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	<title>Cuentos de Miedo, Relatos de Terror, Leyendas Urbanas. El miedo tambien mata</title>
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	<description>Miedo en aterrorizar es Relatos de Terror, Cuentos de Miedo, Leyendas Urbanas</description>
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		<title>La niña</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 03:33:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Amy y Connie eran dos universitarias que alquilaron un departamento para comenzar sus estudios en Rosario. El departamento tenía dos cuartos, uno para Connie y otro para Amy, una cocina y un baño. Amy se había bañado y se arregló. Connie:- Por qué te arreglas? Amy: -Voy a salir, a verme con un chico que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-4342" title="nina-macabra" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/02/nina-macabra.jpg" alt="" width="616" height="422" />Amy y Connie eran dos universitarias que alquilaron un departamento para comenzar sus estudios en Rosario. El departamento tenía dos cuartos, uno para Connie y otro para Amy, una cocina y un baño. Amy se había bañado y se arregló.</p>
<p>Connie:- Por qué te arreglas?</p>
<p>Amy: -Voy a salir, a verme con un chico que vive aquí.</p>
<p>Connie: El primer día aquí y ya me dejas sola?.</p>
<p>Amy: Vamos, Connie. Es solo un rato, luego vuelvo. ¿De acuerdo?</p>
<p>Connie: De acuerdo.</p>
<p>Amy ya se había ido y Connie se puso a ver una película.<br />
Mientras miraba la película escuchó un ruido, como un llanto que venía del baño. Se dirige ahí. La puerta del baño estaba cerrada, y cuando la abre ve a una niña con sangre y llorando. Pero su cabellera le tapaba totalmente la cara.<br />
Connie, asustada dice :</p>
<p>-¿Quién eres, y por qué lloras?<span id="more-4341"></span></p>
<p>La niña no respondía. Al instante se escucha el ruido de la puerta abriéndose, era Amy. Connie corre donde estaba su amiga y le dice que vaya rápido al baño.<br />
Cuando llegan las dos no había nadie.</p>
<p>Connie dijo en su mente: -Que raro, ¿y la niña?</p>
<p>Connie mira a Amy y se da cuenta que tiene sangre en su ropa y tiene los ojos llorosos.</p>
<p>Connie: -Amy, ¿qué te ha pasado?</p>
<p>Amy: -No es nada. No es nada.</p>
<p>Connie: -Dime.</p>
<p>Amy: -No es nada. No pasó nada.</p>
<p>Connie sabía que algo pasaba pero no le insistió más a Amy.</p>
<p>Amy se dio otro baño y se durmió, al igual que Connie.</p>
<p>Al otro día, se levanta Connie y ve que Amy estaba desayunando, mirando fijamente un punto fijo.</p>
<p>Connie: -Amy, ¿estás bien?</p>
<p>Amy no contestó.</p>
<p>Connie: -Amy, contéstame, ¿qué te pasó?</p>
<p>Amy: -No es nada.</p>
<p>Toda la tarde las dos estuvieron en el departamento sin hablarse.</p>
<p>A la noche Amy se acostó enseguida sin decir una palabra.</p>
<p>Connie estaba preocupada por su amiga, tan preocupada que se había olvidado de la aparición en el baño.</p>
<p>Mientras Connie dormía, su escuchó un ruido que la despertó. Connie se levanta y va a la habitación de Amy. Al llegar ve a su amiga en el piso, con sangre a su alrededor. Se pone a llorar, no sabía qué le pasaba. Pero, en ese momento, se escucha una risita proveniente del baño.</p>
<p>Ella va hacia allí y ve la puerta cerrada como la otra vez, pero esta vez al abrirla no vio una niña llorando sino riendo y mirándola fijamente repitiendo una y otra vez su risa. Y escrito con sangre estaba la pared: &#8220;Ella se lo merecía, ella me mató, Pero ahora, la maté yo&#8221;</p>
<p>Amy no lo entendía, volvió a la habitación de su amiga y encontró una carta que decía:</p>
<p>Querida Amy:<br />
No tienes que decirle a nadie lo que pasó la noche anterior. Pero últimamente me estoy sintiendo observado, como que esa niña que matamos con el auto quiera vengarse. Por favor dime si te pasa lo mismo ?</p>
<p>Saludos, Franco.</p>
<p>Ahí todo cobró sentido, Por eso esa niña estaba allí. Amy volvió al baño y vio a la niña sentada mirándola. Seguía riendo.</p>
<p>Connie: -Por qué hiciste eso? Ella no lo hizo a propósito.</p>
<p>Niña: -Ella y su amiga no me llevaron con nadie, solo me dejaron tirada</p>
<p>La niña se fue acercando lentamente a Connie. Connie, asustada, salió corriendo, pero la niña gateando rápidamente la alcanzó y terminó matándola, ya que Connie, tampoco la ayudó cuando la vio sangrando en el baño.</p>
<p>ACLARACIÓN: este relato no es real, solo fue inventado.</p>
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		<title>El puma negro</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 04:51:58 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/02/jaguar_negro.jpg" alt="" />&nbsp;</p>
<p>Aunque descendiente de una estirpe aristocrática cuyos orígenes se remontaban a la Edad Media y propietario de una arrogante mansión señorial que levantaba sus sombríos muros en los verdes campos bretones, el joven Armand de C… distaba mucho de ser un hombre rico. Por una parte, largos siglos de indiferencia hacia los negocios burgueses, así como una absoluta incapacidad para adaptarse a los cambios que solían traer consigo los nuevos tiempos, habían ido consumiendo paulatinamente la fortuna familiar. Por otra parte, Armand, como buen aristócrata, no era especialmente devoto del Dios Trabajo, de modo que, una vez concluida la carrera de Filosofía con las más brillantes calificaciones, había optado por encerrarse en su casa, sin más oficio ni beneficio conocidos que sus esporádicas (y poco lucrativas) incursiones en la literatura fantástica. Para sus vecinos, Armand no era más que un soñador excéntrico y solitario, que consumía su juventud recluido entre las telarañas de su vetusta casa familiar. Huérfano desde la infancia, no se le conocían amigos íntimos y su servidumbre se limitaba a un viejo mayordomo llamado Antoine, el cual se ocupaba tanto de las tareas domésticas como de cultivar un pequeño huerto próximo a la mansión, cuyos excedentes vendía en las aldeas cercanas. Hay que decir que Antoine permanecía en la casa por pura fidelidad hacia su joven amo, pues este rara vez tenía dinero para pagarle y, de no haber sido por el dinero que daban los productos del huerto, señor y criado lo habrían pasado bastante mal en más de una ocasión. <span id="more-4335"></span></p>
<p>Sin embargo (y esto era un secreto incluso para los vecinos más chismosos), Armand no era tan sedentario como se solía pensar. De hecho, siempre que tenía algún dinero en el bolsillo (y a veces sin tenerlo), abandonaba su casa, dejándola en las leales manos de Antoine, y se embarcaba en largos viajes que lo llevaban a tierras lejanas y peligrosas. El afán que lo movía a realizar esos viajes no era la afición al turismo, ni siquiera la mera sed de aventuras, sino la poderosa atracción que ejercían sobre su alma lo misterioso y lo siniestro. Cuando llegaba a sus oídos alguna noticia relacionada con hechos insólitos y terroríficos, Armand hacía todo lo posible, cuando no lo imposible, por visitar el lugar donde se habían producido tales hechos, con el fin de investigarlos por su cuenta y riesgo. Sus viajes, además de deudas, le habían causado numerosos conflictos con las autoridades de distintos países (e incluso con las embajadas de su propio país), y en más de una ocasión habían puesto su vida en grave peligro. Pero Armand, con afán digno de mejor causa, seguía en sus trece. A fin de cuentas, la única persona en el mundo que hubiera podido hacerle alguna reconvención al respecto era el bueno de Antoine… y este conocía demasiado bien a su amo como para esperar que se detuviese a escuchar consejos prudentes cuando el misterio llamaba a su puerta.</p>
<p>Teniendo en cuenta la personalidad de Armand, no deberíamos preguntarnos cuál fue su reacción cuando su tía materna, la condesa viuda Anna de B…, lo invitó a pasar unos días en sus propiedades sudamericanas, donde últimamente se habían producido hechos sangrientos que habían llenado de terror a los lugareños. Armand no simpatizaba demasiado con su tía, una mujer bella y elegante, pero de carácter más bien agrio y arrogante. En cambio, sentía una profunda simpatía (si no “otra cosa”) por su prima Monique, la hija de la condesa, una muchacha tan hermosa como su madre, pero mucho más amable y capaz de interesarse por temas trascendentes. Anna y Monique vivían normalmente en París, donde la primera se ocupaba de administrar sus negocios y la segunda estudiaba Derecho en la Sorbona, pero durante el verano dedicaban algunas semanas a visitar una hacienda propiedad de la familia, situada en el lejano Brasil. Y aquel verano la hacienda recibiría también la visita de un ansioso Armand.</p>
<p>Una vez allí, el joven aristócrata se encontró con que los indios y mestizos que trabajaban en los campos de la hacienda se hallaban horrorizados por las sangrientas fechorías de un extraño felino. Este animal, al que los supervivientes describían como un puma de gran tamaño y pelaje negro como el carbón, surgía de la selva en las primeras horas de la noche y mataba a la primera persona –hombre, mujer o niño- que se ponía delante de sus fauces, pero luego no devoraba a su víctima, sino que se limitaba a beber su sangre y a desaparecer velozmente entre las tinieblas de la espesura. Al parecer, era una fiera mucho más robusta y feroz que los verdaderos pumas, y tan escurridiza que todos los intentos de las autoridades y de los peones armados para acabar con ella habían resultado completamente infructuosos. Su fuerza era tan grande que le permitía derribar las puertas de las cabañas donde dormían los aldeanos, y hasta los perros más feroces no podían hacer otra cosa que huir o ser destrozados por sus zarpas. Nadie la había visto de día y muchos pensaban que no era una fiera normal, sino un espíritu maligno, engendrado por las tinieblas.</p>
