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	<title>Cuentos de Miedo, Relatos de Terror, Leyendas Urbanas. El miedo tambien mata &#187; cuentos</title>
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	<description>Miedo en aterrorizar es Relatos de Terror, Cuentos de Miedo, Leyendas Urbanas</description>
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		<title>La niña</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 03:33:27 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-4342" title="nina-macabra" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/02/nina-macabra.jpg" alt="" width="616" height="422" />Amy y Connie eran dos universitarias que alquilaron un departamento para comenzar sus estudios en Rosario. El departamento tenía dos cuartos, uno para Connie y otro para Amy, una cocina y un baño. Amy se había bañado y se arregló.</p>
<p>Connie:- Por qué te arreglas?</p>
<p>Amy: -Voy a salir, a verme con un chico que vive aquí.</p>
<p>Connie: El primer día aquí y ya me dejas sola?.</p>
<p>Amy: Vamos, Connie. Es solo un rato, luego vuelvo. ¿De acuerdo?</p>
<p>Connie: De acuerdo.</p>
<p>Amy ya se había ido y Connie se puso a ver una película.<br />
Mientras miraba la película escuchó un ruido, como un llanto que venía del baño. Se dirige ahí. La puerta del baño estaba cerrada, y cuando la abre ve a una niña con sangre y llorando. Pero su cabellera le tapaba totalmente la cara.<br />
Connie, asustada dice :</p>
<p>-¿Quién eres, y por qué lloras?<span id="more-4341"></span></p>
<p>La niña no respondía. Al instante se escucha el ruido de la puerta abriéndose, era Amy. Connie corre donde estaba su amiga y le dice que vaya rápido al baño.<br />
Cuando llegan las dos no había nadie.</p>
<p>Connie dijo en su mente: -Que raro, ¿y la niña?</p>
<p>Connie mira a Amy y se da cuenta que tiene sangre en su ropa y tiene los ojos llorosos.</p>
<p>Connie: -Amy, ¿qué te ha pasado?</p>
<p>Amy: -No es nada. No es nada.</p>
<p>Connie: -Dime.</p>
<p>Amy: -No es nada. No pasó nada.</p>
<p>Connie sabía que algo pasaba pero no le insistió más a Amy.</p>
<p>Amy se dio otro baño y se durmió, al igual que Connie.</p>
<p>Al otro día, se levanta Connie y ve que Amy estaba desayunando, mirando fijamente un punto fijo.</p>
<p>Connie: -Amy, ¿estás bien?</p>
<p>Amy no contestó.</p>
<p>Connie: -Amy, contéstame, ¿qué te pasó?</p>
<p>Amy: -No es nada.</p>
<p>Toda la tarde las dos estuvieron en el departamento sin hablarse.</p>
<p>A la noche Amy se acostó enseguida sin decir una palabra.</p>
<p>Connie estaba preocupada por su amiga, tan preocupada que se había olvidado de la aparición en el baño.</p>
<p>Mientras Connie dormía, su escuchó un ruido que la despertó. Connie se levanta y va a la habitación de Amy. Al llegar ve a su amiga en el piso, con sangre a su alrededor. Se pone a llorar, no sabía qué le pasaba. Pero, en ese momento, se escucha una risita proveniente del baño.</p>
<p>Ella va hacia allí y ve la puerta cerrada como la otra vez, pero esta vez al abrirla no vio una niña llorando sino riendo y mirándola fijamente repitiendo una y otra vez su risa. Y escrito con sangre estaba la pared: &#8220;Ella se lo merecía, ella me mató, Pero ahora, la maté yo&#8221;</p>
<p>Amy no lo entendía, volvió a la habitación de su amiga y encontró una carta que decía:</p>
<p>Querida Amy:<br />
No tienes que decirle a nadie lo que pasó la noche anterior. Pero últimamente me estoy sintiendo observado, como que esa niña que matamos con el auto quiera vengarse. Por favor dime si te pasa lo mismo ?</p>
<p>Saludos, Franco.</p>
<p>Ahí todo cobró sentido, Por eso esa niña estaba allí. Amy volvió al baño y vio a la niña sentada mirándola. Seguía riendo.</p>
<p>Connie: -Por qué hiciste eso? Ella no lo hizo a propósito.</p>
<p>Niña: -Ella y su amiga no me llevaron con nadie, solo me dejaron tirada</p>
<p>La niña se fue acercando lentamente a Connie. Connie, asustada, salió corriendo, pero la niña gateando rápidamente la alcanzó y terminó matándola, ya que Connie, tampoco la ayudó cuando la vio sangrando en el baño.</p>
<p>ACLARACIÓN: este relato no es real, solo fue inventado.</p>
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		<title>El puma negro</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 04:51:58 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/02/jaguar_negro.jpg" alt="" />&nbsp;</p>
<p>Aunque descendiente de una estirpe aristocrática cuyos orígenes se remontaban a la Edad Media y propietario de una arrogante mansión señorial que levantaba sus sombríos muros en los verdes campos bretones, el joven Armand de C… distaba mucho de ser un hombre rico. Por una parte, largos siglos de indiferencia hacia los negocios burgueses, así como una absoluta incapacidad para adaptarse a los cambios que solían traer consigo los nuevos tiempos, habían ido consumiendo paulatinamente la fortuna familiar. Por otra parte, Armand, como buen aristócrata, no era especialmente devoto del Dios Trabajo, de modo que, una vez concluida la carrera de Filosofía con las más brillantes calificaciones, había optado por encerrarse en su casa, sin más oficio ni beneficio conocidos que sus esporádicas (y poco lucrativas) incursiones en la literatura fantástica. Para sus vecinos, Armand no era más que un soñador excéntrico y solitario, que consumía su juventud recluido entre las telarañas de su vetusta casa familiar. Huérfano desde la infancia, no se le conocían amigos íntimos y su servidumbre se limitaba a un viejo mayordomo llamado Antoine, el cual se ocupaba tanto de las tareas domésticas como de cultivar un pequeño huerto próximo a la mansión, cuyos excedentes vendía en las aldeas cercanas. Hay que decir que Antoine permanecía en la casa por pura fidelidad hacia su joven amo, pues este rara vez tenía dinero para pagarle y, de no haber sido por el dinero que daban los productos del huerto, señor y criado lo habrían pasado bastante mal en más de una ocasión. <span id="more-4335"></span></p>
<p>Sin embargo (y esto era un secreto incluso para los vecinos más chismosos), Armand no era tan sedentario como se solía pensar. De hecho, siempre que tenía algún dinero en el bolsillo (y a veces sin tenerlo), abandonaba su casa, dejándola en las leales manos de Antoine, y se embarcaba en largos viajes que lo llevaban a tierras lejanas y peligrosas. El afán que lo movía a realizar esos viajes no era la afición al turismo, ni siquiera la mera sed de aventuras, sino la poderosa atracción que ejercían sobre su alma lo misterioso y lo siniestro. Cuando llegaba a sus oídos alguna noticia relacionada con hechos insólitos y terroríficos, Armand hacía todo lo posible, cuando no lo imposible, por visitar el lugar donde se habían producido tales hechos, con el fin de investigarlos por su cuenta y riesgo. Sus viajes, además de deudas, le habían causado numerosos conflictos con las autoridades de distintos países (e incluso con las embajadas de su propio país), y en más de una ocasión habían puesto su vida en grave peligro. Pero Armand, con afán digno de mejor causa, seguía en sus trece. A fin de cuentas, la única persona en el mundo que hubiera podido hacerle alguna reconvención al respecto era el bueno de Antoine… y este conocía demasiado bien a su amo como para esperar que se detuviese a escuchar consejos prudentes cuando el misterio llamaba a su puerta.</p>
<p>Teniendo en cuenta la personalidad de Armand, no deberíamos preguntarnos cuál fue su reacción cuando su tía materna, la condesa viuda Anna de B…, lo invitó a pasar unos días en sus propiedades sudamericanas, donde últimamente se habían producido hechos sangrientos que habían llenado de terror a los lugareños. Armand no simpatizaba demasiado con su tía, una mujer bella y elegante, pero de carácter más bien agrio y arrogante. En cambio, sentía una profunda simpatía (si no “otra cosa”) por su prima Monique, la hija de la condesa, una muchacha tan hermosa como su madre, pero mucho más amable y capaz de interesarse por temas trascendentes. Anna y Monique vivían normalmente en París, donde la primera se ocupaba de administrar sus negocios y la segunda estudiaba Derecho en la Sorbona, pero durante el verano dedicaban algunas semanas a visitar una hacienda propiedad de la familia, situada en el lejano Brasil. Y aquel verano la hacienda recibiría también la visita de un ansioso Armand.</p>
<p>Una vez allí, el joven aristócrata se encontró con que los indios y mestizos que trabajaban en los campos de la hacienda se hallaban horrorizados por las sangrientas fechorías de un extraño felino. Este animal, al que los supervivientes describían como un puma de gran tamaño y pelaje negro como el carbón, surgía de la selva en las primeras horas de la noche y mataba a la primera persona –hombre, mujer o niño- que se ponía delante de sus fauces, pero luego no devoraba a su víctima, sino que se limitaba a beber su sangre y a desaparecer velozmente entre las tinieblas de la espesura. Al parecer, era una fiera mucho más robusta y feroz que los verdaderos pumas, y tan escurridiza que todos los intentos de las autoridades y de los peones armados para acabar con ella habían resultado completamente infructuosos. Su fuerza era tan grande que le permitía derribar las puertas de las cabañas donde dormían los aldeanos, y hasta los perros más feroces no podían hacer otra cosa que huir o ser destrozados por sus zarpas. Nadie la había visto de día y muchos pensaban que no era una fiera normal, sino un espíritu maligno, engendrado por las tinieblas.</p>
<p>La aparición del puma negro y sus numerosos crímenes habían traído a la memoria de los indios más ancianos ciertas leyendas casi olvidadas, referentes en su mayoría a demonios nocturnos, que habitaban en las profundidades de la selva desde tiempo inmemorial y que se alimentaban de sangre humana. Según la leyenda, los antepasados de los indios antiguamente habían vivido en medio de la gran selva, en un lugar donde la caza era abundante y donde no hacía falta roturar la tierra para alimentarse de sus frutos. Durante muchas generaciones, todo fue bien, pero un buen día (es un decir) varios jóvenes audaces, desoyendo los consejos de los ancianos, decidieron adentrarse en cierta zona de la selva, donde esperaban encontrar nuevos territorios de caza. Según ciertas tradiciones de origen desconocido, en aquella zona vivía uno de aquellos demonios hematófagos, que castigaba con la muerte a quienes osasen penetrar en su territorio, pero los muchachos, acostumbrados a no hallar nada sólido tras las leyendas que los ancianos susurraban por la noche, desoyeron las advertencias de sus mayores y entraron en la zona prohibida. Sólo uno regresó, tambaleante y ensangrentado, para morir poco después, entre convulsiones y delirios de terror.</p>
