Noche de brujas (relato de terror I)

Ésta historia es real cien por cien, os lo podría asegurar pues yo mismo la viví…
Era una noche cálida de octubre sin nada nuevo, ultimamente siempre estaba vagueando. Sin ganas de nada me fuí a la cama pero antes miré por la ventana de mi habitación,”dentro de 2 días habrá luna llena, este año coincidirá con halloween” la fiesta de halloween no la solemos celebrar pero siempre es un día de diversión, de quedarse hasta tarde con los colegas, de pasar miedo…y con estos pensamientos me fuí a la cama.
Al día siguiente me levanté temprano porque me vino a llamar un amigo. Miguel es alto, fuerte pero muy cortito aveces:
- Hey tío mañana es halloween ¿te vas a venir a la fiesta?- dijo con la boca llena de palomitas.
- No lo sé ¿que clase de fiesta es?- Le pregunté.
- Una panda de góticos y heavys van a ir al cementerio a hacer botellón, puede ser una oportunidad para conocer gente, me ha invitado un chaval que conozco…- Esa es una de las ventajas de salir con el, ¡conoce a todo el mundo!.
- No lo haces muy amenudo pero aveces piensas, jaja, iré a la fiesta – Acepté, y le di un puñetazo en el brazo – Pero no te cagues de miedo en el cementerio-
Seguimos andando y hablando toda la mañana hasta encontrarnos con Ivan.Ivan es un chico gótico, reservado y muy muy crédulo, no tiene muchos amigos, solo miguel y yo, digo que es muy crédulo porque se cree todo lo que lee, en verano me despertó a las 4 de la mañana para decirme que había visto un OVNI y resultó ser una farola detras de un árbol, le mandé a la cama y al día siguiente me estuvo pidiendo perdón todo el día.
- Hola Ivan, ¿quieres palomitas?- Dijo Miguel amistoso.
- No gracias- Es un chico de pocas palabras.
- Oye- Le dije: – ¿Te vienes mañana a la fiesta? Van a ir un monton de heavys y góticos va a molar, es apartir de las doce…-
- ¿Mañana? mmm… bueno así probaré mi nueva teoría – Miguel miró hacia otro lado, yo sonreí.
-Vereis- Comenzó Ivan emocionado. -He leido que la Luna llena en Halloween desprende una luz especial, una luz peligrosa, si la miras en el momento preciso caes enfermo…-
- ¿Para que quieres ponerte enfermo?- Dije extrañado.
- Alto, que no es una enfermedad común- Contestó Miguel deprisa -Te conviertes en gelatina del espacio a que sí- No pude evitar reirme.
- Pues no, la verdad es que tu cuerpo se transforma eso si – Siguió Ivan: – Creo que te conviertes en un animal mitad lobo mitad humano y tienes que vagar convertido en monstruo hasta la siguiente luna llena, osea, dentro de un mes, y así te curas, solo que no encuentro voluntarios…-
- Emmm….¿porqué alguien querría convertirse en un monstruo?- Le pregunté.
El se encojió de hombros, le dije que de donde había sacado esa estupidez y me enseñó un libro viejo, seguramente de la biblioteca, en la portada se veía con letras brillantes el título: “La Fiebre De Plenilunio”, Miguel no podía parar de reir.
-Me voy a casa a comer, me muero de hambre, chao – Anuncié.
Ellos se despidieron de mí y me fuí a casa.
En mis ratos libres suelo tocar la guitarra electrica así que iba pensando en ensayar.Tengo un grupo de música, vamos a convertirnos en los mejores solo que necesitamos más práctica, derrepente oí mi nombre al otro lado de la calle.Una chica morena me llamaba por mi nombre, lo que es raro ya que no la conocía, y me di la vuelta.
- ¡¡Hola!! – Me dijo y antes de que pudiera contestar continuó: -Soy Carol encantada- Y me dió un beso en la mejilla.
- Soy una amiga de Ivan me dijo que te conocía así que me he presentado- Dijo sonriendo – Bueno mañana nos vemos en la fiesta, soy nueva pero voy a ver si conozco gente de por aquí- Y sin más se dió la vuelta y se fué-
“Que chica tan rara” pensé “¿amiga de Iván? ¡Ivan no tiene amigas!, Bueno dijo que era nueva ¿no?” y con estos pensamientos llegué a mi casa.
