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	<title>Cuentos de Miedo, Relatos de Terror, Leyendas Urbanas. El miedo tambien mata &#187; animas</title>
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		<title>FUTURO IMPERFECTO</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jan 2010 04:21:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[FUTURO IMPERFECTO CAPITULO 1º EL MISTERIOSO VIAJERO TEMPORAL Torrente. Año 2050. Una figura corre por las desoladas calles de la ciudad, intentando escapar de una patrulla de Ciber Omegas encargada de la vigilancia nocturna. Se llama Rubén Martínez, y es miembro de la resistencia ciudadana contra el gobierno del dictador Ultra Omega. Busca llegar al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-444" title="futuroimperfecto" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2009/12/futuroimperfecto.jpg" alt="" width="634" height="476" /><br />
FUTURO IMPERFECTO</p>
<p>CAPITULO 1º</p>
<p>EL MISTERIOSO VIAJERO TEMPORAL</p>
<p>Torrente. Año 2050. Una figura corre por las desoladas calles de la ciudad, intentando escapar de una patrulla de Ciber Omegas encargada de la vigilancia nocturna.<br />
Se llama Rubén Martínez, y es miembro de la resistencia ciudadana contra el gobierno del dictador Ultra Omega.<br />
Busca llegar al viejo piso del líder y creador de la resistencia, Aitor Daniel Díaz Ortega, conocido tiempo atrás como Blanco Omega, esperando encontrar un modulador de desfase temporal que ha de llevarlo al año 2024, donde espera encontrar la ayuda que él y los suyos necesitan para combatir la tiranía de Ultra Omega.<br />
-¡Deténgase, ahora! –La metálica voz de los androides no hace otra cosa que darle alas en los pies-. ¡Ha violado la ley de toque de queda, si no se detiene de inmediato nos veremos en la obligación de abrir fuego!<span id="more-443"></span><br />
-¡Y una mierda, jodidos robots tocapelotas! –Con rápido movimiento, lanza un par de granadas explosivas contra sus perseguidores. Aunque sabe que hace falta mucho más que eso para detenerlos, se concede algo de tiempo con la confusión creada.<br />
Por fin, tras deshacerse de sus perseguidores, logra llegar a su destino, el viejo domicilio de Aitor Daniel Díaz Ortega, más conocido como Blanco Omega y, sin más dilación, hace funcionar el modulador de desfase temporal.<br />
Torrente, año 2024. Aitor Daniel y su madre Manoli se preparan para cenar tranquilamente, cuando…<br />
-¿Qué ha sido eso? –El muchacho se levanta de la silla e, instintivamente, cambia sus ropas de calle por las de Blanco Omega, con un simple pensamiento.<br />
Tras la muerte de su novia, éste ha sido un mes duro para el joven. Lo que menos necesita ahora son problemas en su propia casa.<br />
-Ten cuidado –su madre queda en el saloncito mientras él camina hacia su habitación, lugar de donde parece proceder el extraño zumbido y el extraño resplandor.<br />
-¿Quién eres, cómo has llegado aquí? –Muy despacio, con mucho cuidado, Blanco Omega abre la puerta del dormitorio, encontrándose de frente con un sorprendido joven, que lo mira con expresión asustada y aturdida.<br />
-¿Q-quién eres tú, dónde estoy? –Y, entonces, el recién llegado, se desmaya, cayendo en la cama de Aitor Daniel.<br />
Media hora más tarde, una vez el misterioso visitante ha recuperado la consciencia.<br />
-¿Así que vienes del futuro? –Aitor Daniel mira fijamente a los ojos del viajero espacial, intentando encontrar en él un atisbo de mentira.<br />
-Así es. Del año 2050 para ser exactos. En ese año tú eres el líder de la resistencia contra Ultra Omega.<br />
-Espera un momento. ¿Quién es Ultra Omega?<br />
-El Dictador Soberano de todo el planeta Tierra.<br />
-¿Y tú has venido desde el futuro al pasado, o sea nuestro presente, para matar a ese tal Ultra Omega?<br />