<p>Pero eso no fue todo. Al parecer, el demonio de la selva decidió devolverles la visita a los pobres indios y, a la noche siguiente, un horror sin nombre se abatió sobre la aldea. Cuando el alba despejó las tinieblas nocturnas, casi una tercera parte de los aldeanos habían sido despedazados o desangrados en sus propios lechos, sin que ni puertas ni paredes hubieran podido detener a su asesino. Las pocas personas que habían visto al demonio y vivido para contarlo no coincidían en sus testimonios respecto a su apariencia. Para algunos, era un gran gato, semejante a un puma, mientras que para otros era como una serpiente gigante y tampoco faltaban quienes le atribuían una apariencia humana. Claro que, según los ancianos de la tribu, aquella diversidad de testimonios no debía ser sorprendente, pues es bien sabido que los demonios pueden cambiar de apariencia a voluntad. Fuera como fuera, estaba claro que era un ser terrible y que podía volver la noche siguiente, por lo cual todos los habitantes de la aterrorizada aldea estuvieron de acuerdo en abandonar el pueblo donde habían nacido y buscar un nuevo hogar, lejos de las fauces del demonio. Sólo un hechicero, cuyo nombre ha sido olvidado, optó por quedarse en el pueblo, pues deseaba enfrentarse al demonio cuando este, presumiblemente, volviera al pueblo tras la puesta del sol. Lo cierto es que los demás habitantes de la aldea, tras varios días y noches de penosa marcha por la selva, se establecieron en el lugar donde actualmente se hallaría la hacienda de los B… y nunca volvieron a saber nada del demonio nocturno ni del osado hechicero que se había quedado en el pueblo viejo para hacerle frente. Sin embargo, ahora muchos estaban empezando a pensar que el puma negro que salía de la selva en plena noche para atacar a los durmientes era aquel mismo demonio, que, tras una larga búsqueda, había hallado a los descendientes de los indios y estaba dispuesto a culminar su atroz venganza.</p>
<p>Madame de B… decía que aquella leyenda india no era más que una estúpida superstición, propia de gentes primitivas, y que el puma asesino no era más que eso, un puma. Armand, en cambio, sí creía (o, al menos, “quería creer”) en lo sobrenatural, mientras que Monique, acaso la más cauta e inteligente de la familia, “se reservaba su opinión”, aunque tendía más bien hacia el escepticismo de su madre que hacia el misticismo de su primo. Con todo, accedió a enseñarle a este la aldea maldita donde, según la leyenda, había empezado todo. En realidad, de dicha aldea ya no quedaba casi nada, pues, una vez abandonadas, las frágiles cabañas de los indios no habían podido resistir la furia de los elementos, de modo que sólo unos cuantos maderos, podridos por la lluvia y medio devorados por la maleza, denunciaban el lugar donde antes se había alzado el viejo poblado. Antes ir del territorio ocupado por la hacienda de los B… a la aldea hubiera exigido varios días de penosa marcha por las espesuras de la selva. Pero en la actualidad es posible acercarse en un vehículo todo-terreno, usando la pista de tierra que comunica la plantación con el embarcadero del río, y que pasa muy cerca del claro donde en tiempos se levantó la aldea maldita. Así pues, una mañana, Armand y Monique, equipados con sendas viseras y gafas oscuras para protegerse del fuerte sol tropical, cogieron un Land Rover y se dirigieron a las cercanías de la aldea. Armand llevaba consigo un rifle, pues, aunque el puma nunca había atacado a nadie antes del crepúsculo, pensaba que en plena selva toda precaución era poca, y seguramente no le faltaban razones para pensarlo. Una vez que hubieron llegado al punto de la pista más próximo al viejo poblado, ambos jóvenes dejaron el vehículo aparcado en el arcén para hacer a pie el resto del camino. Durante cerca de media hora caminaron trabajosamente por una angosta senda medio devorada por la maleza. Aunque las ramas de los árboles protegían el suelo de los rayos solares, hacía un calor infernal y en la atmósfera reinaba un silencio opresor. Armand murmuró, inquieto:</p>
<p>-Este silencio me trae mala espina. Algo ha asustado a los animales.<br />
Monique le dedicó una sonrisa casi maternal y respondió, tranquilizadora:<br />
-Tú ves muchas películas, Armand. Este silencio sólo quiere decir que los animales están dormidos. Si conocieras la selva como yo, sabrías que los animales sólo hacen ruido al amanecer y al anochecer, no durante el mediodía.<br />
-¿Sí, cariño? ¡Pues me parece que uno de tus animales debe de padecer insomnio! ¡He oído algo!</p>
<p>En efecto, el eco de un gemido había asaltado bruscamente el fino oído de Armand. En realidad, parecía un sonido más bien humano que animal, pero parecía imposible que alguien siguiese viviendo en aquella zona que los mismos indios evitaban. Con el rifle preparado para disparar, y seguido por Monique (que ya no parecía tan tranquila), Armand se sumergió entre los matorrales, buscando el origen de aquel extraño sonido. Tras un par de minutos de búsqueda, llegaron a lo que parecía la boca de una gruta, medio cubierta por las inmensas hojas de los arbustos. Antes de entrar en la cueva, Armand se agachó para agarrar un curioso objeto que yacía sobre el fangoso suelo de la selva. Era una especie de amuleto de oro, una figura grotesca en la cual, echándole imaginación, uno podía adivinar la figura distorsionada de un felino. Monique la cogió y la examinó durante un instante. Luego murmuró:</p>
<p>-Una vez, siendo niña, un viejo indio con fama de hechicero me enseñó un objeto parecido. Me dijo que era un amuleto para espantar a los malos espíritus. Pero…</p>
<p>Un grito infantil procedente del interior de la gruta interrumpió las palabras de Monique. Armand, con un dedo en el gatillo del rifle, se adentró en la cueva y no tardó en encontrar dentro de la misma a una niña de unos doce años, que estaba acurrucada sobre un montón de hierba seca. Aunque el sol tropical había dorado su piel, era claramente una niña de raza blanca, cuyos grandes ojos azules miraban, entre ansiosos y asustados, al estupefacto Armand. La pobre criatura ofrecía un lamentable aspecto de desamparo, estaba sumamente delgada y su rostro, cuyas facciones no carecían de hermosura, presentaba un desagradable tinte amarillento, que delataba privaciones y sufrimientos. Sin embargo, no parecía herida ni enferma, aunque sí agotada y hambrienta. Una vez atendida y tranquilizada por Armand y Monique, que le dieron agua fresca y un par de bocadillos (los cuales fueron devorados con avidez casi animal), la niña les contó su historia, con voz trémula y a veces vacilante:</p>
<p>-Yo me llamo Elsa, Elsa Capistrano. Mis padres vivían en Sao Paulo, pero murieron en un accidente de coche y yo me vine a vivir con mi tío Hélder, que tiene una hacienda cerca del río. Al principio, él era muy bueno conmigo, pero luego su mujer y sus dos hijos murieron por las fiebres y todo cambió. Empezó a beber, a decirme cosas como que yo era una bruja que le había traído la desgracia, me pegaba y… Una… una noche –él había bebido mucho- me agarró y me llevó a su cuarto, quiso… quiso hacerme una cosa muy mala… Pero yo me revolví y conseguí escapar. Durante días y noches caminé sin rumbo por la selva, tenía mucho miedo, pero prefería cualquier cosa antes que volver con tío Hélder. Así, bebiendo agua de lluvia y comiendo frutas silvestres y huevos de pájaros, logré sobrevivir. Pero una noche una fiera grande y negra, como un gato enorme, empezó a perseguirme. Yo escapé y llegué a esta cueva. Como no sabía qué hacer, me metí en ella, pensando que quizás tuviera otra salida. No la tenía, pero el puma, o lo que fuera, no entró. Algo le hizo dar media vuelta cuando ya estaba a punto de entrar. Pasé toda la noche en la cueva, temblando de miedo y sin poder dormir, pensando que en cualquier momento volvería el puma y me mataría. Pero no volvió. A la mañana salí de la cueva, pues, aunque tenía mucho miedo, necesitaba buscar comida. Entonces vi el amuleto –el mismo amuleto que llevas en la mano (dijo dirigiéndose a Monique)- y lo comprendí todo. Alguien había dejado un amuleto junto a la entrada de la cueva, y por eso el puma no podía entrar. Porque no era un puma normal, sino un demonio, y los demonios les tienen miedo a los amuletos. Mientras estuviera dentro de la cueva, el demonio-puma no podría hacerme daño. Por eso me quedé aquí. Pasaba las noches en la cueva y de día –cuando los demonios no tienen poder- salía a buscar comida, aunque siempre estaba de vuelta antes del anochecer. Y así hasta que oí vuestras pisadas y os llamé.</p>
<p>Monique, que también estaba empezando a creer en el demonio de la selva, dijo:<br />
-¡Pobre niña! Pero, si el amuleto te protege de ese monstruo, ¿por qué no lo cogiste para ir en busca de ayuda? Antes o después, hubieras llegado a un lugar habitado y habrías estado mejor que en esta cueva.<br />
-El amuleto protege de los malos espíritus, pero no puede nada contra las fieras de carne y hueso. Y tampoco me hubiera protegido de mi tío, si él estuviera buscándome por al selva. Yo sola nunca habría llegado viva a ningún sitio.<br />
-Tienes razón. Pero ahora no te preocupes, ya estás a salvo. Este chico y yo te llevaremos a la casa de mi mamá, donde nada ni nadie te hará daño.<br />
En efecto, Armand y Monique desistieron de visitar la aldea maldita, pues era mucho más importante llevar a la pobre Elsa a un lugar seguro. Por cierto, Monique se llevó consigo el amuleto, pues, pese a su escepticismo, estaba empezando a creer en su eficacia contra el ser que acechaba en la selva.</p>
<p>Cuando Armand y Monique llegaron a la hacienda con su joven protegida, ya se había puesto el sol y Madame B… estaba furiosa, pues Dog, su perro, no aparecía por ningún lado. Y no es que ella sintiese especial cariño hacia el animal (que, en cambio, había sido el favorito de su difunto esposo). Realmente, la buena señora sólo sentía cariño en el mundo por su hija y por su colección de vestidos de noche. Sin embargo, un perro chow-chow era una mascota demasiado cara para permitir que se extraviase y su ausencia la había puesto tan nerviosa que apenas reparó en Elsa cuando su hija hizo las presentaciones. Estaba Anna de B… a punto de iniciar una andanada verbal contra el pobre Dog cuando un ladrido estridente la dejó callada y paralizada de puro espanto, al mismo tiempo que sus mejillas palidecían bajo la capa de cosmético parisino que las cubría. En el mismo jardín de la casa, a escasos metros de la puerta de cristal que comunicaba la sala de estar con el exterior, los días del desgraciado Dog habían terminado entre las fauces del puma negro. Este apenas se demoró algunos segundos para absorber la sangre del perro y, dando un salto inverosímil, se sumergió en la maleza que rodeaba el jardín. Armand, sintiendo en sus venas el salvaje valor que en un siglo lejano les había otorgado un título feudal a sus ancestros, agarró el rifle y abrió la puerta para perseguir a la fiera, con la esperanza de capturarla antes de que pudiera llegar a las honduras de la selva. Pero antes de que saliera, Monique le entregó el amuleto y le rogó que lo llevara consigo, “por si acaso”. Armand lo agarró con fuerza y se lo metió en el bolsillo de sus tejanos. En efecto, si aquella fiera era realmente un demonio, aquel pedazo de metal podría serle mucho más útil que el rifle.</p>
