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	<title>Cuentos de Miedo, Relatos de Terror, Leyendas Urbanas. El miedo tambien mata &#187; leyendas</title>
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	<description>Miedo en aterrorizar es Relatos de Terror, Cuentos de Miedo, Leyendas Urbanas</description>
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		<title>El señor que vivio con una bruja</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Sep 2011 04:43:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas Urbanas]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos reales]]></category>
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		<description><![CDATA[Habia una vez un señor que se enamoro de una muchacha muy bonita, pero cierto dia el señor se fue a tomar cervezas con sus conpadres y le dijeron que su novia era una bruja y que en la noche se convertia en cualquier animal. Tambien le aconsejaron que en la noche la espiara para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/09/bruja10.jpg" alt="" width="553" height="415" /><br />
Habia una vez un señor que se enamoro de una muchacha muy bonita, pero cierto dia el señor se fue a tomar cervezas con sus conpadres y le dijeron que su novia era una bruja y que en la noche se convertia en cualquier animal. Tambien le aconsejaron que en la noche la espiara para comprobar que era cierto.</p>
<p>El señor la espio en la noche pero el sueño lo vencia y se quedaba dormido. Entonces el señor fue a ver a una señora que era bruja. Ella le dijo que para ver a su novia se pusiera un escapulario y que cuando la muchacha se quitara su cuero de mujer, que al cuero le echara sal.</p>
<p>En la noche el señor se puso un escapulario y cuando la muchacha se levanto la siguio hasta un arbol de aguacate. Ahi la muchacha se quito el cuero de mujer y se convirtio en lechusa. El señor espero a que se fuera alejara. Y cuando se fue el animal, el señor le echo sal a el cuero de mujer.</p>
<p>Cuando la muchacha regreso y se puso el cuero de mujer la muchacha se revolco y lloraba del dolor.</p>
<p>SE CUENTA QUE CUANDO LA GENTE PASA POR ESE LUGAR SE APARECE LA MUCHACHA REVOLCANDOSE Y LLORANDO DEL DOLOR.</p>
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		<title>Y todos los hombres seran hermanos</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Feb 2011 20:27:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/02/miedo.jpg" alt="" title="" width="700" height="465" class="alignnone size-full wp-image-3088" /><br />
El pueblo Las Colinas era un aglomerado de casas con escasos doscientos habitantes en aquel lejano septiembre de 1970. Separado por cuatro kilómetros del poblado mas cercano y a siete de la ciudad principal. Aun no habían llegado comodidades de la vida moderna como la electricidad y la televisión, de modo que la radio que tenían algunos a veces era el centro de reunión o entretenimiento. El sulky era el medio de transporte para enviar a los pocos niños que había a la escuela en el pueblo más cercano. Eso rememoran hoy, los viejos y no tan viejos, en este pueblo de Las Colinas mucho mas grande y muy comunicado. Quienes escucharon la historia, que vamos a conocer, por boca de otros sugieren que fue una alucinación colectiva. Porque después de escucharla, realmente desean que haya sido así. Esa historia deja callados y pensativos a los oyentes porque se dan cuenta que quienes la relatan parecen no encontrar las palabras para describir lo espantoso que fue, no lo que se vivió y el terror intenso que sintieron sino más precisamente lo que escucharon. Y lo que oyeron fue muy claro, pese a que vieron poco y nada. Ellos dicen que “algo” fue al pueblo esa noche y que quería algo de ellos. Se los pedía, se los ordenaba. Y están seguros que alguien se los envió o le abrió la puerta de este mundo. Saben quien fue ese alguien, vivió entre ellos en el pueblo. Las viejas dicen, persignándose, que esa persona era parte de esa cosa. Ahora, situémonos en aquel día de septiembre que en realidad fue normal y tranquilo. <span id="more-1273"></span>Lo terrible ocurrió a la noche. Veamos que hace ese alguien al que todos acusan de traer “algo”. “Algo” que tenia incomprensibles propósitos y que en determinado momento llego a pedirle a los aterrorizados pobladores: que sean sus hermanos. </p>
<p>El hombre llego hasta la esquina, luego camino hasta el viejo paredón. Agarro un tronco lo acomodo y se sentó sobre el y puso sus cosas en el suelo. Estas consistían en una bolsa de cuero, color negro, extrañamente lustrosa y limpia. Una caja de cartón, negra, cuadrada, y nada más. Su ropa no se diferenciaba de la de cualquier linyera respetable: pantalón marrón claro, sucio, camisa gris con pequeñas rajaduras y zapatos negros también con sus respectivas rajaduras. Todo moderadamente sucio. Se veía bien alimentado, con una barba pareja y no muy crecida. Tendría entre cincuenta y cincuenta y cinco años a juzgar por su semblante y las canas que se distinguían entre sus cabellos y barba. Su mirada daba la impresión que estaba muy despierto y tal vez que no era ningún tonto. Claro que nadie en ese pueblito parece haber notado este último detalle. Todos se habían acostumbrado a esta persona, que había llegado hacia unos seis meses y se quedo a vivir en una casucha abandonada. Todos pensaban que le faltaban algunos tornillos, que era inofensivo y en cierto sentido era cierto. Había tenido contacto con la gente, charlas de ocasión cuando pedía unos panes o se ofrecía para hacer un trabajito a algún vecino a cambio de comida o un litro de leche, nada del otro mundo. Lo de los tornillos faltantes fue el comentario de todos cuando vieron que el hombre, que se llamaba Lucero, tenía ínfulas de predicador. Lo que iba a hacer ahora no lo hacia todos los días, solo de vez en cuando, y había empezado al mes de llegar. Por eso a las personas que pasaban no les llamaría mucho la atención, continuarían yendo y viniendo en sus tareas diarias, tal vez un par de niños se detengan a escuchar a Lucero entre divertidos y curiosos. El haría su rutina como siempre, aun sentado, metería su mano en la caja sacaría un libro negro que tenia todo el aspecto de una Biblia y se pondría de pie. Poniendo su mano izquierda en su pecho y levantando el libro con la derecha comenzaba el discurso a quien quiera escucharlo:<br />
- Hermanos míos, arrepiéntanse…</p>
<p>- Si porque el gran día del Señor, el gran día de su furia esta próximo. En el cielo verán una estrella, allí donde les señalo ahora, en una tarde del Señor como esta. Esa luz crecerá hasta consumir toda la obra del Maligno, se meterá por los ojos del anciano, de las mujeres y aun de los santos niños. Entrara a sus mentes, sus corazones y los estrujara para que despierten. Arrasara implacable como una tormenta de arena en el desierto, un fuego celestial devorara la paja seca de sus iniquidades y mentiras. Caerá de rodillas el fuerte, el altanero, el poderoso rey y sus guerreros. Esa luz les mostrara que nada son cuando los cielos se abren para dar paso al gran día de la venganza del Señor. La tierra temblara, se sacudirán las montañas, se desbordaran los ríos, huirán las aves y los animales terrestres. Las madres abrazaran a sus pequeñuelos y buscaran refugio, el joven se esconderá y rogara misericordia porque sabe que sus días de libertinaje se habrán terminado. No, no vengo con el agua para refrescar el cuerpo ni traigo el pan para el hambriento, dirá el Señor, esta es la espada de la justicia que cortara la telaraña de iniquidades con que han enmarañado sus almas y sus destinos. ¿Dónde están, preguntara el Señor, quienes negaban justicia al oprimido, quienes bajaban su espada contra su hermano? Los que hartaban sus estómagos mientras el humilde suplicaba en las puertas de los templos. Quienes sembraban la semilla de la discordia entre hermanos. Les caeré del cielo como una piedra encendida y produciré llagas ardientes en sus corazones insolentes. Yo limpiare sus almas, barreré la suciedad de sus hogares y pensamientos con un fuego abrasador, los vestiré con las ropas blancas de la pureza y pondré dentro de sus bocas el verbo de la verdad. Los uniré para siempre…<br />
Y aquí Lucero decía su frase final con la que parecía querer compensar tanto descalabro bíblico, ya todos la conocían:<br />
- Y todos los hombres serán hermanos.</p>
<p>Luego de su discurso parecía esperar el arrepentimiento de los pecadores, miraba a los transeúntes de ese pequeño pueblo: el hombre que pasaba en bicicleta hacia el almacén, la señora que iba con su pequeño de la mano o la señora de la otra esquina que había salido a la vereda a curiosear. Al no ver ningún converso farfullaba algunas palabras, aunque no parecía muy disgustado. Señalando hacia ningún lado con el dedo índice y sin levantar la mano daba la impresión de sentenciar a los indiferentes. Metía el libro en la caja negra, levantaba el lustroso bolso negro y se iba caminando despacio y tranquilo hacia su casucha. Y aquí no había pasado nada. O tal vez si. Con el bolso en su mano derecha y la caja en la izquierda ahora iba por un camino, que se abría paso entre los pastizales, alejándose del pueblo. Hasta que tuvo a la vista su casa, miraba en todas direcciones como si temiera estar siendo vigilado, y entraba en ella. Y luego de comenzada la noche, esta vez, dentro de esa casucha algo paso. Si hubiera alguien mirando, desde afuera y a la luz de la luna, habría notado que las paredes de madera de la casa tomaban un aspecto extraño. Ahora parecían ondulantes como si la madera se hubiera convertido en hule y se moviera por causa de una suave brisa y también escucharía el latido. El profundo y poderoso sonido de un latir que ahora era acompañado por las contracciones de las paredes de esa pequeña casucha dando la impresión de haberse convertido en un corazón, en un infernal corazón. Y menos mal que nadie se hallaba cerca, en esa noche que comenzaba, porque habría quedado aterrado al escuchar una horrible carcajada similar a un alarido. Como si ese lugar se hubiera convertido en la entrada a este mundo del Maligno y ya estuviera aquí. Si, el mismísimo Maligno que nombro Lucero en su discurso.</p>
<p>Esa horrible noche recién empezaba. De la casucha salio un enorme perro negro, tan negro como no se podría haber conseguido con ninguna tintura de la tierra, con unos ojos que no debería mirar ningún humano. Y algo más salio con el, algo que por suerte no era visible en este mundo porque solo proyectaba una enorme y deforme sombra en el suelo, que pensaba solo en maldad porque era la maldad y de ese algo parecía escucharse unas palabras similares a un gorgoteo rítmico que tal vez parecía decir: Y TODOS LOS HOMBRES SERAN MIS HERMANOS… Y TODOS LOS HOMBRES SERAN MIS HERMANOS…. El sonido del gorgoteo parecía a veces un lamento, otras una esperanza y también una afirmación. Toda la atroz escena tenía de telón de fondo el sonido de los jadeos del infernal perro. Iban hacia el pueblito. Allí algunos tenían pesadillas, las sufrían sin poder despertarse, otros se despertaban sudorosos y asustados. Estos últimos no podían volver a dormir porque todos los perros del pueblo parecían haber enloquecido y aullaban en un lastimero lamento como nunca se los había escuchado. Había algo más… en el cielo. La luna cubierta por una especie de neblina había tomado un color rojizo. Y de ese color bañaba al pueblo, que con ese aspecto y los aullidos de los perros formaba un paisaje de pesadilla. Todos estaban asustados porque sentían que algo malo iba a ocurrir, y nadie quedo en la calle. Ocurre que cuando un perro comienza a aullar los demás los acompañan dijeron algunos esa noche, la luz roja es un efecto atmosférico producido por la neblina, también se dijeron otros. Hasta que escucharon el horrible gorgoteo. Y nadie se animo a salir a la calle. La gente cerró sus puertas y ventanas y ni siquiera se animo a espiar hacia afuera por una rendija. Aterraba a aquellas personas darse cuenta que el potente gorgoteo que escuchaban eran palabras y se tapaban los oídos para no entenderlas. Pero no pudieron evitar escuchar y entender, luego de un corto silencio, lo que ese algo les grito. No, sus pobres oídos humanos no estaban preparados para este gorgoteo infernal y diabólico:<br />
- ¡SEAN MIS HERMANOS! </p>
