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AMAZONA

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AMAZONA

CAPITULO 1º

EL ASESINO Y LA CHICA DE BRASIL

La bulliciosa ciudad de Sao Paolo, Brasil, el lugar perfecto para perderse. Pero estos dos hombres no han venido aquí a perderse, han venido aquí a encontrarse con un hombre. Lo que no sospechan es que están siendo estrechamente vigilados por una figura femenina.
-*Señor Jaguar, éste es el hombre que queremos que elimine –uno de los dos individuos entrega una fotografía a un tercero, una figura vestida de blanco con el dibujo de la cabeza de un felino en el pecho de la blanca camiseta-. Se le pagará como acordamos, 500.000 dólares ahora y otros 500.000 cuando finalice su trabajo. Como sabe queremos pruebas de su éxito.
El llamado Jaguar no responde, se limita a mirar la fotografía en silencio. Después la dobla y la guarda en el bolsillo trasero de sus pantalones.
-*Queremos la máxima discreción, ya lo sabe –ahora es el segundo hombre quien habla, y en su voz se puede captar la rabia mal contenida.
-*¿Por qué quieren que lo mate?
-*Señor Jaguar Negro, pensábamos que usted no hacía preguntas, nunca.
-*Pues ya ven, se equivocaron –el asesino a sueldo sonríe bajo su máscara blanca.
-*Digamos que son asuntos de negocios.
-*Todo el mundo conoce al Jefe de Policía Augusto Cortazar. Todo el mundo sabe que es la persona más amenazada de Brasil.
-*Pero usted es el mejor en su trabajo, al menos es lo que se ha encargado de ir proclamando. Ahora tiene la oportunidad de demostrarlo.
-*Tranquilo, amigo, no hace falta ponerse a la defensiva- Jaguar Negro vuelve a sonreír bajo la máscara-. Dentro de una semana tendrán la cabeza de Cortazar encima de su mesa.
-*Lo último que sabemos sobre Cortazar es que va a viajar a España, a una ciudad llamada Torrente, en Valencia. Por lo visto se celebra una convención de Jefes de policía
En ese momento, y tomándolos por sorpresa, una figura femenina también disfrazada entra rompiendo una de las ventanas.
-*¡Alto, Jaguar Negro! –La recién llegada se prepara para saltar sobre el criminal, pero éste es más rápido que ella, y antes de que nadie pueda evitarlo, coge a uno de sus clientes del cuello y lo amenaza con las garras retráctiles que acaban de surgir de su mano derecha.
-*Ah, mi querida Amazona, siempre tan inoportuna. Un paso hacia mí y… -y antes de que la mujer pueda hacer nada, el asesino desaparece tras saltar por la misma ventana que ella usó para entrar, arrastrando al hombre con él.
-*¡Maldita sea! –La llamada Amazona aparta al otro hombre y corre hacia la ventana. Después se vuelve hacia el tipo, que la mira sin saber muy bien cómo reaccionar-. Se ha metido en un buen lío, amigo. Jaguar Negro es uno de los peores asesinos a sueldo del Mundo. Será mejor que espere aquí a que venga la Policía, seguramente tendrán preguntas que hacerle.
-*S-sí, señora –instintivamente, se lleva la mano al cuello, mientras se asoma por la ventana, buscando a su compañero.
-*¿De qué hablaban? Y no me diga que era una conversación privada, por favor.
-*Sólo hablaré en presencia de mi abogado.
-*Espero que pueda pagarse uno de los buenos –Amazona, sabiendo que no va a sacar nada del hombre, opta por esperar a que llegue la Policía.