Al llegar llamé a Ivan:
-He tío ¿tu conoces a una chica que se llama Carol?- Le pregunté.
- Ah…, sí, la conocí ayer… es nueva en el barrio y es maja aunque un poco rara…- Tiene gracia que Ivan llame rara a una persona – Creo que se a enterado de lo de la fiesta asique nos veremos allí…-
- ¡Ok! Hasta luego hombre lobo- Le dije entre risas y colgué.
Aquella tarde nos quedamos en casa de Miguel hablando de la fiesta.
- ¡Ivan deja de leer tonterías o te volveras…..tonto!- Dijo Miguel, ya veis que no es una lumbrera.
La noche ya caía y se hacía tarde nos despedimos de Miguel y emprendimos el camino Iván y yo solos.
Iván tiene la extraña peculiaridad de convertir cualquier noche agradable en la noche más escalofriante de tu vida.Cuando llegué a mi casa no pude pegar ojo pensando en las historias de Ivan así que me acoste tardísimo y me quedé durmiendo toda la mañana siguiente.
Por la tarde estaba eufórico me vinieron a llamar Iván y Miguel a mi casa y fuimos paseando hasta el cementerio. Vivimos en una gran ciudad aunque en casitas a las afueras, pero el cementerio es alucinante, te puedes perder en él, así que al llegar fuimos siguiendo a unos góticos un poco estravagantes hasta la fiesta, allí una voz nos llamaba a gritos, nos dimos la vuelta y una chica morena venía corriendo:
- Hola – Dijo Ivan a Carol -¿Te vienes con nosotros?
La chica asintió y fuimos a conocer gente y a tomar algo…
- ¡Hola! – Nos saludó un chico con el pelo planchado – Me llamo Ruben y YO he organizado todo ésto -
- ¿En serio? Te habra llevado mucho ¿no? -Preguntó Miguel con una sonrisa de simio en la boca.
El chico sonrió – No te creas, todo se pasa de boca en boca ¿no? – En ese momento sentí un escalofrío, la noche ya nos envolvía y la gente bebía y reía.
- ¿Donde está Iván?, no nos conviene separarnos – Dije.
Ruben me miró. – Tu amigo se ha enamorado de la luna colega – y señaló hacia una tumba. Allí estaba Ivan sentado mirando al cielo.
- Bueno no creo que le pase nada – Dijo Carol.
- Es cierto – Respondió Miguel – Además no te olvides de su experimento, si es así como quiere pasar la noche…-
- Esta bien – Dije – Vámonos.
Ruben era un chico bastante enigmático nunca se sabía como iba a reaccionar pero también parecía tranquilo. La noche avanzaba y a la gente le había dado por dar sustos, en ese momento una chica salió de detrás de una tumba gritando y a Miguel se le cayó la bebida, la chica no paraba de reir.
- No tiene gracia – Dijo Miguel furioso.
- ¿No tiene gracia? – La chica se le quedó mirando a los ojos – Entonces te compensaré – Le cojió de la chaqueta y le besó en la boca.
- Luego nos vemos – Le dije poniendo los ojos en blanco y riendo.
- Bueno os dejo – Dijo Ruben al cabo de un rato – ¿veis ese chaval de allí? Se llama Jose decidle que vais de mi parte y os dará las cosas gratis – Nos guiñó un ojo y se fué.
Al final lo que decía Ruben era poco, al llegar a la tumba donde estaba Jose, un chico alto, moreno de piel y con una rasta colgando de la parte trasera de su cabeza, no nos quería dejar marchar y nos inflaba a cosas y no paraba de hablar, pero le dimos esquinazo en un momento de despiste.
Estubimos toda la noche Carol y yo solos hablando y la verdad la chica era un encanto, incluso en un momento me dijo que tenía frío y le dejé la chaqueta. Al quitarmela volví a sentir otro escalofrío, la noche era oscura y la luz de la luna era nuestro único farol, algunos góticos jugaban a la ouija pero no funcionaba, otros escuchaban música a todo volumen, Carol me miraba y se acercaba cada vez más y yo, no sé si era por la influencia de la música o de la luz atontante de la luna, también me acercaba cada vez más a ella. Estabamos muy cerca, casi podía sentir su aliento en mi boca pero justo en ese momento se escuchó un grito muy superior a cualquiera oído aquella noche, me desperté de mi ensoñación y Carol y yo fuimos hacia el origen del alboroto.