<p>Eso acallo a los perros, como si hubieran recibido una orden. Ahora había silencio, aunque no era total porque se escuchaba el jadeo, un jadeo que los aterrorizados habitantes sabían que no podia provenir nunca de un perro de este mundo. El tiempo parecía haberse detenido. Nadie podia comunicarse con su vecino, ya nadie dormía, algunos rezaban. Muchas mujeres y niños comenzaron a llorar, abrazados las madres a sus hijos y tapándoles los oídos. Los hombres, jóvenes y viejos, no parecían tener el valor de hacer algo. Y era realmente lo mas sensato quedarse dentro de las casas, porque otra cosa comenzó a ocurrir afuera. La niebla. La extraña neblina que cubría la luna parecía estar descendiendo haciendo aun más fantasmal al pequeño poblado. Y cada familia en cada una de esas casas creía tener a la infernal presencia enfrente suyo, como si los hubiera elegido a ellos en particular. Y otra vez el gorgoteo. Esta vez se oía mas bajo y rítmico, una especie de canción que no debería oírse en este mundo. Y ahora ocurrió algo que produjo la huida enloquecida de casi todos los perros, el desmayo por miedo a algunas mujeres y niños, e hizo llorar a algunos hombres: …EL AULLIDO. Potente, indescriptible, como solo una bestia venida del infierno podría producir. Quien sabe que hubiera pasado a las mentes de esa pobre gente si eso hubiera aullado por segunda vez, no lo hizo. Todos en el pueblo se habían tapado los oídos con fuerza, hasta el dolor, rogando al cielo no volver a escucharlo. Pero esta pesadilla no había terminado para nadie, lo que había afuera parecía haber venido para algo y no pensaba irse. Ahora no se escuchaba el gorgoteo de esa cosa, pero si sus pasos y esos pasos se dirigían hacia cada una de las casas. Llegaban hasta la puerta y luego se oía como si retrocediera. Otras veces los pasos daban la impresión de rodear la casa, corriendo y lo que causaba mas horror sobre el horror que sentían todos era escuchar el pesado andar de un perro. De pronto, nada. Silencio y quietud, pero los habitantes de ese pueblito ya no caerían en esa especie de truco diabólico. Sabían que hablaría otra vez y presas del pánico se tapaban los oídos con desesperación. Y ese espanto en la Tierra gorgoteo otra vez:<br />
- ¡ENTRARE A SUS MENTES Y SUS CORAZONES!</p>
<p>Ya nadie quería estar solo, en cada una de las casas de ese pueblito de escasos habitantes. En esa noche interminable, en cada hogar todos se amontonaban tomándose de las manos o abrazándose a la luz tenue de las velas o lámparas. Ahora los arañazos. Sobre sus techos todos comenzaron a sentir el raspado de unas poderosas garras, que los recorrían de punta a punta. No era la imaginación de nadie, en algunas partes, del techo se desprendían fragmentos de material y quienes tenían techo de chapa oían un raspado insoportable. Los arañazos ahora disminuían su intensidad, pero porque eran reemplazados por otro tipo de ruido: golpes. Y en las puertas. Todos parecieron entender que se habían acabado los juegos y que sea lo que sea quien estaba afuera, entraría. Y lo verían. Nadie quería verlo, todos se abrazaron acurrucados y temblorosos. En silencio. Los golpes continuaban y aumentaban su intensidad, estaba tirando las puertas abajo. Y cuando parecía que había llegado el fin, otra vez… se detuvo. Silencio. Todos volvieron a tapar sus oídos con más fuerza. Los minutos comenzaron a correr y nada se oía, solo los sollozos ahogados de algunos. El tiempo seguía pasando y: nada. Hasta que algunos notaron la claridad que se colaba por las rendijas de puertas y ventanas. Los que se dieron cuenta comenzaron a llorar, de alegría, esa luz era el sol. Estaba amaneciendo. Aun así permanecieron todos largo tiempo en sus casas en la misma posición que tenían cuando esperaban lo peor. Ya era de día, algunos se animaron a salir y cuando sintieron que no había peligro llamaban a los demás. Toda esa gente se encontró, se saludaban y se abrazaban como si se reencontraran luego de estar separadas por mucho tiempo. De pronto alguien noto algo: fuego. En la lejanía, en dirección a la casucha de Lucero, se veían llamaradas. Debería ser un gran incendio para verse desde aquí dijeron algunos. Todos se sentían atontados por la experiencia que habían vivido, pero recordaban a su pesar lo que ese algo les decía y notaron la relación con el discurso que les había dado Lucero durante meses. Y entonces siguieron recordando su discurso, su bolso negro, la caja negra y el libro negro y su extraña manía. Y se dieron cuenta que nunca lo conocieron de verdad. Alguien dijo una frase que expresaba lo que ahora sentían todos, aun con miedo la dijo:<br />
- Que se queme en el infierno.</p>
<p>Los perros que huyeron jamás regresaron y de los que se quedaron algunos habían muerto de miedo. También se habían escapado algunos caballos a los que fue muy trabajoso volver a traerlos. La primera noche y las siguientes, luego de esa pesadilla, fueron muy tensas pero nada ocurrió. Luego de unos días se atrevieron a ver que ocurrió en la casucha, solo había cenizas, ni un rastro de un cuerpo. Aun así todos sentían que no volvería y nunca volvió. Uno de los pobladores se pregunto: ¿como una casilla insignificante pudo producir llamaradas tan altas al quemarse? Y alguien señalo algo que nadie parecía haber notado, que aquella noche de pesadilla solo había durado, a lo sumo, cuatro horas. Pero nadie quería aceptarlo ni pensar mas en esas cosas, querían olvidar algo que recordarían por el resto de sus vidas. Hoy día aun hablan de aquello y al contarlo arriesgan alguna teoría de lo que paso:<br />
- Fue un acto desesperado del Diablo porque el juicio del Señor se acerca.- Dijo una anciana, mientras señalaba el lucero de la tarde y se persignaba.<br />
Respecto de porque el Maligno se detuvo, si es que lo hizo, también hay teorías:<br />
- Tata Dios prendió la luz antes de tiempo, para salvarnos.- Dijo un viejo, mientras se mecía en su silla con aire de saberlas todas.<br />
Y en cuanto al desparecido Lucero cuentan que en aquella época, pocos años después de los hechos, comenzó a circular en el pueblo una leyenda nunca confirmada si era real y nunca se supo quien la había iniciado. Que decía que un poblador espantado se había topado, en las cercanías donde estuvo la casucha y a la luz de la luna, con un Lucero semidesnudo de larga barba y cabello enmarañado que corría enloquecido en cuatro patas a esconderse entre los pastizales. Cuando se comentaba esto todos los presentes quedaban en silencio y siempre había alguien dispuesto a cambiar de tema, con temblorosa voz. Es lógico, nadie quería tener eso en su cabeza. Sea como sea en el pueblito de Las Colinas no volvió a aparecer ningún extraño predicador, ellos tampoco lo hubieran permitido. Ningún profeta de largos discursos bíblicos ni frases finales consoladoras como esa que decía: que todos los hombres serian hermanos.</p>
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		<title>En el Bosque de Villefere &#8211; Cuentos de Terror</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Feb 2011 04:38:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[EL SOL SE OCULTABA. Las inmensas sombras se extendían rápidamente por el bosque. En aquel extraño crepúsculo de un día de fines de verano veía ante mí el sinuoso sendero que desaparecía entre los ingentes árboles. Temblaba y miraba ocasionalmente por encima del hombro con cierto temor. Millas a mis espaldas se hallaba el pueblo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2989" title="bosque" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/01/bosque.jpg" alt="" width="430" height="323" /></p>
<p>EL SOL SE OCULTABA. Las inmensas sombras se extendían<br />
rápidamente por el bosque. En aquel extraño crepúsculo<br />
de un día de fines de verano veía ante mí el sinuoso<br />
sendero que desaparecía entre los ingentes árboles.<br />
Temblaba y miraba ocasionalmente por encima del hombro<br />
con cierto temor. Millas a mis espaldas se hallaba el<br />
pueblo más próximo&#8230; millas al frente se hallaba el<br />
siguiente.<br />
Miraba a derecha e izquierda mientras continuaba la<br />
marcha y, de vez en cuando, lanzaba un vistazo hacia<br />
atrás. También de vez en cuando me detenía<br />
bruscamente, empuñando el estoque, al oír la rotura de<br />
los ramajes que desvelaba la presencia de algún<br />
animal. ¿Un animal?<br />
Sin embargo, el sendero continuaba, y yo lo seguía,<br />
pues, de todos modos, no podía hacer nada mejor.<br />
Mientras avanzaba, pensaba: &#8220;Mi propia imaginación va<br />
a jugarme una mala pasada si no estoy atento. ¿Quién<br />
va a acechar en este bosque excepto las criaturas que<br />
lo pueblan habitualmente, ciervos y otros animales<br />
parecidos? ¡Fuera todas esas estúpidas leyendas<br />
pueblerinas!&#8221;.<span id="more-2933"></span><br />
Y así continué caminando mientras el crepúsculo<br />
desaparecía e iba siendo sustituido por las tinieblas.<br />
Las estrellas empezaron a titilar y las hojas de los<br />
árboles murmuraron a impulso de la ligera brisa. Me<br />
detuve, al poco, en seco; saltóme la espada a la mano,<br />
pues, justo ante mí, tras un recodo del sendero,<br />
alguien cantaba. No podía distinguir las palabras,<br />
pero el acento era extraño, casi bárbaro.<br />
Me abrigué rápidamente tras un gran árbol, con un<br />
sudor frío perlándome la frente. No tardó el cantor en<br />
aparecer. Era un hombre alto y delgado, indistinto en<br />
el crepúsculo. Me encogí de hombros. No tenía que<br />
temer de un hombre.<br />
Salté de detrás del árbol que me ocultaba, levantando<br />
la punta de la espada.<br />
—¡Alto!<br />
No manifestó sorpresa alguna.<br />
—Por favor, amigo mío, manejad vuestra espada con<br />
cuidado — dijo.<br />
Un poco avergonzado, abatí el arma.<br />
—Acabo de llegar a este bosque —dije para<br />
disculparme—, Había oído hablar de los salteadores. Os<br />
pido perdón. ¿Dónde se encuentra la ruta que conduce a<br />
Villefére?<br />
—Corbieu, os habéis equivocado —me respondió—.<br />
Debisteis tomar la desviación de la derecha. La<br />
dejasteis atrás hace unos instantes. Yo mismo me<br />
dirijo a Villefére. Si aceptáis mi compañía, os<br />
guiaré.<br />
Dudé. Pero, ¿por qué razón había de hacerlo?<br />
—Naturalmente. Me llamo Montour, de Normandía.<br />
—Yo soy Carolus, el Lobo.<br />
—¡No! —exclamé, dando un paso hacia atrás. Me miró,<br />
sorprendido.<br />
—Perdonadme —dije—. ¡El nombre es muy extraño!<br />
—Mis ancestros fueron grandes cazadores —me respondió.<br />
No me ofreció la mano.<br />
—Excusad mi sorpresa —dije mientras bajábamos por el<br />
sendero—, pero apenas puedo distinguir vuestro rostro<br />
en la oscuridad.<br />
Sentí cómo reía, aunque no emitió sonido alguno.<br />
—Mirar cuesta poco —contestó. Me acerqué a él y salté<br />
hacia atrás al tiempo que se me erizaba el cabello.<br />
—¡Una máscara! —exclamé—. ¿Por qué portáis máscara,<br />
messiret<br />
—Como consecuencia de un voto —me explicó—. Siendo<br />
perseguido por una manada de perros, hice el juramento<br />
de llevar máscara durante un tiempo si escapaba de<br />
ellos.<br />
—¿Perros, messire&#8217;!<br />
—Lobos —replicó vivamente—. He dicho lobos. Caminamos<br />
en silencio durante un trecho. Más tarde, mi compañero<br />
añadió:<br />
—Me sorprende que atraveséis de noche este bosque. Muy<br />
poca gente se aventura por estos caminos, ni siquiera<br />
de día.<br />
—Estoy obligado a alcanzar la frontera —contesté—.<br />
Acaba de firmarse un tratado con los ingleses y el<br />
Duque de Borgoña debe ser informado. Los aldeanos<br />
intentaron disuadirme de que hiciera el camino de<br />
noche. Me hablaron de un&#8230; lobo que, según ellos,<br />
acecha en este bosque.<br />
—Aquí es donde se bifurca el sendero hacia Villefére<br />
—dijo, y pude ver un estrecho sendero sinuoso que no<br />
había visto al pasar ante él, instantes antes. Se<br />
sumía en la oscuridad de los árboles. Temblé.<br />
—¿Deseáis volver al pueblo?<br />
—¡No! —exclamé—. ¡No, no! Guiadme.<br />
El sendero era tan estrecho que tuvimos que caminar<br />
uno tras otro,  él precediéndome. Le examiné con<br />
cuidado. Era alto, mucho más alto que yo, delgado y<br />
filiforme. Vestía ropas que procedían, evidentemente,<br />
de España. Una larga espada colgaba a su cintura.<br />
Caminaba con largas y ágiles zancadas, sin hacer<br />
ruido.<br />
No tardó en ponerse a hablar de viajes y aventuras.<br />
Habló de numerosos países y mares que había visto, y<br />
discutió de muchos temas extraños. Y así, mientras<br />
conversábamos, nos fuimos hundiendo cada vez más en el<br />
bosque.<br />
Imaginé que seria francés. Sin embargo, tenía un<br />
acento muy raro que no era ni francés, ni español, ni<br />
inglés, y que ni siquiera evocaba ninguna lengua que<br />
yo hubiera oído antes. Extrañamente se equivocaba en<br />
algunas palabras y, en otras, era incapaz de<br />
pronunciarlas.<br />
—Este camino no es muy frecuentado, ¿no es así?<br />
—pregunté.<br />
—No mucho, efectivamente —respondió, riendo<br />
silenciosamente. Temblé. Todo estaba muy oscuro y las<br />
hojas susurraban entre las ramas.<br />
—Un demonio acecha en este bosque —dije.<br />
—Eso dicen los aldeanos —contestó—, pero yo, que he<br />
atravesado este bosque muy a menudo, nunca le he visto<br />
la cara.<br />