<p>La aparición del puma negro y sus numerosos crímenes habían traído a la memoria de los indios más ancianos ciertas leyendas casi olvidadas, referentes en su mayoría a demonios nocturnos, que habitaban en las profundidades de la selva desde tiempo inmemorial y que se alimentaban de sangre humana. Según la leyenda, los antepasados de los indios antiguamente habían vivido en medio de la gran selva, en un lugar donde la caza era abundante y donde no hacía falta roturar la tierra para alimentarse de sus frutos. Durante muchas generaciones, todo fue bien, pero un buen día (es un decir) varios jóvenes audaces, desoyendo los consejos de los ancianos, decidieron adentrarse en cierta zona de la selva, donde esperaban encontrar nuevos territorios de caza. Según ciertas tradiciones de origen desconocido, en aquella zona vivía uno de aquellos demonios hematófagos, que castigaba con la muerte a quienes osasen penetrar en su territorio, pero los muchachos, acostumbrados a no hallar nada sólido tras las leyendas que los ancianos susurraban por la noche, desoyeron las advertencias de sus mayores y entraron en la zona prohibida. Sólo uno regresó, tambaleante y ensangrentado, para morir poco después, entre convulsiones y delirios de terror.</p>
<p>Pero eso no fue todo. Al parecer, el demonio de la selva decidió devolverles la visita a los pobres indios y, a la noche siguiente, un horror sin nombre se abatió sobre la aldea. Cuando el alba despejó las tinieblas nocturnas, casi una tercera parte de los aldeanos habían sido despedazados o desangrados en sus propios lechos, sin que ni puertas ni paredes hubieran podido detener a su asesino. Las pocas personas que habían visto al demonio y vivido para contarlo no coincidían en sus testimonios respecto a su apariencia. Para algunos, era un gran gato, semejante a un puma, mientras que para otros era como una serpiente gigante y tampoco faltaban quienes le atribuían una apariencia humana. Claro que, según los ancianos de la tribu, aquella diversidad de testimonios no debía ser sorprendente, pues es bien sabido que los demonios pueden cambiar de apariencia a voluntad. Fuera como fuera, estaba claro que era un ser terrible y que podía volver la noche siguiente, por lo cual todos los habitantes de la aterrorizada aldea estuvieron de acuerdo en abandonar el pueblo donde habían nacido y buscar un nuevo hogar, lejos de las fauces del demonio. Sólo un hechicero, cuyo nombre ha sido olvidado, optó por quedarse en el pueblo, pues deseaba enfrentarse al demonio cuando este, presumiblemente, volviera al pueblo tras la puesta del sol. Lo cierto es que los demás habitantes de la aldea, tras varios días y noches de penosa marcha por la selva, se establecieron en el lugar donde actualmente se hallaría la hacienda de los B… y nunca volvieron a saber nada del demonio nocturno ni del osado hechicero que se había quedado en el pueblo viejo para hacerle frente. Sin embargo, ahora muchos estaban empezando a pensar que el puma negro que salía de la selva en plena noche para atacar a los durmientes era aquel mismo demonio, que, tras una larga búsqueda, había hallado a los descendientes de los indios y estaba dispuesto a culminar su atroz venganza.</p>
<p>Madame de B… decía que aquella leyenda india no era más que una estúpida superstición, propia de gentes primitivas, y que el puma asesino no era más que eso, un puma. Armand, en cambio, sí creía (o, al menos, “quería creer”) en lo sobrenatural, mientras que Monique, acaso la más cauta e inteligente de la familia, “se reservaba su opinión”, aunque tendía más bien hacia el escepticismo de su madre que hacia el misticismo de su primo. Con todo, accedió a enseñarle a este la aldea maldita donde, según la leyenda, había empezado todo. En realidad, de dicha aldea ya no quedaba casi nada, pues, una vez abandonadas, las frágiles cabañas de los indios no habían podido resistir la furia de los elementos, de modo que sólo unos cuantos maderos, podridos por la lluvia y medio devorados por la maleza, denunciaban el lugar donde antes se había alzado el viejo poblado. Antes ir del territorio ocupado por la hacienda de los B… a la aldea hubiera exigido varios días de penosa marcha por las espesuras de la selva. Pero en la actualidad es posible acercarse en un vehículo todo-terreno, usando la pista de tierra que comunica la plantación con el embarcadero del río, y que pasa muy cerca del claro donde en tiempos se levantó la aldea maldita. Así pues, una mañana, Armand y Monique, equipados con sendas viseras y gafas oscuras para protegerse del fuerte sol tropical, cogieron un Land Rover y se dirigieron a las cercanías de la aldea. Armand llevaba consigo un rifle, pues, aunque el puma nunca había atacado a nadie antes del crepúsculo, pensaba que en plena selva toda precaución era poca, y seguramente no le faltaban razones para pensarlo. Una vez que hubieron llegado al punto de la pista más próximo al viejo poblado, ambos jóvenes dejaron el vehículo aparcado en el arcén para hacer a pie el resto del camino. Durante cerca de media hora caminaron trabajosamente por una angosta senda medio devorada por la maleza. Aunque las ramas de los árboles protegían el suelo de los rayos solares, hacía un calor infernal y en la atmósfera reinaba un silencio opresor. Armand murmuró, inquieto:</p>
<p>-Este silencio me trae mala espina. Algo ha asustado a los animales.<br />
Monique le dedicó una sonrisa casi maternal y respondió, tranquilizadora:<br />
-Tú ves muchas películas, Armand. Este silencio sólo quiere decir que los animales están dormidos. Si conocieras la selva como yo, sabrías que los animales sólo hacen ruido al amanecer y al anochecer, no durante el mediodía.<br />
-¿Sí, cariño? ¡Pues me parece que uno de tus animales debe de padecer insomnio! ¡He oído algo!</p>
<p>En efecto, el eco de un gemido había asaltado bruscamente el fino oído de Armand. En realidad, parecía un sonido más bien humano que animal, pero parecía imposible que alguien siguiese viviendo en aquella zona que los mismos indios evitaban. Con el rifle preparado para disparar, y seguido por Monique (que ya no parecía tan tranquila), Armand se sumergió entre los matorrales, buscando el origen de aquel extraño sonido. Tras un par de minutos de búsqueda, llegaron a lo que parecía la boca de una gruta, medio cubierta por las inmensas hojas de los arbustos. Antes de entrar en la cueva, Armand se agachó para agarrar un curioso objeto que yacía sobre el fangoso suelo de la selva. Era una especie de amuleto de oro, una figura grotesca en la cual, echándole imaginación, uno podía adivinar la figura distorsionada de un felino. Monique la cogió y la examinó durante un instante. Luego murmuró:</p>
<p>-Una vez, siendo niña, un viejo indio con fama de hechicero me enseñó un objeto parecido. Me dijo que era un amuleto para espantar a los malos espíritus. Pero…</p>
<p>Un grito infantil procedente del interior de la gruta interrumpió las palabras de Monique. Armand, con un dedo en el gatillo del rifle, se adentró en la cueva y no tardó en encontrar dentro de la misma a una niña de unos doce años, que estaba acurrucada sobre un montón de hierba seca. Aunque el sol tropical había dorado su piel, era claramente una niña de raza blanca, cuyos grandes ojos azules miraban, entre ansiosos y asustados, al estupefacto Armand. La pobre criatura ofrecía un lamentable aspecto de desamparo, estaba sumamente delgada y su rostro, cuyas facciones no carecían de hermosura, presentaba un desagradable tinte amarillento, que delataba privaciones y sufrimientos. Sin embargo, no parecía herida ni enferma, aunque sí agotada y hambrienta. Una vez atendida y tranquilizada por Armand y Monique, que le dieron agua fresca y un par de bocadillos (los cuales fueron devorados con avidez casi animal), la niña les contó su historia, con voz trémula y a veces vacilante:</p>
<p>-Yo me llamo Elsa, Elsa Capistrano. Mis padres vivían en Sao Paulo, pero murieron en un accidente de coche y yo me vine a vivir con mi tío Hélder, que tiene una hacienda cerca del río. Al principio, él era muy bueno conmigo, pero luego su mujer y sus dos hijos murieron por las fiebres y todo cambió. Empezó a beber, a decirme cosas como que yo era una bruja que le había traído la desgracia, me pegaba y… Una… una noche –él había bebido mucho- me agarró y me llevó a su cuarto, quiso… quiso hacerme una cosa muy mala… Pero yo me revolví y conseguí escapar. Durante días y noches caminé sin rumbo por la selva, tenía mucho miedo, pero prefería cualquier cosa antes que volver con tío Hélder. Así, bebiendo agua de lluvia y comiendo frutas silvestres y huevos de pájaros, logré sobrevivir. Pero una noche una fiera grande y negra, como un gato enorme, empezó a perseguirme. Yo escapé y llegué a esta cueva. Como no sabía qué hacer, me metí en ella, pensando que quizás tuviera otra salida. No la tenía, pero el puma, o lo que fuera, no entró. Algo le hizo dar media vuelta cuando ya estaba a punto de entrar. Pasé toda la noche en la cueva, temblando de miedo y sin poder dormir, pensando que en cualquier momento volvería el puma y me mataría. Pero no volvió. A la mañana salí de la cueva, pues, aunque tenía mucho miedo, necesitaba buscar comida. Entonces vi el amuleto –el mismo amuleto que llevas en la mano (dijo dirigiéndose a Monique)- y lo comprendí todo. Alguien había dejado un amuleto junto a la entrada de la cueva, y por eso el puma no podía entrar. Porque no era un puma normal, sino un demonio, y los demonios les tienen miedo a los amuletos. Mientras estuviera dentro de la cueva, el demonio-puma no podría hacerme daño. Por eso me quedé aquí. Pasaba las noches en la cueva y de día –cuando los demonios no tienen poder- salía a buscar comida, aunque siempre estaba de vuelta antes del anochecer. Y así hasta que oí vuestras pisadas y os llamé.</p>
