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	<title>Cuentos de Miedo, Relatos de Terror, Leyendas Urbanas. El miedo tambien mata &#187; cuentos de la cripta</title>
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	<description>Miedo en aterrorizar es Relatos de Terror, Cuentos de Miedo, Leyendas Urbanas</description>
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		<title>La alarma de la cripta</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 00:51:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Doña Mercedes; dueña absoluta de la hacienda desde que enviudó ya hace algunos años, y que nunca pudo darle un hijo a su esposo, empezó a padecer ataques catalépticos después de la muerte de este. Aún atractiva, Doña Mercedes rechazó a varios pretendientes, más que nada por su declarada enfermedad que la obligó también a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-4121 alignleft" title="cripta" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2011/12/cripta.jpg" alt="" width="400" height="364" />Doña Mercedes; dueña absoluta de la hacienda desde que enviudó ya hace algunos años, y que nunca pudo darle un hijo a su esposo, empezó a padecer ataques catalépticos después de la muerte de este.<br />
Aún atractiva, Doña Mercedes rechazó a varios pretendientes, más que nada por su declarada enfermedad que la obligó también a usar un bastón metálico. La segunda vez en seis meses que volvió a la vida, horas después de una aparente muerte, fue que lo pensó. En el mausoleo de la hacienda, dentro de la cripta de la capilla familiar en la gaveta destinada para su cuerpo, al lado de la de su amado esposo, mandó instalar una alarma electrónica; cuando el especialista que contrató terminó de instalarla, este, invitó a Doña Mercedes a que la probase.<br />
Oprimió el botón que activaba la alarma con la punta de su bastón, inmediatamente por toda la hacienda resonaron macabros los intermitentes timbrazos metálicos. La servidumbre, tres mujeres y dos peones que radicaban en la hacienda, escucharon nerviosos el altisonante ruido que sentían les taladraban los oídos, sabían de lo que se trataba.<br />
Nuevamente a los pocos días, su corazón dejó de latir. Su medico de cabecera, después de 24 horas sin dar señales de vida, consintió en que colocaran el ataúd en la gaveta preparada para ello, pero que no la sellaran hasta después de otras tantas, cumplidas estas, los sirvientes encabezados por el doctor y Emilia el ama de llaves, la persona de todas las confianzas de Doña Mercedes, regresaron a la <a href="http://www.aterrorizar.com/tag/cuentosdeterror">cripta</a>&#8230; Jalaron el ataúd y se llevaron el gran susto. Doña Mercedes había muerto de asfixia quedándole el rostro horrible; con los ojos brotados, la boca abierta con la lengua morada y larga, las mandíbulas desencajadas de tanto <a href="http://www.aterrorizar.com/tag/cuentosdemiedo">gritar</a>; también se había arañado y arrancado grandes mechones de pelo en su infinita desesperación, la alarma falló.<span id="more-4120"></span><br />
Ahora si sellaron la tumba y salieron de la capilla cripta&#8230; Pronto llegaría la noche. El galeno se había retirado a su casa en el poblado vecino. Emilia y el resto de los criados ya dormían en sus habitaciones; a otro día abandonarían la hacienda, ya que ésta, por voluntad de Doña Mercedes, pasaría a beneficencia pública.<br />
En el viejo reloj de cuerda y péndulo de la sala, sonaron y resonaron impresionantemente lentas doce lúgubres campanadas, al terminar, la alarma de la cripta se activó, escuchándose espeluznante por toda la hacienda el macabro sonido. Las criadas y los peones desde sus habitaciones, sintieron que se les enchinaba la piel; sin embargo todos se levantaron rápido y se reunieron en el patio central. Emilia encendió una lámpara de aceite, y seguida por los dos peones con antorchas, se encaminaron de prisa rumbo al mausoleo, que lo antecedía un estrecho y húmedo pasillo, como un oscuro túnel.<br />