Empezó a hablar entonces de raras criaturas de las<br />
tinieblas y la luna se fue levantando y las sombras se<br />
deslizaron entre los árboles. Levantó el rostro hacia<br />
la luna.<br />
—Apresuraos —dijo—. Debemos llegar a nuestro destino<br />
antes de que la luna alcance el cénit. Apretamos el<br />
paso.<br />
—Dicen —proseguí—, que hay un hombre-lobo acechando en<br />
estas regiones boscosas.<br />
—Podría ser —contestó, y argumentamos ampliamente<br />
sobre aquel tema.<br />
—Las viejas pretenden —me reveló— que, si se mata a un<br />
hombre-lobo bajo su forma lobuna, sólo entonces, está<br />
verdaderamente muerto. Pero si es muerto bajo su forma<br />
humana, la mitad de su alma vivirá siempre en aquel<br />
que lo haya matado. Pero, apresurémonos, la luna casi<br />
ha llegado al apogeo.<br />
Desembocamos en un pequeño claro iluminado por la<br />
luna. El desconocido dejó de andar.<br />
—Descansemos un instante —pidió.<br />
—No, sigamos —le apremié—. No me gusta este lugar. Rió<br />
silenciosamente.<br />
—Vamos —dijo—. Es un precioso calvero. Es tan<br />
agradable como la sala de un banquete y yo mismo he<br />
celebrado fiestas aquí frecuentemente. ¡Ja, ja, ja!<br />
Mirad, voy a enseñaros un paso de baile. —Empezó a<br />
saltar de un lado para otro, echando la cabeza hacia<br />
atrás y riendo silenciosamente. Pensé que aquel hombre<br />
estaba loco.<br />
Mientras continuaba con su demencial danza, miré a mi<br />
alrededor. El sendero no continuaba más allá&#8230; se<br />
cerraba en el claro.<br />
—Adelante —dije—. Debemos continuar. ¿Acaso no oléis<br />
el rancio aroma de fiera que impregna el calvero? Por<br />
aquí hay una madriguera de lobos. Puede que estén<br />
cerca de nosotros, deslizándose para rodearnos en este<br />
preciso momento.<br />
Se dejó caer a cuatro patas, saltando más alto que mi<br />
cabeza, y vino hacia mí con un raro movimiento<br />
serpenteante.<br />
—Este baile se llama la Danza del Lobo —dijo. Y mis<br />
cabellos se erizaron.<br />
—¡No os acerquéis! —Di un paso hacia atrás y, con un<br />
grito penetrante que levantó vibrantes ecos en el<br />
bosque, saltó hacia mí. Aunque la espada le colgaba<br />
del cinturón, no la desenvainó. Mi estoque estaba casi<br />
fuera cuando se agarró a mi brazo y me arrojó a tierra<br />
violentamente. Le arrastré en mi caída y ambos<br />
golpeamos contra el suelo. Liberando una de mis manos<br />
con un movimiento ágil, le arranqué la máscara. Un<br />
grito de horror escapó de mis labios. Ojos de bestia<br />
brillaban bajo la máscara, blancos colmillos<br />
reflejaban la luz de la luna. Aquella era la cara de<br />
un lobo.<br />
En un instante, los colmillos me amenazaron la<br />
garganta. Manos ganchudas me arrancaron la espada.<br />
Golpeé con los puños aquella horrible faz, pero las<br />
mandíbulas se cerraron sobre mi hombro, asiéndolo<br />
firmemente, mientras las garras intentaban abrirme la<br />
garganta. Me encontré de espaldas. El mundo se diluía.<br />
Golpeé ciegamente. Mi mano cayó, cerrándose<br />
automáticamente en la empuñadura de mi daga. La<br />
desenvainé y asesté una cuchillada. Retumbó un<br />
terrible grito semibestial&#8230; un aullido. Titubeante,<br />
me incorporé. A mis pies se hallaba un hombre-lobo.<br />
Me incliné, blandiendo la daga, pero me detuve<br />
levantando la vista. La luna flotaba en el cielo, casi<br />
en el cénit. Si mataba a la criatura bajo su forma<br />
humana, su terrible espíritu se albergaría en mí para<br />
siempre. Me senté a esperar. La criatura me miraba con<br />
sus ardientes ojos de lobo. Los largos miembros<br />
filiformes parecieron encogerse, curvarse. Los pelos<br />
parecieron crecer hasta recubrirle el cuerpo. Temiendo<br />
enloquecer, me apoderé de la espada del hombre-lobo y<br />
le hice pedazos. Luego, tirando la espada a lo lejos,<br />
eché a correr y huí por los bosques.</p>
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		<title>El diablo de cera</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Dec 2010 18:37:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La multitud se había agolpado en torno a una cosa horrible, recubierta por un trozo de tela grasienta. Las miradas se quedaron fijas por un instante sobre la forma humana que podía adivinarse bajo su grosera cubierta y luego se dirigieron hacia el piso superior de una casa triste cuya vieja fachada dejaba ver un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/12/diablo1.jpg" alt="Diablo" /></p>
<p>La multitud se había agolpado en torno a una cosa horrible, recubierta por un trozo de tela grasienta.<br />
Las miradas se quedaron fijas por un instante sobre la forma humana que podía adivinarse bajo su grosera cubierta y luego se dirigieron hacia el piso superior de una casa triste cuya vieja fachada dejaba ver un letrero carcomido que decía: «Se alquila».<br />
-¡Miren la ventana! Está abierta. ¡Es de allí de donde ha caído!<br />
-De donde ha caído&#8230; o de donde ha saltado.<br />
Era un amanecer gris y algunos faroles brillaban aún, aquí y allá. El grupo de mirones estaba compuesto principalmente por personas que tenían que levantarse muy temprano para acudir al despacho o a la fábrica. Aunque iba a desembocar a Cornhill, la calle estaba casi desierta. Pasó aún algún tiempo antes de que los policías descubrieran el cuerpo, que dejaron allí en su ridícula posición de muñeco desarticulado hasta que llegó el comisario. Este apareció pronto caminando por la acera opuesta, en compañía de un joven de rostro inteligente.<span id="more-1598"></span><br />
El comisario era pequeño y regordete y daba la sensación de estar aún medio dormido.<br />
-¿Accidente, asesinato, suicidio? ¿Qué opina usted, inspector White?<br />
-Puede que se trate de un asesinato. De un suicidio tal vez, pero la causa no está todavía muy clara.<br />
-Es un asunto sin importancia -afirmó lacónicamente el jefe de policía-. ¿Conocía usted al muerto?<br />
-Sí, es Bascrop. Soltero y bastante rico. Vivía como un ermitaño -respondió White.<br />
-¿Vivía en esta casa?<br />
-No, claro que no, puesto que está para alquilar.<br />
-¿Qué estaba haciendo aquí entonces?<br />
-Esta casa le pertenecía.<br />
-¡Ah, bueno&#8230;! No será más que una encuesta breve, inspector White. No va a llevarle mucho tiempo.</p>
<p>El jurado había desechado la posibilidad de asesinato y el inspector White continuó la investigación por su propia cuenta, pues no estaba de acuerdo con esto. El joven detective se había sorprendido de la expresión de angustia que había conservado después de la muerte el rostro del poco sociable Bascrop.<br />
Entró en la casa vacía, subió la escalera hasta el tercer piso y llegó por fin a la habitación misteriosa: cuya ventana había quedado abierta. Al pasar había notado que todas las habitaciones estaban por completo desprovistas de mobiliario. En ésta, sin embargo, había varios objetos de aspecto miserable: una silla de caña y una mesa de madera blanca; sobre esta última se veía una gran vela que sin duda había apagado alguna ráfaga de aire poco después del drama.<br />
Una fina capa de polvo cubría la mesa, cuya madera no parecía limpia más que en tres sitios. El polvo mostraba en efecto las huellas de dos círculos vagos y de un rectángulo perfecto. White no tuvo que reflexionar mucho para descubrir la causa.<br />
-Bascrop -se dijo- ha debido sentarse aquí para leer, a la luz de esta vela. La marca rectangular debe ser la del libro. En cuanto a estos dos redondeles sin duda son los codos del pobre hombre. ¿Pero dónde está el libro? Nadie más que yo ha entrado en esta casa desde la muerte del propietario. Por lo tanto, el desgraciado debía tenerlo en la mano en el momento de su caída.<br />
White continuó su razonamiento. Por un lado, la calle desembocaba sobre Cornhill, pero por el otro lado daba sobre un barrio sucio, de mala fama y callejuelas infectas. Sobre la mayoría de las puertas podía leerse esta inscripción escrita con tiza: «Llámeme a las cuatro».<br />
En los alrededores vivía probablemente algún guardián de noche, o vigilante, y este hombre tal vez supiera algo.<br />
Resultó ser viejo, sucio, y repugnante, y apestaba a alcohol. Recibió a WhIte sin ninguna cortesía.<br />
-Yo no sé nada, absolutamente nada. Lo único que me han contado es que un hombre que estaba harto de la vida ha saltado de un tercer piso. Son cosas que pasan.<br />
-¡Vamos! -dijo secamente White-. Deme el libro que ha encontrado cerca del cadáver o presento una denuncia contra usted.<br />
-Encontrar no es robar -dijo aquel triste individuo con una risita-. Además, yo no he estado por allí.<br />
-¡Tenga cuidado! -le amenazó White-. Podría muy bien tratarse de un asesinato.<br />
El vigilante vaciló aún un momento y luego acabó murmurando con aire mezquino:<br />
-Sabe usted, este libro bien vale un chelín.<br />
-¡Tenga su chelín!<br />
Es así como White vino a entrar en posesión del libro que buscaba.</p>
<p>«Un libro de magia -murmuró el inspector- que data nada menos que del siglo XVI. En aquel tiempo los verdugos solían quemar esta clase de libros y no andaban equivocados».<br />
Se puso a hojearlo lentamente. Una página que tenía la esquina doblada le llamó la atención. Comenzó a leerla lentamente. Cuando hubo terminado, su rostro tenía una expresión muy grave.<br />
«¿Por qué no he de ensayar yo también?», murmuró para sí.<br />
Poco antes de la medianoche regresó a la calle desierta, empujó la puerta medio desencajada de la casa siniestra y subió las escaleras en la obscuridad.<br />
Esta, sin embargo, no era completa, ya que la luna llena iluminaba el cielo con su luz helada y dejaba pasar bastante claridad a través de los cristales empolvados de las ventanas como para que pudiera verse dentro.<br />
Una vez que llegó a la habitación del drama, encendió la vela, se sentó donde Bascrop debía haber estado y abrió el libro por la página que ya había visto antes. En ella estaba escrito:<br />
«Encended la vela un cuarto de hora antes de la medianoche y leed la fórmula en voz alta».<br />
Se trataba de un texto en prosa bastante confusa que el Inspector no comprendía en absoluto. Pero cuando hubo terminado la lectura carraspeó un poco para aclararse la garganta y entonces oyó como un reloj vecino daba las doce campanadas fatídicas.<br />
Levantó la cabeza y lanzó un espantoso grito de horror.</p>
<p>White no ha podido nunca describir con precisión qué es lo que vio en aquel momento. Incluso hoy en día duda de que viese realmente algo. Tuvo, sin embargo, la impresión clara de que un ser obscuro y amenazador avanzaba hacia él, obligándole a retroceder andando hacia atrás, hacia la ventana.<br />
Un pánico terrible le oprimió el corazón. Supo que tenía que abrir aquella ventana, que tenía que continuar retrocediendo y que finalmente acabaría por caer sobre la barandilla para ir a estrellarse contra el pavimento tres pisos más abajo. Una fuerza invisible y poderosa le empujaba.<br />
Su voluntad estaba apunto de abandonarle y él se daba perfecta cuenta de ello, pero una especie de instinto, el del policía acostumbrado a luchar por su vida, aún estaba despierto en él. Con un esfuerzo sobrehumano consiguió echar mano a su revólver y concentrando en su brazo toda la energía de que podía disponer apuntó a la sombra misteriosa y apretó el gatillo.<br />
Una detonación seca rasgó el silencio de la noche y la vela saltó hecha pedazos.<br />
White entonces perdió el conocimiento.</p>
<p>El médico que estaba a la cabecera de su cama cuando se despertó movió la cabeza sonriendo.<br />
-Bueno, amigo mío -dijo el doctor-, no había oído contar nunca que nadie pudiese abatir al diablo con la ayuda de un simple revólver. Y, sin embargo, es lo que usted ha hecho.<br />
-¡El diablo! -balbuceó el inspector.<br />
-Amigo mío, si hubiera fallado usted la vela hubiese corrido sin duda la misma suerte que el desgraciado Bascrop. Porque, sabe, la clave del misterio era precisamente la vela. Debía tener por lo menos cuatro siglos y estaba fabricada con una cera llena de alguna materia terriblemente volátil, de la que los brujos de aquella época conocían la fórmula. La extensión del texto mágico que había que leer fue calculado de tal forma que la vela tenía que arder durante un cuarto de hora entero, que es tiempo más que suficiente para que una habitación se llene por completo de un gas peligroso, capaz de envenenar el cerebro humano y de despertar en la víctima la idea obsesiva del suicidio.<br />
Confieso que esto no es más que una suposición, pero creo, sin embargo., no andar lejos de la verdad.<br />
White no tenía deseo alguno de entablar una discusión sobre este tema. Además, ¿qué otra hipótesis podría él arriesgar? A menos que&#8230; No, lo mejor era no pensar más en este asunto.</p>