-No he venido a matar a nadie, si no es necesario –Rubén parece cada vez más cansado de las interminables preguntas de la joven contrapartida de su líder de batalla-.Tan sólo he venido para evitar algo.<br />
-¿Evitar el qué? ¿Y cómo es que apareciste en mi dormitorio?<br />
-¡Oh, vamos! ¡No tendrías que extrañarte tanto, que yo sepa tú ya has vivido experiencias de viaje temporal!<br />
-Sí, bueno, eso es verdad –Aitor Daniel se pasa la mano por el cabello con gesto nervioso-. Perdona, no estoy teniendo muy buenos días últimamente.<br />
-Lo sé. La muerte de tu novia Rossana a manos de Drácula todavía te afecta. Que sepas que yo me negué a hacer este viaje en estas fechas, pero tú, o sea tu yo futuro insistió en que era ahora o nunca.<br />
-De acuerdo. Vuelve a repetirme toda la historia desde el principio, y ya veremos qué hago contigo después…</p>
<p>CAPITULO 2º<br />
UN POCO DE HISTORIA</p>
<p>La situación es la siguiente…:<br />
Hace menos de diez minutos un viajero temporal llamado Rubén Martínez apareció en casa de Manoli Ortega y su hijo Aitor Daniel, procedente del futuro. Ahora va a proceder a contarles el por qué de su viaje. Espera que le crean, sobre todo el joven<br />
-Según mis datos dentro de unos días un joven científico, tras haberte estudiado y analizado los restos energéticos que quedan tras cada una de tus batallas, conseguirá sintetizar la Fuerza Omega, o lo que él cree que es la Fuerza Omega.<br />
-¿Y tú vienes a cargártelo, como en Terminator?<br />
-¡No! No pienso cargarme a nadie, si no es necesario –el joven rebelde clava una mirada impaciente en sus interlocutores.<br />
-Va, Aitor, déjale continuar. Parece interesante.<br />
-Gracias. Bien, como iba diciendo, ese científico dará a conocer su descubrimiento a las autoridades, y éstas lo usarán para crear un ejército de soldados perfectos, y el primero de ellos será un soldado llamado Lucas Márquez, quien, más tarde y corrompido por el poder, se convertirá en Ultra Omega.<br />
-¿Y yo no soy capaz de detenerlo?<br />
-Lo intentarás, cuando descubras que ha matado a los restantes miembros de las Fuerzas Intergalácticas, harás lo imposible por detenerlo y vengar sus muertes. Pero serás derrotado y sometido a torturas inimaginables. Incluso te amputarán el brazo derecho, con lo que perderás tu dominio de la Fuerza Omega.<br />
-Espera un momento. ¿Quieres decir que ese tipo, ese Ultra Omega no acabará con mi vida, se contentará con dejarme lisiado de por vida?<br />
-No sólo con eso. Después de descubrir quién se oculta tras tu máscara, eliminará a tus seres queridos. Tu madre, tu padre, toda tu familia, después de torturarlos salvajemente delante de tus ojos.<br />
-Santo Cielo –un escalofrío recorre la espalda de Manoli e, instintivamente, busca la mano de su hijo para cogerla y apretarla.<br />
-Pero… ¿Por qué no me mata y termina? –Aitor Daniel responde al contacto de su madre, asiendo la mano que esta le tiende, con fuerza-. ¿No sería todo más fácil?<br />
-No sé, parece ser cuestión de orgullo más que otra cosa.<br />
-¿Quién es ese científico, lo conoces?<br />
-Según los archivos históricos de los que disponemos se llama Ismael Beltrán. Trabaja en el Instituto Valenciano para el estudio sobre Energías y, según los datos que tengo, faltan menos de tres días.<br />
-¿Y cómo piensas convencerlo para que no haga lo que va a hacer?<br />
-No lo sé. Aún no lo sé.<br />
-¿Ese Ultra Omega, no ha hecho nada bueno en todo ese tiempo? –Pregunta intrigada la mujer, aún afectada por la noticia de su posible futura muerte a manos del psicópata.<br />
-Oh, sí. Al principio sus ideales eran honorables, incluso acabó con varias amenazas como el grupo terrorista JUSTICIA SUPREMA o con el asesino internacional Jaguar Negro. Pero luego… Se volvió loco, se desquició o algo así y creó su propio ejército de Ciber Omegas, androides leales y prácticamente indestructibles que le hacen el trabajo sucio y mantienen limpias las calles de indeseables como yo y los demás miembros de la resistencia.<br />