CAPITULO 2º
LA PRESA

Aeropuerto de Manises, 12:00 del mediodía. El vuelo procedente de Sao Paolo con escala en Madrid acaba de aterrizar en la pista 2, y de él descienden más de cien pasajeros, entre ellos el Jefe de la Policía de Sao Paolo Augusto Cortazar. Está en España para asistir a la convención internacional de Jefes de Policía, que reunirá a más de cien asistentes de más de cien ciudades de todo el Mundo. Sin embargo, no sabe que lo que aparenta ser un viaje de placer, tranquilo y sosegado, se puede convertir en una pesadilla, pues hace menos de veinticuatro horas, fue señalado como objetivo de uno de los más peligrosos asesinos a sueldo del planeta.
Por suerte para él, alguien vela por su seguridad. Una joven llamada Lucia Medeiros ha tomado el mismo vuelo y lo vigila de cerca, esta joven guarda con celo un secreto, y es que en realidad ella no es otra que la superagente especial brasileña Amazona, enviada a España tras descubrirse el complot mafioso para acabar con su vida.
Y así, tras el aterrizaje, Cortazar coge un taxi y se dirige al hotel donde debe hospedarse hasta el día en que comience la convención. El hotel escogido para la ocasión es el Hilton, situado a la entrada de Valencia. Por su mente pasa la idea de hospedarse en alguno más cercano a Torrente, pero de momento está conforme. La habitación es excelente, así como el servicio.
Lleva más de diez años al cargo, y ha sufrido más atentados de los que puede recordar, pero eso no lo amilana, muy al contrario, lo conmina a seguir luchando contra el crimen en su ciudad natal.
No es la primera vez que visita nuestro país, por sus venas corre sangre española y, la verdad es le encanta España.
Pero mientras él piensa en sus anteriores visitas a nuestra tierra, su cazador acaba de aterrizar en su jet privado en un aeropuerto particular a las afueras de Valencia, y después se dirige a la ciudad en un coche alquilado. Viste traje y corbata, y nada delata su verdadera profesión. Pocas personas han visto el rostro tras la máscara, y ninguna de ellas se encuentra en España en estos momentos, esto le da una gran ventaja.
Lo primero que hace es dirigirse al aeródromo de Manises y pedir una lista de los pasajeros del último vuelo procedente de Brasil. Gracias a sus poderes de persuasión no le resulta nada difícil obtener la información que busca y, tras comprobar que su presa ya ha llegado a su destino, se plantea el próximo movimiento, encontrar el lugar dónde se hospeda su objetivo. De nuevo gracias a sus poderes de persuasión le es fácil encontrar pistas sobre el paradero de Cortázar.
-Obrigado –con una sonrisa perfecta se despide de la joven empleada del aeropuerto y se dirige a tomar un taxi.
Mientras tanto, su presa ha pedido algo de comer al servicio de catering del hotel, y se prepara para pasar una agradable tarde paseando por Valencia.
Y, ¿qué hace Lucia Medeiros en tanto? La joven brasileña, tras cerciorarse de que Jaguar Negro no se halla en las inmediaciones y tras contratar los servicios de un par de guardaespaldas para que, en secreto, protejan la vida de Cortázar, se dirige al Palace de Torrente, hotel de lujo levantado hace diez años en las cercanías de la ciudad valenciana, con la intención de investigar el terreno donde, con toda seguridad, atacará el asesino.
“Voy a necesitar toda mi atención para proteger al Jefe” –se dice mientras explora los rincones más oscuros de la fastuosa y lujosa sala de conferencias donde se ha de celebrar la convención de jefes de Policía.