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		<title>Pablo</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Dec 2010 22:00:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En el campo, las leyendas y la realidad se entrelazan para tejer matices que hacen de la fe, una compañera cierta en el devenir del tiempo. Es así como encontramos a Pablo persignándose a medida que sale del río. Sus ojos no se apartan del agua, y sale corriendo a contarle al abuelo lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1529 alignleft" title="relatos de terror" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/12/relatos.jpg" alt="" width="344" height="400" />En el campo, las leyendas y la realidad se entrelazan para tejer matices que hacen de la fe, una compañera cierta en el devenir del tiempo.<br />
Es así como encontramos a Pablo persignándose a medida que sale del río. Sus ojos no se apartan del agua, y sale corriendo a contarle al abuelo lo que acaba de ver.LLeva en una mano la prueba irrefutable de lo que le sucedió.<br />
El día había comenzado con la acostumbrada faena de esta época del año.El canto madrugador de las paraulatas, y el cielo ennegrecido hacen presagiar la presencia de las lluvias. La tierra es labrada para saciar su sed con los primeros aguaceros. A escardilla, Pablo ha estado labrando toda la mañana. El calor inclemente, y la polvareda del terronal seco, le obligan a tomar un descanzo bajo unos árboles a la orilla del río.<br />
Desde allí contempla el horizonte, donde la esfímera silueta de un jinete y su rebaño parecen diluirse en la sabana. Las distancias se disuelven bajo el sol.<br />
Pablo se queda ensimismado, y a no ser por el revoloteo de unas aves cerca de él, se hubiera quedado dormido.<br />
Se pone de pié, y camina hacia el ró intentando descubrir el orígen del ruido inusual. Luego de andar unos instantes, se detiene junto a la orilla donde las aguas siempre lo reciben para devolverlo a la vida.<br />
Se quita la ropa y se sumerge en las cristalinas aguas. Se zambulle una y otra vez dejando ver en su desnudéz lo delgado de su estampa. De nuevo el fuerte aleteo le pone en alerta y permanece quieto en medio de la poza.<br />
El dorso del jóven corta la corriente dibujando líneas que se disipan entre los arbustos que enmarcan la senda de El Raudal.</p>
<p><span id="more-1480"></span><br />
Este río es famoso entre los pescadores que cada año se agolpan en su cauce al llegar la temporada de bagres y cachamas que suben a desovar.<br />
Durante esa época son pocos los lugareños que se acercan a tomar un baño en estas aguas que se hacen turbulentas y traicioneras. Muchos visitantes han perdido botes, enseres y hasta la vida en procura de los peces.<br />
Durante esos días es mejor no acercarse para evitar las molestias que causan los visitantes con sus preguntas, y la solicitud de favores para resolver las penurias de quienes no conocen esta región. Así lo piensan los lugareños.<br />
Uno de esos pescadores está llegando de la ciudad con su esposa y dos hijas.Se trata de Francisco Valero, quien no ha venido precisamente a pescar.<br />
Estaciona el vehículo, y todos se dirigen a una estrecha playa de fina arena. Allí se detienen a contemplar un escenario que les es familiar.No es la primera vez; aunque si la última.<br />
Francisco no ha vuelto a lanzar un anzuelo desde que perdió a su hijo en este lugar. Hoy hace cinco años desde que llegó aquí, una mañana con unos amigos y su hijo.Armaron un campamento y se aprestaron a abordar el pequeño bote. El río de aspecto turbio advertía de una posible crecida; pero las ansias de una buena pezca, pudieron mas que lo que aconseja la prudencia ante tal señal.<br />
Ese día había estado lloviendo en las montañas. Las pequeñas quebradas abarrotaron El Raudal, bajando violentamente arrazando con todo lo que encontró a su paso.<br />
El pequeño bote y sus tripulantes fueron barridos. Asustados, Franncisco y sus amigos, con el orgullo empapado y llenos de razguños alcanzaron la orilla.Hasta hoy no ha habido noticias del niño que para ese entonces tenía diez años.<br />
Por mas que recorrieron el río nunca encontraron el cuerpo. Una semana después, cuando las aguas bajaron de nivell, llegaron a la desembocadura; pero nada del mauchacho y la mochila que llevaba en la espalda.<br />
Francisco y su familia hoy están aquí precisamente para conmemnorar esa pérdida. Trajo a un niño a conocer los misterios de la región y hacerse hombre.<br />
Las lágrimas no se hacena esperar, y entre sollozos, lanzan al agua muchos pétalos de rosas como símbolo de su dolor. Hacen algunas súplicas y rezos. Permanecen impávidos. Cada uno recordándolo a su manera.<br />
- Donde te encuentres hijo, perdóname.Masculla Francisco con un gesto de dolor y rabia.<br />
-Donde quiera que estés recibe el mensaje de estas flores, en algún momento estaremos juntos. Susurra la esposa que está de pié a su lado, sin sospechar la verdad que encierran sus palabras.<br />
Francisco camina hacia el río sin reparar que moja su ropa. Se detiene donde el agua llega a sus rodillas, y contempla los pétalos flotando río abajo, hasta perderse de vista. Allí permanece largo rato, remojando sus recuerdos.<br />
Su esposa e hijas se sientan en una enorme raiz que aflora del suelo.Contemplan su ausencia. Lo saben absorto en un pensamiento y no desean sacarlo de ese trance.<br />
Pasan unos minutos, y ni siquiera responden al saludo de dos pobladores que pasan por el lugar.<br />
Estos les observan, y los suman a los que visitan la zona para hacer rituales.<br />
-Jas..sin prender una vela los santos no hacen favores. Comenta uno de los campesinos en tono de burla.<br />
- Guá..si hombre compa..y esas flojas ni siquiera ayudan al pobre brujo. Riposta el otro al momento de compartir una sonrisa.<br />
- Ni pa´eso como que sirven las capitalinas..!!<br />
Los dos hombres continuan su andar río abajo hasta perderse entre los matorrales.<br />
A unos quinientos metros, Pablo está en el agua disfrutando su frescor.<br />
El abuelo le ha dicho que al río se le respeta y se le ama. Que así como trae la vida, también se la lleva, por lo que Pablo no se descuida ante la mas mínima señal.<br />
Se zambulle una vez mas y para su sorpresa emerge en medio de una alfombra de pétalos rojos y blancos, que le hacen extremecer del susto.<br />
Piensa en las historias contadas por los abuelos, y en las cosa extrañas que suceden por aquí, según boca de los pocos que habitan el lugar.<br />
Pablo se persigna para protegerse, y toma del agua un puñado de pétalos para enseñárselos al abuelo que no creería lo que acaba de suceder.<br />
Presuroso corre en busca del anciano.<br />
-Abuelo&#8230;abuelo. Y no obtiene respuesta.<br />
Corre hacia los camburales, y repite el llamado.<br />
-Abuelo,..abuelo.<br />
- Aquí estoy Pablo.¿Por qué tanto alboroto? ,¿Es que acaso has visto un muerto?<br />
- No, abuelo, ..un muerto no; pero mira&#8230;mira<br />
- Y ¿qué es lo que tengo que ver mijo? Pregunta Don Chucho.<br />
Nervioso aún, Pablo no se había percatado quemantenía el puño cerrado. Abre su mano y el viejo observa sin comprender.<br />
Pablo le cuenta la aparición de las flores mientras se bañaba en el río.<br />
El hombre, cargado de experiencias, nunca había escuchado algo igual, y se rasca bajo el sombrero, pensando en una explicación para el asunto.<br />
Le indica al muchacho que lo acompañe al río. Y mientras avanzan cavila un mal presagio.<br />
De entre los matorrales surgen dos hombres que se dirigen hacia ellos.<br />
- Caramba&#8230;Don Chucho, si no es así no lo vemos..!Le saluda uno de los caminantes.<br />
_ Si hombre, mijo. Es que casi no salgo del rancho cuidando la cocecha, y pendiente de este confiscado muchacho&#8230;.¿Cómo que andan celando lapas?. Pregunta por simple curiosidad.<br />
-No hombre ..don Chucho&#8230;si con estos calorones, y este solazo, lo que provoca es meterse en ese río a ver pasar el tiempo.<br />
- si hombre..asina es..<br />
-¿ y como que va a echarse un bañito en la poza?. Le preguntan al anciano.<br />
_Nooo&#8230;si lo que voy es a ver que carrizo asustó al muchacho por ahí..<br />
_ ¿Y qué será?, porque ese vive metido en ese monte&#8230;<br />
- Guá..miren lo que le salió en el agua&#8230;enséñales Pablo..<br />
El jóven abre su puño y de nuevo cuenta lo sucedido.<br />
-No hombre&#8230;mijo. No se asuste..eso no tiene nadita de raro. Mas arriba en la playita está una gente haciendo vainas. y que pa´llamar la suerte. Había un brujo en el agua. El carajo hasta lloraba haciendo una oración. Han de estar bien jodidas esas mujeres.Don Chucho sabe de eso. Ademas estamos en Mayo, y hasta los aparecidos tienen sus devotos.<br />
-Es verdad..estamos en Mayo, y hoy es&#8230;.Proclama el viejo sin terminar la frase.<br />
-Como si no lo supiera, ah don Chucho..si ayer vestimos la cruz. Responde el hombre tratando de completar el pensamiento del anciano.<br />
- Es cierto mijo&#8230;es que esta memoria mía&#8230;ya hoy hace&#8230;tanto de eso..<br />
-¿ Tanto de qué abuelo? Indaga Pablo.<br />
-Nada importante mijo..vainas de viejo. Y entre dientes murmura algo que sólo el sabe.<br />
Vuelve a su mente un pensamiento que le asusta. Que ronda sus sueños, que lo obliga a afrontar su realidad.<br />
- ¿Y por donde viste a esa gente Olegario?.Pregunta Don Chucho.<br />
-Río arriba..como a diez minutos. ¿Y eso..como que piensa echarse unos ramazos? Bromea su interlocutor.<br />
- !Qué ramazos..ni qué ramazos.! Vamos hasta allá..que tengo que averiguar algo.Riposta el viejo.<br />
Intrigados los hombres deciden acompañar al viejo y al muchacho.<br />
Por el camino el anciano comienza a desempolvar una historia solo conocida por él y su difunta esposa. Algo que guardaron con gran celo.<br />
Hace algunos años. Un cuatro de Mayo para ser exactos. Hubo una violenta crecida en El Raudal. El agua agarró a todos por sorpresa. Bajó con tanta furia que la sabana se inundó en apenas minutos. Había charcas por todos lados. Apenas medio bajó el agua, Don Chucho salió a revisar la vega. Y para su sorpresa encontró a un niño desmayado, y visiblemente golpeado. Un enorme chichón en su frente, delataba el por qué del desmayo. Y los razguños en sus brazos hablaban de que había sido arrastrado por la corriente.<br />
Lo alzó en sus brazos y el y su esposa le aten-dieron hasta hacerlo reaccionar. Un instante bastó para darse cuenta que el chico estaba desmemoriado. Así cayeron en la trampa de dejarlo unos días mientras aparecía la familia.<br />
En su cuello hayaron un cordon con una medalla del Nazareno de San Pablo. Por lo que decidieron llamarle así: Pablo.<br />
La doña lavó con esmero la ropita que estaba en la mochila, y le hicieron creer a los escasos vecinos, Que Pablo era un nieto que se vino a pasar unos días con ellos. A Pablo se le hizo fácil querer a estos abuelos.<br />
Ya en el camino, Don chucho se debate entre encontrar a esa familia, o desear que no aparezcan nunca.<br />
Cuando llegan a la playita, Francisco y su familia aún están en el lugar.<br />
Don Chucho le hace indicaciones a Pablo para que se esconda, por si hay problemas. Se aclara el pecho para llamar la atención del grupo familiar.<br />
-Buenas tardes paisano. El viejo dirige el saludo a Francisco.<br />
- Buenas las tenga Don..¿Cómo andan las cosas por aquí? Contesta francisco con una pregunta.<br />
-Ahí&#8230;con estos calorones..! ¿Y vinieron por la fresca? Riposta el viejo tratando de indagar.<br />
-Digamos que sí.Responde Francisco ,un poco capcioso.Y agrega:Vinimos a refrescar el alma y tomar un descancito.<br />
-A veces es buenos echarse unos bañitos. Indica Don Chucho tratando de poner en descubierto a los visitantes y su intención. Pero estos no captan el sentido de sus palabras.<br />
-Y vienen de lejos?.Insiste Don chucho.<br />
-Puede ser&#8230;a veces las distancias son mas largas cuando se regresa.<br />
-¿A qué se refiere?. No le entiendo. Arguye el viejo.<br />
-Bien..le voy a explicar..Hace algún tiempo perdimos a un familiar por estos lados..cada año venimos a conmemorar su partida. Y de regreso el viaje es mas largo porque vamos cargados de trsiteza.<br />
Don Chucho conjetura en su mente si estas son las personas de quien nunca quizo saber.Prefiere preguntar indirectamente. Quizá con la esperanza que guarda en su corazón.<br />
- Si hombre paisano..tantos pescadores que perdido la vida en esta aguas. Tan tranquilas que se ven&#8230;pero son indomables en invierno. ¿Un hermano o un amigo?.<br />
- Mi hijo&#8230;apenas diez añitos..Diego de Jesus&#8230;Aquel día lo arrastró la corriente y nunca lo pudimos encontrar. Francisco rompe en llanto.<br />
En la garganta de Don Chucho se ha hecho un nudo que apenas le deja respirar, y que le impide seguir la conversación. Su rostro enrojecido llama la atención de Pablo, que sale de su escondite a socorrer al abuelo.<br />