<p>Monique, que también estaba empezando a creer en el demonio de la selva, dijo:<br />
-¡Pobre niña! Pero, si el amuleto te protege de ese monstruo, ¿por qué no lo cogiste para ir en busca de ayuda? Antes o después, hubieras llegado a un lugar habitado y habrías estado mejor que en esta cueva.<br />
-El amuleto protege de los malos espíritus, pero no puede nada contra las fieras de carne y hueso. Y tampoco me hubiera protegido de mi tío, si él estuviera buscándome por al selva. Yo sola nunca habría llegado viva a ningún sitio.<br />
-Tienes razón. Pero ahora no te preocupes, ya estás a salvo. Este chico y yo te llevaremos a la casa de mi mamá, donde nada ni nadie te hará daño.<br />
En efecto, Armand y Monique desistieron de visitar la aldea maldita, pues era mucho más importante llevar a la pobre Elsa a un lugar seguro. Por cierto, Monique se llevó consigo el amuleto, pues, pese a su escepticismo, estaba empezando a creer en su eficacia contra el ser que acechaba en la selva.</p>
<p>Cuando Armand y Monique llegaron a la hacienda con su joven protegida, ya se había puesto el sol y Madame B… estaba furiosa, pues Dog, su perro, no aparecía por ningún lado. Y no es que ella sintiese especial cariño hacia el animal (que, en cambio, había sido el favorito de su difunto esposo). Realmente, la buena señora sólo sentía cariño en el mundo por su hija y por su colección de vestidos de noche. Sin embargo, un perro chow-chow era una mascota demasiado cara para permitir que se extraviase y su ausencia la había puesto tan nerviosa que apenas reparó en Elsa cuando su hija hizo las presentaciones. Estaba Anna de B… a punto de iniciar una andanada verbal contra el pobre Dog cuando un ladrido estridente la dejó callada y paralizada de puro espanto, al mismo tiempo que sus mejillas palidecían bajo la capa de cosmético parisino que las cubría. En el mismo jardín de la casa, a escasos metros de la puerta de cristal que comunicaba la sala de estar con el exterior, los días del desgraciado Dog habían terminado entre las fauces del puma negro. Este apenas se demoró algunos segundos para absorber la sangre del perro y, dando un salto inverosímil, se sumergió en la maleza que rodeaba el jardín. Armand, sintiendo en sus venas el salvaje valor que en un siglo lejano les había otorgado un título feudal a sus ancestros, agarró el rifle y abrió la puerta para perseguir a la fiera, con la esperanza de capturarla antes de que pudiera llegar a las honduras de la selva. Pero antes de que saliera, Monique le entregó el amuleto y le rogó que lo llevara consigo, “por si acaso”. Armand lo agarró con fuerza y se lo metió en el bolsillo de sus tejanos. En efecto, si aquella fiera era realmente un demonio, aquel pedazo de metal podría serle mucho más útil que el rifle.</p>
<p>Pocos segundos después, Armand se había adentrado en la espesura, siguiendo la pista de ramas rotas que delataba el paso del puma. Sin embargo, la pista desaparecía en el punto donde los arbustos empezaban a ser sustituidos por los árboles. Armand se detuvo un momento, vacilante. Y entonces, como si una parte del dosel de negrura que cubría la selva se hubiera fragmentado, una sombra negra cayó sobre Armand, arrojándolo al suelo y haciéndole perder su rifle.<br />
Cuando el joven cazador fue consciente de su situación, esta no podía ser más desesperada. Armand se hallaba en el suelo, desarmado y con los colmillos del puma a escasos centímetros de su garganta. Unos centímetros que se reducían inexorablemente cada décima de segundo. Incapaz de recuperar su arma, con el pecho y los hombros atrozmente desgarrados por las garras de la fiera, medio ahogado por la presión de las zarpas delanteras sobre su pecho, Armand estuvo, durante un instante, resignado a sufrir una muerte cruel. Al parecer, el amuleto que aún guardaba en el bolsillo había perdido toda su virtud, si alguna vez la había tenido, y el pobre joven no se sentía con fuerzas para enfrentarse a su adversario. Sin embargo, ese instante de resignación sólo fue un destello fugaz. La sangre ardiente de Armand, señor de C…, descendiente de guerreros y cazadores de osos, no aceptaría fácilmente convertirse en el manjar de una fiera. Armand dejó de ser un joven tímido y soñador para convertirse en una bestia bípeda que luchaba por su vida contra su semejante de cuatro patas. Convirtiendo todo su miedo en valor y haciendo acopio de una fuerza bárbara que latía dormida en su interior, ajeno a las garras que le laceraban tronco y brazos hasta bañárselos en sangre, Armand agarró con ambas manos el cuello del puma y, mediante un esfuerzo volcánico, logró rechazar la presa de su enemigo. Este gruñó rabioso, pero, cuando pudo reaccionar, Armand ya se había deslizado hacia su rifle y lo había agarrado con sus manos ensangrentadas. El puma intentó atacar de nuevo, pero una bala le destrozó la cabeza cuando ya creía sentir las venas de Armand crujiendo entre sus dientes.</p>
<p>Tras tomarse un momento de descanso para recobrar fuerzas y calmar su excitación nerviosa, Armand se levantó a duras penas y, enfocándolo con su linterna de bolsillo, estudió el cadáver de la fiera. Era ciertamente un animal impresionarte, aunque quizás los espantados nativos habían cargado las tintas en su descripción. Su tamaño, aunque superior al de la mayoría de sus congéneres, no llegaba a excepcional. Armand, a ojo, le calculó unos dos metros de longitud y más de cincuenta kilos de peso. Su pelo no era negro, sino marrón oscuro, y se trataba de un macho, aún fuerte pero ya algo viejo. Desde luego, nunca había sido ningún demonio, sino un cazador de hombres, como los tigres de Corbett o los leones del Tsavo. Por tanto, Madame de B… tenía razón y Armand se sintió un imbécil por haber creído en los delirios de unos indígenas supersticiosos y de una niña asustada. Aquel amuleto no valía para nada…</p>
<p>Entonces, Armand pensó. ¿Cómo habría llegado el amuleto a la entrada de la gruta? Elsa no lo había traído. Acaso aquel hechicero que se había quedado en la aldea para enfrentarse al presunto demonio de la selva hubiera podio decirle algo al respecto, pero… Había que guiarse por conjeturas. Era posible que el hechicero se hubiera refugiado en la gruta y hubiera colocado el amuleto protector en la entrada, para no ser atacado por el demonio de marras. Aunque también era posible, e incluso más probable que lo anterior, que el hechicero, mediante alguna estratagema, hubiera logrado encerrar al monstruo en aquella gruta y hubiera dejado allí el amuleto para impedirle la salida. Entonces, el hombre habría ganado la partida, aunque luego algún accidente le hubiera impedido reunirse con los suyos. Y, aunque pareciera absurdo, Armand no pudo evitar un escalofrío al recordar que, según la leyenda, el demonio de la selva podía adoptar distintas formas, tanto animales como humanas.</p>
<p>A pesar de sus heridas y del dolor que estas le producían, Armand abandonó el cuerpo del puma y se encaminó hacia la casa a toda prisa.<br />
Cuando entró, vio a Madame B… y a Monique sobre el sofá de la sala, atadas y amordazadas, y con las caras blancas de puro terror. Estaban asustadas, pero habían tenido suerte, pues la providencial llegada de Armand, con el amuleto protector en el bolsillo, las había salvado “in extremis” de sufrir una muerte atroz. Elsa había desaparecido y, por la ventana abierta, entraron los ecos de una risa siniestra, que empezó siendo la de una niña para convertirse en la de un demonio, antes de desvanecerse para siempre, en las tinieblas de la noche y de la selva.</p>
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		<title>Diario de vampiros</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 06:16:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Oscuridad&#8230;era lo único que veía a mi alrededor; mis ojos estaban cerrados y, aunque quisiera abrirlos&#8230;no podía o simplemente no querría porque sabía que al abrirlos mi vida cambiaría. Al final los abrí para encontrarme con mi bata con una gran macha color carmesí oscuro&#8230;Escuchaba gritos y alaridos&#8230; Un chillido y silencio, me encontraba al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-4333 alignleft" title="historia-de-los-vampiros" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/historia-de-los-vampiros.jpg" alt="" width="300" height="369" />Oscuridad&#8230;era lo único que veía a mi alrededor; mis ojos estaban cerrados y, aunque quisiera abrirlos&#8230;no podía o simplemente no querría porque sabía que al abrirlos mi vida cambiaría. Al final los abrí para encontrarme con mi bata con una gran macha color carmesí oscuro&#8230;Escuchaba gritos y alaridos&#8230; Un chillido y silencio, me encontraba al tope de de las escaleras teniendo 5 o 6 años, no logro recordarlo, pero logro recordar perfectamente la mancha que se escurría por debajo de la puerta que da a la sala de estar. Mis pasos eran lo único que se escuchaba; por un momento pensé en si abrir la puerta, pero todos mis pensamientos se apagaron para dar la sensación de angustia y temor.</p>