CAPITULO 3º
CHICO CONOCE CHICA

Son las 21:30 de la noche en Torrente, y su héroe particular, Blanco Omega, sobrevuela las calles, siempre atento a cualquier posible delito que se pudiera cometer.
Lleva varios meses metido de lleno en este papel, pero aún no se acostumbra, no cuando la gente que quiere corre peligro por su culpa.
Sin embargo esta noche se encuentra extrañamente feliz y satisfecho consigo mismo. Tiene un extraño presentimiento, algo le dice que van a ocurrir cosas…
Se encuentra sobrevolando la zona centro de la ciudad, cuando, unas voces llaman su atención.
Mientras, la superagente brasileña Amazona también recorre las calles, vigilando a los posibles criminales y es que, a pesar de que Torrente es muchísimo más pequeña que su ciudad natal de Sao Paolo, sabe de buena mano que el crimen se esconde en cualquier rincón, y su profundo sentido del deber la obliga a echar una mano a las autoridades locales, aunque esté en tierra extraña.
-¡Eh, tía! –De repente, una voz áspera, la saca de sus pensamientos, al pasar cerca de un oscuro callejón-. ¿De qué vas vestía, zorra? ¿Qué vas, provocando por ahí?
-¡Eh, mira, tío, si lleva antifaz y todo! –Una segunda voz se une a la primera, y dos figuras surgen de la oscuridad del callejón. Ambas armadas con sendas navajas.
-¡Sí! Debe ser una masoquista de esas que se disfrazan pa follar –el primero de los dos hombre se acerca a la joven, y blande su arma cerca de su rostro, en un fútil intento por amedrentarla-. ¿Te gusta el dolor, puta? Pues yo voy a darte mucho dolor, ya lo verás.
-*¿Disculpa? –Finalmente, Amazona habla, en su idioma natal, lo que, momentáneamente, desconcierta a los dos navajeros.
-¿¡Qué has dicho, jodía puerca!?
-¡Seguro que nos ha insultao la muy puta!
-No, ignorantes, no era un insulto –Amazona sonríe al ver la mirada de asombro de sus dos atacantes-. Sólo os hablé en portugués porque me parecéis demasiado patéticos para hacerlo en vuestra propia lengua.
-¡Ahora si que te las has buscao, puta! –Sin poder aguantar más, el primero de los criminales, se lanza contra la mujer, con la navaja siempre por delante, con la clara intención de pinchar, pensando que su víctima está indefensa. Por desgracia para él y para su amigo, se equivoca de cabo a rabo, y sólo puede aullar de dolor cuando la enmascarada le rompe el brazo por varios sitios y lo arroja contra un contenedor de basuras.
En ese momento, una conocida figura hace acto de presencia, cuando Blanco Omega, alertado por el sonido de la pelea, desciende hasta el callejón.
-¿Qué pasa aquí? –Pensando que la mujer puede encontrarse en problemas, se acerca a ella-. ¿Se encuentra bien, señora?
-¡Es una salvaje, me ha roto el brazooo! –Grita el navajero herido desde el fondo del contenedor.
-¿Es eso cierto?
-Bueno, técnicamente sí… ¿Acaso quieres que te lo rompa a ti también? –Creyéndolo un posible enemigo, Amazona se pone a la defensiva con el joven héroe torrentino.
-¡Inténtelo si se atreve! –Y así, ambos héroes, cruzan miradas desafiantes, mientras los dos delincuentes, aprovechando el momento, se alejan corriendo del lugar.
Finalmente, ambos enmascarados, llegan a la misma conclusión, y Blanco Omega tiende su mano derecha a la recién desconocida.
-Me llamo Blanco Omega. Creo que me confundí con usted, algo me dice que no es de los malos.
-Me llamo Amazona, soy brasileña. Estoy aquí en misión especial secreta, debo proteger a una persona –el rostro de la joven se ilumina con una sonrisa antes de añadir-. ¡Llámame de tú, por favor! No soy tan vieja. Quizás eres tú el que eres demasiado joven.
-¿A quién debes proteger, y de quién o de qué?
Amazona saca una foto de uno de los bolsillos de su camisa negra, y la tiende a su nuevo aliado.
-Se llama Augusto Cortázar, es el Jefe de Policía de Sao Paolo.
-¿Tiene esto algo que ver con la convención que se va a celebrar en el Palace?
-En efecto –la mujer saca una nueva foto-. Y éste es el hombre que intentará matarlo, Jaguar Negro.
-Parece peligroso.
-No lo parece, lo es –Amazona toma la segunda fotografía de manos de Blanco Omega, y la guarda junto a la primera-. ¿Me ayudarás?
-Bueno, no tenía planes, así que… -El joven sonríe ante la expectativa de ayudar a la guapa mujer.
-La convención es esta noche. Cuatro ojos vigilarán mejor que dos. Pero tenemos que ser discretos. No queremos alertar al asesino ni hacer cundir el pánico.
-Perfecto, nunca he asistido a una convención de jefazos de la Policía.
-Sígueme –sin añadir una palabra la mujer brasileña echa a andar, seguida por Blanco Omega.