-Abuelo&#8230;abuelo..<br />
-Dios santísimo&#8230;! Es Diego esclama la mujer. Que ha reconocido en el jóven los rasgos infantiles de su hijo.<br />
-Diego de jESUS&#8230;¿No me reconoces? ¿Qué te han hecho? Soy tu papá.<br />
-El Jóven desorientado no hace mas que llorar a verse abrazado por aquel grupo familiar que no recuerda.<br />
Todo se queda en silencio, y un llanto senil quebranta el rostro de Don chucho. Las lágrimas parecen rasgarle hasta el último recodo del sufrir.<br />
-Pero señor..si este es mi hijo Diego.Exclama la mujer.<br />
-No se preocupe señora, que a el no le ha faltado cariño. La historia será larga: Así que mejor me acompañan al rancho.Logra balbucear el anciano.<br />
El Grupo toma camino hacia la casa de Don Chucho. La tristeza del viejo hace mas pesados sus pasos, a medida que cuenta los detalles de lo ocurrido. El alma se le está yendo apenas llegan al rancho.<br />
-Abuelo&#8230;Abuelo. El muchacho exclama al tiempo que toma por un brazo al anciano que se desploma hacia el piso.<br />
-Don Chucho..¿Qué le sucede? Grita Olegario y se apresta a ayudar.<br />
Con Pablo se van las fuerzas, y la tristeza se encargó de lo demás.<br />
Al día siguiente, despues de sepultar al abuelo, Pablo cierra la puerta de la casita donde quedan vivos sus únicos recuerdos.<br />
Al tomar el camnino, el río le susurra un hasta luego que solo Pablo puede escuchar.</p>
<p>CKGALINDO&#8230;a un amigo llamado Pablo</p>
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		<title>La Casa del Infierno</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Nov 2010 19:55:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La casa nadie la había visto nunca, solo la escuchaban mencionar. Una casa tan tenebrosa que cuando la miraban los que conseguían dar con ella provocaba pánico, su leyenda llevaba consigo el alma de mucha gente desaparecida. A las orillas de la ciudad de Zacatecas mucha gente se dedicaba a investigar su paradero sin éxito, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1197  alignleft" title="casa infierno" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/11/casa-infierno.jpg" alt="" width="545" height="299" /><br />
La casa nadie la había visto nunca, solo la escuchaban mencionar. Una casa tan tenebrosa que cuando la miraban los que conseguían dar con ella provocaba pánico, su leyenda llevaba consigo el alma de mucha gente desaparecida. A las orillas de la ciudad de Zacatecas mucha gente se dedicaba a investigar su paradero sin éxito, nadie sabía dónde estaba, excepto tres: Pablo, Ángel y Miguel.</p>
<p>–Qué demonios es esto –le dijo Miguel a Pablo<br />
–No lo sé, vamos a abrirlo, seguramente también es basura –respondió Pablo algo desanimado.<br />
Ambos se apresuraron a abrir el pedazo de pergamino que habían encontrado en el sótano de la casa de sus padres, ya que eran hermanos. Soplaron sobre la superficie enrollada y de ella brotó una ráfaga de polvo hacia su rostro, tosiendo ambos inmediatamente. El pergamino no tenía nada inscrito en el: ni fecha, ni letras.<span id="more-1196"></span><br />
Solo un pequeño mapa<br />
Los dos comenzaron a analizarlo y después de varios fatídicos minutos de pensar a donde los podría llevar ese mapa Miguel grito: –Mira Pablo! Creo que esta es la escuela, y esto, esto puede ser el río que lleva a las minas, lo ves? –Pablo no menciono ninguna palabra porque sabía que lo que le decía su hermano era cierto, el mapa tenía mucha similitud a donde ellos mencionaban. De hecho, era exactamente igual.<br />
Acto seguido, ambos se miraron al unísono y se dijeron al mismo tiempo<br />
–Creo que sé a dónde te lleva!<br />
Comenzaron a hacer planes para visitar “la casa del diablo” así era como le habían apodado los que la conocían, prepararon todo para la noche siguiente: Lámparas, cámaras fotográficas y de video, etc. Estaban muy entusiasmados por que eran los únicos que conocían la ubicación de la casa, el mapa no mentía, además el mapa indicaba la ubicación de la casa para donde la gente que según decía “había sobrevivido a ella” señalaba. No iban a ir solos, le dieron la buena noticia a su amigo Ángel que inmediatamente se tornó emocionado y accedió a ir con ellos.<br />
–Ya son las 11:30 de la noche y no conseguimos ver ninguna puñetera casa! –exclamó Ángel con algo de enojo en la voz<br />
–Estoy seguro que es por aquí, así lo dice el mapa, o no Pablo?<br />
–s-sí, wow hace algo de frío aquí arriba, casi cruzamos los dos cerros y nada, además ya está muy obscuro y solo, creo que deberíamos regresar –justo cuando Miguel se disponía a contestar Ángel grito algo:<br />
–Joder! Ya vieron lo que está allá? Apunten su lámpara rápido!<br />
Los dos se apresuraron y la vieron… era la casa!<br />
No podían creer lo que estaban viendo, era una casa muy grande, en su tiempo fue lujosa, ahora con el tiempo estaba tenebrosa con casi todos los cristales de las ventanas destrozados, el obscuro de la noche le daba un tono verdoso y parecía que se estaba derrumbando, de las esquinas y de la puerta principal salía yerba verde y seca, a pesar de esto, la puerta estaba cerrada. La casa era de dos pisos y el techo lo adornaban gárgolas que parecían resguardarla. Y como habían afirmado los rumores: A los tres les recorrió un escalofrío de los pies a la cabeza cuando la vieron y comenzaban a arrepentirse sobre la idea de adentrarse en ella y averiguar lo que resguardaba. Miguel pensó que al fin su larga búsqueda no había sido en vano.<br />
–m-muy bien –dijo Miguel– ya la vimos, tomémosle una fotografía y larguémonos de aquí<br />
– ¿Qué? –Respondió Ángel– ¿acaso estás loco? Entremos a esa casa de una puta vez! O que ya te dio miedito?<br />
–Si es cierto Miguel, además ya veníamos preparados, ahora te aguantas!<br />
Cuanto más se acercaban a la casa más ganas les daban de salir corriendo de ahí, sin embargo no iban a hacer eso, nadie sabía dónde estaba y muchos curiosos e investigadores duraban años buscándola sin éxito, ellos la habían encontrado, comprobarían la existencia de esa vieja casa, serían leyenda.<br />
Entraron fácilmente por la puerta, que se encontraba semiabierta aunque era de una madera muy antigua y pesada, el ruido de los goznes de la puerta al abrirse hizo que les rechinara la piel también, pero siguieron adelante, Miguel se fijó en una frase que decía en letras grandes en la puerta de madera: “Domui Heli” haciendo caso omiso de ellas.<br />
El miedo se apoderó de ellos y sus piernas comenzaron a tambalear sin que ellos les diesen alguna orden de hacerlo, entraron por completo y comenzaron a avanzar muy despacio, atentos hacia cualquier ruido ajeno al que ellos provocaran. Había una pequeña salita con siete puertas de madera cerradas con un gran candado a su alrededor, cuando caminaron hacia la primera puerta indecisos, los tres dieron un gran salto a escuchar que la puerta principal se había cerrado fuertemente a sus espaldas. A los tres les entraron ganas de llorar por lo que estaban viviendo y en lo que se habían metido, pero trataron de calmarse con el clásico dicho “seguramente fue el viento” que ninguno de los tres sabía que era cierto. De pronto comenzaron a escuchar murmullos, como si alguien estuviera hablando en voz muy baja, pero no uno, sino muchos, ahora corrieron hacia la primera puerta y justo cuando se decidieron en regresar, la puerta cayó hacia adentro sin que nadie la hubiese tocado provocando un fuerte estruendo.<br />
Se apresuraron a entrar, cuando sucedió.<br />
Las lámparas que llevaban consigo fallaron al mismo tiempo y todo quedó sumido en la obscuridad. Nadie era capaz de pronunciar palabra alguna.<br />
–Vámonos de aquiiii! –gritó de pronto Miguel<br />
Los tres comenzaron a correr desesperados pero no encontraban salida alguna, solo obscuridad –traten de ir calmados palpando la pared hasta que den con alguna puerta –dijo Ángel con desesperación en la voz<br />
Un fuerte olor a azufre comenzó a penetrar sus narices, una densa neblina invadía ahora la casa, se comenzaron a escuchar miles de gritos y lloriqueos, como si estuvieran en el mismísimo infierno, tarde o temprano descubrirían lo que estaba pasando: La casa se estaba incendiando, las llamas del fuego les permitieron ver donde estaban y no recordaban haber entrado allí. Estaban rodeados de cientos de puertas, no se decidían por cual salir, pero tampoco la desesperación y el pánico cedía a dejarlos pensar, de pronto se escuchó una voz tan tenebrosa que los hizo temblar de miedo:<br />
–Solo una puerta es la correcta, si no salen de aquí pronto, aquí se quedarán<br />
Comenzaban a asfixiarse entre el humo del fuego sin saber qué hacer, el fuego estaba a punto de tocarlos a ellos cuando escucharon nuevamente la voz:<br />
–Entréguenme una alma y os dejaré ir en paz! –por supuesto no se prestaron para eso, ya no podían respirar, y corrieron hacia la primera puerta que miraron. Cuando la abrieron una grande ola de fuego se desató contra ellos, Miguel, desesperado dijo: -está bien está bien, te entregaremos el alma de Ángel.<br />
Pablo volteó a ver a Ángel extrañado de que no pronunciase una palabra contra lo que acababa de decir Miguel y se dio cuenta de algo. Ángel estaba desmayado, de pronto unos animales surgieron directamente del fuego hacia Ángel, comenzaron a devorarlo ferozmente, comenzando por la cara, Miguel y Pablo al contemplar esto comenzaron a llorar desesperados y de pronto ya no sintieron el calor del fuego, ni el humo que este provocaba.<br />
Solo sintieron frío.<br />
Estaba tirados donde había estado la casa antes, solo que ya no estaba la casa, ni Ángel. Buscaron la casa pero no encontraron nada, miraron su reloj y no pudieron emitir palabra alguna, había pasado una semana. Cuando bajaron hacia la ciudad de Zacatecas ya los habían dado por perdidos a los tres, contaron todo lo sucedido en aquella casa y nadie les creyó, mucho menos los padres de Ángel, que exigían respuestas.</p>
<p>Miguel y Pablo se encontraban en sus respectivos equipos jugando futbol callejero, cuando de pronto llegó alguien y se paró a mitad de la calle. Este vestía todo de negro y un gorro negro le tapaba la cara, les hizo señas a los dos para que lo siguieran<br />
–¿Quién demonios eres? –preguntaban los dos<br />
–pues será mejor que vallan para que lo averigüen –les respondió uno de sus amigos<br />
Al acercarse a él y preguntarle qué era lo que deseaba se descubrió el rostro y los dos casi se desmayan: Era Ángel, solo les pronuncio unas palabras:<br />
–Sí, me llevaron a la casa del infierno, y pronto yo los llevaré conmigo…</p>
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		<title>Las gemelas</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Sep 2010 07:28:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Las niñas tuvieron que cruzar solas porque a la madre la llamaron del trabajo para que fuera urgentemente. Les dijo a las niñas que cruzaran solas, pero que tuvieran cuidado, mirando a los dos lados. Las niñas obedecieron. Nada más girarse la madre para marcharse oyó un golpe muy fuerte detrás de ella. Eran sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1118 alignleft" title="Gemelas" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/09/Gemelas.jpg" alt="" width="300" height="305" />Las niñas tuvieron que cruzar solas porque a la madre la llamaron del trabajo para que fuera urgentemente. Les dijo a las niñas que cruzaran solas, pero que tuvieran cuidado, mirando a los dos lados. Las niñas obedecieron. Nada más girarse la madre para marcharse oyó un golpe muy fuerte detrás de ella. Eran sus hijas, habían sido atropelladas por un camión. desgraciadamente, las dos habían muerto. Cuatro años más tarde la madre, aún joven, ya que tenía 34 años, todavía vivía en la misma casa cerca de la carretera y no olvidaba ningún día a sus dos gemelas. Afortunadamente, había vuelto a tener hijos, y casualmente eran dos gemelas. Además, eran muy parecidas a las que murieron atropelladas. Esto hacía que la madre olvidara en parte ese trágico suceso. Pero la fatalidad estuvo a punto de volver a la familia, a pesar de prohibirles expresamente acercarse a la carretera. Un día las dos niñas estaban jugando y decidieron cruzar la carretera. No venía nadie en ningún sentido, no había peligro. En el último momento apareció su madre que chillando muy alterada, les dijo que no cruzaran, a lo que las niñas respondieron al unísono: &#8211; Si no pensábamos cruzar,&#8230; ya nos atropellaron una vez y no volverá a ocurrir…</p>