-¿Tan terrible es la situación?<br />
-Mucho más de lo que imaginas. Una vez el poder se le subió a la cabeza, Ultra Omega no tardó ni una semana en hacerse con el control del Gobierno en España. Después, y con ayuda de su guardia personal de élite, extendió sus dominios al resto del Mundo, convirtiéndose en pocos meses en el dueño absoluto de la Tierra, con control total sobre todos los ejércitos de todos los países desarrollados, eliminando aquellas naciones subdesarrolladas mediante el uso de armas atómicas.<br />
-¿¡Qué!? –Aitor no puede creer lo que está oyendo-. Si eso es cierto, estás hablando del mayor genocida de la historia.<br />
-Me temo que sí –Rubén suspira hondamente antes de añadir, mirando fijamente a los ojos de su joven interlocutor-. ¿Qué dices, me ayudarás?<br />
-¿Qué remedio me queda? –Aitor se encoge de hombros con aire resignado, y dedica una mirada a su madre, que se la devuelve con una sonrisa, antes de responderle…:<br />
-Ten cuidado, y no te metas en demasiados problemas. Y vuelve sano y salvo.<br />
Tras estas recomendaciones de madre preocupada, Aitor Daniel y Rubén abandonan la casa del primero con un objetivo en mente…: Encontrar a Ismael Beltrán antes de que haga su gran descubrimiento y lo dé a conocer al Mundo.<br />
-¿Te llevo?<br />
-No, gracias. No me gusta demasiado volar.<br />
-¿Vive muy lejos ese tal Beltrán?<br />
-En Valencia.<br />
-¿Y cómo piensas llegar allí, corriendo? Con esas pintas no creo que te dejen coger un taxi.<br />
-Calla y mira –ante los asombrados ojos de Blanco Omega, Rubén se acerca a una moto aparcada cerca de allí, saca un extraño artefacto y, tras abrir el candado que sujeta el vehículo, lo pone en marcha con la extraña máquina.<br />
-¿Se supone que eso te lo he enseñado yo?<br />
-Mas o menos –Rubén sube en la moto y da gas, perdiéndose rápidamente entre los pocos coches que circulan a esas horas por las calles de Torrente.</p>
<p>CAPITULO 3º<br />
ISMAEL BELTRÁN</p>
<p>En el número 54 de la calle Guillem de Castro de Valencia capital, un joven científico realiza sus últimas comprobaciones. Ha estado siguiendo todos y cada uno de los movimiento de Blanco Omega desde su última aparición en la capital valenciana por el asunto de Jaguar Negro, y cree ser capaz de sintetizar la misteriosa energía que maneja el joven héroe y usarla para un bien común.<br />
Son casi las 02:30 horas de la noche, pero se niega a darse por vencido en su búsqueda científica, aunque al día siguiente tiene que madrugar para ir a dar clases a la Universidad. Pero lo que él ignora es que en este preciso instante alguien lo busca, unos son héroes que persiguen un bien mayor, otros son villanos que persiguen su propio beneficio. Pero esto él no lo sabe y, ajeno a todo, sigue con sus investigaciones.<br />
Abajo, en la calle, Rubén aparca la moto y mira hacia lo alto, hacia la única ventana iluminada a esas horas de la noche.<br />
-Vaya, por fin apareces, hace rato que te espero –Blanco Omega desciende a tierra desde las alturas y se acerca a su compañero-. ¿Qué haces?<br />
-¿No has visto nada allí arriba? –El rebelde señala con su índice derecho hacia la ventana iluminada.<br />
-Sólo a un tipo trabajando y tomando apuntes.<br />
-Es él. ¿Me subes hasta allá arriba?<br />
-¿Piensas entrar por la ventana?<br />
-¿Por qué no?<br />
Mientras, en el piso de Ismael Beltrán…:<br />
-¿Q-quiénes son ustedes? –El joven científico retrocede hasta la ventana de su laboratorio al ver aparecer de la nada a dos individuos de sospechoso aspecto y no muy claras intenciones.<br />
-Él es Puerta Secreta, y a mí me puedes llamar Escurridizo –se presenta uno de los recién llegados mientras da un paso hacia su asustada presa-. Hemos venido a salvarte la vida…<br />