Abrieron la reja de entrada a la capilla, la alarma no dejaba de sonar. Les ordenó a los criados que apartaran los sellos y abrieran la gaveta; jalaron el ataúd, luego entre los dos quitaron la lápida de mármol y levantaron la tapa. Emilia no pudo reprimir un grito, los peones también quedaron estupefactos, el cuerpo de Doña Mercedes no estaba, había desaparecido; enseguida desactivaron la alarma&#8230; Inmediatamente todo quedó en el mas profundo de los silencios. Se vieron unos a otros, se persignaron y salieron rápidamente pensando que se la llevó el Diablo.<br />
Se encerraron dos mujeres en un cuarto y los hombres en otro; solo Emilia quedo sola en su habitación, era una mujer de carácter fuerte. No pasó mucho tiempo&#8230; Cuando los pasos de Doña Mercedes y su bastón, se escucharon que se acercaba desde el túnel lentamente, resonando los ecos. Llegó así hasta la puerta de los peones, enseguida continuo hasta la de las sirvientas que rezaban una letanía. Los pasos continuaron escalofriantes, luego ya no se oyó nada. De pronto se escucharon los gritos desgarradores de Emilia; los dos peones corrieron en su auxilio, abrieron la puerta y la encontraron muerta, le habían destrozado el cráneo a bastonazos. En el espejo del tocador, unas letras con sangre decían&#8230; ELLA DESCONECTÓ LA ALARMA&#8230;ME ODIABA PORQUE NO LA HEREDE.<br />
Uno de los peones se fue al pueblo, regresó con el párroco y la policía. Después de escuchar el relato de la servidumbre, estos entraron a la cripta, abrieron la gaveta de Doña Mercedes; ahí estaba el cadáver con la cara horrible, tal como murió, todavía empuñando el bastón metálico ensangrentado; no encontraron ningún motivo para inculpar a la servidumbre&#8230; Por increíble que fuera, ella se vengó después de muerta. El padre roció agua bendita por todos lados&#8230; La hacienda quedó sola.<br />
La hacienda sigue abandonada; nunca nadie la habitó jamás, pues Doña Mercedes ronda por ella, sus pasos apoyándose con el bastón, se escuchan por todo ese lugar, y de vez en cuando inexplicablemente suena la alarma, aunque la antigua hacienda ahora está en ruinas.</p>
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		<title>Esa casa</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jun 2010 10:10:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El ansiado mes de agosto llegó. Mis padres que se habían ido de viaje a la isla de Fuerteventura me prestaron la casa que teníamos situada a las afueras de la ciudad para que no me sintiera tan sola y pudiera invitar a mis amigos. Esa casa la compramos hacía varios años. Era preciosa y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/06/casa-terrorifica.jpg" alt="" title="casa terrorifica" width="500" height="288" class="alignnone size-full wp-image-910" />El ansiado mes de agosto llegó. Mis padres que se habían ido de viaje a la isla de Fuerteventura me prestaron la casa que teníamos situada a las afueras de la ciudad para que no me sintiera tan sola y pudiera invitar a mis amigos. Esa casa la compramos hacía varios años. Era preciosa y enorme. En realidad cuando era pequeña le tenía auténtico pánico. Solíamos pasar las vacaciones de verano allí, y durante el día todo era fantástico, pero no podía decir lo mismo cuando llegaba la noche. A menudo, cuando me acostaba en mi cómoda cama y cerraba los ojos me parecía oír silbidos y el aliento de alguien junto a mi oído. Otras veces, oía claramente como alguien golpeaba en la cabecera de mi cama, como si estuviera llamando a la puerta. Pero bueno, como es lógico, el tiempo pasa y ya me había convertido en una mujer de veinte años que no creía en nada relacionado con lo paranormal; segura de que todo en esta vida tenía un grato significado psicológico y que lo único paranormal que existía en este mundo eran las personas, a cual más extraña.<br />