<p>Un horrible olor inundó mi nariz, terminé de bajar las escaleras y me paré frente a la puerta, puse mi mano en la perilla y antes pude escuchar unas exhalaciones débiles como si alguien tomara bocanadas de aire antes de morir Abrí la puerta y me quedé con la mirada fija en la habitación con salpicaduras aquí y allá; luego posé mi mirada sobre dos bultos sobre la alfombra..Un hombre de 38 o 39 estaba muerto&#8230;¿Cómo lo supe? Fácil, tenia el cuello desgarrado al igual que el estómago por donde salían un par de&#8230;¿Cuerdas? No&#8230;..eran los intestinos. Luego vi el otro, una mujer de la misma edad solo que tenia rasgadas las ropas y la cara y un montón de sangre en el cuello.</p>
<p>De repente algo me alzó por mi cintura y me cargó de forma que quedé sentada encima de aquel ente&#8230;Un hombre y muy hermoso, piel pálida cual mármol y fría como la nieve que afuera caía. Ojos grises brillantes, casi plateados al igual que el cabello que lo tenia parado en punta. Tendría unos 22, 23 &#8230;..quién sabe, me sonrió dejando ver unos colmillos finos y largos como agujas con la punta bañada en lo que supuse era sangre.</p>
<p>-Y pensar que dieron la vida por ti, Phyco&#8230;.</p>
<p>No entendía por qué me llamaba así.. pero no me importó. Vi como pasaba sus dedos por mi cabello, jalándolo delicadamente, dejando mi cuello al descubierto, acercando aquellas agujas que tenía por dientes a mi cuello. Cerré los ojos esperando sentir un horrible dolor, pero no fue así ,una simple molestia en el cuello y nada , pero a los 5 minutos me empecé a sentir mareada cerré aún más fuerte los ojos, luego sentí el duro piso contra mi cuerpo y escuché unos horribles gemidos y chillidos maldiciendo a alguien, abrí los ojos para ver una sombra sobre mi cuerpo.<span id="more-4332"></span></p>
<p>-Rowan&#8230;resiste pequeña..no mueras Rowan, ROWAN!</p>
<p>Me paré de una salto, estaba en mi habitación, sudando frió me senté y respiré lentamente -otra vez esas pesadillas, dios..- pensé. Mi puerto se movió y mi tía entró, lo supe por el color del camisón, un amarillo chillón.</p>
<p>-Rowan&#8230;cariño, ¿estás bien?, ¿otra pesadilla? -dijo en tono preocupado. Yo asentí para verla a la cara: era morena tanto en pelo como en ojos, y de piel bronceada, estatura moderada tirando a bajita, una voz melódica que calmaba a cualquiera.</p>
<p>-Bueno, cariño -dijo- será mejor que te vistas porque el taxi viene en media hora -sonrió- ¿O es que acaso no quieres ver a tu hermano?</p>
<p>Brinqué de la cama y miré el reloj: las 7:40 y el taxi venía a las 8:00</p>
<p>-¡Mierda! -Grité y salí al baño- ¿Por qué no me despertaste antes, tía? -Dije mientras me desvestía para ducharme.</p>
<p>-M dijiste que te pararías por tu cuenta -dijo en la cocina.</p>
<p>Cuando bajó&#8230;bueno: salia con una toalla enrollada en el cuerpo, mientras me cepillaba los dientes. ¿Cómo se me pudo olvidar algo tan importante? Vivía con mi tía ya que mis padres murieron cuando tenia 6 años. Tengo un hermano mayor el cual se fue a Rooswood, Pensilvania, a vivir. Como era menor de edad no podía ir a vivir con él. Ayer cumplió 18 años y planificamos que al día siguiente iría allá a vivir un tiempo con él, por lo menos 2 años; poco, pero suficiente para mi. Salí del baño me quité la toalla y me vestí lo mas rápido posible, cepillé mi cabello y bajé como un rayo con mis 2 maletas, las dejé en la puerta y fui a la cocina donde mi tía me había preparado unos beagles con mermelada de fresa y café con leche, me lo comí todo de un golpe. Cuando terminé llegó el taxi, mi tía me ayudó con las maletas, las metimos en el taxi que me llevaría al aeropuerto.</p>
<p>-Chao Rowan, saludo a Jase de mi parte</p>
<p>-Seguro. Chao tía , nos vemos en Navidad -le dije cuando el taxi arrancó</p>
<p>Para llegar a Rooswood tenía que tomar un avión de 3 horas de California a Pensilvania, luego un auto de viaje de una hora para llegar al pueblo. Era grande así que no me importaba. Allí crecí.</p>
<p>Bajé del taxi, me ayudó con el equipaje un muchacho del aeropuerto y le pagué al taxista y salí corriendo a través del todo el aeropuerto hasta llegar a mi puerta, di el pasaje y subí al avión.</p>
<p>Me senté en mi asiento y despegamos, una hora después me quedé dormida deseando no tener pesadillas&#8230;&#8230;. Tal vez debí desearlo con más fuerza.</p>
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		<title>Fantasmas</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 05:12:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Fantasmas]]></category>
		<category><![CDATA[Fantasmas]]></category>
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		<description><![CDATA[ES UN RELATO ES ALGO QUE ME SUCEDIO Y ANTERIORMENTE A MI HERMANA, PERO YO NO LA CREI. FUE EN EL MES DE OCTUBRE DEL 2001 UNA NOCHE SALI A LA COCINA QUE ESTA EN LA PARTE DE ATRAS DE LA CASA DE MIS PADRES , FUI A LA DESPENSA A SACAR UNAS ACEITUNAS DONDE [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-4330" title="Imágenes-de-fantasmas3" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/Imágenes-de-fantasmas3.jpg" alt="" width="500" height="358" />ES UN RELATO ES ALGO QUE ME SUCEDIO Y ANTERIORMENTE A MI HERMANA, PERO YO NO LA CREI.<br />
FUE EN EL MES DE OCTUBRE DEL 2001 UNA NOCHE SALI A LA COCINA QUE ESTA EN LA PARTE DE ATRAS DE LA CASA DE MIS PADRES , FUI A LA DESPENSA A SACAR UNAS ACEITUNAS DONDE HAY UN MUEBLE GIRATORIO Y AGARRE LAS ACEITUNAS DEL MUEBLE , FUE HACIA LA HELADERA A SACAR LA COCACOLA CUANDO ABRO LA PUERTA OIGO UNA VOZ QUE DICE ESTHEEEERRRRRR!!! , ME GIRO Y VEO LA PUERTA DE LA DESPENSA QUE HABIA CERRADO QUE ESTABA ABIERTA , EL MUEBLE GIRATORIO ESTABA DANDO VUELTAS, NO ENTENDIA NADA PERO CLARO CERRE RAPIDAMENTE LA HELADERA Y AL CERRAR LA DESPENSA SALI CORRIENDO LO MAS RAPIDO QUE PUDE PARA DECIRSELO A MI MADRE LO QUE ESTABA PASANDO.<span id="more-4329"></span></p>
<p>AL DIA SIGUIENTE ESTABAMOS TODOS EN CASA ,PERO MI MADRE FUE A MIRAR Y NO PASO NADA Y MI MADRE ME TOMABA POR UN POCO TONTO O QUE ME LO ESTABA INVENTANDO, TAMBIEN SE LO CONTE A MI NOVIA PERO TAMPOCO ME CREYO ELLA NUNCA SE LO HA CREIDO .</p>
<p>DESPUES DE TRES DIAS ESTABAMOS TODOS EN CASA , NOS ENCONTRABAMOS JUGANDO A LAS CARTAS Y MI MAMA FUE A LA DESPENSA A BUSCAR ALGO PARA PICAR ,PORQUE DE NOCHE A NOSOTROS NO NOS HACIA MUCHA GRACIA IR A LA DESPENSA ,FUE Y TRAJO UNOS APERITIVOS QUE NOS COMIMOS Y NO PASO NADA.</p>
<p>CUANDO SE MARCHO MI NOVIA A LAS TANTAS DE LA NOCHE VIMOS QUE SE HABIA DEJADO LA PUERTA DE LA DESPENSA ABIERTA, DIJIMOS ENTRE NOSOTRAS QUIEN VA A CERRARLA , MIENTRAS LO DISCUTIMOS SE VOLVIO A OIR UNA VOZ QUE DECIA !!!DAAA IGUUALLL! , NOS PUSIMOS TODAS NERVIOSOS , PERO MI MADRE FUE A CERRAR LA PUERTA Y ES CUANDO VOLVIO A PASAR EL MUEBLE GIRATORIO DANDO VUELTAS ESTA VEZ HASTA CAYERON UN PAR DE LATAS DE CONSERVAS QUE TENIAMOS.</p>
<p>MI MADRE EN VEZ DE SALIR CORRIENDO EMPEZO A GRITAR SEAS QUIEN SEAS LÁRGATE, VETE, DEJANOS EN PAZ NO TE HEMOS HECHO NADA Y DE MOMENTO TODO SE CALMO.</p>
<p>DESDE ENTONCES LOS SIGUINTES DIAS LLEVAMOS AGUA BENDITA A LA DESPENSA Y NO A VUELTO A PASAR MAS DESDE ENTONCES PERO CADA VEZ QUE VOY A LA DESPENSA VOY CAGADITO</p>
<p>PERO CREERME QUE ES ALGO QUE NO ME GUSTARIA QUE VUELVA A PASAR.</p>
<p>MI NOVIA COMO ES UNA INCREDULA Y UN POCO BOBA AUN SE RIE Y NO SE CREE NADA, PIENSA QUE ESTAMOS LOCOS CADA VEZ QUE VE EL AGUA BENDITA PUESTA EN LA DESPENSA.</p>
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		<title>Aves Carnívoras</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 01:42:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Terror]]></category>
		<category><![CDATA[aterorizardos]]></category>
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		<category><![CDATA[miedo muertes]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta es una ciudad tranquila rodeada de montañas, como es de saber se realizan muchas expediciones. Amanece y la gente sale cuando esta soleado para regar su jardín o alimentar sus mascotas. Pero a pesar de estar rodeado de montañas, si avanzas más adelante llegaras a una playa. La gente nada o solo toma el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/ave-del-terror.gif" alt="null" width="343" height="337" />Esta es una ciudad tranquila rodeada de montañas, como es de saber se realizan muchas expediciones. Amanece y la gente sale cuando esta soleado para regar su jardín o alimentar sus mascotas. Pero a pesar de estar rodeado de montañas, si avanzas más adelante llegaras a una playa.</p>
<p>La gente nada o solo toma el sol, a veces es un poco molesto por las gaviotas que a veces te picotean o te quieren robar la comida, pero para mí es divertido. Mi casa estaba cerca de la playa, mi nombre es Tony, vivo con mis padres, mi hermano mayor, hermana mayor y hermana menor.</p>