-¿A salvarme la vida? ¿De qué está hablando? Yo no he hecho nada nadie, no tengo enemigos.<br />
-Vamos, no nos lo ponga difícil, por favor. Colabore y le aseguro que nadie sufrirá daños innecesarios –moviéndose a la velocidad del pensamiento, el llamado Escurridizo se coloca tras el asustado Ismael, que no puede evitar gritar al notar las heladas manos del miembro de la Guardia de Élite de Ultra Omega en sus brazos, sujetándolo.<br />
-¿Qué hace? ¡Suélteme!<br />
-¡Vamos Puerta Secreta! ¿A qué esperas para sacarnos de aquí?<br />
Pero su compañero teletransportador le hace un gesto de impotencia, encogiéndose de hombros.<br />
-¡Mierda! –Escurridizo mira por la ventana en el preciso instante en que Blanco Omega y Rubén alcanzan ésta elevándose desde la calle-. ¡Vamos, coge a Beltrán y llévatelo de aquí antes de que esos dos entrometidos entren, por las escaleras, rápido!<br />
Puerta Secreta hace un gesto de asentimiento con la cabeza y, tras agarrar al asustado científico por el brazo, sale de la habitación y se encamina hacia la puerta de salida del piso.<br />
En ese momento, Rubén, sujeto por las axilas por Blanco Omega, golpea con los nudillos el cristal de la ventana, esperando la respuesta del dueño de la vivienda. Al no obtenerla decide entrar a por todas, ordenando a su compañero que atraviese la ventana. Una vez dentro del laboratorio se encuentran cara a cara con Escurridizo que les dedica una burlona mueca de triunfo.<br />
-¿Buscabais a alguien vosotros dos?<br />
-¿Dónde está Beltrán? –Martínez se dispone a saltar sobre el villano, pero Blanco Omega lo detiene con un gesto.<br />
-Beltrán está a salvo. Pronto será llevado en presencia de nuestro amado líder Ultra Omega. ¡Y ninguno de vosotros podrá hacer nada por impedirlo!<br />
-¡Calla la boca! –Moviéndose a la velocidad del rayo, Blanco Omega se coloca frente a Escurridizo y, antes de que el bribón pueda reaccionar le propina un poderoso puñetazo en pleno rostro, derribándolo al suelo.<br />
-Golpéame lo que quieras. En estos momentos mi compañero ya habrá abierto un portal espacio temporal y se habrá llevado a Beltrán a nuestro tiempo.<br />
-No si nosotros podemos evitarlo –sin pensarlo dos veces, el enmascarado y su nuevo aliado se dirigen a la puerta principal del piso habitado por Ismael Beltrán-. Si le he leído bien los pensamientos a ese canalla, su compañero necesita descansar como mínimo quince minutos entre apertura y apertura, aún podemos cogerle.</p>
<p>CAPITULO 4º<br />
PUERTA SECRETA, EL SILENCIOSO<br />
Y ESCURRIDIZO, EL VELOZ</p>
<p>En un callejón cercano a la calle Guillem de Castro, muy próximo a la vivienda de Ismael Beltrán…:<br />
-¿P-por qué no me sueltas, de qué va todo esto? –El joven Profesor forcejea en vano con su captor, que no ha dicho una palabra en todo el rato-; no tengo dinero, no podéis pedir un rescate por mí a nadie. ¡Sólo soy un simple profesor de Universidad, maldita sea!<br />
Puerta Secreta responde con un bestial gruñido a los lamentos de su presa, y tirando de él con violencia, mientras le hace un gesto pidiéndole silencio.<br />
De repente, y para sorpresa y susto de Beltrán, su captor lo alza en vilo y lo deja caer dentro de un contenedor de basuras.<br />
-¿Has oído eso? –El alboroto no pasa desapercibido para los dos héroes que acaban de salir por la ventana del laboratorio de Beltrán y ya pisan de nuevo la calle, después de haber discutido acerca de las prioridades de la misión.<br />
-Vino de aquel callejón –pistola en mano, Rubén Martínez se lanza hacia la calleja, sin pensárselo dos veces.<br />
-Espera. Tú por abajo y yo por arriba –dicho esto, Blanco Omega vuelve a elevarse en el cielo nocturno, y se dirige también hacia el callejón.<br />
-¡No tan rápido, amigos! –De repente, de la nada y moviéndose a la velocidad del pensamiento, Escurridizo aparece en escena, golpeando a Rubén en el estómago, dejándolo prácticamente K.O.-, si pensáis que voy a dejar que impidáis nuestras sagrada misión vais listos.<br />