A mis amigos Oliver, Naira y a mi primo Rafael, les entusiasmó la idea de pasar el verano en mi casa de campo. La casa estaba lejos del pueblo. Y era difícil de ver, ya que yacía oculta tras una gran variedad de árboles y plantas. He de comentar que, era una casa antigua, aunque como expliqué con anterioridad estaba muy bien reformada. Perteneció a una mujer, que murió en ella siendo muy mayor. Los hijos decidieron venderla, ya que para ellos era una tortura estar en ella con tantos recuerdos de su madre dentro. Me sitúo en la historia. Decidí ir a la casa dos días antes de que llegaran mis amigos; principalmente porque hacía meses que mis padres no vivían en ella, únicamente iban de vez en cuando a regar las plantas, y el polvo que allí se hallaba era demasiado. Estuve limpiando la casa durante todo el día sin ningún inconveniente, y al llegar la noche, me metí en aquel cuarto, en el que tanto miedo había pasado años atrás. Dormí durante horas sin ningún problema. Pero un extraño sonido me hizo despertar. Giré la cara que tenía apoyada sobre la almohada buscando el lugar de donde podía provenir el ruido y me di cuenta de que venía de uno de los cajones de mi mesa de noche. Lo abrí y el sonido era más fuerte. Saqué una cajita que había dentro que daba pequeñas sacudidas en mis manos, y sonriendo me di cuenta de que simplemente era el mp3 que sin duda había dejado encendido. No sé cómo paso, pero era la única respuesta lógica que tenía en ese momento. En el fondo estaba asustada pero me obligué a no pensar en ello como algo extraño u oculto, por lo menos hasta el día siguiente.<span id="more-909"></span><br />
Al día siguiente llamé a mi amiga Naira y un poco asustada, aunque disimulándolo como podía le comenté mi experiencia de esa noche en la casa. Ella siempre había sentido atracción hacia todo lo relacionado con lo paranormal, por lo que (afortunadamente para mí) decidió quedarse esa noche conmigo. Esa noche me quedé dormida muy fácilmente, supongo que también me sentí muy tranquila al saber que tenia compañía, pero mi sueño fue interrumpido bruscamente por Naira que entró muy asustada a mi habitación.<br />
_Naira ¿Qué pasa? _le pregunté adormilada aunque también algo asustada por la repentina y brusca aparición.<br />
_Bea, me imagino como debe sonar esto _dijo _Pero el cajón de la mesa de noche que está junto a mi cama se ha abierto y se ha cerrado solo.<br />
_Naira, seguramente te lo has imaginado _aunque en el fondo sabía que no era así _posiblemente esta tarde te metí miedo, y lo siento de verdad. ¿Te apetece una manzanilla o algo? A ver si así te tranquilizas y duermes mejor.<br />
Naira asintió y estábamos pasando el salón que conectaba con la cocina cuando Naira pegó un gritó.<br />
_Naira, ¿Qué pasa ahora?<br />
_Es la tele. He visto como se encendía y se apagaba sola.<br />
No pude evitar sonreír e instintivamente giré la cabeza para asegurarme. La sonrisa se me congeló en la cara. Efectivamente la tele se encendió y se apagó sucesivas veces y el miedo que sentí hacia esa tontería que posiblemente también tendría su significado fue tal, que eché a correr con Naira a mi lado, nos vestimos apresuradamente y salimos de la casa. Como era de esperar, tanto Naira como yo les contamos a Oliver y Rafael la experiencia. Ellos más que asustarse y desistir a la hora de quedarse pues lo desearon más por lo que esa misma noche nos reunimos todos en el salón y cerramos todas las ventanas y puertas de la casa. Encendimos varias velas de color amarillo (ya que Naira aseguraba que eran las que atraían a los espíritus). He de confesar que en ese momento me sentí de lo más estúpida, dándole las manos a mis amigos, pero no tardaron en suceder cosas aún más extrañas. La puerta más cercana que teníamos de uno de los cuartos se abrió y se cerró sola. A eso no sabía que significado darle pues como dije, todas las puertas y ventanas de la casa estaban cerradas. Lo habíamos hecho con esa intención, para no tener excusas en caso de que sucediera algo así. Nos miramos todos muy asombrados; yo personalmente no sentía miedo, simplemente curiosidad. Al estar con gente me sentía segura.<br />
