3
Feb

Claudia iba a trabajar como todos los días en el autobús. Era lunes y el tráfico hacía que se moviera con excesiva lentitud. En una de las paradas se fijó en la gente que transitaba por las calles y una mujer le llamó la atención porque la miraba desde la acera muy fijamente, como si la odiara por algo.
Inmediatamente después el autobús se puso en marcha y siguió mirando a la mujer por si no la miraba a ella, pero a medida que se movía hacia adelante, la mujer la seguía con la mirada. Se preguntó si la conocía de algo y sintió miedo ya que con ese cruce de miradas era obvio que no le estaba deseando ningún bien.
En cuanto sus miradas se separaron comenzó a sentir ganas de vomitar. Se había sentido mareada todo el camino pero después de eso no pudo aguantar más y a duras penas logró sacar una bolsa de plástico de su bolso y vomitó todo el desayuno.
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20
Jan

¿Lunatismo? ¿Acceso de fiebre?¡Desearía creerlo así! Pero cuando me encuentro solo, después de oscurecido, en los despoblados lugares a que me conducen mis vagabundeos, y oigo procedentes del vacío infinito los ecos demoníacos de alaridos y gruñidos y un detestable crujir de huesos, me estremezco de nuevo al evocar aquella noche de espectros.
En aquellos días tenía menos conocimientos de lo forestal, aunque la llamada de la naturaleza era tan fuerte como en el presente. Hasta aquella noche siempre había tenido cuidado de contratar un guía, aunque diversas circunstancias me obligaron repentinamente a confiar en mi propia habilidad. Me encontraba en Maine, el día del solsticio de verano, y, a pesar de la extrema necesidad que tenía de trasladarme de Mayfair a Glendale el día siguiente, no daba con persona que quisiera conducirme.
19
Dec

El agente Fuller había visto nacer muchas de estas historias, sabía a ciencia cierta qué cualquier indicio era de importancia para resolver un caso, pero con el tiempo también había aprendido a evitar los simples rumores que tan solo obstaculizaban su trabajo. Para un sheriff de pueblo pocos eran los sucesos que requerían una exhaustiva investigación, la mayoría de ellos trataban sobre hurtos, allanamientos, y algún que otro enfrentamiento. Aquel sosegado ritmo de vida había perdurado durante años, en los que tan solo se dedicó a patrullar las calles y a completar informes de denuncias. Pero una mañana, a las nueve tocadas, una imprevisible y brutal noticia acabó con su rutina diaria. Read more