CAPITULO 4º
ESTRECHA VIGILANCIA

Son las 22:30 cuando ambos héroes llegan al Palace…:
-La convención ya ha comenzado –anuncia Amazona desde su posición entre las sombras del salón de actos donde se celebra la reunión de jefes de Policía-. Cortázar va a hablar ahora, está subiendo al estrado.
-Sí, lo veo. Todo parece tranquilo.
-No te fíes. Jaguar Negro podría estar acechando en cualquier rincón.
-¿Con toda esa Policía allá afuera? No lo creo –Blanco Omega niega con la cabeza, y añade-: ¡Si hasta a nosotros nos ha costado entrar!
-Como se nota que no lo conoces. Además de un asesino experto, Jaguar Negro es un consumado artista del disfraz.
-¡No será tanto!
-¡Chist, calla! –La mujer hace un gesto para que el joven torrentino baje el tono de la voz-. Cortázar ha acabado su discurso. Ahora tenemos que esperar a ver qué hace, si se queda o vuelve a su hotel.
-Creo que se hospedan todos aquí, en el Palace.
-¿Cómo lo sabes?
-Me ha parecido oírlo comentar a un par de agentes en la calle.
Tras la intervención del brasileño, varios invitados más hacen su aportación con sus discursos.
Y la velada transcurre tranquila en el salón de actos del hotel Palace de Torrente. Tranquila y aburrida para los dos héroes, sobre todo para Blanco Omega, más acostumbrado a la acción pura y dura que su nueva compañera.
Finalmente, y tras el discurso de despedida de rigor, la convención se da por finalizada, y todos los asistentes abandonan la sala de reuniones para marchar a sus habitaciones en el mismo hotel. Todos menos Cortázar que decide volver a su habitación del Hilton a la entrada de Valencia, así que, tras despedirse de sus colegas de profesión, toma un taxi para ir a su hotel.
-Vamos –Amazona hace un gesto a su joven aliado, que la detiene con una mirada.
-¿Cómo piensas seguirlo, corriendo tras el taxi?
-Bueno… Pensaba coger otro taxi.
-¿Así, vestida como vas?
-¿Qué tienes pensado tú?
-¿Te fías de mí?
-¿Cómo? No te entiendo –pero antes de que la mujer pueda replicar, Blanco Omega la toma entre sus brazos y se eleva en el cielo nocturno de Torrente, en pos del taxi fugitivo.
-¿Ves qué fácil?
-¡Descarado! –Y, antes de que el joven pueda decir nada, suena un sonoro bofetón que le hace lagrimear-. Bueno, tenemos que saber en que habitación se hospeda y si alguien ha preguntado por él.
-Déjame a mí, me conocen y no llamaré tanto la atención como tú –dicho esto Blanco Omega entra en la recepción del Hilton y se dirige al conserje, un tipo viejo y mal encarado que no parece muy dispuesto a colaborar, hasta que…:
-…muchas gracias, amigo –con una radiante sonrisa en los labios la joven brasileña sale del hall del hotel y se dirige a su compañero-. Un poco de encanto femenino brasileño.
Mientras, en la habitación del Jefe Augusto Cortázar…:
-Servicio de habitaciones. Le envían una botella de champagne.
-¿¡Champagne!? Yo no he pedido nada de eso. Váyase.
-Es un regalo del hotel.
-De acuerdo. Déjela ahí fuera y ahora saldré a cogerla, por favor.
-Tiene que firmar un papel, para que quede constancia de que se le ha entregado la botella. De no hacerlo así me metería en problemas.
-De acuerdo, de acuerdo –finalmente, y a regañadientes, el hombre abre la puerta de la habitación, dispuesto a aceptar el regalo y a firmar lo que sea con tal de que el camarero le deje en paz-. Déme ese papel… -Es tarde cuando se da cuenta de que le han tendido una trampa, y antes de que pueda reaccionar ni sacar su arma reglamentaria, que siempre lleva consigo, su rival le empuja contra la pared opuesta a la puerta.
-*Por fin es mío, Jefe.
-*¿Quién es usted, qué quiere de mí?
-*Imagino que si me quito el disfraz me reconocerá –dicho esto el asesino se despoja de la máscara de látex que cubre su rostro, bajo la cual lleva puesta su máscara blanca, y se quita el traje de camarero, bajo el cual lleva puesto su traje de batalla.
-*¡Jaguar Negro! –El nombre sale de los labios del Jefe de Policía con un ligero temblor-. ¿Quién le ha contratado para matarme?
-*No pregunté nombres. Pagan bien y eso es lo que me importa.
En ese instante, nuestros dos protagonistas llegan a la planta donde estos sucesos están teniendo lugar.
-Amazona, allí, en aquella habitación –Blanco Omega hace un gesto a su compañera femenina, señalándole la puerta abierta de la habitación de Augusto Cortázar.
-¡Mierda! –Por desgracia para el Jefe brasileño, han llegado tarde, y Jaguar Negro ha tenido tiempo de hacer su trabajo, o al menos eso cree él, ya que no contaba con la fortaleza física de su víctima, que se aferra a la vida en medio de un charco de sangre.
-¡A-ayuda, p-por favor! –El hombre, herido de muerte, estira su mano hacia la enmascarada.
-¡Hay que llamar a una ambulancia!
-No llegará a tiempo –sin pensarlo dos veces, el joven Blanco Omega toma al herido en brazos y salta por la ventana de la habitación-. ¡Lo llevaré al hospital y después te ayudaré a cazar a Jaguar Negro!