Iván estaba en el suelo gritando y sudando.
- ¡Apartaos! – Dijo un chaval entre la multitud – Apartaos estoy estudiando medicina voy a ver que le pasa -
- Alex no hagas tonterías – Dijo un chaval de pelo rubio largo.
- Espérame Dani – Contestó Alex y se puso a examinar a Iván – Este chico tiene fiebre y muy alta, hay que llamar a un médico.
En ese mismo momento Iván solto un rugido que hizo que hasta Alex se cayera al suelo, no fué un rugido normal, no podría haberlo hecho un humano…
De pronto apareció Miguel entre la multitud.
- Jajajaja, Al final si que ha bebido ¡eh! – Dijo entre risas, pero su sonrisa se fué borrando y dejando paso a la cara de terror de cinco segundos después.
Se hizo el silencio, todos miraban a Ivan en el suelo jadeando y contorsionandose, la camiseta se le rompió y la gente ahogó un grito al ver como de su piel brotaban mechones de pelo corto y espeso. Alex estaba en el suelo, muy cerca, pero era incapaz de moverse, ¡estaba muerto de miedo!. De la boca de Iván surgió un hocico y unos colmillos afilados y creció por lo menos hasta los tres metros, todos lo miraban asombrados hasta que Iván o lo que fuera aquello dejó de moverse tirado en el suelo gimoteando. Tenía el aspecto de un humano pero los brazos le llegaban hasta el suelo, era enorme y de cintura para arriba era una bestia. Su libro no mentía, era un monstruo.
-¿Ivan? – Dije con un hilo de voz, y me acerqué un poco – ¿Ivan…? – Alguien me tiraba de la camiseta.
- No vallas, por favor, ¿te has vuelto loco? – Carol me miraba preocupada.
- Tranquila no pasará nada, me conoce…creo… – La contesté y me di la vuelta y el corazón me dió un vuelco. Aquella bestia estaba de pie, mirando a Alex tirado en el suelo – ¿Ivan…? – Me atreví a decir una vez más.
Un aullido bestial fué la respuesta.
- ¡CORRED! – La voz de Ruben se oía desde todas partes – ¡CORRED! ¡JODER! ¡CORRED! – Todos salieron corriendo en desbandada y Carol me cojió de la camiseta y tiró, cuando me di la vuelta solo alcancé a ver como la bestia se abalanzaba sobre Alex y de un bocado le arrancaba la cabeza. No lo pensé dos veces y salí corriendo con los demás.
El cementerio era oscuro, no se veía nada, era como un laberinto, a mi lado corría Carol y el chaval que se llamaba Dani, no parabamos de correr, en un momento en que miré hacia atrás vi como la bestia devoraba a todo el que pillaba pero ya estaba muy lejos y fui parandome un poco.
- Joder,… puto Ivan – sólo se me ocurrió decir, se le veía a lo lejos, su fuerza era bestial, cojía las tumbas y las lanzaba contra la gente, era una carnicería.
Al poco llegó Ruben corriendo con otros dos chicos, Jose y otro que no conocía.
-Mierda…joder… tío tu amigo, Miguel, se ha ido hacia el bosque con la chica esa – Dijo Ruben – ¿Tu colega era un hombre lobo? ¡porqué no lo has dicho!-
El cementerio limita con un bosque, no es muy grande pero lo suficiente para esconderse. Mientras todos miraban al bosque me di la vuelta, para ver que hacía el monstruo, y le ví a lo lejos quieto, “si viene ya podemos correr”, en ese momento me quedé helado, el monstruo sin apenas carrerilla se abalanzó sobre Dani acabando a nuestro lado, ¿como era posible? nadie puede saltar una distancia de 20 metros, pero eso era lo de menos pues ya estabamos corriendo otra vez en dirección al bosque y el monstruo devorando al pobre chico.
