Llamada Mortal

Esta historia habla sobre un grupo de amigos, que no imaginaban lo que pasaría después de que un miembro en el grupo terminara de narrar una historia de terror.

Esther Herrera, Claudio Ruiz, Patricia Rhodes, Jason Guzmán y June Barrera, eran unos amigos que siempre se la pasaban saliendo para el cine o salían juntos a parques de diversiones.

Un día los padres de Esther se van de viaje por una semana por cuestión laboral, por lo que Esther se queda en la casa sola. Ella aprovecha y llama a sus amigos para que la acompañen.

El día viernes, sus amigos llegan con equipajes para pasar la semana con ella, quedándose sorprendidos y un poco preocupados al entrar, ya que la sala está a oscuras y tiene las puertas y ventanas con seguro. Claudio le pregunta a Esther:

– Esther, ¿por qué tienes la sala de tu casa a oscuras y las puertas y ventanas  aseguradas?

– Porque les contaré una historia de terror.

– Wow… – dice Patricia – ¡una historia de terror! Creo que es un buen comienzo para pasar la semana en tu casa.

– Realmente espero que sea buena la historia -Dice Jason.

– Bueno, cuéntala -Dijo June.

Esther les indica que se pongan cómodos para comenzar a narrar la historia.

– Muy bien, esta historia trata sobre una asesina en serie que mató a varias personas después de que contestaran una misteriosa llamada telefónica.

Su nombre era Heather Miller, una chica que a sus 17 años sufría abusos verbales y psicológicos de su madre. Cuando su papá logró obtener su custodia, tomó la decisión de echar a la mujer  de su casa, no solo por los abusos a los que sometía a Heather, si no también porque buscaba problemas en la parroquia donde estaban viviendo.

Pasan los días y no surgen más problemas, Heather sigue estudiando para terminar el quinto año de bachillerato, ya que faltan unos meses para su graduación.

Un día, cuando la joven llegaba a su casa, le dice a su papá que tiene una citación para el lunes con el director.

– ¿Por qué te han mandado una citación? ¿Qué fue lo que hiciste?

– Nada que yo sepa, solo dijeron que debes que ir.

Llega el lunes y su papá va al liceo, una vez que entra en la oficina del director del plantel, este lo recibe y lo invita a sentarse.

– Disculpe la molestia señor Miller, pero lo estaba llamando para hablar sobre la conducta que tiene su hija.

– ¿Qué hizo Heather? -preguntaba el señor Miller.

– Resulta que su hija está fuera de control, últimamente se esta metiendo con una compañera que estudia en su mismo salón de clase, está tan descontrolada que hasta le partió la boca a la chica.

– Pero Heather esta sacando buenas notas en sus estudios, ¿verdad?

– ¡Claro! Ella saca buenas notas, pero no puedo permitir que se meta con su compañera.

– ¿Cómo se llama esa compañera de Heather?

– Se llama Betty Todd.

– Ah, Heather me había dicho que le rompió la boca a una chica porque la había abofeteado, pero no me dijo su nombre. Por eso me sorprende, director.

– Escuche señor Miller, faltan tres meses para que su hija salga del liceo, cuando termine de graduarse llévela a un psicólogo, para que este problema no continúe en futuros años.

– Lo haré.

– Gracias por su tiempo señor Miller, pero sobre todo por venir, es usted un buen padre.

– Gracias a usted por avisarme sobre el asunto, que tenga un buen día.

– Igual usted.

A partir de entonces no ocurrieron más problemas con Heather. Pasaron dos meses desde la citación y por fin llegó el mes de Julio, y con el día de la graduación. La muchacha se gradúa con su mejor amiga, Hanna Montiel, quien decide hacer una fiesta para celebrar.

Heather va a la fiesta con su pareja, Gabo Stewart, donde la pasan bien hasta que ve a Betty.

– Oye Hanna, ¿por qué rayos invitaste a Betty a la fiesta? -le pregunta a Hanna- ¡Sabes que no la soporto!

– La invité porque a final de cuentas es una compañera y no me gusta ser egoísta con los demás. Así que no te molestes Heather.

– Ok, no te preocupes.

Los chicos continúan divirtiéndose hasta que Heather no ve a Gabo, pero lo más extraño es que no ve a Betty tampoco, así que vuelve a buscar a Hanna.

– Hanna, ¿sabes en donde vive Betty?

– ¡Claro! Ella vive tres casas después de esta.

– Gracias Hanna.

Heather se va y Hanna y los chicos siguen celebrando. Un par de horas más tarde se escuchan tiros. La joven se asusta ya que se oyeron cerca de su casa, por lo cual le pide a un amigo que llame a la policía.

Pasan unos minutos antes de que lleguen las autoridades.

Hanna ve como los paramédicos llevaban sobre una camilla a una persona cubierta, como si hubiera fallecido. Cancela la fiesta haciendo y se dirige a una oficial de la policía.

– Disculpe oficial, ¿sabe qué paso por aquí?

– Lo que pasó fue que hubo un homicidio.

– ¿Un homicidio? No puede ser, ¿sabe usted cómo se llamaba la víctima?

– Se llamaba Betty Todd, fue asesinada con múltiples apuñaladas. Que triste es eso.

– ¿Qué? Ella vivía por aquí, por esta parroquia.

– ¡Qué tragedia! ¿Usted la conocía bien?

– No, exactamente  -dijo Hanna

Los colegas de la oficial la estaban llamando, por lo que ya no pudo hablar con Hanna. La investigación desvela que en la casa de la víctima, se encontró una cédula de identidad con el nombre de Gabo Stewart.

La policía espera a que el joven aparezca, pues no se lo ha vuelto a ver. Emiten un boletín de desaparición para Gabo, y para Heather, a la que tampoco encuentran.