CAPITULO 5º
LA CAZA DEL JAGUAR

Blanco Omega no tarda ni cinco minutos en llegar al hospital más cercano, y una vez allí deja al herido en buenas manos, tras lo cual regresa junto a su nueva aliada brasileña
-¿Cómo lo haremos? No tenemos ni idea de por dónde ha escapado Jaguar Negro.
-He dado aviso a las autoridades locales antes de regresar aquí –explica el joven-. Les he dado una posible descripción del sospechoso. Puedes confiar en ellos, son agentes competentes.
-¡Maldita sea! Debí haber previsto algo así.
-¡Eh, vamos! –Blanco Omega coge a Amazona de los hombros y la sacude suavemente-. Esto no es culpa tuya. Ahora lo que debemos hacer es movernos lo más deprisa que podamos. Te juro que ese bastardo no escapará sin recibir su castigo.
Dicho esto, ambos jóvenes héroes inician la búsqueda del fugitivo, sin sospechar que éste se encuentra mucho más cerca de lo que ellos creen, ya que se registró como cliente del hotel, en una habitación cercana a la ocupada por su víctima, y que ahora, tras cambiar sus ropas de batalla por algo menos llamativo, se dispone a salir del hotel por la puerta principal, sin llamar la atención.
-Espero que su estancia haya sido todo lo agradable que esperaba señor…
-Martins, y sí, ha sido todo lo agradable que esperaba –con una falsa y bien estudiada sonrisa en sus labios, el asesino abandona el hotel, dispuesto a tomar un taxi que lo lleve al aeródromo privado, donde le espera su jet privado con destino a Brasil.
-¡Eh, espera, ese tipo…! –No cuenta, sin embargo, con que la superagente brasileña es una de las pocas personas que conoce su verdadero rostro y acaba de reconocerlo antes de subir al taxi.
-¡Acelere, amigo! –Ante el susto del taxista, hace brotar las cuchillas de sus manos-. Si no quiere salir mal parado…
-¡S-sí, sí! –Con un rugido, el coche se pone en marcha, y a punto está de arrollar a Amazona, que esquiva ágilmente el vehículo, saltando a un lado.
-¿Es él? –Blanco Omega se acerca a la joven para ver si está herida.
-¡Sí! –Ella se limita a hacerle un gesto, pidiéndole que siga al coche en fuga-. ¡Tú puedes cogerlo, no lo pierdas!
-Tranquila, no lo haré –dicho esto, el joven enmascarado se eleva en el cielo nocturno y sale volando en pos del taxi.
Pocos minutos más tarde, mientras cruzan el centro de Valencia, finalmente Blanco Omega logra dar alcance al vehículo fugado. A la persecución se han sumado varios coches policiales, que rápidamente rodean el taxi y conminan al presunto asesino a bajar del mismo.
-¡Venid a por mí, si os atrevéis! –Jaguar Negro, con aire retador e insolente, desciende del taxi, dispuesto a saltar sobre los policías.
