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El extraño caso de la Nave navigator

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Es una historia que hice para presentarme en un concurso de ciencia ficción. Espero que sea de vuestro agardo. Espero críticas constructivas
I
Llevo dos largos días de viaje en la lanzadera en dirección a mi nuevo destino. La XN Navigator, un nuevo prototipo de nave, el orgullo de la tecnología cibernética y biótica de la federación. La observo preocupado, no es normal que la nave flote tranquilamente sin ninguna baliza encendida.
La nave sigue su rumbo hacia lo desconocido. Flota ligeramente ladeada, sin ninguna preocupación aparente. Sin rumbo fijo, solo disfrutando de la soledad de las estrellas. Ninguna luz encendida. Dormitaba, como un pequeño bebe sin preocupación alguna.
Me identifico mientras rodeo la nave para adentrarme en la cubierta de lanzaderas. Ninguna respuesta. Solamente se abrió el compartimento de las mismas invitándome a entrar. Está a oscuras, y lo poco que consigo ver es gracias a las luces de posición de la lanzadera. Todo parece limpio, pulcro. Y vacio. Aterrizo la nave y salgo de ella al compás del único ruido que se escucha. El del portón que da al espacio cerrándose.

II
La puerta de la lanzadera se me abre. Noto un fortísimo golpe de calor y un olor rancio y húmedo. Sigue sin salir nadie a recibirme. Será una broma. El capitán Andrews es famoso por las novatadas que realiza a los nuevos tripulantes y para seros sincero, esta está siendo muy elaborada.
La oscuridad me obliga a sacar la linterna que cuelga de mi cinturón. La enciendo. Nada, todo igual. Las metálicas cajas apiladas en orden, como el día en que salieron de Utopía Planitia. La humedad es tan agobiante, que ya noto el sudor recorriendo por mi frente. Me lo retiro con el brazo derecho y avanzo hacia la puerta que daba a un pasillo.
Entro en el corredor. Más oscuridad. Cansa ya la broma. Me está poniendo nervioso. Avanzo con la linterna apuntando hacia el horizonte en busca de algo. Será desesperación, o ansiedad, pero anhelo encontrar a alguno de los tripulantes “bromistas” correteando por allí intentando escabullirse de mí. Empiezo a sentir miedo pero no, no puedo sentir miedo. Es lo quieren. Quieren asustarme, pero no lo van a conseguir.
-¿Me oís? Os estáis pasando. Ya no tiene la gracia. Venga ya nos hemos reído, nos lo hemos pasado bien y lo recordaremos a la hora de la cena, pero salir. No me vais a conseguir asustar. En serio os lo digo. No tengo miedo, nada de miedo. Venga salir. ¡¡QUE SALGAIS!!-Musito desesperado
Nada. Nadie responde. Ni ningún sonido. Ni tan siquiera de las máquinas en funcionamiento, ni de los motores. Nada.
Cada vez el ambiente está más recargado. Me detengo en un cruce de caminos para leer las indicaciones de las placas que están escritas en las paredes. Así que estoy al lado de los reactores. Interesante.
Lo más seguro es que se encuentren allí, en la sala de máquinas, riéndose del nuevo. Así que si la montaña no va a Mahoma, Mahoma tendrá que ir a la montaña por lo que me dirijo hacia la sala de motores cuando oigo un ruido.
Es un lamento lejano, como de un niño pequeño. Agudizo el oído. El lamento ha desaparecido. Ya no está.
-Venga chicos. Lo habéis conseguido ¿vale? Estoy asustado, muy asustado, pero por favor salir ya. Detener la broma- Ruego dando vueltas sobre mi eje mirando en todas direcciones.
Noto una brisa húmeda y fría en mi nuca. Asustado saco el faser y me doy la vuelta apuntando la linterna y el arma hacia donde debería provenir la brisa. Nadie. Intento relajarme. Cojo aire.
Inspiro

Expiro

Inspiro

Expiro

-¿Te has perdido Jake?- Murmura una fría voz a mi espalda
No había oído paso alguno y totalmente asustado me doy la vuelta apuntando con el arma y la linterna al hombre que hay enfrente de mí.
Enfoco a su cara. Blanca, totalmente rasurada, sin pelo. Los ojos hundidos y vivos, pómulos altos y labios carnosos que me sonreían con una mueca de maldad. Era el capitán Andrews.