<p>Pocos segundos después, Armand se había adentrado en la espesura, siguiendo la pista de ramas rotas que delataba el paso del puma. Sin embargo, la pista desaparecía en el punto donde los arbustos empezaban a ser sustituidos por los árboles. Armand se detuvo un momento, vacilante. Y entonces, como si una parte del dosel de negrura que cubría la selva se hubiera fragmentado, una sombra negra cayó sobre Armand, arrojándolo al suelo y haciéndole perder su rifle.<br />
Cuando el joven cazador fue consciente de su situación, esta no podía ser más desesperada. Armand se hallaba en el suelo, desarmado y con los colmillos del puma a escasos centímetros de su garganta. Unos centímetros que se reducían inexorablemente cada décima de segundo. Incapaz de recuperar su arma, con el pecho y los hombros atrozmente desgarrados por las garras de la fiera, medio ahogado por la presión de las zarpas delanteras sobre su pecho, Armand estuvo, durante un instante, resignado a sufrir una muerte cruel. Al parecer, el amuleto que aún guardaba en el bolsillo había perdido toda su virtud, si alguna vez la había tenido, y el pobre joven no se sentía con fuerzas para enfrentarse a su adversario. Sin embargo, ese instante de resignación sólo fue un destello fugaz. La sangre ardiente de Armand, señor de C…, descendiente de guerreros y cazadores de osos, no aceptaría fácilmente convertirse en el manjar de una fiera. Armand dejó de ser un joven tímido y soñador para convertirse en una bestia bípeda que luchaba por su vida contra su semejante de cuatro patas. Convirtiendo todo su miedo en valor y haciendo acopio de una fuerza bárbara que latía dormida en su interior, ajeno a las garras que le laceraban tronco y brazos hasta bañárselos en sangre, Armand agarró con ambas manos el cuello del puma y, mediante un esfuerzo volcánico, logró rechazar la presa de su enemigo. Este gruñó rabioso, pero, cuando pudo reaccionar, Armand ya se había deslizado hacia su rifle y lo había agarrado con sus manos ensangrentadas. El puma intentó atacar de nuevo, pero una bala le destrozó la cabeza cuando ya creía sentir las venas de Armand crujiendo entre sus dientes.</p>
<p>Tras tomarse un momento de descanso para recobrar fuerzas y calmar su excitación nerviosa, Armand se levantó a duras penas y, enfocándolo con su linterna de bolsillo, estudió el cadáver de la fiera. Era ciertamente un animal impresionarte, aunque quizás los espantados nativos habían cargado las tintas en su descripción. Su tamaño, aunque superior al de la mayoría de sus congéneres, no llegaba a excepcional. Armand, a ojo, le calculó unos dos metros de longitud y más de cincuenta kilos de peso. Su pelo no era negro, sino marrón oscuro, y se trataba de un macho, aún fuerte pero ya algo viejo. Desde luego, nunca había sido ningún demonio, sino un cazador de hombres, como los tigres de Corbett o los leones del Tsavo. Por tanto, Madame de B… tenía razón y Armand se sintió un imbécil por haber creído en los delirios de unos indígenas supersticiosos y de una niña asustada. Aquel amuleto no valía para nada…</p>
<p>Entonces, Armand pensó. ¿Cómo habría llegado el amuleto a la entrada de la gruta? Elsa no lo había traído. Acaso aquel hechicero que se había quedado en la aldea para enfrentarse al presunto demonio de la selva hubiera podio decirle algo al respecto, pero… Había que guiarse por conjeturas. Era posible que el hechicero se hubiera refugiado en la gruta y hubiera colocado el amuleto protector en la entrada, para no ser atacado por el demonio de marras. Aunque también era posible, e incluso más probable que lo anterior, que el hechicero, mediante alguna estratagema, hubiera logrado encerrar al monstruo en aquella gruta y hubiera dejado allí el amuleto para impedirle la salida. Entonces, el hombre habría ganado la partida, aunque luego algún accidente le hubiera impedido reunirse con los suyos. Y, aunque pareciera absurdo, Armand no pudo evitar un escalofrío al recordar que, según la leyenda, el demonio de la selva podía adoptar distintas formas, tanto animales como humanas.</p>
<p>A pesar de sus heridas y del dolor que estas le producían, Armand abandonó el cuerpo del puma y se encaminó hacia la casa a toda prisa.<br />
Cuando entró, vio a Madame B… y a Monique sobre el sofá de la sala, atadas y amordazadas, y con las caras blancas de puro terror. Estaban asustadas, pero habían tenido suerte, pues la providencial llegada de Armand, con el amuleto protector en el bolsillo, las había salvado “in extremis” de sufrir una muerte atroz. Elsa había desaparecido y, por la ventana abierta, entraron los ecos de una risa siniestra, que empezó siendo la de una niña para convertirse en la de un demonio, antes de desvanecerse para siempre, en las tinieblas de la noche y de la selva.</p>
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		<title>Aves Carnívoras</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 01:42:30 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Esta es una ciudad tranquila rodeada de montañas, como es de saber se realizan muchas expediciones. Amanece y la gente sale cuando esta soleado para regar su jardín o alimentar sus mascotas. Pero a pesar de estar rodeado de montañas, si avanzas más adelante llegaras a una playa. La gente nada o solo toma el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/ave-del-terror.gif" alt="null" width="343" height="337" />Esta es una ciudad tranquila rodeada de montañas, como es de saber se realizan muchas expediciones. Amanece y la gente sale cuando esta soleado para regar su jardín o alimentar sus mascotas. Pero a pesar de estar rodeado de montañas, si avanzas más adelante llegaras a una playa.</p>
<p>La gente nada o solo toma el sol, a veces es un poco molesto por las gaviotas que a veces te picotean o te quieren robar la comida, pero para mí es divertido. Mi casa estaba cerca de la playa, mi nombre es Tony, vivo con mis padres, mi hermano mayor, hermana mayor y hermana menor.</p>
<p>Cerca de la playa existe un puerto de barcos, este día la playa fue cerrada debido a que un barco con importantes cargamentos químicos llegó. Y era considerado tóxico para la gente que está cerca de allí. Ese día estaba soleado, yo estaba en mi cuarto jugando videojuegos mientras mi hermano mayor miraba la llegada del enorme barco.<span id="more-4325"></span></p>
<p>Cuando de repente escuche un grito, reconocí la voz de mi hermano, y decía “el barco se estrello!”. Toda la casa salió al jardín para observar y no fuimos los únicos, el día estaba soleado y los desechos químicos formaron enormes nubes que hasta el cielo se oscureció.</p>
<p>Las gaviotas fueron directamente afectadas y de pronto notamos su extraño comportamiento. Ahí fue cuando la pesadilla empezó, los desechos eran más potentes de lo que pensaba, pues las gaviotas se volvieron agresivas y empezaron a atacar a la gente, pero no eran mordiscos simples, esta vez estaban realmente mordían violentamente nuestra piel, le gente empezó a correr por la calle en vez de esconderse en su casa. Nosotros hicimos eso, pero una gaviota entro por la ventana y atacó a mi padre en los brazos, era una pesadilla ver como mordían a tu padre y casi arrancarle el brazo. Después me atacó a mí, pero mi madre fue a la cocina por un sartén y espantó al animal con eso.</p>
<p>Entonces sin pensar ni un poco salimos al jardín y tomamos el auto, mi padre piso hasta el fondo el acelerador y nos alejamos. Las otras personas corrían, otras estaban encerradas en su casa colocando los muebles sobre las ventanas para evitar que entraran, fue una escena horrible. Las gaviotas se lanzaron como misiles hacia el vidrió hasta romperlo, mordieron a toda la familia. Y como si nuestra suerte no fuera mala se acabo la gasolina, posteriormente salimos corriendo del auto.</p>
<p>No recuerdo muy bien, pero creo que miraba a los perros atacar a las personas, como si también estuvieran contaminados.</p>
<p>Pero entonces&#8230;.</p>
<p>Cuando se agotó el combustible del auto, las gaviotas seguían violentas, empecé a ver gente muerte tirada en el suelo, algunas con los intestinos por fuera y otras sin ojos que todavía agonizaban.</p>
<p>En medio de eso encontramos a unos policías, estaban refugiados en sus patrullas y otros recogían niños para ponerlos salvo, aunque su plan no funcionaba del todo porque no tenían donde esconderlos, y las patrullas no resistirían muchas personas. “Vamos con ellos”, fue lo primero que grite y eso hicimos. Algunos policías intentaban disparar a las gaviotas, mientras otros valientemente ingresaban a las casas a sacar gente.</p>
<p>Entonces tuve una idea genial que se la conté a los odios a mi familia y obvio mis padres fueron los primero en negarse, puesto que eran buenas personas.</p>
<p>“Pero no queda otra opción cariño” dijo mi padre, mi madre puso una cara de tristeza y decepción antes decir: “está bien&#8230;”.</p>
<p>Nos acercamos a los policías y nos dijeron “Quédense aquí entre las patrullas, y no se muevan”<br />
Yo pregunte “oficial, ¿cómo limpiaran la contaminación?”<br />
Con una cara de vergüenza respondió: “no tenemos idea”.<br />
“Pero ¿alcanzaremos a evacuar a mucha gente verdad?” pregunte asustado.<br />
“Si evacuamos nos seguirán las gaviotas” respondió.</p>
<p>Después de estas palabras mis hermanas empezaron a llorar, pues era claro que no nos quedaba salida alguna. Era definitivo que los policías no aguantarían mucho y morirían antes de alcanzar a evacuar a todas las personas. Estábamos empapados de sangre, yo observaba a los demás niños de 7-8 años también empapados de sangre, y lo más triste era ver a las madres embarazadas o los bebes muertos en sus propios jardines.</p>
<p>Me dije a mí mismo “no, soy muy joven para morir, y todavía me quedan muchos momentos para compartir con mi familia, mis amigos de la escuela ya deben estar muertos, pero no perderé a mi familia.”</p>
<p>En ese momento estaba tan concentrado que ya ni sentía los mordiscos que tenía en mi espalda y cabeza. “En cualquier momento empezara a llover lluvia acida”, menciono el oficial. Puesto a que la contaminación ya había subido hasta nublar el día.</p>
<p>Mi hermoso pueblo playero estaba destruido. Cuando mi padre le echo un ojo a la puerta abierta de la patrulla, me volteo a ver y yo solo dije “ahora”.</p>
<p>En cuestión de segundos toda mi familia entró a la patrulla y escapamos a máxima velocidad.</p>