_Voy al baño _dijo Rafael de pronto _vengo enseguida. _Fue algo que nos impactó bastante pues sin duda ninguno de nosotros se hubiera separado del grupo. No sabíamos si considerarlo un acto de valentía o estupidez. Recorrió el salón y uno de los retratos que estaba colgado en la pared cayó y se rompió. Analicé la foto, y era la de mi tío, padre de Rafael. El cuál no veía desde hacía mucho tiempo. Aunque me asusté en el momento, no profundicé más ello y cuando Rafael regresó (en perfecto estado por cierto, aunque quizá un poco pálido) Naira propuso hacer preguntas en voz alta y sin soltarnos las manos a ver si sucedía algo. Oliver que es muy guasón no dejaba de reírse por lo que tardamos varios minutos en poder hacer la prueba. La primera que preguntó fue Naira.: _ ¿Tienes algún problema con alguna de las personas de esta casa? Se oyó un fuerte golpe como proveniente del techo. Mi cuerpo se tensó y por primera vez se puede decir que sentí auténtico miedo.<br />
_ ¿Es conmigo? _volvió a preguntar Naira. A su pregunta siguió el silencio.<br />
_ ¿Es conmigo? _pregunté con valor _también reinó el silencio.<br />
_ ¿Es conmigo? _preguntó Oliver alzando la voz más que nosotras. Esta vez no parecía divertido, por el contrario me atrevería a asegurar que estaba bastante asustado. No obstante, también reinó el silencio.<br />
_Pues sólo quedo yo _musitó Rafael _ ¿Será conmigo? _la pregunta que formuló sonriente iba dirigida tanto a nosotros como al “supuesto espíritu”. Allí si que nos llevamos todos un buen susto. Otra vez, se oyó un sonido, esta vez mucho más fuerte y también proveniente del techo. Rafael se levantó asustado y al acercarse al mueble del salón nuevamente se oyó un fuerte golpe en el mueble, se acercaba a la mesa y en ésta se oía también un fuerte golpe; asustado fue corriendo a mi habitación y en mi cama volvió a oírse ese tétrico sonido. Era como si el “fantasma” diera los golpes para que supiera que estaba allí. Lo más curioso era que los golpes sólo perseguían a Rafael. Estábamos todos bastante asustados e hicimos posiblemente lo que cualquier persona hace cuando se enfrenta con miedo a lo desconocido, huimos. Ojalá la historia hubiera terminado allí, pero al día siguiente hubo algo que nos impactó más si eso era posible. El padre de Rafael había muerto. Se decía que de un infarto. No pude evitar recordar el portarretrato con su foto que cayó en mi casa produciendo tal estruendo cuando Rafael fue al baño. No podía asegurar que tuviera algo que ver con eso, pero yo así lo creía. En el tiempo que estuvimos en la casa sucedieron más cosas, aunque yo sólo puedo asegurar las que yo vi. Más tarde Rafael me comentó que cuando fue al baño no había papel, por lo que fue a buscarlo. Aseguró que se había fijado en que la cortina de la ducha estaba hacia fuera y que al volver con el papel se la encontró hacia dentro. Naira me aseguró que alguien le tocó el rostro por la noche, de una forma suave pero que igualmente la hizo despertar. También me llegó a preguntar si por la noche estuve fregando porque decía oír calderos y platos en la cocina. Sea lo que sea lo que pasó en esa casa todos salimos a salvo de esa experiencia y seguimos bien hasta día de hoy. Todos, claro está, menos el padre de Rafael. No sabría explicar lo que pasó realmente. Lo único que sé es que si es una paranoia es una paranoia colectiva. Igualmente he seguido con mi vida, pero no he vuelto a pisar esa casa.</p>
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		<title>Una Relación sin Futuro</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Jan 2010 03:33:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Esta historia empezó un otoño. No es una historia cualquiera, es una historia sobre lo doloroso que puede llegar a ser algunas veces el amor. Una buena mañana Paula llegó al colegio con una muy buena noticia: se había enamorado por primera vez, pero también tenía una mala, y es que, por desgracia, se había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/01/miedo_2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-550" title="miedo_2" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/01/miedo_2.jpg" alt="" width="480" height="360" /></a></p>
