El Accidente

150 Km/H marcaba el velocímetro del automóvil. James Bradly estaba más que ansioso por llegar al hotel que se encontraba en la ya próxima ciudad, para ver a su hija recién nacida, que por problemas de trabajo no pudo estar en el parto en sí. 160 km/H, y una espesa neblina cubría gran parte de la visibilidad en la carretera de alta velocidad. No se veía ningún auto a estas horas, ya iban a ser la una de la madrugada.
Aquella extraña tranquilidad que te da cuando sabes que no hay nadie en kilómetros a la redonda, le hizo comenzar a pensar en su vida a Bradly. Era un alto comisionado de energía, trabajo de abultado salario conseguido por ciertos contactos a nivel de gobierno. Su esposa, Gracia, no era muy feliz. Se lo pasaba en la casa ya que él se había negado sistemáticamente a que ella trabajase. “El lugar de las mujeres es el hogar” muchas veces dijo él como punto final para terminar las constantes discusiones por el mismo tema.
Una luz en el camino. Otro auto que hizo parpadear las luces repetidamente lo sacó un poco del ensoñamiento en el que estaba sumido, mas no le hizo mayor caso y aún aumentó la velocidad del auto, que ronroneaba ligeramente al cruzar la carretera.
Entonces a lo lejos una sombra. Bradly no la vio porque estaba empecinado recordando lo odiosa que se ponía su mujer. Cuando se dio cuenta del objeto en cuestión, que estaba al frente suyo, en su miso carril, fue muy tarde.
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