3
Feb

Claudia iba a trabajar como todos los días en el autobús. Era lunes y el tráfico hacía que se moviera con excesiva lentitud. En una de las paradas se fijó en la gente que transitaba por las calles y una mujer le llamó la atención porque la miraba desde la acera muy fijamente, como si la odiara por algo.
Inmediatamente después el autobús se puso en marcha y siguió mirando a la mujer por si no la miraba a ella, pero a medida que se movía hacia adelante, la mujer la seguía con la mirada. Se preguntó si la conocía de algo y sintió miedo ya que con ese cruce de miradas era obvio que no le estaba deseando ningún bien.
En cuanto sus miradas se separaron comenzó a sentir ganas de vomitar. Se había sentido mareada todo el camino pero después de eso no pudo aguantar más y a duras penas logró sacar una bolsa de plástico de su bolso y vomitó todo el desayuno.
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7
Dec

Estaba en primer año de Arquitectura, se acercaba el fin del segundo semestre académico cuando uno de los profesores nos designó como examen un trabajo en pareja dándonos la opción de elegir a la persona con quien trabajar, pero como yo era bastante tímido no tenía muchos amigos y sólo tuve que esperar a que todos encontraran con quien unirse, para ver quién más quedaba solo. Así fue, esperé y me encontré con que la única persona que quedaba era Rita, alumna de segundo año que había reprobado la materia.
Rita era bastante extraña, de contextura delgada, cabello negro, al igual que sus uñas nerviosas, con una mecha de cabello blanco que salía desde su frente, muy “dark” como la llamaban los demás y de mirada esquiva. Algo en ella no me daba confianza, pero tenía que responder con el encargo, y si no había afinidad qué importaba, tampoco andaba perseguido por la vida imaginando que cualquier persona sería capaz de hacerme daño.
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2
Nov

Historia de un vigilante de una nave al que le ocurren sucesos extraños.
EL GUARDIÁN DE LA NAVE
El miedo es un ente malicioso que se infiltra en nuestro organismo por todos los poros de nuestra epidermis, extiende sus ramificaciones posesivas y nos atenaza con una fuerza sobrecogedora y paralizante. A veces es una respuesta adecuada ante una situación acuciante que contiene ciertos ingredientes que suponen una amenaza para nuestra integridad. En otras ocasiones es la exagerada consecuencia de un infundio de naturaleza imaginaria, la máscara grotesca de una inconsciencia que bosteza al presenciar con desencanto la adormecedora rutina. Lo más inquietante del miedo (y que conste que no hablo por hablar, sino con conocimiento de causa) es que, en algunos momentos, no es fácil discernir si lo que oprime nuestro ánimo es un peligro real, o bien, es un simple montaje orquestado por una mente rebelde que tiene a su disposición una extensa amalgama de recuerdos y ensoñaciones, fantasmagorías y presentimientos que le resulta sumamente propicia para urdir un engaño.
El cielo anubarrado ocultaba las estrellas, esas brújulas impenitentes que han servido de guías a tantos navegantes desorientados en océanos interminables, indiferenciados en su negrura oleaginosa, de la misma manera que desempeñan la función de consejeras espirituales para tantos náufragos de ese no menos vasto océano de incertidumbres al que vamos a parar tras nuestro nacimiento. El viento suave, que sonaba como un flautín desafinado, no lograba abrir claros en el tejido abotagado del firmamento, negándome con persistencia la contemplación de la astronomía casi extinta de la urbe. Read more
