mujer, el que salía herido era él, ya había pasado mucho tiempo y éste quedó tan débil que cayó tumbado al suelo del baño como si hubiese estado en una disputa callejera y le hubiesen noqueado.<br />
Ahora Selena tenía la oportunidad de su vida, la oportunidad de vengarse gracias a la fuerza que le había dado la voz etérea.<br />
Tan sólo tardó un breve espacio del tiempo, para ir en busca de una moto sierra y luego regresar al baño con ella para dar por finalizado el trabajo que había empezado su esposo.<br />
Sólo tiró tres veces de la cuerda de arranque para accionar la moto sierra, que se desnudaba demostrando a todos los seres oyentes que tenía mucho óxido por el transcurrir de los años, provocando sonidos chirriantes. Una vez que encendió la tan preciada arma de la justicia cósmica, Selena comenzó a cortar lentamente cada extremidad de su maldito marido. Cada pasada con la moto sierra por la extremidad adecuada, le despojaba a Eleon de una parte de su cuerpo.<br />
Lo que más le impresionó a Selena de su conyugue fue ver cómo le fluía sangre descaradamente por cada extremidad quitada del cuerpo castigado. Selena no comprendía que un ser tan despreciable como él, sangrara, y menos aún comprendía si éste era un humano o si realmente era un invento de un dios retrasado.<br />
Luego de cortar todas las extremidades de su esposo, que aún seguía con vida a pesar de haber perdido cantidades extremas de sangre, comenzó con la fina tortura. Husmeó en el botiquín del baño donde por casualidad encontró una botella de vidrio, la cual destrozó por el mero acto de moler vidrio, con un fin hermoso que le depararía a su amado.<br />
Una vez que molió lo suficientemente el vidrio, lo puso en una bolsilla de remedios (la cual vació antes) y luego quitó la ropa interior que aún cubría la zona genital de su agonizante concubino. Con una paciencia notable, Selena usó sus dedos para tomar la punta del pene de su hombre, haciendo que el orificio urinario propio de tal parte anatómica se abrirse para introducir lentamente el vidrio molido de la bolsilla en él. Quién sabe qué dolor indescriptible pudo haber sentido un cerdo bípedo como Eleon, pero seguramente esta tortura había ganado un lugar en el trono de la mutilación genital.<br />
Después de terminar con la fábrica reproductora de su esposo, Selena encendió nuevamente la moto sierra. La cual esta vez introdujo de lleno en el pecho de Eleon, abriéndolo por completo y consiguiendo un espectáculo rojizo de viscosidades, propias de un cuerpo mutilado.<br />
El trabajo de la tortura ya había finalizado, y la moto sierra apaciguó sus sonidos de máquina oxidada cuando Selena la apagó. Pero la mujer que había tomado su plato caliente de venganza se sorprendió al escuchar nuevamente la voz de un principio pasado existente y no onírico como ella creía.<br />
-Muy bien Selena-le dijo la voz-Estoy orgulloso de ti.<br />
-Gracias.<br />
-Pero aún falta algo para castigar a este pedazo de mierda.<br />
-¿Y qué es eso?-le preguntó pasmada.<br />
-Revisa bajo el lavamanos y encontrarás una daga-le dijo la voz-Una vez la encuentres, ensártala en lo que queda de tu conyugue.<br />
Sin perder un segundo existente, Selena revisó bajo el lavamanos y exitosamente halló una daga. Y sin discutirle a la voz, clavó la daga en una parte del poco cuerpo que le quedaba a su esposo, con el cual se había divorciado al estilo de las leyes infernales.<br />
Cuando ensartó la daga en el pecho de su marido, un juego de putrefacción cernió sobre aquel lugar, ya que el cuerpo de Eleon explotó tiñendo a Selena de sangre y restos viscosos pertenecientes al cuerpo de un ser inmundo.<br />
Después de todo lo sucedido, Selena se retiró de su hogar con una sed de sangre incontrolable y casi relacionada con los pensamientos de su marido.<br />