<p>Cerca de la playa existe un puerto de barcos, este día la playa fue cerrada debido a que un barco con importantes cargamentos químicos llegó. Y era considerado tóxico para la gente que está cerca de allí. Ese día estaba soleado, yo estaba en mi cuarto jugando videojuegos mientras mi hermano mayor miraba la llegada del enorme barco.<span id="more-4325"></span></p>
<p>Cuando de repente escuche un grito, reconocí la voz de mi hermano, y decía “el barco se estrello!”. Toda la casa salió al jardín para observar y no fuimos los únicos, el día estaba soleado y los desechos químicos formaron enormes nubes que hasta el cielo se oscureció.</p>
<p>Las gaviotas fueron directamente afectadas y de pronto notamos su extraño comportamiento. Ahí fue cuando la pesadilla empezó, los desechos eran más potentes de lo que pensaba, pues las gaviotas se volvieron agresivas y empezaron a atacar a la gente, pero no eran mordiscos simples, esta vez estaban realmente mordían violentamente nuestra piel, le gente empezó a correr por la calle en vez de esconderse en su casa. Nosotros hicimos eso, pero una gaviota entro por la ventana y atacó a mi padre en los brazos, era una pesadilla ver como mordían a tu padre y casi arrancarle el brazo. Después me atacó a mí, pero mi madre fue a la cocina por un sartén y espantó al animal con eso.</p>
<p>Entonces sin pensar ni un poco salimos al jardín y tomamos el auto, mi padre piso hasta el fondo el acelerador y nos alejamos. Las otras personas corrían, otras estaban encerradas en su casa colocando los muebles sobre las ventanas para evitar que entraran, fue una escena horrible. Las gaviotas se lanzaron como misiles hacia el vidrió hasta romperlo, mordieron a toda la familia. Y como si nuestra suerte no fuera mala se acabo la gasolina, posteriormente salimos corriendo del auto.</p>
<p>No recuerdo muy bien, pero creo que miraba a los perros atacar a las personas, como si también estuvieran contaminados.</p>
<p>Pero entonces&#8230;.</p>
<p>Cuando se agotó el combustible del auto, las gaviotas seguían violentas, empecé a ver gente muerte tirada en el suelo, algunas con los intestinos por fuera y otras sin ojos que todavía agonizaban.</p>
<p>En medio de eso encontramos a unos policías, estaban refugiados en sus patrullas y otros recogían niños para ponerlos salvo, aunque su plan no funcionaba del todo porque no tenían donde esconderlos, y las patrullas no resistirían muchas personas. “Vamos con ellos”, fue lo primero que grite y eso hicimos. Algunos policías intentaban disparar a las gaviotas, mientras otros valientemente ingresaban a las casas a sacar gente.</p>
<p>Entonces tuve una idea genial que se la conté a los odios a mi familia y obvio mis padres fueron los primero en negarse, puesto que eran buenas personas.</p>
<p>“Pero no queda otra opción cariño” dijo mi padre, mi madre puso una cara de tristeza y decepción antes decir: “está bien&#8230;”.</p>
<p>Nos acercamos a los policías y nos dijeron “Quédense aquí entre las patrullas, y no se muevan”<br />
Yo pregunte “oficial, ¿cómo limpiaran la contaminación?”<br />
Con una cara de vergüenza respondió: “no tenemos idea”.<br />
“Pero ¿alcanzaremos a evacuar a mucha gente verdad?” pregunte asustado.<br />
“Si evacuamos nos seguirán las gaviotas” respondió.</p>
<p>Después de estas palabras mis hermanas empezaron a llorar, pues era claro que no nos quedaba salida alguna. Era definitivo que los policías no aguantarían mucho y morirían antes de alcanzar a evacuar a todas las personas. Estábamos empapados de sangre, yo observaba a los demás niños de 7-8 años también empapados de sangre, y lo más triste era ver a las madres embarazadas o los bebes muertos en sus propios jardines.</p>
<p>Me dije a mí mismo “no, soy muy joven para morir, y todavía me quedan muchos momentos para compartir con mi familia, mis amigos de la escuela ya deben estar muertos, pero no perderé a mi familia.”</p>
<p>En ese momento estaba tan concentrado que ya ni sentía los mordiscos que tenía en mi espalda y cabeza. “En cualquier momento empezara a llover lluvia acida”, menciono el oficial. Puesto a que la contaminación ya había subido hasta nublar el día.</p>
<p>Mi hermoso pueblo playero estaba destruido. Cuando mi padre le echo un ojo a la puerta abierta de la patrulla, me volteo a ver y yo solo dije “ahora”.</p>
<p>En cuestión de segundos toda mi familia entró a la patrulla y escapamos a máxima velocidad.</p>
<p>El rostro de los policías se lleno de sorpresa, ¿imagina ver a una persona morir frente a ti, que expresión pondrías? pues así fue la expresión de aquellos oficiales.</p>
<p>Dejamos a los niños que estaban siendo cuidados ahí, los policías también quedaron solos sin patrullas. Entonces las gaviotas vieron que los policías ya no tenían donde protegerse y las personas evacuadas. Empezaron a morderlos a todos hasta matarlos.</p>
<p>Pues nunca volvimos, nos escapamos y las gaviotas ni se dieron cuenta. ¿Me siento culpable? para nada, ahora yo y mi familia vivimos felices en un departamento, voy a una escuela avanzada y tengo más amigos que antes. Cuando menciono esto me pregunto que le paso a mis antiguos amigos.</p>
<p>Mi padre es hombre de negocios, mi hermana menor sigue siendo tan alegre como siempre y mis hermanos mayores platican lo que sucedió como si fuera un cuento. Han pasado 5 años desde aquel desastre y escuche en las noticias que las gaviotas siguen habitando el pueblo, todavía contaminadas, obviamente no hay personas vivas en ese lugar.</p>
<p>No es curioso como la mente humana es capaza de cometer tanta maldad con tal de escapar, ahora se que no iré al cielo después de lo que hice aquel día. Por cierto, ahora vivimos en una zona rodeada de granjas, no vivimos en un rancho eh, vivimos cerca de unos cuantos.</p>
<p>Esta lleno de cuervos todo el tiempo, pero muchos cuervos, por suerte estamos alejados de esas odiosas playas, sin barcos que se estrellan y liberan mortal contaminación.</p>
<p>Una ocasión mi hermana menor me despertó en medio de la noche diciendo que tuvo una pesadilla, me dijo que un avión con desechos se estrelló cerca y liberó una contaminación que afecto a los cuervos de manera violenta.</p>
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		<title>Historia en Birmania</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 02:30:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Te veías tan sola, cual hoja dormida que flota en el regazo de un gris lago birmano. No me atrevía a hablar por miedo a tu descortesía, sin embargo el desgarrador sonido de tu llanto me hizo ver la fragilidad que te envolvía, por lo que decidí obviar mis prejuicios e interesarme en tu dolor. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-4321 alignleft" title="images" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/images.jpg" alt="" width="320" height="157" />Te veías tan sola, cual hoja dormida que flota en el regazo de un gris lago birmano. No me atrevía a hablar por miedo a tu descortesía, sin embargo el desgarrador sonido de tu llanto me hizo ver la fragilidad que te envolvía, por lo que decidí obviar mis prejuicios e interesarme en tu dolor.</p>
<p>Tenías la voz de una sirena, tan hechizante y celestial, tus ojos de un café especialmente delicado, pero de mi memoria no se apartarán tus labios, de un tono sangre y al mismo tiempo tentador&#8230;</p>
<p>Continúo, me contaste la historia que amargaba tu corazón con tanto deseo, que no imaginaba el poder apartarme de ti ni un segundo más. Me relataste, como tu hermanita tan llena de vida había perecido en manos de un cruel criminal, como después de esto destruiste tu matrimonio y la relación con tus padres&#8230; Y aun más, como ese trágico evento del destino arrebató tus deseos de vivir, y que tal vez yo sería la última persona con quien tú hablarías. Intenté convencerte, pero de inmediato te levantaste del asiento, caminaste hacia el atardecer y te perdiste en la niebla compuesta por mis lágrimas…</p>
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		<title>Lluvia Gris</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Jan 2012 13:46:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Sentado sobre una banca, me encuentro, sosteniendo un paraguas. Acompañado por el viento que penetra mi piel, gélido, y me entumece los huesos. Acompañado por las lágrimas del cielo, que crean charcos donde veo mi reflejo, mi soledad&#8230; Contemplo los árboles empapados. Árboles sin esperanza, nostálgicos como yo, derritiéndose por la lluvia. Mis manos están [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-4317" title="niebla" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/niebla.jpg" alt="" width="500" height="375" /></p>
<p>Sentado sobre una banca, me encuentro, sosteniendo un paraguas. Acompañado por el viento que penetra mi piel, gélido, y me entumece los huesos. Acompañado por las lágrimas del cielo, que crean charcos donde veo mi reflejo, mi soledad&#8230;</p>
<p>Contemplo los árboles empapados. Árboles sin esperanza, nostálgicos como yo, derritiéndose por la lluvia. Mis manos están heladas. El olor a madera mojada comienza a emanar de ellos. Contemplo un cielo grisáceo y triste. No hay más alma que la mía en aquel lugar. Me estremezco, mientras las nubes pasan, con toda la tranquilidad del mundo. Una silueta se deja contemplar, efímeramente. La ilusión pronto desaparece, pues no es más que una jugarreta del viento. Me siento sin ganas, me dejo morir. El viento me acaricia el rostro, y juega con mis cabellos.<span id="more-4316"></span></p>