III
-Por fin encuentro a alguien. Muy buena broma señor. Muy buena-Musito mientras me relajo.
Su cara muestra estupefacción y sorpresa al oírme, parece que no sabe de lo que hablo.
-¿Qué broma? Estás en la nave. Ahora está descansando la pobre- Dice acercándose a una pared y acariciándola- Esta muy cansada. Lleva un mes sin pegar ojo y necesita un día para reponer fuerzas. Pobrecita- Añade melancólicamente
Habla extraño, como ausente, que ya no tuviera más preocupaciones que dar su amor a la nave. Además, algo que no había deparado hasta que se alejó de mí. Estaba desnudo, totalmente desnudo y en todo el cuerpo tenía múltiples heridas circulares alrededor de su columna vertebral, brazo y piernas.
-Capitán ¿Le pasa algo?-
-Apaga la linterna. La puedes despertar. Apágala por favor- Me ordena
Yo obedezco como un niño asustado por haber roto el jarrón de su madre
-Bien. Eres el nuevo. Oh, no tengas miedo. Estas ya en casa, en tu nuevo hogar- Me dice cariñosamente antes de cambiar la inflexión de la voz- Pero a lo que íbamos. Teniente Jake McDonald, de la colonia de Noveria VI- Empieza a decir paseándose enfrente mío.
No puedo dejar de mirar a sus horribles heridas sangrantes. Eran como pequeñas picaduras circulares con la piel quemada alrededor suyo.
-…Ingeniero Warp, militante de otras naves como la Enterprise y la Normandia. Interesante curriculum ¿verdad? Oh, y que leo por aquí, estuvo en los incidentes de Fartes II como soldado raso. Muy buen curriculum ¿No estás de acuerdo nave?-
Mira al techo de la nave despreocupado. No entiendo cómo puede ver algo en aquella agobiante oscuridad. Parece abstraído, como si su mente no estuviera dentro de su cuerpo. Pobre, está loco ¿Y ese es el gran capitán Andrews?
-Señor, si no le importa me gustaría incorporarme directamente a mi puesto-
Vuelve a la realidad y me lanza una mirada fría e intensa. Una mirada que desarmaría a cualquier ser vivo. Se me acerca sin quitarme ojo y me agarra con sus desnudas manos los hombros
-¿Quieres unirte ya al trabajo? Tus compañeros te esperan. Están ansiosos de que te unas a ellos. Estamos ansiosos. Nave está ansiosa ¿Verdad nave?- Añade lo último dirigiéndose a la nave
Algo ha pasado en la nave. Se ha vuelto loco creyendo que la nave le habla. Eso ya no es una broma. Había algo más. Algo tenebroso. Parecía que había llegado a los confines del universo y se había vuelto loco al ver lo que haya allí. No era normal el comportamiento del capitán. Una de dos, o es un magnífico actor o simplemente se ha vuelto loco, y seamos sincero, prefiero mil veces lo primero.
-La nave ruega tu incorporación ahora mismo en ella. Te espera ansiosa- Añade con ojos de loco.
Algo no me cuadra. Escucho un fortísimo ruido a mi espalda y me doy la vuelta asustado. Noto que mi cuerpo se paraliza y que caigo al suelo siendo devorado por la oscuridad.

IV
Hace calor, mucho calor, ni la brisa que me rodea consigue sofocarme mientras floto. ¿Flotar? Eso es imposible, no puedo flotar. Abro los ojos.
Estoy tumbado bocabajo rodeado de decenas de cables informáticos que se injertan en mi piel y me sostienen desde el techo. Miro alrededor. Me custodian dos mujeres de igual condiciones. Desnudas y enredadas en el matojo de cables conectados a su cuerpo dormido. Intento moverme pero no puedo. Estoy bloqueado.
-Estate tranquilo. No pasa nada- Musita la cabeza de Andrews que acaba de aparecer debajo de mí.
-Por favor, por favor. Déjame ir. No contaré nada, por favor. Te digo la verdad. No contaré nada. Diré que he decidido abandonar por temas familiares, pero déjame salir por favor-
-Se que lo harás- Dice mientras arrastra una pantalla etérea hasta sí mismo.- Antes de ver a nave, tienes que saber algo. No trabajamos para la nave ni ella para nosotros, sino que nos ayudamos. Es un buen trato, una simbiosis bastante justa. La tripulación accedemos a su sistema matricial, siendo la comunicación entre los demás entes humanos y la nave infinitamente más rápida. Cuando construyeron este prototipo dieron cierta inteligencia virtual a la nave con un componente precognitivo. Lo suficiente para que pudiera escuchar lo que pensábamos y trasmitir aquellos datos para realizar sus funciones más rápidamente, pero los programadores pensaron que no desarrollaría inteligencia propia, algo en que se equivocaron garrafalmente-
-¿Qué quieres decir? No te entiendo-Le interrumpo totalmente perdido
-Comunicación telepática. Somos parte del sistema y ella es parte de nosotros. Al mismo tiempo, nosotros nos comprometemos a repararla, a consolarla y que tenga voz y voto en las decisiones y en las misiones que se lleven a cabo. La única pega es que debemos estar conectados a ella la mayor parte del tiempo-
-Entiendo. Pero yo no quiero que mi mente sea leída por una máquina. Te ruego que me dejes, por favor. – suplico desesperado
El mira hacia arriba, clavando su mirada en mí. Sonríe maliciosamente y aparta la mirada
-La primera vez duele. Pero nave te cuidará- Dice antes de apretar el botón
Y grito de dolor al notar como algo se me incrusta en la nuca. Todo desaparece, la realidad el mundo. Floto en una corriente de datos que circulan a velocidades extremas. La corriente me arrastra, intento nadar entre los datos pero no puedo. La corriente me lleva, hacia algún lugar.
Cierro los ojos.

V
Abro los ojos.
Luz cegadora. Me tapo los ojos con el brazo, intentando protegerlos de la luz mientras estos se adaptan a ella. Y allí está, el procesador central, lleno de cables y alrededor suyo cientos de personas de diferentes razas. Humanos, Bayoranos, Xindi. Iban sin nada, sin ropa, flotando totalmente dormidos. Me acerco al núcleo de memoria. Todo en silencio. Solo luz. Solo oscuridad.
Y ante mí la evolución, la nueva raza que surcará las estrellas y las gobernará. Este es el precio que tendremos que pagar, para llegar a los confines de la realidad en pos de nuevos mundos.

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