<p>El rostro de los policías se lleno de sorpresa, ¿imagina ver a una persona morir frente a ti, que expresión pondrías? pues así fue la expresión de aquellos oficiales.</p>
<p>Dejamos a los niños que estaban siendo cuidados ahí, los policías también quedaron solos sin patrullas. Entonces las gaviotas vieron que los policías ya no tenían donde protegerse y las personas evacuadas. Empezaron a morderlos a todos hasta matarlos.</p>
<p>Pues nunca volvimos, nos escapamos y las gaviotas ni se dieron cuenta. ¿Me siento culpable? para nada, ahora yo y mi familia vivimos felices en un departamento, voy a una escuela avanzada y tengo más amigos que antes. Cuando menciono esto me pregunto que le paso a mis antiguos amigos.</p>
<p>Mi padre es hombre de negocios, mi hermana menor sigue siendo tan alegre como siempre y mis hermanos mayores platican lo que sucedió como si fuera un cuento. Han pasado 5 años desde aquel desastre y escuche en las noticias que las gaviotas siguen habitando el pueblo, todavía contaminadas, obviamente no hay personas vivas en ese lugar.</p>
<p>No es curioso como la mente humana es capaza de cometer tanta maldad con tal de escapar, ahora se que no iré al cielo después de lo que hice aquel día. Por cierto, ahora vivimos en una zona rodeada de granjas, no vivimos en un rancho eh, vivimos cerca de unos cuantos.</p>
<p>Esta lleno de cuervos todo el tiempo, pero muchos cuervos, por suerte estamos alejados de esas odiosas playas, sin barcos que se estrellan y liberan mortal contaminación.</p>
<p>Una ocasión mi hermana menor me despertó en medio de la noche diciendo que tuvo una pesadilla, me dijo que un avión con desechos se estrelló cerca y liberó una contaminación que afecto a los cuervos de manera violenta.</p>
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		<title>La leyenda de los muñecos bebé demonios</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 22:29:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas Urbanas]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/38DFA54A6.jpg" alt="" border="0" /></p>
<p>Existe una leyenda en la Vieja Nueva Orleans acerca de la existencia del bebé demonio de la calle Bourbon, un niño monstruo de una gran dama criolla, la reina Vudú María Laveaux y que fue bautizado por la famosísima señora LaLaurie. El bebé se asegura vivió y rondó por el Barrio Francés y sus alrededores,&#8230; según dicen, hasta hace varios años,&#8230; aunque algunos dicen que todavía existe, al menos en forma fantasmal, rondando las calles estrechas ycallejones de la vieja ciudad. Algunos otros dicen que sus pequeños huesos están pudriéndose junto con los de su &#8220;madre&#8221;, María Laveaux, en su famosa tumba Nº 1, en el cementerio de San Luis.</p>
<p>En los últimos años, hubo muchas versiones de la ya famosa leyenda, acerca de la existenciade una o varias muñecas del bebé demonio, la primera de las cuales se asegura, fué tallada en calabazas ahuecadas. Estas primitivas muñecas diablo bebé a menudo se colgaban en las ventanas de la vieja casonas criollas de la ciudad para ahuyentar al verdadero bebé diablo, que acechaba en la oscuridad más allá de las luces de gas.</p>
<p>Algunas primitivas muñecos bebé diablo tallados, con cuernos y una cola de yute con nudos, a veces aparecen en tiendas de productos &#8220;Hoodoo&#8221; (práctica local del vudú), ofrecidas a precio de rebaja a desafortunadas víctimas, por hechiceros sin escrúpulos (se dice Maríae Laveaux frunció el ceño al enterarse de la práctica de crear efigies del diablo bebé, ya que se hizo con el objetivo de causar aflicciones &#8220;<img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/space.gif" alt="" hspace="3" vspace="2" /></p>
<p>Estos iniciales muñecos tallados a mano son extremadamente raros en estos días: las familias que cuentan con dicha reliquia, por lo general las han mantenido ocultas y las han pasado de generación en generación, así que es difícil estimar cuántos de estas pequeñas efigies estarán en circulación en realidad.<br />
<span id="more-4300"></span><br />
En el siglo 20, sin embargo, otras versiones de los muñecos bebé demonio comenzó a aparecer de nuevo, en y alrededor de Nueva Orleans. Esta vez más bien se hablaba demuñecos contemporáneos, vestidos con el atuendo de los niños,&#8230; y que eran capaces de&#8221;valerse por sí mismos&#8221;, ya que sus piernas y brazos se movían ligeramente. El rostro deestos muñecos bebé demonio era siempre el mismo: con miradas lascivas, los ojos vidriososy pequeños cuernos que sobresalen de la frente. Se dijo que estas muñecas tenían el rostro que más se parecía a la verdadero bebé demonio, lo que fue verificado por una mujer que había jugado, de niña evidentemente, con el auténtico Niño Diablo!!</p>
<p>Estas son las primeras muñecas que tienen realmente una reputación de &#8221;malditas&#8221;. Eran muy buscadas y reputadas en el &#8220;mercado negro&#8221; del viejo Nueva Orleáns, y con para obtenerlas, era necesario estar muy bien conectado con lo más selecto y secreto de la comunidad Vodú y Hoodoo.. Como la mala suerte parecía seguir a las muñecas &#8211; algunos dicen que a causa de una maldición que echó sobre todos ellos María Laveaux -, es que ninguno de ellos parece haber sobrevivido a este periodo. Sólo partes de una muñeca se conservaron y estos habían sido enterrados ó escondidos hasta hace muy poco tiempo,&#8230;</p>
<p>Recientemente han reaparecido las historias de los malditos muñecos de bebés demonios en Nueva Orleans; todo empezó cuando el artista local y diseñador del desfile del Mardi Gras, Ricardo Pustanio fue capaz de obtener los restos de los últimos supervivientes conocidos delas &#8220;Devil Doll Baby&#8221; (de cerca del año 1900); a partir de estos, fue capaz de recrear los muñecos, con el tamaño y estilo del original, para su uso e ilustración de las historias sitio en Internet Haunted.</p>
<p>Estos nuevos muñecos bebé demonio, por su tamaño natural, eran réplicas exactas de los muñecos del siglo pasado producidos en la vieja Nueva Orleans, y, al igual que sus predecesores, hay algo que da toda la razón acerca de ellos y de su terrorífica &#8220;autenticidad&#8221;.</p>
<p>Estos muñecos hechos a mano, parecen haber cobrado vida propia: sus ojos parecen seguirte cuando te estás moviendo por la habitación, cerca de ellos, y cuando se reúnen a veces aparece de la nada el sonido de susurros y se han reportado inexplicables robos en la proximidad de ellos. Dado que los muñecos se construyeron sin ninguna intención mágica real, el hecho de que parecerían estar &#8220;animadas&#8221;, parece provenir de algún agente aparte dela curiosidad de Pustanio por ver qué pasaría si las confeccionaba.</p>
<p>A pesar de que a nadie en Nueva Orléans le gusta tener los muñecos bebé demonio consigo, Pustanio fue capaz de convencer a algunos de sus amigos a tomar a uno de los muñecos para su custodia. No pasó mucho tiempo antes de que los amigos de Pustanio comenzaran a quejarse por tener los muñecos y todos estaban muy ansiosos por devolverlos. Evidentemente, incluso separados, hay algo diabólico en los muñecos bebé demonio.</p>
<p>Una persona afirmó que el muñeco se trasladó por sí solo cuando no había nadie en su casa. Se encontraba en un armario del dormitorio y todos los días, cuando el cuidador incautos regresaba del trabajo, la puerta del armario estaba entreabierta y muñeco estaba tumbado en la alfombra.</p>
<p>Otro de los muñecos de Pustanio aparentemente &#8220;se escapó&#8221; por la noche en la casa de una pareja que lo guardaba, dejando en el suelo regados los ceniceros y en desorden el piso dela cocina, con los granos tirados por todas partes. La pareja no tenía mascotas ni niños, así que no había otra explicación para los extraños sucesos.</p>
<p>Un tercer muñeco maldito fue entregado al famoso psíquico Reese, quién lo conservó en su nueva casa en Lakeview, en los días antes del huracán Katrina. Reese, un coleccionista demuñecos raros, de inmediato afirmó que no le gustaba el bebé demonio, pero accedió a regañadientes a mantenerlo consigo.</p>
<p>En las dos semanas en que lo tenía, despertó de forma continua en la noche, debido al insistente llanto de un bebé. Al final de la segunda semana de que el muñeco estaba en su casa, el huracán Katrina golpeó la casa, inundándola bajo 7 metros de agua turbia. Cuando Reese volvió a su propiedad devastada, estaba perturbado al ver que el muñeco del bebé demonio era una de las únicas cosas indemnes que rescató del interior de su casa.</p>
<p>Sylvia Cruz, una investigadora de lo paranormal que se especializa en objetos poseídos, le compró un muñeco de bebé demonio, vía online directamente a Pustanio. Ella pensó que sería el complemento perfecto para su colección de muñecas espeluznantes; poco después sabría que ella había comprado una cosa real.</p>
<p>En poco tiempo, observó cambios en la posición del muñeco de la mañana a la noche; ella informó también de sonidos de resoplidos y llanto procedente de cerca del muñeco bebé, yella también relató que sus dos gatos no se acercaba al muñeco, negándose a estar aún en la misma habitación con él.</p>
<p>&#8220;Algunos objetos&#8221; -dice Cruz-, &#8220;solamente existen, nacen,&#8230;&#8221;, por falta de una palabra mejor, con un &#8220;alma oscura&#8221;. Creo que el bebé demonio es uno de esos objetos. Si usted mira en sus ojos casi se puede distinguir el parpadeo de un alma atrapada e infeliz. Otros creen que el brillo fué puesto allí por el mismo diablo y que son sus reclamos, presentes en cada representación del diablo bebé, dando a entender que le pertenecen&#8221;.</p>
<p>Cruz también ha comprado una muñeca de vudú Reina de Pustanio y que ella asegura que también está encantada. Pustanio afirma por su parte que sólo su talento y nada mágico o fantasmal entra en la creación de sus muñecas,&#8230; pero muchos aún creen que son poseídos por algo inexplicable y extraño. Es interesante señalar que en las incursiones anteriores Pustanio en otras formas de arte, en los últimos 15 años, incluyendo la pintura y la escultura, se rumorea que también tienen algo de lo sobrenatural sobre ellos,&#8230;</p>
<p>Además de su tienda en línea, Ricardo Pustanio recientemente permitió que su diablo muñecos para ser colocado en eBay para la subasta como una muestra inicial de una gran colección de obras de arte inspiradas en Nueva Orleans. Un diablo muñeca ya ha cambiadode manos varias veces en eBay, parece que el viejo dicho &#8220;el comprador tenga cuidado&#8221; nunca fue más apropiado!</p>