<p>Pero de algún modo, la nostalgia me reconforta. Extraño, deseo, me entristezco, lloro, odio, siento felicidad&#8230; Un mundo gris de reflexiones infinitas, donde estoy solo y el tiempo por primera vez, está a mi dispocisión. De pronto, de entre la niebla, aparece una silueta femenina. Esta vez mis ojos no me engañan; estoy seguro. Sus ojos café oscuro, me observan, pueriles y curiosos. Le devuelvo la mirada, y nos contemplamos fijamente, sin romper el silencio, por largos minutos. Minutos eternos que parecían no tener fin, como la lluvia misma. Ella hace ademán de articular palabra. Mueve sus finos labios, y contemplo su labio inferior. Sentí deseos de morderlo. Ella sigue en silencio, y dudo si entre acercarme o no. Ella de pie, mientras las gotas de lluvia se deslizan por su cabello, me continúa clavando la mirada. Me pongo de pie, y camino hacia ella. Nuestros rostros estaban sólo a unos centimetros de distancia. La contemplé aún concentrado en sus ojos. Parecían no tener fin. Me perdía en ellos, y visualizaba miles de mundos de bellezas extraordinarias. Luego, sin remordimientos, me concentré en sus labios, tímidos, que yacían quietos. De pronto, me di cuenta que tenía toda mi atención centrada en ella, mientras el apagado mundo a mi alrededor se desvanecía. Su mano ascendió hasta mi rostro, y me recorrió con una caricia. Apegué sus labios a los míos, y suavemente le mordí el labio inferior. Era cálido. Dentro en mi pecho, sentí el quemar de una flama. Nuestras lenguas juguetearon. Mi mano llegó hasta sus cabellos mojados. Pero ella separó sus labios de los míos, y me contempló, sin decir palabra. Ese silencio, me expresaba mil cosas. Sentí como sus ojos me comunicaban, una despedida inminente. Contemplé las nubes del cielo. Los rayos del sol comenzaban a penetrar en mayor cantidad. De pronto, el cielo estuvo aclarado. La luz del sol reinaba en el cielo, y la lluvía había acabado. Las plantas crecían, la niebla desaparecía, los árboles daban frutos&#8230; El mundo gris desaparecía. Mis huesos dejaban de estar entumecidos. Busqué a ella, para compartir esta nueva sensación. Pero ella ya no estaba, pues en ese momento, hubo un cambio en mi. Mi mundo gris había desaparecido. La nostalgia del alma se había esfumado, como los años de soledad. Supe entonces, que un nuevo horizonte me esperaba&#8230; Sabiendo aún así, que el mundo gris, siempre estaría para mi.</p>
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		<title>El Accidente</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 15:51:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[ciudades]]></category>
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		<description><![CDATA[150 Km/H marcaba el velocímetro del automóvil. James Bradly estaba más que ansioso por llegar al hotel que se encontraba en la ya próxima ciudad, para ver a su hija recién nacida, que por problemas de trabajo no pudo estar en el parto en sí. 160 km/H, y una espesa neblina cubría gran parte de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/18640.jpg" alt="" /><br />
150 Km/H marcaba el velocímetro del automóvil. James Bradly estaba más que ansioso por llegar al hotel que se encontraba en la ya próxima ciudad, para ver a su hija recién nacida, que por problemas de trabajo no pudo estar en el parto en sí. 160 km/H, y una espesa neblina cubría gran parte de la visibilidad en la carretera de alta velocidad. No se veía ningún auto a estas horas, ya iban a ser la una de la madrugada.</p>
<p>Aquella extraña tranquilidad que te da cuando sabes que no hay nadie en kilómetros a la redonda, le hizo comenzar a pensar en su vida a Bradly. Era un alto comisionado de energía, trabajo de abultado salario conseguido por ciertos contactos a nivel de gobierno. Su esposa, Gracia, no era muy feliz. Se lo pasaba en la casa ya que él se había negado sistemáticamente a que ella trabajase. &#8220;El lugar de las mujeres es el hogar&#8221; muchas veces dijo él como punto final para terminar las constantes discusiones por el mismo tema.</p>
<p>Una luz en el camino. Otro auto que hizo parpadear las luces repetidamente lo sacó un poco del ensoñamiento en el que estaba sumido, mas no le hizo mayor caso y aún aumentó la velocidad del auto, que ronroneaba ligeramente al cruzar la carretera.</p>
<p>Entonces a lo lejos una sombra. Bradly no la vio porque estaba empecinado recordando lo odiosa que se ponía su mujer. Cuando se dio cuenta del objeto en cuestión, que estaba al frente suyo, en su miso carril, fue muy tarde.<br />
<span id="more-4308"></span><br />
Golpeó violentamente con el objeto. Con toda la conmoción del choque viró y pasó a chocar con la barrera metálica de contención, haciéndose escuchar un terrible chirrido que golpeaba sus tímpanos dejándolo virtualmente sordo, mientras millones de chispas brillaban escarlatas en su lado del auto. A la velocidad sórdida que iba no alcanzó a evitar el árbol macizo con que el vehículo se estrelló.<br />
Sólo se escuchó un crujir doloroso.</p>
<p>Cuando Bradly se encontró consciente, estaba sentado en una piedra a escasos metros de un aparente accidente. Se encontraba él en perfectas condiciones, sin ningún rasguño, pero no podía decir lo mismo de un alce que estaba a pocos pasos del lugar. Había sido golpeado con una fuerza tremenda, estaba partido por la mitad en algún punto de su columna vertebral, con algunos intestinos saliéndole por un agujero del abdomen.</p>
<p>Al otro lado, equipos de emergencia asistían a un auto que estaba hecho pedazos frente a un árbol arrancado casi de raíz. Sierras se escuchaban cortando el metal de las puertas del accidentado vehículo, y cuando éstas cedieron, sacaron con cuidado algo, y lo dejaron cerca del mismo. Lo taparon de inmediato con un nylon negro, y llamaron a los de la ambulancia.</p>
<p>Entonces algo crujió en la mente de Bradly.</p>
<p>Él también había sufrido un accidente, ahora lo recordaba. Con lo que chocó, ¿Era posible que fuese ése mismo alce, que estaba ahora tirado y destrozado? ¿Y no era ese su auto, el que quedó inservible al lado del árbol? Y entonces, ¿Quién era el que estaba bajo el plástico negro, sino era él? Camino cada vez con una expresión más grave, acercándose con la manos temblorosas para ver al difunto que ahí se encontraba.</p>
<p>Se le cayó todo lo que conocía del mundo cuando lo vio.<br />
Era él mismo, con el cráneo y el cerebro licuado por el choque.<br />
Estaba muerto, era él mismo.</p>
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		<title>El salón que conecta con el Más Allá</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 17:13:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de Fantasmas]]></category>
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		<category><![CDATA[cuentos de miedo]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos de terror]]></category>
		<category><![CDATA[pasillo]]></category>

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		<description><![CDATA[Un relato de:  Reynaldo Silva. Mi tío Francisco era un tipo de esos rudos que no creían en fantasmas ni nada que se le parezca; no lo culpo. Él, a sus 60 años había sido educado en una época en que si los padresde un crío le escuchaban hablar de aparecidos y cosas de esas, consideraban que mentía, yla mejor forma de quitarle la costumbre de decir mentiras eran unos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/999FC3C51.jpg" alt="" border="0" /></p>
<p style="padding-left: 30px;">Un relato de:  Reynaldo Silva.</p>
<p>Mi tío Francisco era un tipo de esos rudos que no creían en fantasmas ni nada que se le parezca; no lo culpo. Él, a sus 60 años había sido educado en una época en que si los padresde un crío le escuchaban hablar de aparecidos y cosas de esas, consideraban que mentía, yla mejor forma de quitarle la costumbre de decir mentiras eran unos buenos azotes. Por eso me fue muy interesante cuando, una noche en una reunión familiar, me contó una experiencia que le había ocurrido cuando niño.</p>
<p>&#8220;Quiero que sepas que te cuento esto sólo a ti&#8221; -me dijo-, &#8220;no quiero que nadie en la familia piense que estoy loco&#8221;. Tras hacerle entender que su secreto estaría bien guardado conmigo, el tío Francisco se acomodó en su sofá y se sirvió otro vaso de cerveza para acompañar su relato. Estábamos en una sala de su casa; era un día de fiesta: el cumpleañosde su hermana, mi tía Claudina. En realidad no eran tíos míos; eran parientes sí, pero el vínculo familiar era tan lejano que, cuando me explicaban el árbol genealógico de la familia, desistía de entenderlo. Para mí y para mi familia, eran nuestros parientes y ya.</p>
<p>Su inmensa casa, de construcción muy antigua, contaba con varios salones, por lo que no era difícil alejarnos del jolgorio como en esa ocasión en que estábamos ambos solos, en un salón apartado, en total confidencia. &#8220;Tú sabes que en este pueblo siempre se cuentas historias de duendes y aparecidos&#8221; -prosiguió su relato-, &#8220;a mí siempre me han parecido cosas de vagos, de gente que no tiene otra cosa que hacer que inventar tonterías. Igual, deesta casa, cuentan siempre la historia de los hijos de la empleada que desaparecieron sin dejar rastro&#8230;.&#8221;. Sí había escuchado esa historia, que decían pasó en la época del bisabuelo del tío Francisco. <span id="more-4291"></span></p>