-¡Rubén! –Blanco Omega desvía la atención de su objetivo al ver a su compañero tendido en el suelo-. ¿Te crees muy rápido tú, ¿verdad?<br />
-No me lo creo, ¡soy muy rápido! Antes mi pillaste desprevenido y por eso me tumbaste. Pero no volverá a pasar. Y, ahora, tendré el placer de matar a la versión juvenil del bastardo que le hace la vida imposible al líder.<br />
-No me hagas reír. Si no habéis podido derrotar a mi versión tullida del futuro… ¿Qué oportunidades crees tener contra mí que soy mucho más joven y domino plenamente la Fuerza Omega?<br />
-¡Cierra la boca, cierra la bocaaa! –Furioso, tal y como esperaba Blanco Omega, Escurridizo se lanza contra él, sin pensar en ningún plan de ataque, y sin poder frenar cuando el enmascarado se aparta de su trayectoria, haciendo que se estrelle a más de doscientos kilómetros por hora contra una farola.<br />
-Ufff, eso ha debido de doler.<br />
Mientras, en el callejón…:<br />
-¿Dónde has metido a Beltrán? –Rubén, que se ha recupero del puñetazo propinado por Escurridizo, mantiene acorralado a Puerta Secreta a punta de pistola, pero el bestial y mudo personaje se niega a colaborar.<br />
De repente, algo sucede…:<br />
-¡Nooo, Rubén, sal de ahí! –Blanco Omega se lanza hacia el callejón lo más rápido que puede al comprender la trampa que Puerta Secreta quiere tenderle a su compañero-. ¡Es una trampa, Puerta Secreta es invulnerable a las balas y superfuerte, muévete, vamos!<br />
-¿¡Qué demonios…!? –Pero el aviso llega tarde, y antes de que pueda reaccionar, el brutal esbirro de Ultra Omega lo agarra con sus manazas y comienza a apretar, rodeándolo por la cintura.<br />
-¡Suéltalo, pedazo de bestia! –Calculando al milímetro la trayectoria de su disparo, Blanco Omega lanza una descarga de energía Omega sobre Puerta Secreta, alcanzándole en pleno rostro. Pero el villano no suelta su presa, todo lo contrario, aprieta aún más fuerte, tanto que las costillas de Rubén comienzan a crujir.<br />
-¡Argh, si sigue apretando me romperá la espalda! –El rebelde forcejea sin obtener resultado alguno, mientras en el rostro del rufián se dibuja una sonrisa de satisfacción.<br />
-De acuerdo, es eso lo que quieres, pues eso tendrás –dicho esto, Blanco Omega agarra a Escurridizo por la pechera del traje y comienza a elevarse en el aire hasta alcanzar las nubes-. Suelta a mi amigo, o suelto a tu amigo. A esta altura el golpe es mortal de necesidad, y más sin tener invulnerabilidad como tú tienes.<br />
Por un instante, el bestial Puerta Secreta afloja su presa lo suficiente para que el cautivo pueda respirar y recuperar el aliento, pero, acto seguido, vuelve a apretar sus brazos en torno a la cintura de Rubén, mientras lanza una mirada desafiante a Blanco Omega.<br />
-¡Mierda, no ha servido de nada el truquito de la amenaza! Imagino que deben haberles lavado el cerebro a base de bien –El enmascarado vuelve a depositar al aún inconsciente velocista en tierra y se prepara para un segundo ataque directo, cuando…<br />
Puerta Secreta afloja la presa y deja caer a un exhausto Rubén Martínez al suelo para, seguidamente, fijar su atención en Blanco Omega que no se da cuenta de que Escurridizo ha recuperado el sentido y se le acerca por detrás…</p>
<p>CAPITULO 5º<br />
¡DERROTADOS!</p>
<p>Hace un momento el esbirro del tiránico Ultra Omega conocido como Puerta secreta mantenía sujeto al rebelde del futuro llamado Rubén Martínez, que, como él y su compañero Escurridizo, habían llegado a nuestro tiempo para hacerse con el científico Ismael Beltrán, pero el secuestro salió mal y ahora ambos villanos se enfrentan al héroe local Blanco Omega que colabora con Martínez en el rescate del joven sabio. Y, hasta hace unos instantes, las cosas iban empate entre los cuatro contendientes. Pero eso va a cambiar ahora mismo.<br />