<p>Preguntado sobre la posibilidad de que su obra está encantada, Pustanio encoge dehombros y dice: &#8220;He oído hablar de muñecas encantada desde que era joven. Hemos tenido varias en nuestra familia que llegó hasta nosotros. Pero nunca pensé que mis muñecas sería perseguido, también. &#8221; Diablo Ricardo Pustanio de muñecas del bebé, encantada o no, están en alta demanda. Cada uno es único en su clase y pueden ser hechos por encargo y vestido con ropa de bebé los suministros comprador. Otras muñecas por Pustanio incluyen muñecos vudú Reina, Voodoo Zombie y muñecas lúa, y Voodoo Usted muñecas hechas por el artista para parecerse a cualquier persona que desee el comprador.</p>
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		<title>La &#8220;muerte&#8221; más extraña de la historia</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 22:09:57 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Relatos Misterios]]></category>
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		<description><![CDATA[Gustav Ferdinand Von Kelps, fue un físico y matemático alemán que ha tenido la &#8220;suerte&#8221; deser una de las personas con la muerte más extraordinaria del planeta. Nació en la ciudad deNuremberg en el año 1905, se crió dentro de una familia clase media-alta. Sus padres desde chico lo estimularon a desarrollarse dentro del campo de la física y las matemáticas. Siempre fue el alumno que sobresalió [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/C8D3C85DE.jpg" alt="" border="0" /></p>
<p>Gustav Ferdinand Von Kelps, fue un físico y matemático alemán que ha tenido la &#8220;suerte&#8221; deser una de las personas con la muerte más extraordinaria del planeta. Nació en la ciudad deNuremberg en el año 1905, se crió dentro de una familia clase media-alta. Sus padres desde chico lo estimularon a desarrollarse dentro del campo de la física y las matemáticas. Siempre fue el alumno que sobresalió en su clase, por su inteligencia y su curiosidad. Su abuelo le enseñaba matemática avanzada después de la clase. Su curiosidad no tenía límites.</p>
<p>A la edad de 14 años, desarrolló un aparato que fue capaz de lanzar una bola de luz (Nunca nadie logró entender su funcionamiento) a una distancia de unos 50 metros. Sus padres preocupados por aquel invento (ya que era un peligro para Gustav y los que lo rodeaban), aprovechando una noche en la que el muchacho dormía, destruyeron la máquina y la tiraron en el río Pegnitz.</p>
<p>Siempre fue un muchacho solitario, que gustaba de encerrarse en un lugar de la casa que él llamaba &#8220;laboratorio&#8221;, tenía pocos amigos y caminaba siempre acompañado con algún libro debajo del brazo. Era el chico raro de la escuela y del barrio. Cuando ya contaba con la edadde 25 años, sabía más que sus profesores académicos en la Universidad de Hamburgo. Eso le trajo más de algún problema, por el solo hecho de que en plena clase, desafiaba a los profesores con teorías que luego descubrían que estaban acertadas. Sus profesores tenían miedo de que Gustav, le refutara un problema matemático en clase, y que no tuvieran la capacidad de discutir con él. <span id="more-4286"></span></p>
<p>A los 26 años de edad, publicó algunos trabajos técnicos y generales sobre el espacio, el tiempo, la materia, filosofía, lógica, simetría e historia de las matemáticas. Fue uno de los primeros en concebir la probabilidad de combinar la relatividad general con las leyes del electromagnetismo. El 5 de abril de 1942 murió de una forma increíble.</p>
<p>Por lo que se tiene registrado en el diario alemán Nürnberger Zeitung Gustav Ferdinand Von Kelps salió de su trabajo en el laboratorio Wëllishburng al mediodía, caminó hacia su casa (vivía solo), saludó a su vecina como de costumbre y se encerró en &#8220;su laboratorio&#8221;. Nunca más se lo volvió a ver.</p>
<p>El expediente de la policía (número 1209834) declara que por las pericias hechas en el lugar, Gustav estaba trabajando en un proyecto &#8220;secreto&#8221; para presentarlo en el instituto de&#8221;Matemática y Física de Munich&#8221;, cuando encendió una máquina que emitía rayos (la policía nunca digo de que rayos se trataban, por que el experimento fue hecho en época de la segunda guerra mundial) que la vecina pudo testificar que vio la luz que salía por la ventana del laboratorio y sintió como un zumbido (como cuando hierve el agua dentro de la pava). Luego una fuerte corriente de aire la tiró a unos 12 o 14 metros del lugar. Los investigadores policiales no podían creer lo que declaraban los testigos: Un haz de luz color violeta, ráfagasde viento, zumbido en el aire (dolores profundo de cabeza, luego del incidente)&#8230;etc.</p>
<p>El interior del laboratorio estaba casi intacto, sólo papeles desparramados y algún vidrio roto. El cuerpo del científico nunca fue hallado. Pero lo más interesante del caso, fue cuando 3 meses después del extraño suceso, los nuevos inquilinos estaban acomodando los muebles en la casa. Cuando de pronto ven (cuatro testigos coinciden en lo mismo) asomar una cabeza por la pared que les dio los buenos días y desapareció en el acto. Los inquilinos testificaron bajo juramento que 4 o 5 veces más vieron a la extraña figura cruzar de pared a pared. Luego de mostrarles fotografías de Gustav, todos aseguraron que era la persona que apareció por la pared.</p>
<p>Decidieron llamar a investigadores, científicos, de varias ciudades para encontrar una explicación a lo sucedido. Se formó una junta de investigación y luego de estudiar el caso por dos meses, concluyeron lo siguiente:</p>
<p>Gustav era la única persona que sabía lo que estaba experimentando. De alguna extraña manera pudo vencer el tiempo y espacio y pasar a otro plano dimensional.</p>
<p>Todos coinciden en que el físico matemático sigue vivo en otra dimensión, ya que cuando aparece, saluda normalmente y habla con los asombrados moradores del lugar.</p>
<p>En una ocasión un investigador se sorprendió al ver aparecer a Gustav por la pared, aseguró saludarlo y que Gustav le respondió: &#8220;¡Buenos días! ¿Bonito día para descubrir cosas nuevas, no?&#8221;. El investigador se quedó tan perplejo que cuando atinó a responder, Gustav ya había desaparecido.</p>
<p>Conclusión: No sólo está vivo en otro lugar, sino que cada poco aparece y habla con los visitantes del lugar. Cuando en una ocasión le preguntaron a Gustav, si estaba en otra dimensión. Él solo respondió:</p>
<p>&#8220;No se preocupen por mí, yo estoy en un lugar que ustedes tarde o temprano descubrirán yuna vez que lo visiten,&#8230; no querrán volver&#8221;.</p>
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		<title>Las Garras</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 21:48:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
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		<category><![CDATA[historias]]></category>
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		<description><![CDATA[El gigantesco «Psicópata» de dos metros de estatura, subía lentamente los escalones del patíbulo. Con los ojos llameantes, rojos, como inyectados de sangre por su odio infinito, miraba a la gente que morbosa asistía al espectáculo de una ejecución pública. Una veintena de soldados del Virrey y dos inquisidores, lo escoltaron del calabozo donde había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/terra-nova-slashers-garras.jpg" alt="" width="518" height="346" /><br />
El gigantesco «Psicópata» de dos metros de estatura, subía lentamente los escalones del patíbulo. Con los ojos llameantes, rojos, como inyectados de sangre por su odio infinito, miraba a la gente que morbosa asistía al espectáculo de una ejecución pública.<br />
Una veintena de soldados del Virrey y dos inquisidores, lo escoltaron del calabozo donde había permanecido casi una semana, desde que lo capturaron hasta el zócalo donde sería ahorcado.<br />
Se trataba de un criminal innato que mataba por placer. De ascendencia prusiana, llegó de polizón en un galeón español al puerto de «La Veracruz», hacía ya poco más de un año. En este lugar permaneció como dos meses, en ese corto lapso, ocurrieron seis o siete misteriosos asesinatos; tres mujeres, dos hombres y dos jovencitos. En los horrendos crímenes había un denominador común; todos murieron con la garganta desgarrada por la fuerza brutal de una o dos manazas, como de simio.<br />
Aunque la gente miraba con desconfianza a aquel gigante taciturno que casi no hablaba con nadie, no se hubieran atrevido a acusarlo formalmente como el autor de los crímenes, pues no era el único extranjero o nacional mal encarado que deambulaba por los muelles del puerto. Un lugar por lo general frecuentado por malhechores y maleantes.<br />
La presencia del gigantesco individuo de abundante vello en todo el cuerpo, larga cabellera, y lo que llamaba en especial la atención, sus grandes manos. Siempre provocaba un momento de silencio total en las tabernas donde se presentaba inesperadamente, invariablemente para comprar comida. Hablaba muy breve, lo indispensable sólo con el cantinero, que le entregaba rápido lo que le pedía y quien se sentía inquieto con tan tenebroso sujeto; cuando se retiraba, todos parecían respirar con alivio.<br />
La que más sentía la fría mirada de aquel hombre de apariencia casi bestial, era una bella mulata, mesera de la taberna que frecuentaba el abominable individuo. A la postre, fue una de las mujeres encontradas estranguladas.<span id="more-4232"></span><br />
Se ganaba la vida como estibador en los barcos mercantes que atracaban en el puerto. Aunque nunca trabajaba mucho, cuando consideraba haber ganado lo suficiente para sus comidas, se retiraba en silencio a un alejado malecón donde permanecía en la parte baja de este; prácticamente ahí vivía, nadie sabía que hacía por la noche.<br />
Un buen día desapareció del bullicioso puerto cuando los misteriosos crímenes ya eran un escándalo. Y así también, nadie sabe como, apareció en la majestuosa ciudad de México, capital de «La Nueva España». A partir de entonces la relativa tranquilidad de la ciudad de finales del siglo XVIII, se vio interrumpida por una serie de crímenes espeluznantes, sobre todo de mujeres jóvenes, que aparecían muertas con la traquea rota por una fuerza brutal.<br />
Un año estuvo en jaque la policía virreinal. Los muertos ascendían ya a más de treinta, sin dar con el asesino, cuando una noche un sereno vio casi por casualidad, como un enorme sujeto arrastraba hacia un callejón a una mujer, por suerte en ese momento se acercaban un grupo de soldados que hacían su rondín. El sereno los alertó rápidamente, afortunadamente el callejón no tenía salida, cuando lo coparon, se encontraron ante un terrible cuadro, a la luz de los faroles con que se alumbraban y la Luna. El monstruo le había destrozado la garganta con las manazas, y al parecer también bebía su sangre, pues la boca enrojecida lo delataba.<br />