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		<title>La noche en el cementerio</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jun 2010 22:08:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Es una leyenda urbana comun en mi país varia en cada región y las circunstancias en que sucedieron pero el final es el mismo: en un pueblo dos amigos se encuentran en un bar tomandose unos vinos. Afuera arrecia una tormenta terrible, en determinado momento uno de ellos le dice al otro que le apuesta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-885" title="nocheenelcementerio" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/06/nocheenelcementerio.jpg" alt="" width="600" height="450" /><br />
Es una leyenda urbana comun en mi país varia en cada región y las circunstancias en que sucedieron pero el final es el mismo: en un pueblo dos amigos se encuentran en un bar tomandose unos vinos.</p>
<p>Afuera arrecia una tormenta terrible, en determinado momento uno de ellos le dice al otro que le apuesta que no es capaz de ir con esa tormenta hasta el cementerio y clvar una estaca en la tumba de un amigo ya fallecido hace unos años, el otro para no quedar como cobarde acepta la apuesta, toma su ropa de luvia que segun el relator y en la epoca que lo ubica puede ser un poncho, capa de lluvia o pilot, y se dirije al cementerio, pasadas varias horas los parroquianos y en especial el amigo que <span id="more-884"></span>realizo la apuesta se preocupan ya que no volvia, varios de ellos se dirijen al cementerio y lo encuentran muerto en la tumba del amigo pasado el horror del momento se aproximan al cuerpo y al moverlo ven que al clavar la estaca lo habia hecho sobre el pilot lo que seguramente provoco que al querer hirce sintiera que lo tironiaban y se asustara mucho, esto fue corroborado por el medico forense que le diagnostico infarto.<br />
Viene desde leyendasurbanas.com</p>
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		<title>Precipicio Maldito ( Primera Parte )</title>
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		<pubDate>Tue, 04 May 2010 23:17:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
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		<description><![CDATA[1 Las pequeñas gotas de lluvia comenzaron a humedecer tímidamente los adoquines de la acera de la parada de autobuses , donde alrededor de cuarenta pasajeros aguardaban la llegada del ultimo autobús que los llevaría de vuelta a sus casas, luego de un arduo día de trabajo, para algunos , para unos pocos significaba solo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-774 aligncenter" title="precipicio" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/05/precipicio.jpg" alt="" width="396" height="609" /></p>
<p style="text-align: left;">1<br />
Las pequeñas gotas de lluvia comenzaron a humedecer tímidamente los adoquines de la acera de la parada de autobuses , donde alrededor de cuarenta pasajeros aguardaban la llegada del ultimo autobús que los llevaría<br />
de vuelta a sus casas, luego de un arduo día de trabajo, para algunos , para unos pocos significaba solo un paseo mas a la ciudad mas próxima .<br />
El olor a combustible y el ruido de un fuerte motor anunciaron a los adormilados pasajeros que el viaje estaba listo para abordarlo, todos ordenados en fila se fueron subiendo uno a uno , hombres mujeres y niños en medio de un murmullo se fueron acomodando en sus asientos en el vehículo colectivo con capacidad para treinta y dos pasajeros.<br />
Ocho hombres tuvieron que viajar de pié pues los asientos estaban ocupados, el autobús empezó su marcha y el parabrisas se fue cubriendo de la fina lluvia.<br />
El conductor con el ceño fruncido quizá por el cansancio y el duro día activó los limpiaparabrisas en función suave así que por momentos el camino quedaba prácticamente invisible , pero esto no hizo que John , el conductor subiera el ritmo de los limpiaparabrisas.<br />
2<br />
Jhon calculó que dentro de media hora llegaría a su última carrera de aquel día y se iría a descansar, miró por el retrovisor y observó los rostros de sus pasajeros todos ellos unidos por aquel viaje , pero con vidas y situaciones tan distintas, problemas que los agobiaban o quizá felices por algún éxito en su paso por este mundo, algunos iban absortos mirando por la ventana otros hablaban de sus labores cotidianas ,unos solo observando a los demás y unos pocos dormitaban en sus asientos.</p>
<p style="text-align: left;"><span id="more-775"></span><br />
Los ocho pasajeros que se mantenían de pié se bamboleaban al ritmo de las sacudidas del automotor al pasar por las curvas e irregularidades del camino, de vez en cuando pero siempre en silencio cruzaban miradas un tanto furtivas entre ellos y entre los pasajeros sentados.<br />
Cuando el autobús realizó la primera parada se bajaron dos señoras y un joven y los tres asientos desocupados se vieron de nuevo ocupados por tres de los tipos que se agarraban de la barra del techo, el sinuoso camino continuó entre voces, risas y algo de viento helado que se filtraba por las ventanas entreabiertas.<br />
3<br />
La noche se ceñía ya sobre los poblados que iban cruzando y luego de tres o cuatro paradas mas no quedaba ya nadie de pié y mas bien sobraban asientos libres , Mike era un joven empresario que regresaba a su casa en ese viaje y miraba por la ventana las luces de las casas y las lámparas del alumbrado y como una fina capa de lluvia golpeaba el cristal y resbalaba en pequeños chorros hasta perderse en las comisuras del marco de la ventana .<br />
Veintiséis pasajeros se mantenían aun en el autobús cuando llegaron a la mitad del camino , Mike conocía por lo menos a veinte de ellos pues todos los días viajaban al mismo horario desde hacia por lo menos tres años también conocía a Jhon , el conductor , pero no tenia amistad con este pues no le simpatizaba mucho.<br />
Mike miró a su lado , junto a el viajaba una chica de unos veinte años, bonita y alta pero de aspecto no muy amigable , se ahorró un comentario banal , adelante dos de los hombres que habían venido de pié al principio uno de ellos portaba un sombrero y gabardina negros, el otro una suéter de lana y la cabeza calva descubierta.<br />
Intentó observar mas adelante los cinco asientos que lo separaban del chofer estaban ocupados por personas normales de los que veía a diario: Monik , la enfermera , Ron, el de la constructora, Erberth el secretario del banco, etc. etc. y del otro lado del pasillo del autobús igual ocupado por personajes conocidos, sin embargo a los que no había visto antes era a los tipos que estaban delante de el , el del sombrero y el calvo.<br />
No pensó mas en el asunto e intentó dormir un poco a lo mas faltaban diez minutos para llegar a su destino, las mujeres hablaban , los niños gritaban y se jalaban el cabello entre si , las madres intentaban calmarlos a Jhon no le hacía la menor gracia y se enfurruñaba cada vez mas, las gotas de lluvia se hicieron mas gruesas y constantes por lo que no le quedó al chofer mas alternativa que accionar la velocidad máxima del poderoso limpiaparabrisas.<br />
4<br />
Al empezar a dar la última curva , antes de entrar en la ciudad destino el autobús derrapó de forma violenta , Jhon intentó controlarlo sin éxito pisó el freno y descubrió con horror que el pedal se deslizó hasta tocar la lata, Mike despertó , debido a la sacudida y pudo observar como el automotor se desplazaba de costado rumbo a un barranco al lado derecho de la carretera, las llantas derechas tocaron el borde del precipicio y por la fuerza del impulso , el lado izquierdo se levantó y se mantuvo por eternos instantes , haciendo equilibrio , mientras los gritos de los pasajeros ensordecían al asustado conductor que maniobraba desesperadamente sobre el volante.<br />
El equilibrio no pudo más , pues el mayor peso de los pasajeros se concentraba en la parte derecha del autobús , y definitivamente volcó hacia la pendiente , durante dos minutos rodó estruendosamente , charral abajo aplastando cuanto arbusto y planta se le atravesaba , hasta que se detuvo en una saliente del barranco , ochocientos metros mas abajo, se escuchó el rechinar de las latas retorcidas , al quedar en pie y destrozado , luego unos vidrios hicieron tintineo, luego el silencio lo envolvió todo.<br />
5<br />
Fue una suerte para el deshecho autobús, encontrarse con aquella cornisa, pues de no existir, hubiese rodado durante unos quinientos metros mas donde lo esperaba el desnudo lecho repleto de piedras de un poco caudaloso rio, por unos instantes la cabeza de Jhon zumbó, fue el primero en despertar, miró hacia atrás, y la escena lo inquietó un poco: todos parecían dormidos, el chofer creyó que habían muerto desnucados , pues no se veía ni una gota de sangre, intentó aclarar sus ideas.<br />
Mike abrió los ojos , a su lado la chica permanecía inmóvil , con la cabeza caída a un lado , intentó apartarla para poder salir , la tomó de las piernas para hacerla a un lado , la joven recuperándose , y sintiendo como unas manos intrusas le tocaban las piernas , soltó un bofetón contra la cara del joven empresario , este , aturdido , se llevó la mano a la cara __¡Atrevido! ,¿Qué le pasa , quien le dio derecho de tocarme?__Solo quería salir __dijo Mike adolorido, __Todos queremos salir __ dijo una voz en la penumbra , poco a poco y con el bullicio , los pasajeros fueron saliendo de sus sopor.<br />
Jhon fue el primero en salir , seguido con mucho cuidado por los azorados pasajeros , la noche abrazaba ya el misterioso lugar y la lluvia se hacia a veces mas fuerte, el chofer del autobús llamó a Ron para que le ayudara a inspeccionar , el lugar y planear una forma de salir de ahí, Ron lo siguió y sin mediar palabra , el chofer le señaló el borde del precipicio, Ron se acercó poco a poco y miró hacia abajo , se encontraban en una cornisa de aproximadamente cincuenta metros cuadrados y al fondo se escuchaba un rio que no lograba ver por la oscuridad , entonces caminó hacia el bus de nuevo.<br />
6<br />
Acurrucados contra los restos del automotor se encontraban los once pasajeros restantes seis hombres y cinco mujeres, mientras tanto Jhon revisaba el otro extremo de la cornisa , notó que estaba rodeada por un alto talud de unos cinco metros de altura , luego continuaba la pendiente por donde habían rodado y se perdía en la negrura , luego estaría la carretera , pero no escuchaba ningún ruido de motores ni nada parecido.<br />
Regresó y pensando un rato dijo :&#8211;Debo salir por ayuda , mientras ustedes me esperan aquí , he notado algo extraño , recuerdo que cuando nos accidentamos venían algunos niños y no están por ningún lado , es posible que se quedaran en el camino mientras rodábamos y se encuentren malheridos allá arriba__sin decir mas , subió al autobús y empezó a buscar algo entre la gaveta a la par del volante , los pasajeros retenían la respiración a cada movimiento de Jhon , pues la chatarra parecía que se iba a volcar y terminar de rodar a lo que quedaba del precipicio.<br />
Sin embargo , minutos después emergía por la portezuela , con una linterna en la mano , pero el hombre alto del sombrero y la gabardina habló:<br />
__Sería mejor si otra persona que no sea el chofer , vaya por ayuda , creo que todos por aquí coincidimos en que se debe quedar a dar valor a sus pasajeros __El calvo , bajito , asintió con su cabeza salpicada de gotitas de lluvia__Está bien__dijo Jhon , __pero , ¿Quién irá?__El obrero Claudio , se adelantó diciendo : __Yo voy , subiré por la pendiente y buscaré ayuda__, todos estuvieron de acuerdo inmediatamente , Jhon se dirigió junto con Ron ,Mike y Claudio hacia el talud que separaba la pendiente de la cornisa natural.<br />
__Debemos hacer una escalera humana__dijo Jhon y que este amigo suba ayudado por nosotros __, con gran esfuerzo, Ron se subió sobre Jhon y se apoyó en la pared de tierra, luego Mike trepó por sobre Jhon y Ron hasta quedar a medio metro del borde de la pendiente , también haciendo equilibrio.<br />
Claudio miró hacia arriba y pudo ver en medio de las penumbras a los tres sujetos formando la escalera , tambaleantes , parados uno en los hombros del otro , el barro se desprendía del talud y la lluvia humedecía las ropas de estos__Date prisa , no aguantaré mucho así__replicó Jhon jadeando.<br />
El elegido , ascendió poco a poco por los cuerpos apoyados en el talud, al llegar arriba , extendió la mano pidiendo la linterna, Mike le agarró el brazo diciéndole : __Tienes que ayudarnos , sácanos de aquí , por favor__y le alcanzó la linterna que le daba Ron , Claudio emitió un breve “si” , se esforzó por mantener el equilibrio en la inclinada porción de tierra en que se apoyaban sus pies , se volvió hacia arriba y con la luz de la linterna como guía se fue abriendo paso entre los matorrales , pronto , la oscuridad se lo tragó.<br />
7<br />
Ron y Mike , saltaron al suelo y se dirigieron al autobús , donde los demás pasajeros aguardaban bajo la inclemencia de la llovizna , todos miraban hacia abajo , entonces Jhon intentando calmarlos les dijo que ya el “mensajero” se encontraba en camino, pero el hombre alto de la gabardina , se acercó al chofer y casi le gritó : ¡Alguno de ustedes lleva reloj ?!!<br />