<p>&#8220;&#8230;.Pero una vez, cuando era niño, me pasó algo que hasta ahora no puedo entender: te lo cuento para que tú me digas qué fué&#8230;&#8221;. Veía en los ojos de aquél hombre la necesidad desaber la verdad de un capítulo oculto de su vida. Mintiendo descaradamente, le dije que yo desentrañaría lo que le aflijía. &#8220;Yo tenía 12 años&#8221;- recomenzó a relatar su experiencia-, &#8220;había una fiesta así como ahora; era el cumpleaños de la abuela Petronila. En esos tiempos, los cumpleaños duraban tres días, venía todo el pueblo, había mucha comida y bebida. Los hombres se sentaban en los salones, y las mujeres cocinaban para todos los visitantes. Los niños no podíamos estar ni en los salones ni en la cocina; debíamos jugar en el patio&#8221;.</p>
<p>&#8220;Para esa fecha, mis padres me vistieron con un traje nuevo, de camisa blanca, chalequín azul, pantalones arriba de las rodillas, medias altas y los zapatos del domingo: yo estaba furioso por eso. Yo vivía feliz correteando sin zapatos por el campo, subiendo árboles, cogiendo higos de los huertos, robando huevos de pato en el sembrío del vecino,&#8230;.&#8221;- decía mientras reía recodándose como un pequeño mataperros-, &#8220;&#8230;.ese traje era como un castigo para mí; para contentarme, mis padres me compraron también una enorme pelota roja. Estando ya en el patio, con los demás niños, y todos se burlaban de mi aspecto&#8221;.</p>
<p>&#8220;No aguanté mucho; me peleé con todos y me metí a la casa, buscando paz. Sin pedir permiso a nadie, me metí en el salón viejo. Estaba prohibido en mi casa que yo o mis hermanas jugásemos ahí: en ese salón estaban las pinturas de los parientes, el reloj depéndulo y el viejo fonógrafo. Me imagino que mis papás no querían que los rompiésemos. No había nadie en el salón, así que me puse a jugar, solo, con mi pelota. Me paré frente a la pared donde estaba el reloj y comencé a botar mi pelota contra ella. Tirana la bola al suelo, rebotaba, golpeaba la pared y la cogía con mis manos; así una y otra, y otra vez. &#8221;</p>
<p>&#8220;De pronto, el viejo reloj comenzó a repicar: eran las tres de la tarde. Años después escuché decir al cura del pueblo que las tres de la madrugada era la hora del diablo y de los duendes, pero en ese momento eran las tres de la tarde. Paré un rato, tomando mi pelota con ambas manos, mientras el reloj daba las tres campanadas. Una vez que el reloj dejó de sonar, lancé la pelota contra el suelo. El balón golpeó contra los ladrillos del piso y sonoramente, se elevó hacia la pared&#8230;&#8230;¡Y LA ATRAVESÓ POR COMPLETO!, ¡NO TE MIENTO, POR DIOS: LA PELOTA DESAPARECIÓ, COMO SI HUBIESE ATRAVESADO UNA PUERTA ABIERTA, LA PARED ESTABA INTACTA Y LA PELOTA NO ESTABA!!!.&#8221;</p>
<p>&#8220;Yo era un niño; estaba más maravillado que temeroso. Pude escuchar a través de la pared cómo el balón rebotaba contra el suelo, muuuy lejos, haciendo un grave eco. Me acerqué a la pared y tendí mi mano,&#8230;.y pude ver casi sin creérmelo cómo mis dedos y luego toda mi mano desaparecían frente a mis ojos, a medida que atravesaban la pared. ¡Jamás en mi vida había visto yo algo así ni lo volví a ver!; yo sentía claramente que mi brazo estaba en un lugar frío; podía mover dentro los dedos. Cuando retiré mi mano de ahí, ésta estaba envuelta en una pequeña película grasosa y transparente,&#8230; como cuando te frotas aceite. Volví a meter mi mano un par de veces para constatar el prodigio. En ese momento, &#8220;algo&#8221; me dijo que debía dejar de hacerlo. Saqué de nuevo la mano de la pared y pensaba en cómo recuperar mi pelota cuando ví que la pared se arqueaba hacia afuera&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;No me dió tiempo para reaccionar: ¡UNA MANO HORRIBLE, DE UÑAS COMO GARRAS, NEGRA, NEGRÍSIMA, SALIO DE LA PARED Y ME AGARRÓ FUÉRTEMENTE DE LA MUÑECA!, ¡ERA FRÍA Y VISCOSA, SE AFERRABA A MI PEQUEÑA MUÑECA COMO UNA SERPIENTE, COMO UNA BABOSA, ERA HORRIBLE!!&#8230;.sólo sé que esa &#8220;cosa&#8221; no era humana&#8230;.. Me quedé paralizado del miedo mientras esa &#8220;cosa&#8221; me arrastraba, en silencio hacia la pared. Estaba tan aterrado que no grité: sólo atiné a defenderme pataleando, jalando, berreando, golpeando con mi puñito, tratando de zafarme. Tenía una fuerza superior a la mía,&#8230;. muy superior a la deun hombre. No pude hacer nada mientras sentía cómo, inexorablemente, introducía todo mi cuerpo dentro de la pared, en medio de una oscuridad profunda, en la que no había ningún atisbo de luz&#8230;.&#8221;</p>
<p>&#8220;No sé cuánto rato pasó, pero comencé a sentirme muy liviano. Era una sensación fría yopresora. Oía yo por todos lados risas inhumanas, llantos, gemidos, y gruñidos de criaturas que no pude identificar. Era muy oscuro. Más oscuro que lo que jamás haya visto. Si abría los ojos, era como si aún los tuviese cerrado. No flotaba en el aire, era como si más bien flotase en un líquido muy espeso y frío. Ya siendo mayor, una vez metí mi mano en un barril depetróleo: era una sensación muy similar. Pero no estaba solo: aparte de las voces que veníande ningún lado, y que me aterraban,&#8230;algo más había ahí conmigo,&#8230;. Era como si unas criaturas &#8220;nadasen&#8221; alrededor mío,&#8230;. Las sentía moverse a mi lado, rodearme, gruñir,&#8230;.era horrible. En un instante, sentí algo redondo cerca de mi cara: le toqué y supe que era mi pelota. Al tratar de cogerla, una de esas &#8220;criaturas&#8221; se me abalanzó y me mordió: grité muy fuerte al sentir esos colmillos que se incrustaban en mi mano. Me recogí en mí mismo, sollozando. Me puse en posición fetal. Parecía que aquellas criaturas de ese horrendo lugar disfrutaban con mi dolor. Las escuchaba riendo gravemente&#8221;.</p>
<p>&#8220;No sé cuánto tiempo estuve ahí: parecían siglos. Me empezó a llenar una infinita sensaciónde abandono, de dolor, que me oprimía el pecho. ¿Alguna vez has sentido miedo a la muerte?, pues yo sí y muchas veces,&#8230;. pero esa sensación era distinta, no sólo temía no volver nunca, no ver de nuevo a mi familia,&#8230; era una sensación a desaparecer, a estar solo siempre,&#8230;.era terrible; es algo que no quiero volver a sentir jamás&#8230;.&#8221; &#8211; en ese punto, el tío Francisco comenzó a sollozar. Gruesas lágrimas comenzaron a derramarse por sus arrugadas mejillas, juntándose en su enorme nariz. Trató de sobreponerse, de volver a tener entereza, pero no podía. Mientras aguardaba, pude ver un par de alargadas y triangulares cicatrices en el dorso de su mano derecha: siempre había pensado que eran producto dealguna pelea.</p>
<p>&#8220;Nunca supe qué pasó después&#8230;&#8221; -retomó de pronto su relato-, &#8220;abrí lentamente los ojos yestaba tirado en el suelo de la sala, junto al reloj. Caminaba como borracho. Ya estaba oscuro, el reloj marcaba las 7 de la noche. Nadie se había percatado de mi ausencia. Cuando fui donde mis padres, me reprendieron: tenía esas marcas en una mano y llegaba sin mi pelota y como embadurnado de aceite de pies a cabeza. Mi traje era una lástima. Ni qué decir que me dieron una buena zurra: seguro que me estuve peleando con algún mocoso, pensaron. Mientras mi madre me limpiaba, recriminándome, me di cuenta de que sostenía un papel en la otra mano: era éste&#8230;.&#8221;</p>
<p>Sacando un papel viejo de su cartera, el tío Francisco me dijo que lo guardaba consigo desde entonces: era un papel muy viejo y arrugado. Por un lado estaba impreso un programa demisas de la parroquia del pueblo,&#8230;y la fecha era 16 de Mayo de 1868. Definitivamente estaba impreso con tipos antiguos. Al reverso, un dibujo: un niño parecía haber dibujado una vaca ytres personajes con carbón: una mujer mayor y dos niños.</p>
<p>&#8220;Mis padres querían a toda costa que les diga quién me había golpeado y robado mi pelota, eso era lo que creían. Nunca me atreví a contarles nada. Mi papá me compró una bicicleta y la puso sobre un ropero en mi cuarto: me la daría si confesaba. Nunca dije nada y la bicicleta se quedó ahí muchos años. Esa es la historia; dime, ¿dónde estuve?&#8221;.</p>
<p>Tuve que ser sincero y decirle que no podía responderle. Lo tomó con calma. &#8220;Cuando me dicen que cumplo años, me río por que pienso que me faltan cuatro horas de mi vida,&#8230; pienso que me faltan cuatro horas en todo&#8221; -me dijo. Le prometí que trataría de investigar-, &#8220;&#8230;.no me da miedo ya morirme, a mi edad,&#8230;pero me da miedo pensar en que si muero,&#8230;.tal vez vuelva a ese sitio&#8230;.&#8221;</p>
<p>La noche ya avanzaba cuando terminó la fiesta y junto con mi familia, me apresuré a despedirme de la parentela. Una vez más, demostrándome a mí mismo que no puedo con mi genio, decidí salir de la casa de mi tío por el camino más largo: atravesando el salón antiguo. Estaba oscuro y en orden: nadie estuvo ahí durante la fiesta. Estaba limpio y ordenado, como siempre. Atravesando la penumbra, me paré frente a esa pared, al lado estaba el viejo reloj, que aún funcionaba. Miré un buen rato la pared, hasta que me dí cuenta que el reloj estaba marcando cinco minutos para las tres de la madrugada. No había bebido casi nada,&#8230;pero sentí como si el piso se inclinase hacia ese lado del salón. No me atreví a quedarme hasta esperara que fueran las tres.</p>
