NO MIRES

Yo estaba en mi habitación, mis padres habían salido a una reunión y me quede sola.

A eso de las 9 de la noche escuché algo en la cocina, bajé y vi un plato roto. Pensé «habrá sido un mapache», así que subí a mi habitación y sin más me acosté.

Cerca de las 2 de la mañana sentí la necesidad de levantarme de nuevo, miré hacia la puerta de mi cuarto y vi una sombra que corrió. Yo la perseguí y entonces escuche una voz detrás de mí, diciendo:

—No voltees, no me mires o te arrepentirás.

Por desgracia soy muy curiosa y miré. No lo debí hacer.

Ante mí se encontraba la silueta de una mujer muerta, le faltaba un brazo y despedía un olor putrefacto.

A la mañana siguiente recibí una llamada en la que me informaron que mis padres habían muerto en un accidente. En ese instante volví a escuchar la voz de esa mujer y me decía:

—Te dije que no miraras.

Me tiré al suelo y lloré, antes de salir corriendo al hospital en el que estaban mis padres. Desafortunadamente, en el camino me atropelló una moto. YA QUERIA MORIR, era demasiado.

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