__Por supuesto__inquirió Jhon, en este momento son las …seis y cuarenta y cinco minutos? , eso no es posible, a esa hora mas o menos tuvimos el accidente, pero…__El chofer notó que su reloj se había detenido , al igual que el de todos los demás __No es posible__murmuró y empezó a golpearlo levemente con su otra mano.<br />
Una de las mujeres lanzó un chillido , Mike le preguntó que le ocurría __Algo me rozó__ Calma señores y señoras ,__ Intentó el chofer__me parece que la histeria se empieza a apoderar de nuestras mentes , no creo que suceda nada que no se pueda explicar con sentido común , muy pronto alguien vendrá a ayudarnos___Pero la noche cada vez mas negra calaba mas fuerte en el ambiente y en las almas de los accidentados , los niños perdidos aún eran un misterio.<br />
La impotencia que experimentaban en aquel momento era insoportable entonces a Mike le vino una idea a la cabeza __Si vamos a permanecer aquí durante varias horas , nos vamos a congelar , el frío es casi insoportable , busquemos algo para hacer fuego__Ron esbozó una forzada sonrisa__¿y como se supone que lo haremos, si la lluvia arrecia cada vez con más fuerza?, además no hay nada que pueda arder por aquí ___Claro que hay __, replicó Mike.<br />
8<br />
Tiempo después con el encendedor que usaba para encender sus cigarrillos el tipo bajo ,calvo , le prendía fuego al maltrecho autobús , Jhon fue el único que no estuvo de acuerdo con aquel procedimiento , sus jefes le iban a pedir cuentas sobre el accidente y con el vehículo incinerado tendría serios problemas , pero la situación ameritaba la decisión de la mayoría , una tímida llama recorrió el chorrito de combustible a la entrada del autobús y pronto alcanzó los asientos , el calor no se hizo esperar y los desvalidos pasajeros respiraron algo tranquilos.<br />
Monik fue la primera en notarlo, pero los demás lo atribuyeron a los nervios y a el deslumbramiento provocado por las llamas que ya sobresalían por las ventanas rotas , una forma alargada recorrió el techo del autobús y fue a perderse detrás, a la altura del borde de la cornisa.<br />
9<br />
Monik chillaba desesperada intentando llamar la atención de sus compañeros de viaje , pero estos lo atribuyeron a un estado de shock y se dedicaron a calmarla , la enfermera , tenía su gabacha manchada de barro desde el borde hasta parte de las mangas , debido a su continuo caminar de un lado para otro en el lodoso terreno , Mike encontró una piedra saliente y se sentó a observar como el tipo alto de la gabardina y su amigo el calvo , dirigían el proceso para convencer a Monik de que su imaginación le jugaba una mala pasada .<br />
Ron , permanecía de pie , pensativo , de pronto , caminó , pasando por el frente ardiente del autobús y se dirigió al otro lado , donde había estado algún tiempo antes , cuando fue a revisar la cornisa , recordó que en aquel momento , creyó notar algo en lo profundo del barranco , casi a orillas del río invisible por la espesa oscuridad , en dicha ocasión hizo caso omiso a la visión , por lo que ahora , no lograba distinguir si se trató de algo natural , por ejemplo una luciérnaga , o si realmente podría existir algo peligroso ahí abajo , un coyote , u otro animal , que estuviera rondando para atacarlos , entonces caminó lentamente , tratando de ahondar en la noche y penetrar las tinieblas que envolvían la extensión del precipicio, con su vista.<br />
10<br />
La luz nocturna era apenas perceptible , y unas amontonadas nubes se deslizaban llevándose las últimas ráfagas húmedas, el viento comenzó a secar el aire y Ron atento no dejaba pasar por alto el mas mínimo movimiento en la maleza de allá abajo , buscó un trozo de leña para cualquier eventualidad , unas pequeñas piedras rodaron por la cornisa natural, cediendo al peso de los pasos de Ron , un destello a lo lejos lo alertó , dos lucecitas rojas avanzaban ,viéndose intermitentemente a causa de la maleza por la que atravesaba rápidamente , curioso mas que asustado Ron fue siguiéndola intentando no perder de vista el objeto , absorto ,no percibió una mano fría que se acercaba hasta que le rozó el cuello ,blandió el trozo de madera con súbito terror , pero el brusco movimiento lo hizo perder el equilibrio y empezó a caer por la pendiente , la mano que le provocó el susto inicial le sostuvo con firmeza –Soy yo, Mike&#8211; , le dijo la voz en la oscuridad –Pues ayúdame, que susto me has dado—Con gran esfuerzo pues Ron es un tipo alto y grueso ,bastante pesado , Mike consiguió subirlo de nuevo a suelo firme –Creo que ahí abajo anda algo rondando , no he logrado saber que es—Ambos se asomaron al precipicio que continuaba mas allá perdiéndose en una llanura aún invisible para ellos ,todo era quietud –¿Y si le pedimos la linterna a Jhon, el chofer? dijo Mike –Creo que aparte de que está molesto por lo del bus ,no nos podrá dar la linterna, recuerda que el hombre que salió por ayuda la llevaba , pero , ¿Qué te sucede? ¿acaso lo olvidaste?—La verdad , si …lo había olvidado&#8211;.<br />
Poco después Jhon convocó a los presentes a que se reunieran y se mantuvieran juntos al lado del autobús que ya casi consumía su estructura con el fuego y su calor ya no era suficiente—Calculo que pueden ser mas de las doce de la noche , y aun no se escucha a nadie que se aproxime a intentar rescatarnos—Dijo el chofer un poco preocupado, el hombre alto de la gabardina ,miró a todos a la luz del ya tenue fuego y replicó—Entonces deberíamos empezar a buscar una forma de salir de aquí , no creo que podamos resistir la madrugada sin complicaciones––¿Qué sugiere que hagamos, señor?,–– no podemos subir por la pendiente sin iluminación alguna––Le dijo Jhon ,irritado ––Y por abajo ya hemos visto que no hay salida, debemos resistir y esperar la mañana––Mientras tanto Monik aparentaba estar ausente en sus pensamientos y repetía en voz baja, casi imperceptible ––Yo se lo que ví, yo se lo que vi––El hombre alto ,mirando a Jhon le respondió––Eso, si es que llega la mañana…––.<br />
11<br />
Unos sonidos estridentes ,sacaron del sopor a Mike , instintivamente miró el reloj , el fuego del autobús estaba totalmente extinguido ,por lo que apretó el botón de la lucecita del reloj , este , indiferente , le mostró la misma hora , que llevaba ya mucho tiempo sin cambiar , recordó la avería que habían sufrido los relojes de todos sus compañeros , se movió hacia la derecha descubriendo que tenía las piernas adormecidas , se había dormido sentado , y no recordaba hacía cuanto tiempo , un destello de otro reloj , a su lado , la anunció que alguien estaba despertando también – Hey , ¿Quién eres?—Una voz femenina , y conocida le respondió :&#8211;Soy yo , Laura , y tú?—Laura era la chica con la que había venido sentado durante el viaje –Pues que bueno que no se me ocurrió palpar a mi alrededor—Ella sonrió en la oscuridad –Mis disculpas , no fue mi intención golpearte así ,pero me pareció un atrevimiento , pero ahora que nos encontramos en esta situación , se que debemos apoyarnos mutuamente—Mike le dijo—Es cierto , pero noto tanta tensión en el grupo que creo que nos será difícil , llegar a conocernos y tener confianza para intercambiar ideas y buscar una salida que nos favorezca a todos , sin embargo , mientras amanece y vienen por ayuda , podemos charlar y saber de nosotros ¿te parece ?—Está bien , que mas da ? , yo soy secretaria en una empresa en Valle Celeste ,pero comencé apenas esta semana ¿tu que haces? –Tengo mi propia empresa ahí también—Contestó Mike –Llevo ya varios años en esto y estoy en proceso de crecimiento , pero vivo en Colina , por eso viajo todos los días en este autobús , aún no me da el presupuesto para comprarme un auto—en eso , Mike se quedó en silencio , escuchó de nuevo los sonidos que lo habían despertado , eran como un crujido , se acercaba y se alejaba ,como cuando cantan los grillos , pero no eran grillos –Escuchaste eso ? –Le preguntó a Laura –No escuché nada &#8211;Respondió ella – En ese momento los ruidos habían cesado , Mike intentó incorporarse , sus piernas habían despertado y ahora sentía un hormigueo que le recorría y le molestaba un poco , de pronto una corriente de aire le hizo volverse , su espalda experimentó el paso de un cuerpo extraño , un grito ahogado se le escapó de la garganta –Que sucede?—preguntó ,&#8211;De que hablas ?—le replicó Laura –Alguien acaba de rozarme—No juegues con eso –dijo Laura –Está oscuro y las bromas no serán bienvenidas –Al parecer los demás dormían , un murmullo de uno de ellos que se acomodaba resonó conmoviendo suavemente el silencio , el tipo calvo de estatura baja , hablaba en sueños , por fin Mike logró incorporarse sin dificultad , sus piernas ahora respondían bien—Adonde vas ?—Le preguntó la chica en voz baja pues notó que todos dormían – Voy a investigar de donde proviene ese sonido—Pues voy contigo , no me quedaré sola aquí—Le tomó del brazo y avanzó por encima de las rocas y escombros que tapizaban el suelo , barroso y húmedo , sus pies hacían ruido al caminar , ya no se escuchaban los crujidos , pero Mike percibió un extraño olor metálico en el aire , este se tornó caliente alrededor de su rostro , pero en la penumbra no podía ver mas allá de su brazo extendido , logró divisar los restos calcinados del autobús , sombra que se recortaba contra la relativa claridad del cielo nocturno , no sabían cuan nocturno , de pronto , Laura en sus tinieblas , tropezó con algo , un vapor ascendió hasta las narices de la pareja , y Mike no distinguió con que masa habían llegado a dar , hasta que Laura perdiendo el equilibrio cayó de rodillas , apoyando ambas manos en un cuerpo tendido a la orilla del neumático derecho trasero del destruido autotransporte , &#8212;Que es esto !!—dijo primero en voz baja la chica, luego casi con un grito –Que es esto??¡!!!!!!—Mike se inclinó lentamente hasta tomarla de un brazo e intentar levantarla –Que encontraste ?-en ese momento , la luna venció las nubes que la ocultaban y proyectó parte de su luz sobre la cornisa donde se encontraban los accidentados , Laura miró sus manos , pues sintió un líquido aceitoso que le resbalaba por las muñecas y pretendían deslizarse hasta los codos –Que es esto ?, repetía aturdida –Déjame ver – La calmó Mike , y acercando a su amiga a la luz notó el líquido negro que goteaba de los brazos , y manchaba su suéter , en un principio creyó encontrarse con un derrame de aceite del vehículo siniestrado , pero la luna lo sacó de su error , pues al mover uno de los blancos brazos de Laura , para ver mejor , un destello rojo le indicó que se encontraba ante sangre , -Estas herida?- como en un susurro causado por el pavor , Laura le respondió : &#8211;No , que yo sepa , no siento herida alguna – Oyeron voces , los demás habían despertado y confundidos se acercaban casi a tientas a donde se encontraban Mike y Laura, intentando descifrar de donde vino la sangre, Jhon estaba a la altura de la joven pareja y preguntó :&#8211;Están bien ?—Creo que si , &#8211;respondió Mike pero por lo que veo , ahí en la oscuridad—y señaló el lugar donde Laura cayera segundos antes—Hay alguien que no está bien—en ese instante se le vino a la mente que alguno podría encontrarse herido –Están todos bien ?—preguntó al grupo que se había aproximado desde la oscuridad y estaban frente a el con sus rostros en la penumbra , un murmullo recorrió las bocas de los presentes asintiendo , pues cada uno de los que ahí estaban sentían que se encontraban perfectamente , todos menos uno , es decir , una.<br />
12<br />
Con cuidado Jhon se inclinó sobre el sitio señalado anteriormente por Mike , pero ese lugar estaba muy oscuro debido a la sombra que proyectaba lo que quedaba del autobús , entonces agachándose completamente , palpó con sus manos ,mientras los otros lo miraban o al menos eso intentaban , sin atreverse a intervenir –Creo que es la pierna de alguien –Dijo Jhon al fin , alarmado y alarmando a los que le acompañaban –Por favor , ayúdenme a arrastrarlo a la luz de la luna –Ron , se adelantó y empezó a tientas a buscar junto con Jhon, pronto encontró la otra pierna –Quien es ?—Preguntó –Pronto lo sabremos—dijo Jhon—tira!!—Y entre ambos tiraron de un cuerpo incrustado en el barro , poco a poco , los demás pasajeros fueron observando con horror el resultado del descubrimiento de Laura , primero unas piernas envueltas en viscosa mezcla de lodo y sangre , pocas partes blancas se podían apreciar , otro tirón mas y quedó a la vista un vientre abierto y vacío , podían verse las costillas sobresalir de entre la carne desgarrada , un grito afloró en las gargantas de las mujeres y las expresiones de sorpresa de los hombres les hicieron compañía –Que es eso ? , Que sucedió?? –no paraban de repetir los presentes, pero lo más importante: Quien es? , el último tirón dejó a la vista un rostro abultado casi cubierto por un enmarañado revoltijo de cabello rizado , aquel día en la mañana Monik había estado en el salón de belleza , retocándose tan característico peinado –Monik ?!!—Exclamó una de sus compañeras de viaje y enseguida cayó de bruces desmayada.<br />