Leve fue el tiempo, para que esta mujer con pensamientos hirientes lograra la fama. Ya que obtuvo una aparición en primera plana de un periódico matutino, tras convertirse en una asesina serial y de renombre. Cada lugar por donde ella pasaba, dejaba un sendero de hombres muertos y mutilados. Mientras que a otros sólo se les encontraba la sangre y algunos pedazos de carne mezclados vísceras.<br />
Selena pudo inundar de júbilo su ser, como la voz esotérica anhelaba. La mujer que en tiempos pasados era reventada a golpes, y literalmente violada, se recuperó con la sensación que más le satisfacía.<br />
Mientras que del condenado de Eleon, no se supo nada después de su hermosa muerte (vista con ojos infernales). Muchas historias se difunden por todo el cosmos, historias que van mucho más allá del castigo mortal.<br />
Y para todo aquel curioso que preguntaba por Eleon, se le podía decir que se encontraba en un lugar muy caluroso, con hedores a azufre, repleto de personas empaladas, ríos de sangre, ciudades enfermizas, seres deformes y bestias gigantes con penes ciclópeos constantemente erectos. Los encargados de introducir barras de metal al rojo vivo por el recto de Eleon. Luego creando cócteles y propagandas sexuales en las cuales eran invitadas un sinfín de legiones demoniacas dueñas de criaturas sedientas de sexo, que aguardaban para reventar el ano de un maldito cerdo que en tiempos de mortalidad jamás respetó a lo más valioso que se le había dado a los hombres, las “mujeres”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/la-mujer-que-vomitaba-sangre.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una mujer casada</title>
		<link>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/una-mujer-casada.html</link>
		<comments>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/una-mujer-casada.html#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 17 Oct 2009 05:39:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[atrevidas]]></category>
		<category><![CDATA[juegos]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aterrorizar.com/?p=194</guid>
		<description><![CDATA[Laura Falco era una mujer joven de 25 años de edad, tenia tres años de casada con David con quien tuvo un largo noviazgo de 10 años. El hecho que se conocieran desde niños hacia que, además de ser una excelente pareja, eran también, los mejores amigos. Ambos eran personas muy exitosas, vivían cómodamente en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Laura Falco era una mujer joven de 25 años de edad, tenia tres años de casada con David con quien tuvo un largo noviazgo de 10 años. El hecho que se conocieran desde niños hacia que, además de ser una excelente pareja, eran también, los mejores amigos. Ambos eran personas muy exitosas, vivían cómodamente en un prestigioso apartamento en la ciudad, siempre vivieron en la ciudad y nunca pensaron en mudarse a otro lugar. Económicamente hablando tenían la vida resuelta; ambos se habían esforzado mucho para lograr alcanzar el nivel al que se encontraban. Laura era editora de una prestigiosa revista de moda, y David, por su parte, era un Psiquiatra recientemente ascendido al cargo de Director General del hospital de sanación mental donde laboraba. Siempre quisieron llevar un poco de alegría y oportunidades a aquellos que no eran tan afortunados y debido a esto fundaron una clínica de rehabilitación mental para drogadictos y alcohólicos, era una fundación no lucrativa donde trabajaban con voluntarios. Parecía que todo era perfecto y no podría ser mejor.<br />
<span id="more-194"></span><br />
Una tarde de abril particularmente nublada y hasta un poco sombría, laura contemplaba el horizonte desde el balcón del apartamento, una llamada estaba a punto de cambiar su vida, ese era un día que Laura nunca olvidaría:</p>
<p>Ring… Ring…</p>
<p>Hola<br />
Hola Laura, que gusto saludarte, habla el Dr. Newman, como estas?<br />
Hola doctor, estoy muy bien, también me alegra escucharlo. Pero siempre me llama su secretaria, es la primera vez que me llama usted, ¿pasa algo malo?<br />