A medida que pasan los meses y los años, ocurre una serie de homicidios en los que las víctimas reciben una llamada. La voz, proveniente de una chica, les insultaba antes de asesinarlas dentro de un período de tres a ocho días. Todas eran mujeres y hombres, muertos a puñaladas o por múltiples disparos.

Otra cosa que tienen en común son sus problemas de drogas e infidelidades. En dos años se han encontrado más de quince víctimas y tanto Heather como Gabo siguen sin aparecer. Mientras tanto, la policía y la prensa bautizan a la asesina como la rápida, puesto que siempre va un paso delante de las autoridades.

Un comunicado de prensa se publica explicando lo siguiente:

Se advierte a la audiencia que, en caso de recibir una llamada de un número desconocido y con la voz de una chica en particular, es mejor colgar. Existe la posibilidad de que su ubicación sea rastreada por este medio para cometer un crimen.

Hasta la fecha no hay pistas que conduzcan a la asesina, por lo que además se recomendó poner atención a las llamadas extrañas. La desconocida es peligrosa y aun no dan con su paradero.

– Esa fue la historia chicos, ¿les gusto? -pregunta Esther

– Es buena pero, ¿de dónde la sacaste? -inquiere Claudio

– Mi mamá tiene amigos en la policía y le hablaron del caso, ellos me lo dijeron a mí y resulta que contacté a esta chica, Hanna, por Facebook, para que me diera unos detalles. Agrupé eso y lo convertí en una historia de horror.

– ¿Qué? ¿En serio? No puede ser que de verdad exista esa asesina que llama y  mata a las personas, ¡creo que hay que tener mucho cuidado! -dice Patricia.

– Bueno, eso paso a diez casas de la mía, suena perturbador y se sabe. Pero creo que esa mujer debe estar lejos de esta comunidad.

– ¿Cuándo comenzó este caso sin resolver? -pregunta Jason

– En 2015.

– Que locura, en fin, supongo que todo es un misterio extraño -dice June

– Claro, pero ya es hora de dormir… los llevaré a sus habitaciones para que se puedan acostar.

Antes de irse a dormir y después de acomodar a sus amigos, Esther busca un atizador de chimenea y lo guarda bajo de su cama por si acaso, le toca defenderse de alguien.

Revisa su reloj que marca las 10:00 pm, y entonces recibe una llamada. Al responder lo único que puede escuchar es estática, así que cuelga y apaga el celular. Finalmente se queda dormida.

Esther se despierta de golpe y mira el reloj. Es la 1:00 pm. La chica se pone sus sandalias y agarra el atizador de chimeneas, ya que siente que algo no está bien. Cuando sale de su habitación ve los pasillos llenos de sangre, pero eso no la detiene.

Al entrar en la habitación de Claudio y Patricia, los encuentra amarrados de los tobillos, manos y boca. Esther les quita las cuerdas que tienen en los labios y Claudio habla.

– ¡No puede ser! Por Dios Esther, es real, si existe esa asesina, ¡se llevó a June y a Jason!

– No se preocupen, los terminaré de soltar.

– ¡No! No lo hagas, dijo que te lastimaría si lo haces -dice Patricia

– No me interesa, los soltaré a ambos y cuando rompa algo de vidrio, ustedes bajan rápido, ¿de acuerdo?

Esther toma su atizador y comienza a bajar sola las escaleras hasta llegar a la sala. Sobre la alfombra hay dos cuerpos, en los cuales termina el rastro de sangre.

Cuando Esther esta apunto de quitar la alfombra, es sorprendida por la misteriosa chica que la agarra y la empuja contra la pared. Esther  le pega con su atizador en la cara derribándola en el piso, y para dejarla bien inconsciente, toma un florero y se lo rompe en la cabeza.

Claudio y Patricia bajan al escuchar el estruendo. Luego, entre los tres, retiran la alfombra y se quedan horrorizados al descubrir que ocultaba los cuerpos de June y Jason, apuñalados hasta morir.

Todos acude a la estación de policía, donde Esther explica a los oficiales, que ella y sus amigos fueron atacados por la asesina que apodaron como La Rápida. Ella cree que la asesina puede ser Heather, aunque no está segura.

Cuando la policía acude a su casa, no encuentra a la chica que la había atacado.

Esther está en paz hasta que le llega una llamada misteriosa, sabe que no es buena idea responder pero, como esta molesta con todo lo que ha ocurrido, decide contestar.

– Hola Esther, ¿sabes? Creo que esta noche ha sido muy alocada.

– Ya cállate… eres Heather ¿verdad?

– Pues sí, lo soy. Bueno, creo que debes mirar en el porta equipaje de tu auto, encontradas a alguien que durante tres años te ha estado preocupando, preguntándote si sigue vivo o no.

Esther va a su vehículo, cuando toca el porta equipaje lo siente frío. Apenas lo abre, descubre que la persona que metida en el auto es nada mas y nada menos que Gabo Stewart. Había sido asesinado con 2 disparos en su rostro, su cuerpo estaba congelado para preservarse por más tiempo.

– ¿Porque lo hiciste? -la pregunta a Heather- ¿Por qué le destruiste así su vida?

– ¿Por qué? Porque Gabo estaba contigo, eso no lo podía tolerar, igual que no podía tolerar a Betty. Maté a Jason y June porque a ambos les gustaba acosar a niños pequeños. Eso no lo podía soportar. ¿Sabes? También te iba matar, pero me di cuenta que no vale la pena porque ahora vas a lidiar con esos traumas que te causé. Adiós Esther.

Un mes más tarde, Esther y su familia se mudan a un nuevo apartamento, mientras que Claudio y Patricia publican en Facebook una historia de terror contando lo que les había pasado: Llamada mortal.

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