Al verse descubierto, con un sonido gutural más de animal que de humano, arremetió contra los soldados. Seis rudos militares resultaban insuficientes para someterlo pues se defendía como un Demonio. El sereno pitaba su silbato desesperadamente para que lo oyeran más fuerzas públicas que deberían andar cerca. Por fin cuando ya habían sucumbido dos guardianes, y a un tercero lo levantaban en todo lo alto con gran facilidad, arrojándolo contra los demás, llegaron refuerzos en cantidad suficiente. Un capitán les advertía a sus soldados de no matarlo, pues estaba seguro de ser el autor de la cadena de crímenes, y por lo tanto debería ser ejecutado en la plaza pública.<br />
La santa inquisición fue la encargada de juzgarlo, pues tan horrendos crímenes de un ser tan malvado, sólo podría estar detrás el mismo Satanás, concluyeron las autoridades.<br />
Así pues, después de un juicio rápido lo condenaron a la horca pero antes, el verdugo le cortaría ambas manos. Y esta tarde, un poco antes de oscurecer y que amenazaba tormenta, el momento había llegado.<br />
La muchedumbre estaba impaciente, pero de todos, nadie más que un misterioso sujeto vestido de negro y un sombrero del mismo color, de ala ancha que le ocultaba el rostro.<br />
Al llegar al centro del entarimado, el sentenciado hizo un último esfuerzo por escapar, forcejeando con los guardias y tratando de romper las cadenas; por fin lo sometieron y colocaron una de sus manazas sobre un tronco. El verdugo soltó un golpe certero con la filosísima hacha; un grito infrahumano desgarró el aire. Le acomodaron la segunda mano y, nuevamente se escuchó otro grito espantoso. La multitud aulló complacida. Enseguida sostenido por dos soldados pues casi había perdido el conocimiento, lo movieron para que el verdugo pusiera la soga en su cuello, mientras los frailes de la inquisición hacían oraciones y la señal de la cruz.<br />
A la distancia, innumerables centellas se desprendían furiosas de las negras nubes. El cuerpo del gigante asesino se balanceaba macabro, sin las manos. Enseguida se soltó un torrencial aguacero dispersando a la gente. Fue entonces que el verdugo con un movimiento rápido recogió las dos enormes manos, metiéndolas en un saco se alejó presuroso. Más adelante en medio de la confusión por el chubasco, le entregaba la macabra bolsa al misterioso hombre de negro, este a su vez le daba al verdugo una talega con monedas de oro.<br />
A la media noche la tormenta ya había cesado, sólo se mantenía un ligero y frío chipi chipi. La colonial ciudad dormía, los serenos hacían sus rondines, lo mismo varios grupos de soldados. La luna había ascendido en todo lo alto, iluminando fantasmal y amarillescamente la metrópoli y la campiña. Pero con singular tinte macabro, el lugar donde el ejecutado permanecía colgado. Hasta la guardia especial que vigilaba se sentían nerviosos. Habían encendido una fogata para calentarse un poco, mientras otros rondaban con sus armas prestas las cercanías del patíbulo. A veces les parecía que el gigante ahorcado y sin manos los miraba fijamente, estos se santiguaban y proseguían. Una pesadez infernal y tenebrosa flotaba en el aire esa noche.<br />
En ese momento, en un claro de bosque no muy lejos de la silenciosa ciudad; el ya mencionado hombre de negro, al que el verdugo le entregara las enormes manos cercenadas; junto con otros hombres y mujeres también vestidos de negro, se disponían frente a las llamas de una hoguera y la enorme luna en las alturas, a celebrar un rito satánico. Era un aquelarre de servidores del Demonio, practicantes de magia negra.<br />
En un círculo pintado de blanco en la húmeda tierra, y que previamente habían impregnado con sangre de gallina negra. El hombre de negro, que era el sumo sacerdote, depositó las macabras manos en el centro; acto seguido, pronunció plegarias a Belcebú y palabras cabalísticas, luego todos cantaron alabanzas diabólicas.<br />
En un momento dado parecieron ser escuchados, rayos y centellas zigzaguearon en el cielo, al tiempo que nuevamente amenazaba tormenta y un fuerte viento hizo gemir los árboles. Los hechiceros y brujas intensificaron sus cantos satánicos con más vehemencia, se retorcían frenéticos y parecían poseídos. De repente&#8230; Una de las manos se movió, luego la otra. Las uñas les habían crecido como garras.<br />
Cuando el éxtasis infernal estaba al máximo en todos, las manos; las horrorosas manos se irguieron sobre los dedos que, como enormes tarántulas salieron del círculo, y con gran rapidez se perdieron en el tétrico bosque. El sacerdotista se dio cuenta y ordenó silencio, enseguida habló&#8230;<br />
__ ¡Hermanos! ¡Hermanas!&#8230; ¡Hemos cumplido con las órdenes de nuestro amo y señor! ¡Trajimos las manos del multiasesino hasta el lugar de nuestros ritos!..¡Y se las ofrecimos con todas nuestras fuerzas!&#8230; ¡Él nos ha respondido! ¡Las terribles manos, han cobrado vida como grandes arácnidos! ¡Y estarán por todos lados mientras exista nuestro amo Satanás que es inmortal, que ahora tiene dos singulares aliados más en el mundo!..¡El odio incontenible del gigante asesino y su sed de matar, estarán siempre en sus manos desprendidas por el hacha del verdugo!..¡Siempre andarán por ahí, cada una por su lado sembrando el terror, el pánico y la muerte!..¡Nadie estará a salvo! ¡Sobre todo, donde exista y prevalezca la maldad, la perversidad y el odio! ___ Los lobos y los coyotes aullaba lúgubremente, mientras dos enormes tecolotes observaban desde una rama, con sus grandes ojos rojos.<br />
Justo en ese momento, los soldados que montaban guardia en el patíbulo; ya de por sí asombrados porque de repente surgió otra tormenta, con rayos centellas y fuerte viento, muy claramente oyeron que el gigantesco ahorcado se reía. Intrigados y asustados, los centinelas a punto estuvieron de echarse a correr. Sin embargo, armándose de valor y cumpliendo con su deber, subieron varios de ellos a la tarima para verlo de cerca. No pudieron dejar de invocar a Dios cuando, acercándole una antorcha, vieron que seguía muerto pero&#8230;Ahora la cara horripilante, se le había transformado en una mueca burlesca y maligna. Santiguándose los curtidos soldados, se pusieron a rezar apretando sus armas y sus escapularios benditos.<br />
Esa misma noche murió la primera víctima de « LAS GARRAS», y que fue la única vez que atacaron juntas por tratarse de una venganza. Al Verdugo lo encontraron muerto, con la garganta destrozada. La gente del virrey y de la inquisición, entonces se acodaron de las manos cercenadas; las buscaron por todos lados, pero nunca las encontraron.<br />
Desde entonces hasta nuestros días a través de los años, en cualquier lugar, sobre todo en noches de tormenta; puede aparecer y atacar tu garganta&#8230; «UNA GARRA».. Podrá ser en tu automóvil, en una oscura calle, desprenderse de un árbol o arbusto cuando vas pasando; en el cine, en algún baño, en un museo o lugar solitario, atrás de la banca donde estás sentado o sentada; incluso en tu casa si reúnes las condiciones, les gusta el desorden y las telarañas de los cuarto oscuros; en el campo, en la playa, en un estadio; en un concierto de rock, en la carretera.<br />
«LAS GARRAS» asechan, te observan desde la oscuridad. Sólo te atacarán si consideran que reúnes los requisitos que buscan. Cuando es así, entonces serás su presa; y en cualquier momento te brincará al cuello alguna de&#8230; «LAS GARRAS»</p>
<p>EN ESTE MOMENTO QUIZÁ ESTÉ ARRIBA DE TU CABEZA, VOLTEA, BÚSCALA, TAL VEZ LA VEAS&#8230;</p>
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		<title>La Escolta</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Jan 2012 07:25:22 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Lo seguían a todas partes, dejando un tenue rastro de luz. A Guillermo no le gustaba sentir que tras desí iba semejante horda; en realidad ya estaba cansado. Al principio el asunto le había parecido gracioso, hasta poético. Luego intentó deshacerse de ellos, pero las &#8220;limpias&#8221; no dieron resultado; les gritó y por contestación sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aterrorizar.com/cuentosdeterror/la-escolta.html"><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/vida-despues-de-la-muerte.jpg" alt="" /></a>Lo seguían a todas partes, dejando un tenue rastro de luz. A Guillermo no le gustaba sentir que tras desí iba semejante horda; en realidad ya estaba cansado. Al principio el asunto le había parecido gracioso, hasta poético.</p>
<p>Luego intentó deshacerse de ellos, pero las &#8220;limpias&#8221; no dieron resultado; les gritó y por contestación sólo obtuvo tiernas risitas. Rezó por su liberación, y lo siguieron cada vez más de cerca.</p>
<p>Ya desesperado, tomó clases de tiro al blanco y les disparó mil veces; de nada sirvió, no se daban por vencidos. Guillermo tampoco.</p>
<p>Ni cuando viajaba en avión lo abandonaban, los podía ver murmurando y sonriendo junto a la ventanilla más próxima.</p>
<p>Eran hermosos, pero Guillermo estaba fastidiado de tan peculiar compañía. Al cabo de tres años de hacer los más locos intentos por alejarlos, tomó la decisión final.</p>
<p>Cuando el velorio acabó, los pobres ángeles, confundidos, no supieron a dónde diablos seguirlo.</p>
<p>Nadie pudo explicar por qué costó tanto trabajo cerrar el ataúd.</p>
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		<title>La Iguana toma Venganza</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Dec 2011 04:37:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cuando todavía existían las representaciones de medianoche, a veces se veía un hombre con un gran abrigo y con el sombrero casi cubriendo los ojos que se compraba un billete y se sentaba en la última fila. Siempre venía cuando saliera una película de terror, y su favorita era la Iguana. Era en la infancia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-4146 alignleft" title="iguana" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/12/iguana-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" />Cuando todavía existían las representaciones de medianoche, a veces se veía un hombre con un gran abrigo y con el sombrero casi cubriendo los ojos que se compraba un billete y se sentaba en la última fila. Siempre venía cuando saliera una película de terror, y su favorita era la Iguana.</p>
<p>Era en la infancia de vuestras padres que la iguana subía de la laguna negra, llevándose la heroina, vestida de bañador &#8211; digo la heroina, no la iguana. Era verde y escamosoa y goteaba porque siempre acababa de salir del agua. Al principio, el inspector del cine debe haber creído que se trataba de dos niños de ocho años, intentando entrar furtivamente, sirviéndose del gran abrigo, a una película de personas mayores, pero entonces su voz, honda y gargarizando, pronto le habrá convencido de otra cosa. No molestaba a los chavales, ya que causó que las chicas se arrimaran más hacia ellos.</p>
<p>Por supuesto, una vez empezada la película lo olvidaban por completo y se concentraban en la pantalla, y por eso no se daban cuenta que él no se concentraba en ella en absoluto. Sería posible explicar eso con el hecho, que ya había visto la película por lo menos cien veces.</p>