Si, es cierto siempre es mi secretaria la que se encarga de mis llamadas pero a ti quería darte la noticia yo mismo.<br />
Pero de que se trata? Es algo malo? Ya sabe que me mata el misterio.<br />
Laura, estas embarazada<br />
…<br />
Laura?, Laura, estas ahí?<br />
Si, si doctor, pero esta usted seguro?</p>
<p>Laura no podía creer lo que acababa de escuchar, hacia ya algún tiempo que intentaban concebir un hijo y no podían, y ahora, justo cuando estaban perdiendo las esperanzas reciben la buena noticia. Laura rompió en llanto, pues siempre fue una mujer muy emotiva y luego llamo a David quien compartió su alegría.</p>
<p>Varios años pasaron y el cuarto cumpleaños de Kevin (como nombraron a su hijo), estaba próximo a celebrarse. Ese fin de semana Laura y David decidieron dejar las juntas, el trabajo y las fiestas sociales por un lado para pasar el día en familia. Visitaron un parque de diversiones y de regreso a casa se detuvieron por un par de películas. Era ya muy tarde, ya había oscurecido y el sueño se apodero de Kevin, al llegar, David lo cargo desde el estacionamiento hasta el apartamento, Laura abrió la puerta, no estaba con llave pero no le presto mucha atención, David llevo a Kevin a su habitación. Como ya era tarde decidió no despertar al niño para ponerle la pijama así que solo le quito lo zapatos y lo dejo dormido en la cama. Mientras tanto, Laura se dirigía a la cocina preguntándole a su marido:</p>
<p>Tienes Hambre? Por que yo si.<br />
No, solo quiero ponerme cómodo – decía David mientras se quitaba la camisa y se dirigía a la alcoba</p>
<p>Laura seguía en la cocina y alcanzo a escuchar la voz de David a lo lejos.</p>
<p>David, con quien hablas amor?</p>
<p>Laura decía esto pensando que David hablaba por teléfono, mientras se dirigía a la alcoba donde estaba su esposo. Pero al entrar no espero encontrarse con lo que sus ojos le mostraban: David se encontraba de pie junto a la puerta y frente a el un tipo flaco y pálido le apuntaba con un arma, Laura lo reconoció de inmediato.</p>
<p>Dani, por favor baja el arma, déjame ayudarte.<br />
¡No!, tú no puedes ayudarme, me dijeron que me ayudarían pero no lo hicieron<br />
Dani, yo puedo ayudarte, pero tienes que bajar el arma.<br />
¡Mientes! Nadie puede ayudarme, me dijeron que podrían rehabilitarme y no lo hicieron<br />
No, Dani, no fue mentira, nosotros te estábamos ayudando pero tu no te ayudaste a ti mismo, no querías nuestra ayuda, no querías cambiar, pero te ayudamos a dejar la heroína y…<br />
¡Cállate!,</p>
<p>Dani estaba tembloroso, llorando como un niño, se le notaba el cuerpo consumido por el vicio, sus ojos hundidos y ojerosos reflejaban el torbellino de emociones que lo atormentaban en ese momento.</p>
<p>Te odio, los odio a ambos y a su clínica que no sirve para nada, cuando estaba en las calles no me importaba nada, no sentía hambre, dolor ni frió, pero desde que estuve encerrado en esa clínica las voces no me dejan en paz, ya no lo soporto, solo quiero librarme de ellas y me dijeron que todo es por tu culpa, solo quiero que las voces se vayan</p>
<p>Dani era un drogadicto en rehabilitación en la clínica, David lo había diagnosticado con un síndrome maniaco depresivo y lo transfirió al hospital mental, a veces sufría de alucinaciones lo que lo volvía violento por lo que lo mantenían aislado&#8230;</p>
<p>¡Mírame David!, ahora no tengo vida, solo vivo deseando morir y mírate tu, viviendo en un lujoso apartamento con los bolsillos repletos de dinero y una linda mujer que te espera para tener sexo todas las noches.<br />
No te permito que hables así de Laura, ella no tiene nada que ver con tus problemas.</p>
<p>En ese momento Dani apunto el arma y su mirada a Laura, David al ver esto, empujo a Laura tirándola a un lado, y se abalanzo sobre Dani. En el forcejeo se escucho un disparo: Bang… y luego el silencio…<br />