El bosque estaba absolutamente oscuro, los árboles estaban tan juntos que no se filtraba ni un rayo de luz lunar, no se veía nada pero aun así corríamos por nuestras vidas. De pronto aguien me agarró por detrás y caí de boca al suelo, magullado y asustado me dí la vuelta.
- ¿Quien es? – Dije
El silencio me contestó…
- Soy yo – La voz de Carol me tranquilizó – creo que me he tropezado y me he agarrado a ti.-
- Vale, vale, vámonos – Y emprendimos la marcha otra vez.
Corríamos por el bosque, ésta vez solos hasta que vimos un descampado, estaba lleno de tumbas y en medio había un panteón.
- Oye podríamos entrar ahí, no nos cogería – Propuse.
- Ni loca eso puede estar embrujado o algo – Un aullido cercano la hizo cambiar de opinión.
Entramos en el panteón y cerramos la puerta era frío y estaba oscuro, nos sentamos en la única tumba que adornaba el lugar, un rayo de luna se filtraba por un agujero minúsculo en el techo y daba a parar al nombre del difunto allí enterrado, pero no se distinguía apenas. Me estaba helando de frío, podíamos ver como nuestro aliento ascendía en volutas de vapor a la luz del rayito de luna.
- ¿Que podemos hacer? – Me preguntó Carol.
- Iván me habló de una cura creo…, pero no me acuerdo de cual es – Respondí frustrado – espera, ya sé, Iván tenía un libro en el que se explicaba todo, pero estará en su casa…-
- No se oye nada – Respondió Carol – Nada…-
Una voz se escuchó en ese instante, era la voz de Miguel.
- Mierda está cerrado, ¡JODER! -
- ¡Abreles, abreles! – Dijo Carol – ¡Deprisa! -
Abri la puerta y Miguel se quedó mudo, no estaba solo. Entraron todos los que estaban con él, al entrar vi a Ruben y a Jose, a la chica que acompañaba a Miguel y al chico que no conocía.Les informé rápido de lo del libro y se me quedaron mirando…Ruben habló:
- Bueno ya estamos todos reunidos – Dijo Ruben – Por cierto chicos este es Sergio le acabo de conocer – Se giró hacia el chico que no conocía y asentí con la cabeza.
En ese momento el rayo de Luna se apagó, unos jadeos de bestia se oían en el techo del panteón. Estaba aquí…
- ¡Tenemos que buscar una salida! – Dijo alguien. Y nos pusimos a ello.
. El techo se estremeció, la bestia parecía que estaba saltando sobre nuestras cabezas.
- Tengo una idea – La voz de Jose retumbó en la sala – Ruben, Sergio y yo le distraeremos, correremos hacia el bosque y mientras tanto vosotros saldreis a cojer el libro.
Sergio parecía que se había tragado un sacapuntas pero asintió. Abrí la puerta y los tres salieron corriendo, acto seguido la cerré. Se oyó un aullido escalofriante, un golpe en la puerta y un grito, luego vino el silencio…
Salimos del panteón y la chica de Miguel se puso a gimotear, el cadaver despedazado de Sergio se encontraba en la puerta.
- El muy idiota quiso volver a entrar – Dijo Miguel.
- Vamonos… ¡Ya! -Dije y emprendimos la carrera hacia la espesura.
Me pareció que llevavamos horas corriendo cuando por fin se vió la carretera, la seguimos hasta llegar a nuestras casas y vimos la casa de Carol al otro lado, sin embargo no nos detuvimos y corrimos para llegar a la de Iván. No había nadie en casa así que subimos a su habitación y allí estaba el libro.
Lo leí mil veces pero la única cura era volver a mirar la luna llena al mes siguiente, y encima no estaba comprobado porque a nadie más le había pasado. Me senté en la cama rendido y Carol se sentó a mi lado, Miguel y la chica estaban desvalijando la nevera.
- Hay algo que no te dí en la fiesta – Dijo Carol, se acercó a mí. Entre la frustración y el miedo no podía pensar, se acercó más, ya daba todo igual, nos fundimos en un cálido beso en la cama de Iván. ¿Pasaron horas?, ¿días?, daba igual, era maravilloso hasta que por segunda vez el beso fué interrumpido por el sonido más terrorífico de la noche, el aullido de la bestia.