<p>No, la atención del hombre misterioso estaba más bien en el público. Sentía más que oía cómo la charla común se iba disminuyendo mientras pasaban los títulos de crédito y eran sustituidos por un silencio lleno de expectación. El monstruo apareció pasados exactamente diecisiete minutos de la película, y en aquel momento el hombre misterioso cerraba sus ojos, escuchando. La gente jadeó.<span id="more-2044"></span></p>
<p>Había alguien que gritó. Y otra vez se sintió bien.</p>
<p>Si hubieran sabido lo que se escondía debajo del gran abrigo, es probable que hubieran gritado aún más fuerte. Pero eso sólo se revelaba cuando llegaba a casa y se lo quitaba.</p>
<p>Puso el sombrero en su sitio y se miró en el espejo de la entrada. La gran boca de rana se retorció en una gran sonrisa, y los ojos de bacalao guiñaban. Entonces la iguana se abrió una lata de sardinas y se acostó. Cuando la iguana tenía esa predilección por las representaciones de medianoche, era porque sus películas ya hace tiempo habían sido retiradas del programa normal. A pesar de todo, ya llevaban unos años a cuestas, y la gente pagaba por ver otras cosas.</p>
<p>Al final fue a entrevistarse con su antigua compañía cinematográfica. El productor lo recibió, amablemente, y pidió que se sentara.</p>
<p>-¡Blackie! -dijo, alegre. Para sus adentros se extrañó de que la iguana siempre consiguió gotear en su alfombra, porque el pobre monstruo no podía haber visto una laguna en diez años. -¿En qué te puedo servir?</p>
<p>-Tengo una idea para una película nueva -dijo el monstruo.</p>
<p>-¡Suena interesante! -bostezó el productor.</p>
<p>-Pues mira, primero hice &#8220;La iguana de la laguna&#8221;. Luego vino &#8220;El regreso de la iguana&#8221; y &#8220;La iguana se escapa&#8221;. Pero nunca hemos hecho &#8220;La iguana toma venganza&#8221; &#8230;</p>
<p>El productor se levantó de su escritorio y se vino al lado del visitante, algo que solía significar que la audiencia se había acabado. -¡Mira aquí! &#8211; dijo el gran hombre, señalando la fila de carteles en la pared.</p>
<p>-El infanticida ataca a ciegas. La conquista de los zombies. ¿Tú crees que queda alguien que quiere mirar a algo que parece un hombre-rana en un traje verde?</p>
<p>-No sé -murmuró la iguana.</p>
<p>-Déjame decirlo de otra manera. ¿Tú vomitas flema que corroe a la cara de la gente? ¿Entras por la boca de ellos para luego salir saltando de su estómago?</p>
<p>-Pues, no.</p>
<p>-No, no haces nada de eso. Ni siquiera desabrochas el sujetador de la heroina. Un paseo en el metro es más espantoso que tú. -La iguana miró hacia abajo, asintiendo con la cabeza.</p>
<p>-¿Quieres que te de un consejo? ¡Buscate un trabajo! Pero eso tampoco era muy fácil, porque la iguana no sabía hacer mucho más que asustar a la gente. -¿Asustar a la gente? -repitió el de la oficina de empleo.</p>
<p>-¡Muy bien, intenta aquí! -COBRANZA BRUTAL S.A., dijo en la tarjeta.</p>
<p>-¿Ex monstruo? -rió el director-. Suele ser ex boxeador, pero ¡adelante!</p>
<p>La iguana se sintió muy a gusto cuando cogió la bicicleta para ir a su primera tarea. Tenía que persuadir unos delincuentes a abandonar una casa despoblada que habían convertido en cuartel general. -La policía es demasiado amable -había dicho el director-. El dueño quiere que se asuste bien a esos sinvergüenzas &#8230; -La iguana guiñó con los ojos y practicó su grito gargarizante.</p>
<p>Entonces se fue hacia la casa y llamó en la puerta. La mayoría de los delincuentes no parecían tener bastante edad para poder entrar en una representación de medianoche.</p>
<p>También había algunas muchachas y un par de niños. -¿Sí? -dijo el joven en la puerta.</p>
<p>-Sí -dijo la iguana-. Vengo de COBRANZA BRUTAL &#8230;</p>
<p>-¡Pues entra! -Se sentaron en un viejo sofá, y una de las muchachas preguntó la iguana si no quería una cerveza, y deploró que no tenían ningunas sardinas.</p>
<p>Media hora más tarde, el monstruo ya se estaba volviendo hacia la oficina. Estaba contento, porque había conseguido aclarar todo el caso.</p>
<p>Los jóvenes no eran delincuentes, solamente no tenían dónde vivir y solamente se habían instalado allí, porque la casa de todas formas estaba vacía. -Si eso no era muy difícil -pensó la iguana-. A ver cómo será mi próxima tarea &#8230; -Pues -dijo el de la oficina de empleo-. ¿No te salió? Bueno, sí. ¿Qué tal la infantería de marina? Porque sabes nadar, ¿no?</p>
<p>Había algunos problemas en encontrar un uniforme que le estaba bien, pero aparte de eso podía empezar enseguida, porque el gobierno acababa de iniciar un nueva guerra para asegurar la paz.</p>
<p>-¡Chavales, soy orgulloso de vosotros! -dijo el general cuando llegó.</p>
<p>-Juntos vamos a asegurar la democracia en este mundo. Sí, vamos a matarlos. Vamos a volverlos del revés para que las tripas les sirven de corbata. Después, le pusieron a la iguana al corriente de la estrategia del ejército.</p>
<p>-Sólo bombeamos a los objetivos militares -explicó el general-. Fábricas que manufacturan rodamientos a bolas para tanques.</p>
<p>Compañías de aguas que suministran agua a los soldados. Escuelas y jardines de infancia que instruyen soldados nuevos.</p>
<p>Tenemos que recordar que estamos luchando contra un enemigo totalmente descomedido. ¡Ayer fusilamos por error a uno de nuestros propios soldados, y eso nunca hubiera pasado, si no nos hubieran obligado a entrar en esta guerra!</p>
<p>-¡General Schwartztod! -interrumpió un coronel-. Los rusos se han quejado. ¡Creo que fue por los tres hospitales que bombeamos ayer, sir!</p>
<p>-¡Tranquilo! -dijo el general. -Llame a la ONU y dígales que tienen que aprobar un resolución.</p>
<p>-¡Pero sir! El enemigo se ha rendido.</p>
<p>-Lo sabía -dijo el general-. Otro capricho diabólico para impedir que destruyamos al enemigo. Dígales que no podemos aceptar la fórmula. Diga que la bandera blanca era demasiado sucia. Diga cualquier cosa, pero siga bombeando. Por el amor de Dios &#8230;</p>
<p>Ese mismo día, la iguana salió con su división, y sus compañeros conseguían acabar con una veintena de soldados andrajosos, desarmados. También había más, pero corrían demasiado rápido. La iguana meneó la cabeza. Luego se fue al agua y volvió a casa, nadando. Apenas había entrado por la puerta, cuando su agente llamó y le dijo que tenía que salir en un programa de tele un sábado. Resultó que algunas de las antiguas películas habían vuelto a ser modernas como descanso entre los boletines de guerra.</p>
<p>El presentador del programa era un hombre pequeño con una gran sonrisa. -Y ahora -dijo- todos estamos esperando para oir qué le asusta a *Usted*, Sr. Laguna.</p>
<p>La iguana lo pensó un poco. Luego dijo: -Me asusta que la mayoría de los hombres son pobres, que muchos no tienen si quiera donde dormir, aunque las casas están vacías.</p>
<p>Me asusta que un país grande puede destruir a un país pequeño, haciendo exultar a todo el mundo- Pero más me asusta que hay personas que, a pesar de que les hambrean y les obligan a matar, creen que esto es una democracia. La gente jadeó. Había alguien que gritó. Y otra vez se sintió bien.</p>
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		<title>La historia de Simone, la niña suicida</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 03:38:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Simone era rubia, de ojos verdes y poca estatura. Su mirada triste y sus cachetes abultados, sus botines de niño raidos, su falda hirsuta y harapienta, la hacian una campesina mas de los pueblos franceses. La capa que le habian regalado al cumplir nueve años, hace tres, era su realce, la nota que la distinguia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-4140 alignleft" style="border-style: initial; border-color: initial;" title="ninasuicida" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/12/ninasuicida.jpg" alt="" width="400" height="402" /></p>
<p>Simone era rubia, de ojos verdes y poca estatura. Su mirada triste y sus cachetes abultados, sus botines de niño raidos, su falda hirsuta y harapienta, la hacian una campesina mas de los pueblos franceses. La capa que le habian regalado al cumplir nueve años, hace tres, era su realce, la nota que la distinguia. De un rojo vivo, bastante llamativo, le llegaba a los tobillos, la cubria toda, protejia su cara. Cuando la llevaba adquiria otra personalidad, misteriosa, interesante. Parecia un monje meditativo. Jesucristo resucitado y envuelto en rojo.</p>
<p>Este domingo pasado, domingo de Pascua, Simone, o la caperucita roja -como la llamaban los hombres del pueblo que se habian percatado que ella ya servia para hacer otras cosas ademas de mandados-, iba camino a casa de su abuela, cesta en mano, a llevarle comida, medicinas, y hacerle la visita. Su abuela vivia al otro lado del Bosque de los Susurros, un bosque medieval con hongos gigantescos y helechos, donde no podian faltar las brujas, los duendes y los demonios que brincoteaban en la niebla. La gente del pueblo evitaba pasar por ahi incluso de dia y le recomendaba a los viajeros otros caminos. Estos, aunque seguros, eran dificiles, por lo que siempre ocurria que alguien echaba las advertencias en saco roto y se internaba en la espesura. Nadie sabia que suerte corrian esas personas.<span id="more-2108"></span></p>
<p>La abuela de Simone habia vivido toda su vida al otro lado de ese bosque, mucho antes del advenimiento de los tiempos oscuros. Simone, desde que tenia memoria, lo cruzaba agarrada de la mano de su padre para ir a visitarla. Desde la muerte de aquel, dos años atras, lo hacia sola, pues su madre, con todo lo prepotente que era, no se atrevia ni a mirarlo. De modo que ese domingo de Pascua Simone iba sin miedo a ver a su abuela.</p>
<p>Antes de hacer esto, se desviaria un poco de su rumbo y llegaria a un claro conocido solamente por ella y El Principe, su novio. Se habian conocido en el bosque semanas atras. El se presento sin asustarla, vistiendo brocado y seda, botas de cuero y hebillas de oro, diciendo estar un poco extraviado. Ella se impresiono por el contraste de su cabello castaño, tirando a rojo, con sus ojos celestes, casi blancos, como dos trozos de hielo, e igual de frios, y se enamoro de el. Lo acompaño al otro lado del bosque, donde se despidieron.</p>
<p>-En verdad sois un principe? -le pregunto.</p>
<p>-Ciertamente, mi dama -dijo, tomandole la mano-. Y espero que vos seas mi reina -y estampo un beso en su mano, levanto la vista, sonrio, y se alejo, dejandole sin aliento.</p>