-¡Quieto, jodido bastardo! –Antes de que pueda reaccionar, Escurridizo toma por sorpresa a Blanco Omega, agarrándolo con una poderosa llave de presa, rodeando su garganta con su brazo-. ¿Quién es ahora el lento, eh, quién?<br />
Una vez su compañero lo tiene sujeto, Puerta Secreta se lanza a toda velocidad, cargando con sus más de doscientos kilos contra el joven héroe, que se ve arrollado por la inmensa mole de músculos en un choque que lo lanza varios metros antes aplastarlo contra una pared cercana.<br />
-¡Ufff, eso dolió! –Dolorido y magullado, Blanco Omega se alza del suelo y sonríe a sus atacantes-. Pero si es lo mejor que sabéis hacer…<br />
-¡Maldito seas! –Furioso por el tono de burla del joven enmascarado, Escurridizo se lanza contra él, haciendo caer sobre Blanco Omega una auténtica lluvia de golpes a supervelocidad, para acabar con un poderoso gancho de izquierda que envía a su enemigo contra el mismo contenedor donde momento antes Puerta Secreta metiese a Beltrán.<br />
Se dispone a rematar la faena, cuando su mudo compañero le hace un gesto indicándole que ha recuperado sus poderes de teletransporte y pueden realizar el viaje de regreso a su tiempo.<br />
-Te libras por los pelos –Escurridizo suelta la solapa de la cazadora del joven enmascarado y vuelve junto a su amigo, no sin antes escupir en señal de desprecio junto al cuerpo inconsciente de Blanco Omega.<br />
Aún pasan unos minutos antes de que él y Rubén se recuperen de la paliza recibida. Por suerte para Blanco Omega es tiempo suficiente para que la Fuerza Omega cure sus heridas más superficiales, aunque no logre curar su orgullo herido.<br />
-Debemos encontrar a Beltrán. Debemos viajar al futuro y rescatarlo antes de que Ultra Omega lleve a cabo los planes que sea que tenga para él.<br />
-Eso suena más fácil decirlo que hacerlo.<br />
-Con la energía que le queda al modulador de desfase temporal sólo uno de nosotros podrá hacer el viaje al futuro…<br />
-Imagino que ése seré yo.<br />
-Sólo tú tienes el poder para hacerlo –Rubén entrega a Blanco Omega un extraño artefacto junto a la máquina del tiempo portátil-. Esto te ayudará a identificarte entre las Fuerzas Rebeldes. Con un poco de suerte es posible que incluso conozcas a tu yo futuro.<br />
-¿A que te refieres con un poco de suerte? ¿Tan borde me vuelvo con los años?<br />
-Bueno, digamos que eres un pelín difícil de ver.<br />
-¿Tú has llegado a verme?<br />
-Te conozco sólo de oídas. Pero que sepas que te respeto y que ha sido un placer trabajar contigo, me has demostrado por qué te convertirás en el líder de la Resistencia del futuro.<br />
-De acuerdo, me has convencido –dicho y hecho, Blanco Omega activa el modulador de desfase temporal y comienza su viaje en el tiempo, no sin antes pedir a Rubén una última cosa-…: Si ves a mi madre, dile que estoy bien y que la quiero…</p>
<p>FIN<br />
1ª PARTE</p>
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		<title>En la cima de la demencia</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 02:59:14 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2009/12/lenguacortada.png" alt="" title="lenguacortada" width="500" height="388" class="alignnone size-full wp-image-454" /><br />
Llevaba dos días caminado por el caluroso desierto, del cual el sol se había adueñado por toda la eternidad, con el mero anhelo de ver deshidratados a todos los viajeros del infierno arenoso. Lo único que podía reconocer en aquel entorno avizorado por ventiscas de arena era una especie de pilar negro a leguas de mi ubicación.<br />
Caminaba y caminaba y nada parecía tener un final como la hacían las historias que contaban los ancianos de mi ciudad natal. Yo era un hombre del tipo rudo, y que no capitularía por nada en el mundo, más que por la estrella colosal que gobernaba en aquel desierto dueño de un sinfín de seres vivos que se hallaban consumidos por las dunas hirvientes del lugar.<br />