Todos Estaban estupefactos y no sabían que hacer , el mas conmocionado sin duda era Jhon , se tomaba del cabello y tiraba fuertemente con los ojos rojos inundados en lagrimas , se miraban los unos a los otros , de pronto , el hombre bajo , de la calva se aventuró a decir :&#8211;Ya esto está demasiado extraño ¿no les parece ?, deberíamos buscar de una vez por todas la forma de salir de aquí , ese tipo que enviaron a por ayuda se tarda demasiadas horas en venir –Su compañero , el del sombrero , miró el reloj , frunció el ceño al comprobar que las agujas continuaban inmóviles desde las seis y cuarenta y cinco y apoyó a su amigo—Tienes razón Will , creo que es hora de que cada uno , o todos en conjunto ,salgamos de aquí a como de lugar , antes de que lo que sea que le pasó a esta mujer nos pase a todos y cada uno de nosotros , la decisión está tomada , por arriba o por abajo alguna salida tiene que existir—<br />
Ron , que ya había recorrido todo el perímetro de la cornisa negó con la cabeza –La única salida es la que tomó Claudio y solo si hacemos escaleras humanas podremos subir , lo cual resulta bastante incómodo , aparte de que los últimos en intentar subir , no podrán hacerlo , debido a la altura –Mike se acuclilló ante el cadáver de Monik , desde hacía rato había estado observándolo , mientras Laura se aferraba a su brazo , una vez en aquella posición , procedió a un examen mas minucioso &#8211;¿ Que haces ?—inquirió Laura , casi vomitando con la espantosa visión , al no recibir respuesta intentó alejarse caminando –Ni lo pienses&#8211; , le dijo el tipo de la gabardina y el sombrero ,&#8211;Nadie debe separarse del grupo en este instante—<br />
Al perder Jhon las facultades normales de su carácter, sus pasajeros quedaban prácticamente sin líder, el del sombrero tomó el mando del grupo, solicitando calma y paciencia, ya solucionarían aquello.<br />
13<br />
El tiempo se escurría , pero sin ser percibido , el clima había cambiado , ahora era cálido , casi sofocante , y un olor a humedad mezclada con sangre y humo colmaba la atmósfera , las once personas , amontonadas unas contra otras en el lugar que eligieron para su seguridad , no hacían mas que rezar y esperar que amaneciera –Ha pasado demasiado tiempo , me parece que el sol no saldrá ya mas –dijo una voz , era Jhon , que un poco recuperado del shock , empezaba a concientizar sobre la situación –me parece que estamos muertos y que estamos en el infierno , no volveremos a salir de aquí –sollozó casi en silencio –Y que te hace pensar eso ?—dijo Will , pero no recibió mas respuesta que los sollozos –En verdad esto es horrible –continuó Will –si tan solo a alguien se le ocurriera algo –otra voz terció :&#8211;Un momento ¿ estamos todos?<br />
otro silencio siguió a la pregunta –y como vamos a saberlo?—por fin respondió una voz de mujer—No se separen—dijo el del sombrero—actuemos inmediatamente , tu , sígueme &#8211;, le dijo a Mike ,la luna continuaba alta en el cielo y no daba muestras de avanzar como naturalmente lo hacía y el hombre del sombrero lo notó de pronto , tomó del hombro a Mike , que caminaba sigilosamente a su lado , y señaló hacia arriba , Mike siguió el dedo señalador y dijo –Si , la luna , ¿que pasa con ella ?—el extraño preguntó &#8211;¿hace cuanto encontramos a la chica muerta?—que se yo , dos horas mas o menos –pues la luna no debe haberse dado cuenta ,no se a movido de su sitio desde entonces—Mike sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo , aquello era realmente extraño, a duras penas pudo continuar caminando a donde se dirigía el del sombrero , la idea empezó a martillarle la cabeza hasta repercutir en sus sienes , el corazón le bombeaba tan fuerte que sus oídos querían reventar , veía manchas amarillas en medio de la penumbra y creyó desmayarse , pero en ese momento llegaron al talud por donde horas antes había subido Claudio<br />
&#8211;Mira chico –empezó el de la voz cantante—no hay plan definido si hemos de salir de aquí será a través de esta pendiente, aunque alguno se tenga que quedar, lo que sucede en este lugar no es nada normal y hay que encontrar la forma de escapar –Pero, como ?—apenas logró balbucear Mike, no tuvo respuesta, un viento helado hizo presa de sus músculos y un gemido a su lado lo alertó de que su compañero fue atacado.<br />
Ciego de terror , Mike se escabulló a como pudo , de cuatro patas , y luego se arrastró por el pegajoso lodo , desesperado , su miedo le impedía gritar , estaba a unos veinte metros del grupo , pero al parecer nadie escuchó el ataque o si lo hizo , no se atrevió a ir en auxilio , daba vueltas envolviéndose en barro , las lágrimas le resbalaban por el rostro sucio y en un momento dado vio la luna , en realidad era la mitad , al parecer cuarto creciente , se le figuró una boca que se burlaba terroríficamente de el , entonces cerró los ojos y sin mirar atrás continuó con su trágico y lento avance , pero al poco rato supo que lo que fuera que les cayera encima ya no estaba interesado en el , de ser así , también lo hubiera atrapado.<br />
En el grupo que se acurrucaba de pie unos contra otros , excepto Jhon que se había acuclillado recostándose en las piernas de una de la mujeres , se encontraban además de Laura, Will ,y Ron ,Milly , la compañera de Monik que se había recuperado del desmayo , pero estaba en estado de shock , habían también dos hombres jóvenes de Colina y dos mujeres mas , Carla que había ido ese día a Valle Celeste a visitar a un familiar y Steffy , que estudiaba en Colina , pero ese día fue a hacer unas diligencias al mismo lugar ,Carla recordó vagamente que junto a ella venían antes del percance dos mujeres mas con sus respectivos hijos pequeños y estos quizás eran a los que el chofer se refiriera antes , pues no había rastro de ellos.<br />
Ricard era uno de los muchachos que se habían mantenido en silencio hasta aquel momento acatando las disposiciones de Jhon primero y ahora del hombre del sombrero y la gabardina el otro se llamaba Otto y eran amigos desde la infancia , ahora al parecer se encontraban en una comprometida situación ,juntos como siempre la enfrentarían , no se habían dirigido palabra desde que cayeran sumidos en aquel extraño lugar , y como les atraían los temas esotéricos , cada uno hacía conjeturas en su mente sobre lo que realmente sucedía.<br />
De repente una pierna de Ricard fue atrapada por algo , este lanzó un grito , y los demás lo intentaron socorrer rodeándolo , alguien pisó el cuerpo tirado de Mike , que sin aliento y mudo de la impresión no había podido pronunciar sonido alguno al alcanzar por fin el grupo , arrastrándose desde el lugar donde había caído , Will , que fue el que pisó a Mike se inclinó ante el y le interrogó :<br />
&#8211;¿Que diablos ha sucedido?¿donde está Ilke ?—Mike que hasta ese momento supo como se llamaba el de la gabardina larga , respondió :&#8211;Lo atrapó , lo atrapó&#8211;¿ Que cosa lo atrapó?—preguntó alguien—No se , primero fue un viento frío , luego escuché el grito del señor alto y una ráfaga me derribó y no pude levantarme mas—Laura le ayudó a incorporarse y a la luz de la luna que parecía aclarar mas el paisaje siniestro , lo revisó , se dio cuenta de que tenía el pantalón desgarrado a la altura de la espinilla y un rasguño en la piel que sangraba casi imperceptiblemente , decidieron entonces sentarse alrededor de los mas afectados Jhon , Milly y ahora Mike , mientras Ron y Will con palos recogidos anteriormente empezaron a caminar describiendo círculos alrededor del grupo a modo de guardia.</p>
<p>Continuará…</p>
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		<title>Melissa</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Mar 2010 05:56:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de Fantasmas]]></category>
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		<category><![CDATA[pensamientos]]></category>
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		<description><![CDATA[Melissa era una chica de 19 años, estudiaba psicología en un instituto local. Le gustaba mucho escuchar leyendas de fantasmas y demás cosas sobrenaturales, aunque no creía en ello. Un día un grupo de chicas se reunieron en un parque frente a la casa de Melissa; las vio por la ventana y pensó en ir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/03/Fantasmas.jpg" alt="" title="Fantasmas" width="286" height="340" class="alignnone size-full wp-image-635" /><br />
Melissa era una chica de 19 años, estudiaba psicología en un instituto local.</p>
<p>Le gustaba mucho escuchar leyendas de fantasmas y demás cosas sobrenaturales, aunque no creía en ello.</p>
<p>Un día un grupo de chicas se reunieron en un parque frente a la casa de Melissa; las vio por la ventana y pensó en ir a ver qué sucedía. Cuando llegó se encontró con que contaban historias de terror, emocionada preguntó si podía estar ahí, el grupo accedió</p>
<p>Las historias fueron fluyendo, hasta que llegaron a una en especial, una que intrigó mucho a Melissa: La leyenda de la casa azúl.<br />
<span id="more-634"></span><br />
&#8220;Se dice que a mediados del siglo XIV un grupo de chicas que dedicaban su vida a la brujería habían pactado con Satán para obtener riquezas, y prometieron entregar todas las almas del pueblo. Se decía que las chicas salieron de aquel lugar una casada con un hombre rico que visitaba el lugar, y las otras con ella, como sus acompañantes. Tiempo después los habitantes de aquel pueblo habían desaparecido.&#8221;</p>
<p>En la &#8220;época actual&#8221; aquel pueblo se convirtió en la ciudad donde vivía Melissa, todas las casas habían sido renovadas, excepto aquella casa, que según se decía, nunca había podido derribarse o algo parecido.</p>
<p>Cuando las chicas terminaron la leyenda retaron a una de ellas a ir la casa y traer cualquier tipo de evidencia que demostrara que la leyenda era cierta o falsa. La chica aceptó, pero le pidió a Melissa que la acompañara, y ella accedió con la firme idea de conseguir algo que demostrara la no existencia de tales cosas.</p>
<p>El día que acordaron ir esa casa había llegado, Melissa salió más temprano del instituto, y había quedado de ver a la chica en un terreno donde solían hacerse campamentos años atrás. Melissa llegó puntual. Esperó a la chica mientras observaba los restos de madera quemada platos viejos y restos de algunas tiendas.</p>
<p>Cuando Melissa comenzaba a creer que la chica no llegaría, escuchó un grito desgarrador &#8220;¡MELISSA!&#8221; Era ella, la chica con la que iba a ver la Casa azúl &#8220;¡Ayúdame!&#8221; Muerta de miedo, Melissa se metió entre unos arbustos para buscar a la chica. Vio algunas sombras, parecía que una trataba de escapar de otra que la rodeaba con los brazos. Melissa pensó que la estaba asaltando. Corrió hacia las sombras &#8220;Ya voy, trata de golpearlo&#8221; gritó mientras seguía corriendo &#8220;¡Melissa por favor!&#8221; Gritó de nuevo. Melissa se desesperó pues parecía que nunca llegaría al lugar. Con temor vio como se alejaban las sombras, pero decidida siguó corriendo pensando en seguirlas. Dobló a una especie de callejón y antes de pensar en dónde estaba aquella chica, se encontró con una vieja casa. La pintura se había gastado, pero se apreciaba que era azúl; vio como la puerta de aquella casa se cerraba con un fuerte golpe. Melissa se acercó rápidamente y trató de abrir la puerta, pero se dio cuenta de que estaba cerrada. Sin pensarlo dos veces se fue contra la puerta, pero no logró derribarla. Así que gritó &#8220;¡Abran la pierta!&#8221; Pero nadie respondió. Siguió intentando tirar la puerta, hasta que pensó en darse por vencida, la puerta se abrió sola. Melissa con algo de miedo se acercó y se asomó para ver si encontraba algo. Al fondo de lo que parecía ser la sala, había una luz que se movía de repente, Melissa dedujo que era la de una vela. Se acercó a la puerta y lo que vio fue a las chicas que encontró frente al parque de su casa. La chica con la que había quedado visitar la casa se puso de pie. Melissa la observó con temor, la chica estaba blanca y parecía que su cuerpo se descomponía, no tenía ojos y estaba suspendida en el aire&#8230; con una voz gutural le dijo &#8220;&#8230; y prometieron entregar todas las almas del pueblo&#8221; Melissa dio un grito de terror y corrió hacia la puerta, pero ésta había desaparecido. Subió las escaleras desesperada, frente a ella vio una ventana por un extraño impulso se lanzó. Apenas sobrevivió para contar su terrible experiencia&#8230; </p>
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