<p>Dias despues lo volvio a ver y hablaron todo el dia. Quedaron en verse al otro dia y al final de esa cita concertaron otra. El Principe era todo un seductor. La acariciaba, la mimaba, le decia cosas al oido. Sin que Simone supiera como, habian terminado en la hierba, besandose. Ella con las piernas abiertas, el metiendo su mano entre ellas. Eso ocurrio en su ultima cita. Simone fue invadida por una sensacion sumamente dulce y embriagadora, hasta que temblo toda y algo que habia dormido toda su vida parpadeo, para volver a su sueño. Ella sabia que en esta ocasion el iba a querer ir mas lejos. Lo que no sabia era si ella tendria el valor de hacerlo.</p>
<p>Lo espero de pie, y a lo poco aparecio. La tomo por detras, tapandole los ojos, luego sus manos pasaron a sus senos a medida que ella giraba el cuello y se besaban. El Principe no le concedio ni un respiro. La beso, la abrazo, la exprimio, y la llevo al suelo. Primero puso su manos entre las piernas de ella, despues tomo la mano de ella y la puso un poco mas arriba de la entrepierna de el, debajo del vientre, donde un bulto se hacia notorio. Simone lo agarro con fuerza y temblo por dentro. Prosiguieron las caricias y la respiracion de Simone se hizo mas profunda. Entonces el le alzo la falda y se bajo lo pantalones. Simone, con los ojos cerrados, sintio como El Principe se ponia de cuchillas sobre ella y pegaba su cuerpo al suyo. Pero ella no pudo hacerlo. Cerro las piernas, se echo a un lado bajandose la falda, y no se atrevio a mirarlo. El Principe forzo una sonrisa e insitio. Ella lo rechazo. Probo otra vez y nada. Lo intento de nuevo y Simone se levanto, limpiandose de bruscas el cabello. El tambien se levanto, arreglandose los pantalones. Ella aun no se atrevia a mirarlo.</p>
<p>-Muy bien -dijo de malhumor, y quiso decir algo mas, pero no encontro las palabras y repitio- Muy bien! -y se marcho.</p>
<p>Simone se detuvo a recoger flores camino donde su abuela y formo un ramo. Lo primero que hizo al llegar fue enseñarselo y decirle:</p>
<p>-Salud, abuela. Disculpe mi retraso. Sucede que me detuve a recoger estas flores para vos.</p>
<p>La abuela no comento nada al respecto. Le dijo que las pusiera en agua y le pidio que se sentara junto a ella en la cama. Asi lo hizo. Por cierto que noto algo extraño cuando la vio de cerca. Era su abuela, no habia duda, y al mismo tiempo no lo era. Habia algo en ella que no correspondia a su persona. Los ojos, las cejas, la nariz o la boca. Algo en la composicion de su rostro estaba fuera de lugar. Estaba demudado como cuando se demuda el rostro al cambiar de expresion, aunque su abuela estaba del mismo humor de siempre y tenia la expresion que cargaba desde que cayo enferma. Simone aun pensaba en el episodio del bosque y no dijo nada. Atribuyo el cambio a lo que le habia dicho su madre antes de salir: su abuela se estaba muriendo.</p>
<p>-Ven, hija, acercaos, que os quiero decir algo.</p>
<p>Simone se inclino hacia su abuela, pero ella le pidio que se acercara mas. Se sento un poco mas cerca, pero aun asi no era suficiente. La vieja tomo a Simone por el brazo y la atrajo directo a su boca. Simone se aparto, levantandose de la cama. Su abuela se reincorporo con los ojos brillantes como un cuchillo, rabiosa, con una expresion que no correspondia a un ser humano. Aparto las sabanas de un tiron y se le echo encima. En el proceso las ropas se desgarraron, el cuerpo enclenque reboso de musculatura, el cabello gris se puso rojo y se extendio por todo el cuerpo, las uñas y los dedos desaparecieron, y de esos muñones aparecieron garras, los brazos y piernas pasaron a ser patas, y lo que salto como una vieja toco el suelo en forma de lobo.</p>
<p>Simone huyo a la puerta. El lobo pego un brinco, derribandola. En su espalda Simone sintio las garras clavandose. El aliento del lobo estaba cerca. La muerte un paso atras. Simone consiguio escabullirse, perdiendo su capa, que fue reducida a jirones por el lobo. Llego a la puerta e intento abrirla. Estaba trancada. La zarandeo, sin poder cambiar su suerte, y el lobo se le echo encima.</p>
<p>Un leñador alto y gordo que talaba un arbol no lejos de ahi, escucho los chillidos y el desbarajuste de cosas cayendo, y acudio corriendo. Se asomo por una de las ventanas de la cabaña y vio lo que estaba pasando. Empleando su hacha, abrio la puerta y entro a toda prisa. Simone salio corriendo mientras el leñador y el lobo se enfrascaban en fiero combate. No bien habia salido cuando fue atajada por su abuela, quien la sujeto con una fuerza insospechada y la amarro a un arbol, tras lo cual penetro en la cabaña. A lo poco reaparecio por la puerta el leñador, con la boca y las barbas empapadas en sangre, y se apoyo en la jamba. La abuela llego a este blandiendo un puñal ensangrentado y se lo clavo varias veces en la espalda hasta que se desplomo. La abuela salio seguida por el lobo. Señalo a Simone y le dijo a su acompañante:</p>
<p>-He aqui lo que os prometi, Principe. Una virgen ingenua, para que vos puedas vivir otra centena. Ahora, devolveos mi juventud.</p>
<p>-Es cierto que habeis cumplido vuestra promesa -contesto el lobo con voz humana- y claro esta que yo habre de cumplir la mia. Solo os advierto que la juventud que os dare no es sempiterna y si deseais conservarla, deberas ofrecerme mas sacrificios.</p>
<p>-No teneis por que repetirlo. Solo hacedme joven. Aun espero.</p>
<p>-Pues no veo razon para vuestra espera.</p>
<p>Con estas palabras, la abuela cayo en cuenta que ya no se sentia consumida, que su espalda ya no se encorvaba. Se toco el rostro y acaricio su cuerpo, extasiada. En acto seguido se despojo de sus ropas viejas, quedando desnuda, con los pechos tiezos, la piel erizada. Camino a la puerta de la cabaña, se detuvo para dedicarle una mirada lasciva al lobo y se interno, derecho a la cama. El lobo sonrio como un humano y se acerco a Simone. Ella se fijo en sus ojos celestes, casi blancos, y en las fauces abiertas que aun conservaban la sonrisa maligna. Se arrebujo, resbalando sus pies en la tierra tratando de alejarse inultimente, y se pego lo mas que pudo al tronco. Por un momento, antes que su sangre manara en toda direccion entre los colmillos filosos, Simone creyo adivinar en esas fauces la ternura que encontraba en otros labios. Pero seguro fue una ilusion, el engaño de una niña que habia creido por mucho en los cuentos de hadas, tanto asi, que habia termiando viviendo uno, seducida y sin vuelta atras.</p>
<p>FIN</p>
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		<title>Sueños cyberneticos</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Sep 2011 08:41:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
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		<description><![CDATA[Estoy solo, siempre lo he estado, en mi casa, ¡ja! mi casa, un pequeño piso de soltero en un ruinoso barrio de las afueras, un salón, una cocina, una habitación y un cuarto de baño, tan insignificante e impersonal como toda mi vida. Enciendo el televisor, siempre lo mismo, todo son falsedades, oigo las noticias, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/09/organismo-cibernetico.jpg" alt="" />Estoy solo, siempre lo he estado, en mi casa, ¡ja! mi casa, un pequeño piso de soltero en un ruinoso barrio de las afueras, un salón, una cocina, una habitación y un cuarto de baño, tan insignificante e impersonal como toda mi vida. Enciendo el televisor, siempre lo mismo, todo son falsedades, oigo las noticias, a los políticos y jueces y sé que todos mienten. Bebo un trago de la bebida gaseosa que contiene esa pequeña lata de colores brillantes y me parece tan insustancial como todo lo que me rodea. Mi vida es tan artificial, mi trabajo, soy un G.E.O., solo una mascara sin nombre que carga un arma cuya única razón de existir es seguir ordenes, sin permitirse los sentimientos. Aunque tampoco importa mucho, creo que nunca he sentido nada.<span id="more-2175"></span></p>
<p>Ni siquiera cuando maté a ese chico. Era una operación muy bien preparada, sabíamos que en un piso estaban tres tipos responsables de un robo, eran armados y peligrosos pero estábamos preparados. Así que nos acercamos a la puerta, por las ventanas lanzaron bombas de humo, rompimos la única puerta y entramos, tal y como era de esperar al llegar nosotros, comenzaron a disparar pero algo salió mal, había un chico, un niño de siete años, él tenia un arma, maldita sea en que mundo vivimos, vamos a detener a unos ladrones y acabo matando a un niño. Lo vi caer, una vez en el suelo no volvió a respirar y comenzó a sangrar. Ni tan siquiera me ocupé de él, una vez acabado el trabajo volví a mi casa y no me preocupe más por él, ni siquiera cuando me dijeron que había muerto hice un gesto de dolor, ni tan siquiera una lagrima o un grito ahogado, nada, no sentí nada y creo que nunca lo he hecho.</p>
<p>Nunca he amado, tengo veinticinco años y soy virgen, no solo eso sino que ni siquiera he tenido novia, tampoco he tenido una familia, nací huérfano y mi infancia tuvo que ser horrorosa pues apenas recuerdo nada, dicen que las cosas terribles las olvidamos pero es que tampoco recuerdo algún momento feliz, tengo algunas imágenes en mi mente pero no se si son recuerdos o yo mismo las he creado para responderme, tampoco he tenido ningún amigo al que confiarle lo que siento aunque bien pensado tampoco siento nada. Ni siquiera por ese chaval, tengo remordimientos por el echo de no sentir nada, ni siquiera tristeza o dolor, no se si soy humano, no se si lo resistiré.</p>
<p>Me introduzco en la bañera con dificultad, es terriblemente pequeña. En cierta forma me alegro de mi decisión por lo menos me libraré de esta vida, creo que en realidad es ese el motivo, pues no siento remordimientos ni dolor que me conduzcan a ello, es más bien el horror que representa el carecer de sentimientos lo que me impulsa a ello y es que mi vida es tan insulsa como ese refresco gaseoso que tomo sin ningún motivo.</p>
<p>Cojo el cuchillo, respiro profundamente y lo hago, doy un profundo tajo en mi muñeca, pero maldita sea no sangro, que extraña pesadilla es esta, acaso ni tan siquiera merezco que mi sangre se purifique, vuelvo repetidamente a realizar el mismo tajo a cada vez más profundo, tanto que llego al hueso pero sigo sin sangrar, esta pesadilla me va a enloquecer, vuelvo a cortar y no recibo sangre a cambio. Ya no puedo resistirlo clavo el cuchillo hasta atravesar el brazo, pero aún así puedo moverlo sin sentir ningún dolor, que demonios me pasa, ¿acaso ya he muerto y este es mi infierno, acaso me he vuelto loco?, juro por Dios que no lo entiendo. Arranco con toda mi desesperación y rabia la piel y los músculos de mi brazo hasta descubrir mi esqueleto pero no es tal y como esperaba, en vez de una masa blanquecina de carbonato calcico y otras sales encuentro un esqueleto metálico, que puedo mover a mi antojo sin necesidad de músculos. Ahora lo comprendo todo, ahora veo porque mi falta de sentimientos, no soy un hombre que sufre una pesadilla sino un robot que soñaba ser un hombre.</p>
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