Mientras caminaba podía sentir como el sudor formaba riveras en mi rostro. Indicándome que no me quedaba mucho tiempo en el reloj de minerales perdidos, propio de un cuerpo asediado por las condiciones extremas de un lugar agazapado por calores pertenecientes a pandemónium o peor aún, a las fraguas yacentes en las entrañas de volcanes corruptos ante el perdón de la vida humana.<span id="more-453"></span><br />
Pero cuando todo parecía indicar a leguas que sería mi fin, y que me reuniría con todos los condenados que seguramente habían muerto en el mismo lugar que lo iba a hacer yo, algo cambió en mi vista. En un principio creí que todo era efecto del calor, que punzaba mi mente para declararla totalmente incapacitada para pensar y controlar los sentidos. Pero todos estos pensamientos vagos y propios de un hombre nutrido por calores extremos cambiaron, porque cuando vi que todo el mapa del desierto infernal había sido reemplazado por un escenario oscuro, en el cual un altar regía sobre el mundo agónico en el que me había adentrado, me di cuenta que nada era propicio para la cordura trivial de un ser propio de estar en sus divinos cabales.<br />
Sin saber qué hacer, en aquel mundo de brumas sombrías decidí movilizarme y dirigirme hacia la posición del altar que estaba acompañado por un trono titánico.<br />
En tan sólo un periquete me encontraba en el altar de quién sabe qué aberración sería dueño de este lugar corrompido por sombras y erradicado de luces dueñas de fortalezas inundadas por el resplandor de la iluminación.<br />
Cuando estaba en el altar pude ver un libro polvoriento, que demostraba ser de tiempos remotos, ya que sus hojas con sólo verlas se desasían y los bolones de polvo mezclado con pelusas de seres pasados que trascendieron al mundo actual con sus tersos cabellos degradados, no faltaban en la reunión de lo vetusto ganando un hogar en el imperio de lo anticuario.<br />
Como todo humano sentí una curiosidad propia de un ser curioso, y tomé el libro con mis dos deterioradas manos de hombre castigado. Luego me dispuse a saber cuál era su contenido y avisté la primera página, la cual me indicó que este libro era ilegible ante mis conocimientos de humano inculto. Sin saber qué hacer al no entender el libro arcano me puse en la labor de sentarme en el trono que estaba situado detrás del altar.<br />
Una vez que mi cuerpo descansaba en los regazos de un trono desconocido por mi persona y por muchos seres del cosmos, comencé el trabajo de reconocimiento y adaptándome al entorno que me rodeaba, logré convencer a mi mente que el espacio en el que me hallaba no mostraba ningún signo de alguna civilización intergaláctica ni mucho menos, la divina luz del sol que resplandecía en la tierra de los mortales.<br />
A pesar de que me encontraba en un lugar sin espacio propio de un mundo y rebalsado en oscuridad, no dudé al intentar dormir en aquel trono. Algo que necesitaba ya que sin olvidar mi pasado fúnebre, por un pelo de buey que no había pasado a ser el alimento del desierto en el que me encontraba en un principio.<br />
Mi zona ocular no tardó demasiado en relajarse y mi mente se apagó como si fuera una máquina con falencias propias de un aparato creado por la mano del hombre.<br />
Pero cuando pensaba que me había adentrado en los mundos oníricos, tres seres inundados de iniquidad muy peculiar por la vileza que irradiaban a destajos, se acercaron hasta mi ubicación de imprevisto. Los engendros eran tan oscuros que se camuflaban con las brumas formadas de sombras, también demostraban al mundo estar en las mismas condiciones que habían llegado a él, y lo único que daban a conocer a todos los seres dueños de la visión mundana eran sus miles y miles de ojos cargados de morbosidad y teñidos de color bermellón. Pero si hubo algo que hurtó mi valentía de guerrero deificado fue la manera en que los tres demonios de las sombras paganas me miraban, ya que era realmente ominosa y podía afirmar que no querían relacionarse conmigo, lo único que se reflejaba en los turbios ojos de estos demonios, era sed de tortura.<br />