- Vámonos – Dije, y bajamos al salón.
Allí estaban Miguel y su chica con un cuchillo cada uno.
- ¿Que se supone que vais a hacer? – Dije sorprendido – eso no os servirá de nada. ¡Vámonos! -
Corrimos por donde habíamos venido y el terror nos paralizó a media carrera: la casa de Carol estaba destrozada y había sangre por todas partes.
- Vámonos no te pares – Dijo Miguel a su chica que estaba aterrorizada.
En ese momento lo más parecido al demonio salió de la casa de Carol con un cadaver en la boca, sin darnos tiempo a reaccionar saltó sobre la chica de Miguel arrancandola la cabeza y dejando el cuerpo de pie durante unos segundos eternos antes de desplomarse con el cuchillo en mano.
Corrimos y corrimos hasta un parquecito al lado de la biblioteca allí estaban Ruben y Jose armados con escopetas de caza y sentados en un banco.
- Siempre os encuentro – Dijo Ruben con una sonrisa de medio lado – que lata ¿no?. debo ser un pesado – Había algo en él que era diferente – ¡Mirad! – Nos dijo y señaló al suelo.
Un agujero de por lo menos cuarenta metros de profundidad se abría a sus pies, no se veía el fondo.
-Las escopetas las hemos sacado de la comisaría- Dijo Ruben.
- Que por cierto esta destrozada – Añadió Jose – vamos a atraerle y a encerrarle ahí. Mirad hacia arriba. -
Un puentecillo pasaba sobre nuestras cabezas y justo encima del agujero un pincho de metal de un metro colgaba del puente.
- Cuando caiga haremos de él un pincho moruno y todo se acabó – Ruben nos miraba con una sonrisa diabólica.
- Vale – Dije – pero nosotros nos vamos – Ruben se rió.
- No, no, vosotros sois el cebo… – Ruben nos apuntó con la escopeta…
La sangre se me heló en las venas, ¿como?,no había elección, teníamos a dos chicos apuntandonos con unas escopetas desde lejos, no podía pensar. Jose estaba en lo alto del puente y Ruben en unos arbustos cercanos
- Serán cabrones… -dijo Miguel.
Un jadeo de animal se oía cada vez más cerca, Carol me apretó el brazo, más cerca…
Un grito se oyó en el cielo y el cadaver de Jose cayó desde la pasarela que estaba encima de nuestras cabezas. ¡La bestia estaba encima!, sin pensarlo salimos corriendo pero Ruben surgió de la espesura con su arma en mano, Miguel ya estaba subiendo la escalerilla hacia la pasarela pues el monstruo había bajado al lado del agujero para devorar a Jose justo detras de Ruben.
- De aquí no os moveis – Dijo Ruben entre asustado y precabido apuntandonos a Carol y a mi.
- Que te jodan – Dijo Carol, y en ese momento se oyó el disparo…
Mi corazón debió dejar de latir, allí estaba Carol, con cara de asombro y una herida mortal en la tripa, la bestia se asustó y embistió a Ruben por detrás cayendo al agujero los dos.
Carol me miraba desde el suelo apunto de morir, estaba sangrando mucho y solo pudo decirme dos palabras ” Te quiero”.
Miguel soltó la estaca de metal y se oyó el gemido lastimero de la bestia donde antes solo se oían los gritos de Ruben.Todo había acabado…
Cansados los dos nos alejamos corriendo del hoyo. Toda mi vida había pasado ante mis ojos, el tiempo se había ralentizado. No podía pensar en nada, no quería hablar con nadie, pero mis sentimientos no tubieron demasiado tiempo para ellos pues el sonido que ya no esperaba oir más en mi vida volvió a sonar tras la esquina que dejábamos atrás, el aullido bestial de un lobo…
Syk
Tagged with: cuentos • cuentos largos de miedo • cuentos largos de terror • miedo terror • noche de brujas • relatos



estan chidos tus cuntos.. gracias,,.
esta bn chingon tu cuento suerte gracias xd xd xd xd
la vrdd ztan chids tus histors da muxoo
medoooaoao