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		<title>La leyenda de los muñecos bebé demonios</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 22:29:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Leyendas Urbanas]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/38DFA54A6.jpg" alt="" border="0" /></p>
<p>Existe una leyenda en la Vieja Nueva Orleans acerca de la existencia del bebé demonio de la calle Bourbon, un niño monstruo de una gran dama criolla, la reina Vudú María Laveaux y que fue bautizado por la famosísima señora LaLaurie. El bebé se asegura vivió y rondó por el Barrio Francés y sus alrededores,&#8230; según dicen, hasta hace varios años,&#8230; aunque algunos dicen que todavía existe, al menos en forma fantasmal, rondando las calles estrechas ycallejones de la vieja ciudad. Algunos otros dicen que sus pequeños huesos están pudriéndose junto con los de su &#8220;madre&#8221;, María Laveaux, en su famosa tumba Nº 1, en el cementerio de San Luis.</p>
<p>En los últimos años, hubo muchas versiones de la ya famosa leyenda, acerca de la existenciade una o varias muñecas del bebé demonio, la primera de las cuales se asegura, fué tallada en calabazas ahuecadas. Estas primitivas muñecas diablo bebé a menudo se colgaban en las ventanas de la vieja casonas criollas de la ciudad para ahuyentar al verdadero bebé diablo, que acechaba en la oscuridad más allá de las luces de gas.</p>
<p>Algunas primitivas muñecos bebé diablo tallados, con cuernos y una cola de yute con nudos, a veces aparecen en tiendas de productos &#8220;Hoodoo&#8221; (práctica local del vudú), ofrecidas a precio de rebaja a desafortunadas víctimas, por hechiceros sin escrúpulos (se dice Maríae Laveaux frunció el ceño al enterarse de la práctica de crear efigies del diablo bebé, ya que se hizo con el objetivo de causar aflicciones &#8220;<img src="http://www.aterrorizar.com/wp-content/uploads/2012/01/space.gif" alt="" hspace="3" vspace="2" /></p>
<p>Estos iniciales muñecos tallados a mano son extremadamente raros en estos días: las familias que cuentan con dicha reliquia, por lo general las han mantenido ocultas y las han pasado de generación en generación, así que es difícil estimar cuántos de estas pequeñas efigies estarán en circulación en realidad.<br />
<span id="more-4300"></span><br />
En el siglo 20, sin embargo, otras versiones de los muñecos bebé demonio comenzó a aparecer de nuevo, en y alrededor de Nueva Orleans. Esta vez más bien se hablaba demuñecos contemporáneos, vestidos con el atuendo de los niños,&#8230; y que eran capaces de&#8221;valerse por sí mismos&#8221;, ya que sus piernas y brazos se movían ligeramente. El rostro deestos muñecos bebé demonio era siempre el mismo: con miradas lascivas, los ojos vidriososy pequeños cuernos que sobresalen de la frente. Se dijo que estas muñecas tenían el rostro que más se parecía a la verdadero bebé demonio, lo que fue verificado por una mujer que había jugado, de niña evidentemente, con el auténtico Niño Diablo!!</p>
<p>Estas son las primeras muñecas que tienen realmente una reputación de &#8221;malditas&#8221;. Eran muy buscadas y reputadas en el &#8220;mercado negro&#8221; del viejo Nueva Orleáns, y con para obtenerlas, era necesario estar muy bien conectado con lo más selecto y secreto de la comunidad Vodú y Hoodoo.. Como la mala suerte parecía seguir a las muñecas &#8211; algunos dicen que a causa de una maldición que echó sobre todos ellos María Laveaux -, es que ninguno de ellos parece haber sobrevivido a este periodo. Sólo partes de una muñeca se conservaron y estos habían sido enterrados ó escondidos hasta hace muy poco tiempo,&#8230;</p>
<p>Recientemente han reaparecido las historias de los malditos muñecos de bebés demonios en Nueva Orleans; todo empezó cuando el artista local y diseñador del desfile del Mardi Gras, Ricardo Pustanio fue capaz de obtener los restos de los últimos supervivientes conocidos delas &#8220;Devil Doll Baby&#8221; (de cerca del año 1900); a partir de estos, fue capaz de recrear los muñecos, con el tamaño y estilo del original, para su uso e ilustración de las historias sitio en Internet Haunted.</p>
<p>Estos nuevos muñecos bebé demonio, por su tamaño natural, eran réplicas exactas de los muñecos del siglo pasado producidos en la vieja Nueva Orleans, y, al igual que sus predecesores, hay algo que da toda la razón acerca de ellos y de su terrorífica &#8220;autenticidad&#8221;.</p>
<p>Estos muñecos hechos a mano, parecen haber cobrado vida propia: sus ojos parecen seguirte cuando te estás moviendo por la habitación, cerca de ellos, y cuando se reúnen a veces aparece de la nada el sonido de susurros y se han reportado inexplicables robos en la proximidad de ellos. Dado que los muñecos se construyeron sin ninguna intención mágica real, el hecho de que parecerían estar &#8220;animadas&#8221;, parece provenir de algún agente aparte dela curiosidad de Pustanio por ver qué pasaría si las confeccionaba.</p>
<p>A pesar de que a nadie en Nueva Orléans le gusta tener los muñecos bebé demonio consigo, Pustanio fue capaz de convencer a algunos de sus amigos a tomar a uno de los muñecos para su custodia. No pasó mucho tiempo antes de que los amigos de Pustanio comenzaran a quejarse por tener los muñecos y todos estaban muy ansiosos por devolverlos. Evidentemente, incluso separados, hay algo diabólico en los muñecos bebé demonio.</p>
<p>Una persona afirmó que el muñeco se trasladó por sí solo cuando no había nadie en su casa. Se encontraba en un armario del dormitorio y todos los días, cuando el cuidador incautos regresaba del trabajo, la puerta del armario estaba entreabierta y muñeco estaba tumbado en la alfombra.</p>
<p>Otro de los muñecos de Pustanio aparentemente &#8220;se escapó&#8221; por la noche en la casa de una pareja que lo guardaba, dejando en el suelo regados los ceniceros y en desorden el piso dela cocina, con los granos tirados por todas partes. La pareja no tenía mascotas ni niños, así que no había otra explicación para los extraños sucesos.</p>
<p>Un tercer muñeco maldito fue entregado al famoso psíquico Reese, quién lo conservó en su nueva casa en Lakeview, en los días antes del huracán Katrina. Reese, un coleccionista demuñecos raros, de inmediato afirmó que no le gustaba el bebé demonio, pero accedió a regañadientes a mantenerlo consigo.</p>
<p>En las dos semanas en que lo tenía, despertó de forma continua en la noche, debido al insistente llanto de un bebé. Al final de la segunda semana de que el muñeco estaba en su casa, el huracán Katrina golpeó la casa, inundándola bajo 7 metros de agua turbia. Cuando Reese volvió a su propiedad devastada, estaba perturbado al ver que el muñeco del bebé demonio era una de las únicas cosas indemnes que rescató del interior de su casa.</p>
<p>Sylvia Cruz, una investigadora de lo paranormal que se especializa en objetos poseídos, le compró un muñeco de bebé demonio, vía online directamente a Pustanio. Ella pensó que sería el complemento perfecto para su colección de muñecas espeluznantes; poco después sabría que ella había comprado una cosa real.</p>
<p>En poco tiempo, observó cambios en la posición del muñeco de la mañana a la noche; ella informó también de sonidos de resoplidos y llanto procedente de cerca del muñeco bebé, yella también relató que sus dos gatos no se acercaba al muñeco, negándose a estar aún en la misma habitación con él.</p>
<p>&#8220;Algunos objetos&#8221; -dice Cruz-, &#8220;solamente existen, nacen,&#8230;&#8221;, por falta de una palabra mejor, con un &#8220;alma oscura&#8221;. Creo que el bebé demonio es uno de esos objetos. Si usted mira en sus ojos casi se puede distinguir el parpadeo de un alma atrapada e infeliz. Otros creen que el brillo fué puesto allí por el mismo diablo y que son sus reclamos, presentes en cada representación del diablo bebé, dando a entender que le pertenecen&#8221;.</p>
<p>Cruz también ha comprado una muñeca de vudú Reina de Pustanio y que ella asegura que también está encantada. Pustanio afirma por su parte que sólo su talento y nada mágico o fantasmal entra en la creación de sus muñecas,&#8230; pero muchos aún creen que son poseídos por algo inexplicable y extraño. Es interesante señalar que en las incursiones anteriores Pustanio en otras formas de arte, en los últimos 15 años, incluyendo la pintura y la escultura, se rumorea que también tienen algo de lo sobrenatural sobre ellos,&#8230;</p>
<p>Además de su tienda en línea, Ricardo Pustanio recientemente permitió que su diablo muñecos para ser colocado en eBay para la subasta como una muestra inicial de una gran colección de obras de arte inspiradas en Nueva Orleans. Un diablo muñeca ya ha cambiadode manos varias veces en eBay, parece que el viejo dicho &#8220;el comprador tenga cuidado&#8221; nunca fue más apropiado!</p>
<p>Preguntado sobre la posibilidad de que su obra está encantada, Pustanio encoge dehombros y dice: &#8220;He oído hablar de muñecas encantada desde que era joven. Hemos tenido varias en nuestra familia que llegó hasta nosotros. Pero nunca pensé que mis muñecas sería perseguido, también. &#8221; Diablo Ricardo Pustanio de muñecas del bebé, encantada o no, están en alta demanda. Cada uno es único en su clase y pueden ser hechos por encargo y vestido con ropa de bebé los suministros comprador. Otras muñecas por Pustanio incluyen muñecos vudú Reina, Voodoo Zombie y muñecas lúa, y Voodoo Usted muñecas hechas por el artista para parecerse a cualquier persona que desee el comprador.</p>
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