Presurosamente uno de los tres demonios tan oscuros como las mismas sombras, desgarró su estómago. En el cual luego llevó su mano izquierda para buscar algo en sus entrañas. Mientras la sangre le fluía sin pavor existente desde su estómago abierto hacia las afueras, éste trataba de encontrar algo perdido o más bien oculto. Y cuando lo logró, pude ver como una lanza con punta de metal salía desde sus entrañas, como si escondiese un mundo encubridor de objetos en su cuerpo de ser amedrentador. Realmente no comprendía cómo podía esconder una lanza tan enorme en sus entrañas, si su cuerpo no daba cabida para esta acción. Lo que sí podía comprender de la situación dueña de la aberración causada por las anomalías del vivir era, que el arma que tenía el demonio servía para un fin no deleitable para mi persona.<br />
Una vez que tenía la lanza cubierta de sangre, los otros dos demonios lo miraron y éste tercero asintió, como si le hubiesen dado la orden de fusilamiento por radio en una guerra donde los chiflidos de las balas eran algo cotidiano. No pude darme cuenta, cuando sin previo aviso, el demonio comenzó a enterrar una y otra vez el arma punzante en mi torso. Poco a poco provocaba orificios en mi carne, y levemente comprendía el dolor de sentir miles de estocadas provenientes de un arma que anidaba en las entrañas de un vil engendro maestro de la tortura.<br />
Ya casi baldo, me rendí y caí tumbado ladeando suavemente como si fuera una hoja otoñal por aquel trono, en el cual alguna vez había intentado recuperar las tan preciadas energías para movilizar mi cuerpo.<br />
El conocimiento del tiempo que pasó después de que el demonio me apuñalara, era vago y lo bastante inconcluso como para decir que habían transcurrido eones (exagerando el pasar del tiempo). Lo único que podía dar a conocer al público expectante como si fuese un maestro de renombre, era que otra vez me hallaba agonizando y deshidratado en el desierto de un principio pasado. Otra vez el infierno de arena cubría mi alma y otra vez podía sentir los calurosos vientos del lugar más semejante al inframundo. Vientos que por cierto, asediaban sin compasión mi rostro hervido por las condiciones extremas.<br />
Pero cuando todo estaba perdido y mi cuerpo ya no quería seguir batallando en el mundo terrenal, mi vista se nubló como si miles de baterías la hubiesen infestado con pestes fabricantes de cegueras eternas. Y después de perder la vista, también había perdido el conocimiento de humano vivaz.<br />
Cuando desperté nuevamente mi vista reconoció que me hallaba en el desierto de la condenación humana. Pero algo había de diferente esta vez, ya que en un principio podía avistar a leguas un pilar y en aquellos momentos había descubierto otro más.<br />
El otro pilar estaba situado a la izquierda del primigenio. Y sin titubear enfilé hacia él para lograr encontrar una redención.<br />
Después de un considerable tiempo de visiones demenciales pude darme cuenta que los pilares iban en aumento y variación, al igual que los mundos en los que me adentraba.<br />
Pero si había aprendido algo del desierto en el que transitaba era, que podría salvarme o quizá nunca lo haría, pero al menos tendría la oportunidad de escoger un sinfín de pilares que aguardaban a mi persona para conocer más mundos del cosmos o simplemente para demostrarme que mi locura ya no era insulsa. Y que mi sustento en aquel lugar sería la ilusión de volver a mi hogar viajando por toda la eternidad.</p>
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