-¡No! Si quieres pelea, lucha contra mí –La voz de Blanco Omega suena segura y confiada mientras se sitúa entre la Policía y el criminal.
-¡Ja! ¿¡Qué es esto, un mocoso disfrazado!?
-Mocoso tal vez, pero pienso pararte los pies y hacer que te envíen de nuevo a Brasil esposado.
-¡Ten cuidado, Blanco Omega! –También Amazona observa la escena, puesto que se subió a uno de los coches de Policía cuando estos iniciaron la persecución del taxi fugado- ¡Cuidado con sus cuchillas!
-¿¡Qué!? –El aviso, por desgracia para el joven, llega tarde, y su oponente logra herirlo con sus afiladas garras retráctiles en el estómago, haciéndole soltar un gemido de dolor.
-¡En guardia, niñato! ¡Te voy a ensartar como un pincho moruno!
-¡Ni lo sueñes, Jaguar! –Ágilmente, Omega logra esquivar un nuevo ataque de su rival, respondiendo al mismo con un gancho de izquierda, que hace retroceder al asesino.
-¡Argh! ¿¡Cómo te atreves a tocarme, mocoso insolente!? –Furioso por el golpe recibido, Jaguar Negro vuelve a la carga, logrando de nuevo herir a su contrincante con sus afiladas cuchillas.
“Será mejor que me mantenga a distancia de esas cuchillas, o cumplirá su promesa” –E, inteligentemente, Blanco Omega comienza a mantener las distancias entre él y su rival, atacando con golpes rápidos y certeros. Acercarse y alejarse en una danza bien estudiada, hasta que por fin…
-¡Prepárate, Jaguar Negro!
-¿¡Qué!? –El asesino brasileño, ya agotado por los incesantes ataques del joven héroe torrentino, poco puede hacer ya para detener el último y fulminante ataque de Blanco Omega, que se lanza sobre él en vuelo rasante, y lo empuja contra una farola cercana.
Cuando todo ha terminado, con Jaguar Negro ya esposado y en el interior de un coche de Policía…:
-¿Estás bien? –Amazona se acerca al joven y le acaricia el vientre herido con gesto entre tierno y cariñoso.
-Sí. Nada que mi factor curativo acelerado no pueda curar. Quedarán una cicatrices, pero, ¿qué diablos? Hay quien las considera sexis. Pero mi madre me matará cuando vea como ha quedado la cazadora
-¿Sabes? Ahora que te veo así, no me pareces tan crío –y, antes de que él pueda replicar, lo toma de la cabeza y le besa en la boca.
-¡No me digas nada! ¡Tu encanto femenino brasileño!

FIN

EPILOGO
Son las 01:30 de la noche, ambos héroes ya se han despedido, y Aitor Daniel ya está en su casa, a punto de irse a dormir. Pero esta noche sus sueños no van a ser apacibles. Cómo un anticipo de lo que se avecina en su vida, van a estar poblados de pesadillas…

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