<p>Esta historia empezó un otoño. No es una historia cualquiera, es una historia sobre lo doloroso que puede llegar a ser algunas veces el amor. Una buena mañana Paula llegó al colegio con una muy buena noticia: se había enamorado por primera vez, pero también tenía una mala, y es que, por desgracia, se había enamorado de uno de sus profesores, concretamente del profesor de Lengua. Al principio se negó a confesar su nombre a compañeros y amigos pero con el paso del tiempo cada vez se descubrió. Sus compañeros la apoyaban y se reían con ella de lo que el profesor de Lengua hacía o dejaba de hacer, pero un buen día resultó que Manuel (así se llamaba el profesor) se enteró y la llamó para hablar con ella del tema. Paula se sentía avergonzada, pero resultó que, lo que Manuel le dijo, la puso más contenta de lo que esperaba. Manuel se había fijado en ella también y estaba enamorado, así que, con 20 años de diferencia, decidieron empezar una relación de la cual nadie se podía enterar.<span id="more-549"></span></p>
<p>Un par de meses más tarde corría por el colegio una noticia que a todo el mundo le gustaba. Esa noticia era que Manuel había encontrado por fin la horma de su zapato: la profesora de Historia, cuyo nombre era Teresa. Esta noticia sólo podía disgustar a Paula, que veía como todo el mundo felicitaba a Manuel al final de pasillo mientras sus miradas se cruzaban. En un recreo, Paula decidió afrontar la verdad e ir hablar con él. No le gustó para nada su contestación a la pregunta: ¿Por qué no me dijiste nada?, y es que, su respuesta fue que su relación no iba a ningún sitio, que ambos sabían perfectamente que no tenían ningún futuro.</p>
<p>Paula desapareció del colegio una semana, nadie sabia nada de ella, ni siquiera en su casa sabían donde estaba. Llegó por fin el día del enlace entre los profesores y la Iglesia estaba totalmente abarrotada, nadie quería perderse ese momento tan especial para Manuel y Teresa, pero en el momento justo en el que el cura acababa de dar su bendición, Paula entró en la iglesia e interrumpió la boda. Tenía unas ojeras horrorosas y su pelo estaba totalmente desaliñado. Alzó la voz y le dijo a Manuel: “Lo pagarás, te arrepentirás de haber hecho lo que acabas de hacer. Estarás maldito toda tu vida”. A los tres días de la boda, Teresa murió sin causa aparente. Manuel no se lo podía creer, el amor de su vida había muerto y ya no sería feliz nunca. Sin más vacilación, Manuel se fue al puente más alto de la ciudad y se arrojo al vació. Esta noticia  consternó a todos y respecto a Paula, las malas lenguas dicen que está cumpliendo condena en el infierno por su pacto con el diablo que llevó a la muerte a dos personas.</p>
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		<title>Retrocorpere</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 03:36:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La madre de los mortales castigada por sus propios hijos La madre que los trajo al mundo La señora que los mantuvo en sus regazos La dueña de la vida y de la sapiencia humana Pero todo debía terminar, todo debía llegar a su fin Como lo hacían las estaciones Como los hacían los cuerpos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/01/cuentos-de-terror.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-538" title="cuentos de terror" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2010/01/cuentos-de-terror.jpg" alt="" width="512" height="384" /></a><br />
La madre de los mortales castigada por sus propios hijos<br />
La madre que los trajo al mundo<br />
La señora que los mantuvo en sus regazos<br />
La dueña de la vida y de la sapiencia humana</p>
<p>Pero todo debía terminar, todo debía llegar a su fin<br />
Como lo hacían las estaciones<br />
Como los hacían los cuerpos astrales<br />