Todos se quedaron quietos. David cayo tambaleante al piso, la bala le atravesó el pecho. Laura al ver esto se arrodilló junto a su amado y lo tomo en sus brazos, sus miradas se cruzaron por un instante, en los ojos de David reflejaba el deseo de vivir, en los de Laura el deseo que no muriera; David derramó una lagrima y antes de poder decir una palabra murió entre los brazos de su esposa. Laura rompió el silencio de la noche con un llanto desgarrador, el amor de su vida había muerto en sus brazos, casi podía verse como se le destrozaba el alma. Dani, al ver lo que había hecho, no soporto la culpa y el remordimiento. Levanto el arma, la llevo a su boca y disparo. Cayó al suelo y sus ojos quedaron abiertos, parecía que observaba el dolor de Laura.</p>
<p>Segunda parte</p>
<p>Dos años pasaron desde la muerte de David, el esposo de Laura, ella nunca lo supero. A veces por la mañana, podía sentir el olor de David a su lado en la cama, lo veía en el reflejo de la ventana o al pasar por la cocina, y a veces podía escuchar su voz susurrándole al oído por las noches. Todo lo que le rodeaba le recordaba de alguna manera a David, debido a su depresión más que a sus recuerdos, decidió dejarlo todo atrás, abandono su trabajo, dejo de lado la clínica de rehabilitación, a la cual no había regresado desde el incidente, vendió su apartamento y todo lo que poseían. Con el dinero que recogió, los ahorros que habían hecho más el dinero por el seguro de la muerte de David, decidió irse de la ciudad y vivir en el campo, un cambio que nunca hubiera pensado. El dinero era suficiente para comprar una pequeña casa en un enorme terreno y aun vivir bien sin necesidad de trabajar.</p>
<p>Kevin por otro lado, no le había afectado tan profundamente la muerte de su padre, talvez debido a la edad, aunque de vez en cuando siempre le preguntaba a su madre por su papá, si alguna vez regresaría. Laura sin darse cuenta se fue haciendo adicta a los medicamentos para dormir, pues no podía dormir si no estaba sedada; aunque el sueño no era un escape para ella pues cuando soñaba lo hacia con David, y cuando estaba despierta solo pensaba en el. Nunca se dio cuenta que estaba consumiendo su vida, y la de su hijo.</p>
<p>Kevin de seis años, era el clásico niño inquieto, juguetón y travieso. Estaba casi acostumbrado al habitual descuido de su madre hacia el, cuando tenia hambre se servia rebanadas de pan con jamón o cualquier cosa que encontrara en la nevera; casi de manera obligada, aprendió a valerse por si mismo a muy temprana edad. Cuando su madre dormía, a Kevin le gustaba salir a jugar, el patio de juegos era enorme, pues el terreno así lo era y ahí es donde Kevin se mantenía entretenido a veces por horas.</p>
<p>Una tarde, cuando Laura despertó de un largo y profundo sueño, tomo una caja de cigarrillos y salio de la casa. Pero cuando salio todo estaba en silencio, era un silencio anormal, como indicando que algo andaba mal. Un escalofrío le helo la sangre y la angustia la invadió poco a poco:</p>
<p>Kevin?, Kevin donde estas?</p>
<p>Llamaba cada vez mas angustiada a su pequeño, ahora es cuando se daba cuenta que no debía descuidarlo, era solo un niño. Siguió buscándolo por todos lados, por toda la casa y en todos los rincones. Lo busco afuera y en todos los alrededores durante horas sin resultados. Alarmada, llamo a la policía para reportarlo como desaparecido, su angustia y desesperación fue mayor cuando le dijeron que aun no podían hacer nada, sino hasta pasadas 24 horas. Laura rompió en llanto, no sabia que hacer, solo pensaba que si no se hubiera lamentado tanto no habría descuidado a Kevin.</p>
<p>Las 24 horas pasaron y la policía se hizo cargo de la búsqueda del pequeño, pero sin mejores resultados. Le decían que su hijo no solo podría estar perdido, sino que estaba la posibilidad de haber sido secuestrado o incluso estuviera muerto. En su interior, Laura sabia que su hijo no estaba muerto, pasaba las noches enteras sin dormir, sentada junto a la puerta por si su hijo regresaba. Se enloquecía cuando en medio del silencio de la noche podía escuchar la voz de Kevin gritándole: “Mami, ayúdame, aquí estoy, ayúdame”, Laura le respondía: “Kevin hijo, donde estas?”, a lo que nunca obtuvo una respuesta. Esto paso noche tras noche durante siete noches.</p>