Como lo hacían los mortales</p>
<p>Cansada de tanta injusticia contra sus propias entrañas y contra sus propios sentimientos ocultos en la oscuridad<br />
Se encargaría que sus proles mortales, los señores de la codicia lo paguen por toda la eternidad<span id="more-537"></span></p>
<p>Todos los pueblos, todos los imperios, todas la ciudades, todas la civilizaciones<br />
Todos lo pagarían y ninguno a la vez<br />
Todo debía ser así<br />
Todo estaba escrito en los papiros del universo<br />
Todo estaba creado por la mano de los dioses del cosmos<br />
Todo vivía, todo moría, todo renacía<br />
La señora que dio sus órganos para dar la vida<br />
La mujer o la hembra del universo, nadie lo sabía con exactitud<br />
La señora que lloró ríos de azufre, se baño en mares de sangre y engendró compuestos de carne y huesos</p>
<p>Y estos compuestos creados por tal mujer dueña de la belleza infinitesimal<br />
La fueron deteriorando poco a poco<br />
Punzando cada parte propensa al dolor</p>
<p>La tierra, el mundo<br />
Aún no se comprendía si el planeta era un dios o una diosa</p>
<p>Lo único que comprendían las proles del planeta más esplendoroso del universo era, que todo estaba por concluir</p>
<p>Ráfagas de sonidos agónicos transitaban los senderos del mundo<br />
Ecos de gritos que eran capases de cuajar hasta al hombre más impertérrito hacían notar su presencia vaporosa<br />
Ríos de lamentos provenientes de los miedos más indómitos de la raza cordial<br />
Altares descontrolados se postraban en el umbral de la condenación<br />
Centellas vivas encargadas de calmar el alma de cualquier mortal, recorrían la carretera de la peste y transitaban las riveras de la creación corrompida por la causa más bizarra de los seres más despreciables.</p>
<p>Pronto todo terminaría<br />
Pronto todo se detendría<br />
Pronto todo aliviaría el alma de muchos y corrompería el sentir de tantos</p>
<p>Ya no existían las ciudades<br />
Ya no existían los imperios<br />
Ya no existían las civilizaciones<br />
Ya no existían los pueblos<br />
Ya no existían mortales para habitar tales lugares creados por las mentes más crecientes y más degradantes para la vida</p>
<p>Todo volvió a ser como en tiempos olímpicos<br />
Todo volvió a ser como debía ser</p>
<p>La madre de los mortales, el padre de los humanos<br />
Nadie lo sabía con exactitud<br />
Pero lo que sí era predicho en los imperios del cosmos era, que estos dos, que eran uno a la vez, se habían quedado sin sus hijos<br />
Algo que no tenía nombre<br />
Pero algo que era necesario para que la vida pudiese volver a los caudales del renacimiento</p>
<p>Debía ser así, nunca cambiaría<br />
Nunca más existirán tales aberraciones para un dios o un planeta encargado de proporcionar esplendor</p>
<p>El tiempo, ya no avanzaba<br />
El espacio, no tenía planes de propiciar nada<br />
La materia, ya era cosa de un pasado reciente y ya no era necesaria en el nuevo cuerpo astral</p>
<p>Pero la madre dadora de la vida no había muerto<br />
Ella no, ella no debía morir nunca<br />
Sólo se había desasido de una peste que la enfermaba día a día</p>
<p>La madre o el padre sólo los mortales podían llamarla de tal manera<br />
Pero ellos ya no tenían ningún papel en el escenario de la creación</p>
<p>La perdición no era una opción para la señora de la vida<br />
La angustia no era algo propio de ella<br />
La soledad no transitaba por su imaginación<br />
Lo único que podía amoldar en sus entrañas era la energía</p>
<p>La energía daba la vida<br />
La energía propiciaba a la materia</p>
<p>Mientras la madre de la creación divina tuviese energía<br />
No faltaría nada en sus regazos</p>
<p>Una raza fue desterrada<br />
Una raza sólo será ecos de un pasado remoto y cercano para nuevos dueños de almas cargadas de júbilo<br />
Dueños que surgirán desde las entrañas más profundas de los pensamientos más remotos, de una madre que tuvo que sacrificar a tantos para dar vida a muchos.</p>
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