<p>Pasaron meses sin resultados de la búsqueda, nadie podía dar una respuesta sobre el paradero de Kevin. Laura rozaba la locura cuando en esas frías noches podía escuchar la voz de Kevin, ya no lo escuchaba como al principio, ya no sabia si las voces eran reales o solo un reflejo subconsciente de lo que ella quería escuchar. Era martirizante pasar así día tras día; cuando no escuchaba las voces, Laura hablaba con Kevin y David sin darse cuenta que ya no estaban ahí.</p>
<p>Una mañana, después de una larga noche de insomnio, Laura se encontraba con la mirada perdida, recostada de lado en su cama cuando una calida caricia le rozó el hombro, era David, la miro a los ojos y sonriendo le dijo: “Laura, encontraron nuestro hijo”. En ese mismo momento sonó el timbre de la puerta, y en el momento en que Laura parpadeo David se había desvanecido. Se levanto de un salto de la cama y fue corriendo a abrir la puerta; ahí estaba un policía, Laura se quedo muda y todo el sonido alrededor pareció apagarse; encontraron a Kevin muerto en un pozo, no lo soporto, ya había perdido al amor de su vida y ahora, también, a su único hijo. Pasaron algunos minutos antes que pudiera reaccionar y pidió que la llevaran al pozo a ver a su hijo. Llegaron al viejo pozo, no estaba muy lejos pero si abandonado, nadie lo usaba por que estaba casi seco y debido a la maleza era de muy difícil acceso, parecía casi imposible que un niño como Kevin se hubiera abierto paso hasta ahí.</p>
<p>En el lugar estaban los médicos forenses que examinaban el cuerpo, parecía que el niño no había muerto por la caída, y debido a la profundidad del agua que no era mayor a 15 cm. era poco probable que se hubiera ahogado, lo mas seguro es que cuando cayo no encontró manera de salir y estuvo ahí unos siete días hasta que murió de hambre. El cuerpo estaba en avanzada descomposición y lo identificaron debido a una pulsera que portaba en la mano derecha con el nombre del niño: “Kevin Falco”.</p>
<p>Laura vio desde lejos el grupo de personas reunidas ahí, y se abrió paso entre policías y mirones hasta llegar al cadáver de su pequeño, los médicos se hicieron a un lado para que Laura pudiera identificar a su hijo. Todos llevaban mascarilla pues el hedor a muerte era muy penetrante, se sentía a varios metros a la redonda, pero esto no le importo a Laura quien se arrodilló ante él y lo tomo en sus brazos, cuando lo levanto del suelo un brazo se desprendió pero Laura pareció no notarlo. A sus ojos era solo Kevin dormido, no lo veía como un cadáver descompuesto sino como su hijo. Lo abrazo y dándole un beso en la mejilla le dijo: “Te encontré, ahora estaremos juntos por siempre”. Cuando hizo esto, la cabeza de Kevin se desprendió del cuerpo, Laura lo coloco con cuidado en el suelo como si estuviera dormido y se sentó a un lado observando sin decir una sola palabra, solamente una sonrisa se dibujaba en su rostro.</p>
<p>Han pasado siete años ya desde ese día. Laura esta ahora internada en el hospital que un día dirigió su esposo. La sonrisa de Laura jamás se borro, no ha vuelto a hablarle a nadie, a excepción de un hombre y un niño que solo ella puede ver. No puede distinguir lo que es real o no; pero de alguna manera, pareciera que ella así lo eligió, pues pareciera que así es feliz. Se le puede ver hablando y divirtiéndose ella sola, o con quienes ella piensa que son Kevin y David, una vez les dijo:</p>
<p>“Ahora no deseo nada mas, me siento realmente feliz porque puedo estar con ustedes por siempre”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/una-mujer-casada.html/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

